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miércoles, 2 de septiembre de 2020

El bebé al que la dictadura le robó la historia

 

Emilio Cricera fue arrancado de su madre en 1966, entregado a quienes fingieron ser sus padres biológicos. Hoy demanda recuperar su verdadera identidad.


Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

(Fotos e imágenes: Desirée Esquivel - Apoyo en video: Codehupy).


Emilio Félix Cricera Evaly tenía 30 años de edad en 1996, cuando descubrió que él no era quien sus padres y sus documentos aseguraban. En realidad, tenía otro nombre, otros padres, otra identidad, otra historia.

Sucedió cuando, en su casa de Buenos Aires, halló unos papeles de quien creía era su papá biológico, Emilio Cricera, argentino, ya fallecido, en donde este le contaba cosas íntimas a un amigo. Con fecha de tres días antes del supuesto nacimiento de su hijo, no mencionó que su esposa, la paraguaya Celia Nilda Evaly, estaba a punto de dar a luz.

“Si mi papá estaba tan contento de tenerme como hijo único, ¿por qué no había contado nada a su amigo? Encaré a quien decía ser mi mamá, discutimos mucho y al final reconoció: “¡Vos no sos mi hijo!’”, narra Emilio, veinticuatro años después de aquel día en que sintió que el mundo se le vino abajo.

Celia Nilda se negó a darle más datos de su verdadera historia. “Me dijo muchas mentiras, que me habían traido del Brasil, hasta que ella falleció, llevándose mi secreto a la tumba”, narra.

“Viajé al Brasil, viví allá un tiempo, hasta que tomé contacto con unos primos, hijos de una hermana de mi madre apropiadora en el Paraguay, con quien ella estaba peleada, a la que considero mi madre del corazón, mi tata, quien me dijo: vos te llamás Jorge Luis y te llevaron siendo bebé del orfanato Santa Teresa”, agrega.

BÚSQUEDA. Emilio/Jorge Luis logró que la directora del actual Hogar Infantil Santa Teresita le permita acceder a los archivos. Sobre la avenida Eusebio Ayala (frente al local de la Justicia Electoral), allí funciona una guardería y es sede de los Centros de Bienestar de la Infancia y la Familia (Cebinfa). En épocas de la dictadura, el orfanato llegó a estar bajo la dirección de María Olivia Chelita Stroessner, hija adoptiva del general Alfredo Stroessner.

“Busqué datos durante días, revisando expedientes de todos los niños llamados Jorge Luis que ingresaron entre 1965 y 1968, hasta llegar casi a la certeza de que mi verdadero nombre era Jorge Luis Gómez Arena, y que mi madre fue María Olga Gómez, presa en la Comisaría Tercera, famoso lugar de detención y tortura de presos políticos, