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martes, 16 de julio de 2019

Desde cajones a heladeras viejas, todo sirve para incentivar la lectura



 En plazas y veredas de Itauguá, Lambaré, Asunción, Oviedo o Pilar, brotan pequeñas bibliotecas en cajas, heladeras o casitas de pájaro. Una quijotesca cruzada por despertar el amor a los libros.

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

–¡Mirá, mamá! ¡Una casita de pájaros…!– grita Melissa, de siete años, mientras cruza la plaza Juan de Ayolas, de Lambaré, de la mano de su madre.
María Luisa sonríe y la acerca al curioso artefacto, un caño de acero que soporta una caja de metal con forma de casita, de color amarillo, con techo de chapas y revestimientos de vidrio. La puertita está abierta y deja ver muchos libros en el interior.
–Es una casita, no de pájaros, hija, pero también permiten volar…– explica la mujer.
Ante la mirada expectante de la pequeña, María Luisa hurga hasta hallar un colorido libro de cuentos. Luego se sienta con Melissa en un banco y deja que la niña se sumerja en la historia mágica. La mujer planeaba ir al supermercado; sin embargo, decide aprovechar ese momento único y quizás irrepetible. Bajo la luz radiante de la mañana, frente a la pequeña Biblioteca Callejera de la Plaza Ayolas de Lambaré, Melissa y su mamá leen una historia de animalitos traviesos y aventureros.
Las páginas bailan en el viento, como si fueran alas de pájaros.

 Biblioteca con motocarro en la Plaza Solares de Lambaré
CRUZADA. Las bibliotecas callejeras nacieron como esfuerzos aislados de personas que buscan despertar la pasión por la lectura y contribuir a la calidad de la educación, en un país en donde cada habitante lee solo la 0,25 parte de un libro al año, según datos de la Cámara del Libro Asunción Paraguay (CLAP).
Así se ha creado una red que se extiende a distintos lugares del país, originando una pequeña revolución cultural.
Un primer proyecto se registra en el 2016, en Itacurubí de la Cordillera, cuando la Municipalidad habilitó un espacio de lectura al aire libre en el balneario Itakoty. Instaló un mueble lleno de libros, con bancos y mesitas, creando un agradable ambiente.
En el verano de 2016, educadores y vecinos del barrio Ykua Naranja, de Itauguá, crearon una biblioteca al aire libre en la placita Félix Fernández, utilizando cajones de frutas pintados, en donde ubican los libros recibidos en donación.
También en Itauguá, desde el 2018, la empresa Iris promovió la creación de casitas–bibliotecas, la primera para sus propios empleados, otras dos en la plaza central de la ciudad y en el local de la Municipalidad.
La cuarta biblioteca se instaló en agosto de 2018 en una plaza de la compañía Guayabity, en un trabajo conjunto con la comisión vecinal 23 de abril.

Biblioteca de heladera en Lambaré
Biblioteca con cajones de frutas en Itauguá.
EN LAMBARÉ, CON AMOR. La cruzada más exitosa de las bibliotecas callejeras nació en 2017, a iniciativa del escritor paraguayo Aníbal Barreto Monzón, quien durante un viaje a Estados Unidos, vio en el pueblo de Clifton, Virginia, un buzón con libros en una plaza.
–Me llamó la atención cómo las personas retiraban libros y depositaban otros, o se sentaban a leer allí. Tomé una foto y la publiqué en Facebook, comentando que sería lindo hacer algo similar en Paraguay–, relata Aníbal.
Pryscila León, otra apasionada por los libros, ofreció financiar la construcción de la casita. Tras una resistencia inicial de funcionarios de la Comuna, el intendente de Lambaré, Armando Gómez, apoyó la iniciativa. Así, en octubre de 2018, se inauguró la primera biblioteca callejera con libros donados por muchos amigos, en la Plaza Ayolas, frente a la Municipalidad, una experiencia que a ocho meses funciona con éxito.
–Cada vez que paso por aquí veo a grupos de jóvenes y a personas adultas leyendo –destaca Aníbal–. Esto está siempre abierto y los libros se mantienen, se reponen y se intercambian con frecuencia. Mucha gente me dijo: “no va a resultar, en Paraguay nadie quiere leer, te van a robar todos los libros para venderlos”, pero ya ven que sí funciona.

Jóvenes leyendo en la Plaza Ayolas, de Lambaré.
INGENIO. A la cruzada de Aníbal y Pryscila se unieron otras personas, como Carlos Brañas o el joven Álvaro Giménez. El ejemplo se expandió y se crearon más casitas de pájaro en Lambaré, en Asunción (Marcelino Noutz y Sargento Gauto), en Coronel Oviedo (frente al local cultural Clemente Róga) y otras que se habilitarán en el barrio Trinidad de Asunción y en la ciudad de Pilar.
Lo llamativo es que también se despertó el ingenio para construir las pequeñas bibliotecas al aire libre. En el predio de la Capilla Virgen del Carmen, en Valle Apu‘a, Lambaré, se utilizó una vieja heladera. En la Plaza Solares, también de Lambaré, se recicló un motocarro en desuso.
–De a poco estamos derribando el mito de que a los paraguayos no les gusta leer– dice Aníbal Barreto. Solo hace falta sacar más libros a las plazas y a las calles.

Biblioteca callejera en Coronel Oviedo.
Chicos leyendo en Itauguá.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Mengele en Paraguay: 2018, el año en que fuimos best seller



“Te pido disculpas por no estar en el lanzamiento de tu libro Mengele en Paraguay. Llegué tarde con mis hijos y ya no pudimos entrar. El salón estaba lleno y no quedaba lugar. Pasaré mañana por Servilibro a adquirir mi ejemplar y luego te lo acerco en el diario para que me autografíes. Parece que han creado un best seller. ¡Éxitos!”.

El mensaje de un apreciado amigo en el wasap nos daba la verdadera dimensión de lo que estaba sucediendo en esa mágica noche del martes 29 de mayo de 2018, cuando nos tocó presentar nuestro largamente esperado libro, escrito en colaboración con Desirée Esquivel y Narciso Meza Martínez, y exhibir por primera vez al público la película documental De Auschwitz a Hohenau, dirigida por Desirée.
Desde que, en marzo de 2014, con Narciso habíamos empezado a publicar en el diario Última Hora los primeros reportajes investigativos sobre la vieja casa rural alemana de Hohenau en la que estuvo refugiado clandestinamente el famoso médico nazi y criminal de guerra Josef Mengele, apodado El Ángel de la Muerte, tuve la certeza de que este tema interesaba por demás a los lectores y de que un futuro libro al respecto alcanzaría a tener buen éxito.
En esa perspectiva, durante más de tres años nos tocó profundizar las investigaciones sobre Mengele y la vigencia de los nazis en el país. Con nuestro testigo clave, el ex intendente de Hohenau, Bonibaldo Nisi Junnghans, el hombre que convivió durante casi dos años con el médico nazi, regresamos hasta la antigua casa de los Krug, en Poromokó, a 16 kilómetros del núcleo urbano de Hohenau y pudimos grabar con él una larga entrevista testimonial en video.
En el proceso de las indagaciones pudimos acceder a documentos desclasificados de la CIA norteamericana y del MOSSAD israelí acerca del caso Mengele. Además, hallamos varios papeles valiosos en el Archivo del Terror del Museo de la Justicia y principalmente logramos otros testimonios muy valiosos que hasta entonces habían permanecido sin difundirse, como la historia de Sonia Tauber, la ciudadana polaca sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz que en 1965 reconoció al Ángel de la Muerte cuando este ingresó como anónimo turista para comprar un reloj en su joyería, en la histórica Recova del Puerto de Asunción.
Paralelamente, Desirée –quien se había sumado al proyecto en 2016- fue registrando en video todo el proceso investigativo, al principio para usarlo como un material promocional del backstage o detrás de escena, a fin de publicarlo en las redes sociales en internet, luego advertimos que teníamos tanto material valioso, con el que podíamos armar perfectamente una película documental que acompañe al libro. Aunque carecíamos de fondos para financiar este proyecto, pudimos hacerlo de modo casi artesanal, con la ayuda de varios amigos.
Finalmente, en mayo de 2018, el libro y la película estaban listos para salir al encuentro del público.
Desde meses antes, con Desirée creamos una cuenta en Twitter (@Mengelepy) y una página en Facebook (Mengele en Paraguay), en donde fuimos publicando avances sobre ambos materiales. Muy pronto nos dimos cuenta de que una gran legión de futuros lectores se había enganchado a la propuesta y compartía los avances, arrobando a otros amigos y amigas. Se estaba creando una especie de club de seguidores de Mengele en Paraguay.
Cuando decidimos hacer la presentación en el auditorio Josefina Plá de la Universidad Autónoma de Asunción, muchas personas nos advirtieron que el lugar era “demasiado grande” e iba a resultar muy notoria la escasa concurrencia. La capacidad de la sala es para 450 personas sentadas.  Nunca acude tanta gente a una presentación de libros”, nos dijo un colega.
Aun así, nos arriesgamos. Nuestra editora, la querida e impagable Vidalia Sánchez, directora de Servilibro, pidió a su gente llevar 150 ejemplares para el stand montado en la entrada. “Me pareció que era una cantidad más que suficiente, en los lanzamientos de libros nunca se venden más de cien ejemplares”, nos dijo esa noche, cuando a poco más de media hora ya se habían agotados todos los libros y muchas personas se mostraban descontentas por no tener su copia para ser autografiada. Durante la proyección de la película veíamos cómo la sala se iba llenando, con personas sentadas en el piso o recostadas por las paredes. Esa noche fuimos plenamente conscientes de que la recuperación editorial de un tema durante mucho tiempo silenciado, como aporte a la memoria histórica de un país, podía convertirse también en un verdadero fenómeno cultural.
Aquello fue solo el inicio. Un par de semanas después, una encuesta realizada en la Feria Internacional de Libro de Asunción confirmó que Mengele en Paraguay había sido el libro más solicitado por los asistentes al ya tradicional evento. La presentación del documental De Auschwitz a Hohenau en un devedé anexo durante la Feria también fue recibida con entusiasmo por el público.
Esa misma respuesta la tuvimos después en otras ferias regionales en las que el libro y el devedé también fueron presentados, como en las de Villarrica, Encarnación y en Bella Vista - Colonias Unidas, esta última parte del escenario de la misma historia que estábamos contando.
El temor inicial que teníamos los autores de que los pobladores de las Colonias Unidas de Itapúa pudieran sentirse disgustados por remover un tema que ellos habían guardado en silencio durante más de medio siglo, pronto se vio disipado con las felicitaciones que recibimos por el trabajo realizado. El propio intendente municipal de Hohenau, Francisco Morales, nos pidió que le autografiemos su ejemplar y nos comentó que nada le gustaría más que convertir a la antigua casa de los Krug en un sitio de atracción turística, ante la cantidad de visitantes que empezaban a llegar para conocer el lugar tras la publicación del libro, pero que se encontraban con la oposición de los actuales propietarios en permitirles el ingreso.
Los reportes de lectores que nos enviaban fotos con sus ejemplares recién adquiridos o recibidos desde distintas localidades del país y desde remotas ciudades del mundo, también se volvió una constante. En apenas tres meses de haber sido presentado, Mengele en Paraguay ya conocía su tercera edición.
Más allá de la estupenda recepción y de los elogiosos comentarios, la edición de esta obra nos permitió confirmar lo siguiente:

1).-Es posible hacer investigación periodística en libro en el Paraguay, generando un buen impacto social.
En un momento en que los grandes diarios y principalmente los canales de televisión están recortando las unidades investigativas en sus Redacciones por reajustes económicos o falta de mejor visión empresarial, la posibilidad de encarar esta tarea en el formato de los libros, con el respaldo de una editorial importante, puede significar una opción alternativa para desarrollar el periodismo de investigación en el país. El desafío es abordar una historia que interese al público y llevarlo a cabo con rigurosidad técnica y buen estilo narrativo.

2).-Existe un gran interés por el rescate de la memoria histórica.
Aunque se crea falsamente que el periodismo solo debe abarcar los temas de actualidad y que “lo viejo no es noticia”, los temas que tienen que ver con la cuestión histórica o el pasado político siguen despertando mucho interés, más aún cuando la investigación saca a luz temas que han permanecido ocultos, aunque estos hayan transcurrido hace cierto tiempo. En este contexto, las historias que tienen que ver con la Segunda Guerra Mundial, la presencia de los nazis en nuestra región y las revelaciones sobre la dictadura stronista siempre tienen muchos seguidores.
     
3).-En plena época de la escritura digital, revalorizamos el soporte del papel, pero con una proyección multimedia.
Mengele en Paraguay es un libro que fue trabajado con un formato tradicional para quienes siguen prefiriendo leer en papel, reivindicando a la más clásica industria editorial, pero a la vez tiene una fuerte presencia en el mundo audiovisual y digital a través del filme documental que lo acompaña en formato devedé, como en el intenso despliegue que realizamos de sus contenidos anexos en Facebook y Twitter. “Les felicito, ustedes son los primeros escritores paraguayos que usan adecuadamente las redes sociales”, nos dijo una lectora en la Feria Internacional del Libro. No es verdad, conocemos a muchos colegas que también usan muy bien las redes, pero nos hizo bien saber de esa percepción.

Sentimos que el 2018 fue solamente el inicio de una larga caminata para este proyecto narrativo. ¡Muchas gracias por acompañarnos…!

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P. D.: Por ser el principal autor del libro el actual presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), hemos optado por no presentar la obra a los certámenes literarios que se realizaron en el año, a fin de evitar suspicacias propias de nuestro ambiente. El mejor premio para nosotros ha sido la preferencia y el cariño de los lectores, algo a lo que esperamos seguir correspondiendo en nuestros próximos proyectos.












































miércoles, 19 de septiembre de 2018

Robin Wood en el Sur, donde empezó su aventura de escritor



La Libroferia de Encarnación, la ciudad de donde partió en los años 60 para forjar su carrera de guionista en la Argentina, homenajeó al autor de DagoNippur de Lagash.


R
obin Wood tenía 17 o 18 años cuando ganó un concurso de ensayos sobre cultura francesa en la ciudad de Encarnación, a inicios de los años 60.
Recién llegado de uno de los tantos obrajes de Itapúa, se presentó a retirar el premio con botas, sombrero y cuchillo al cinto. El acto cultural se realizaba en un lujoso salón cerca de la Plaza de Armas, con miembros de la   sociedad encarnacena que se alarmaron al ver entrar al joven escritor vestido como un peón del yerbal.
Robin cuenta la anécdota como si fuera un relato de aventuras y recuerda que en esa misma ciudad del Sur del Paraguay, su amigo y mentor, el dirigente de la Democracia Cristiana Rómulo T. Merina, le dijo: “Subí al tren y andate a Buenos Aires. Aquí nunca van a valorar tu talento”.
Lo demás es historia conocida. Meses de sobrevivir en pensiones de mala muerte en la capital porteña, changas en las fábricas del conurbano, matricularse en la Escuela Panamericana de Arte, conocer al dibujante Lucho Olivera, escribir a pedido suyo un guion de aventuras sobre un guerrero en la antigua Sumeria, hasta que un lluvioso día de 1966 vio su nombre y el título de su primera historieta en la portada de la revista D’artagnan.
Tras aquel primer exitoso Nippur de Lagash surgieron otras series memorables: Dennis Martin, Mi novia y yo, Jackaroe, Pepe Sánchez, Savarese, Mark, Dago. Robin se subió a un barco, viajó por el mundo y envió los guiones por correo, llegó a crear cerca de un centenar de personajes y miles de episodios. Ganó los más grandes premios del cómic mundial, como el Yellow Kid en Italia. De vez en cuando regresaba al Paraguay y a la remota Colonia Cosme, Caazapá, donde había nacido en 1944, en el seno de una comunidad de inmigrantes australianos utópicos, con ascendencia inglesa e irlandesa.


De regreso al Sur    

Medio siglo después de aquel viaje inicial, Robin Wood está otra vez en la misma plaza de Encarnación, cerca del lugar donde le dieron su primer premio de escritor. Ahora hay enormes toldos y una gran feria anual en su homenaje, corpóreos con su foto y dibujos de sus personajes, con una misma leyenda que se multiplica en carteles por toda la ciudad: “Robin Wood, la XIV Libroferia de Encarnación es en su homenaje”.
La Editorial Servilibro y la Sociedad de Escritores del Paraguay han decidido reparar una deuda histórica. Hace un par de décadas, Robin quiso acercarse a sus colegas paraguayos de la SEP, pero algún veterano de las letras guaraníes dijo entonces que “no es un escritor, solo hace historietas”. No sabía probablemente que el gran semiólogo italiano Umberto Eco tenía como lectura de cabecera las aventuras mensuales de Dago en los álbumes de cómic, tal como lo confesó en una entrevista, donde también dijo que consideraba a Robin Wood como uno de los mejores autores que publican en Italia.


Reivindicando a Wood

Bernardo Neri Farina y Javier Viveros, anteriores directivos de la SEP, iniciaron la reivindicación de Wood. “Junto con Augusto Roa Bastos, Robin es nuestro escritor más universal y, sin duda, el más leído y admirado a nivel internacional”, dice Bernardo.
La Libroferia de Encarnación fue el marco propicio. En la noche del jueves 6 de setiembre, ante un salón colmado de público, la Editorial Servilibro presentó la versión paraguaya de la  obra Anahí, una historia de cuatro capítulos de la serie Dago, escrita por Wood y dibujada por el argentino Carlos Gómez, en donde el aventurero veneciano llega al Paraguay en épocas de la Conquista española, cae con su embarcación en las aguas de las Cataratas del Yguazú y es salvado por una oscura guerrera india guaraní, que acaba siendo líder de una revuelta contra una tribu amazónica invasora y, finalmente, muere quemada en la hoguera, recreando la leyenda cantada en una popular guarania.
Durante el mismo acto, los directivos de la Sociedad de Escritores del Paraguay lo nombraron socio activo de la entidad y le entregaron la medalla Homenaje a la creación literaria. Habían pasado más de cinco décadas para que Wood se sienta profeta en su tierra y así lo expresó esa noche: “Cualquiera recibe un Oscar o un borrico de oro, pero recibir un premio en Encarnación, que en tu propio país te aplaudan, eso sí es haber tenido éxito en la vida”.
El Ministerio de Educación y Ciencias declaró el álbum de interés educativo.


Pasión por la lectura

La Libroferia de Encarnación, organizada por la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE), como un proyecto de responsabilidad social empresarial, se ha convertido en uno de los espacios más dinámicos e importantes  de expresión de cultura y de pasión por la lectura en el interior del país. Los editores participantes coinciden en que este evento anual en el Sur tiene tanta o más vitalidad que la Feria Internacional del Libro de Asunción.
Durante seis días y noches, unas 27  empresas editoras y locales de libros  expusieron sus obras, más de  50 escritores participaron de presentaciones de textos y encuentros con los lectores, hubo más de 100 actos culturales, incluyendo  conciertos de música, espectáculos de danza y  teatro, talleres,  conferencias,  cursos. Igualmente, unos 36 proyectos de promoción a la lectura participaron de un concurso en donde se  premia  a instituciones  y  líderes  animadores  que desarrollan  proyectos  de  lectura  durante  los  meses  previos    y  los  presentan  al momento de visitar la feria.
Todo este intenso movimiento académico y cultural es algo que generalmente no se ve en otras ferias del país, al menos en la misma dimensión.
“Esta feria desmiente esa creencia de que los paraguayos no se interesan por la lectura o por la cultura. Aquí damos no solamente espacio a los libros, sino también a todas las expresiones artísticas”, destaca la docente Nadia Czeraniuk, rectora de la UNAE y principal organizadora de la Libroferia.
La actividad tiene su proyección en la Libroferia Colonias Unidas, que este año tuvo su tercera edición, a continuación de la de Encarnación, en la ciudad de Bella Vista, Itapúa, del 10 al 12 de setiembre, coincidiendo con el centenario de la próspera colonia creada por migrantes europeos, principalmente, alemanes. Las anteriores ediciones se habían realizado en la colonia Hohenau.
En la Libroferia de Bella Vista estuvo también Robin Wood presentando su obra Anahí. Le costó reconocer el mismo paisaje de la región en que trabajó como obrajero siendo adolescente. De allí surgieron muchas historias incorporadas a las sagas de sus personajes. “Estar aquí es cumplir un ciclo, celebrar los escenarios donde empezó la gran aventura”, admite.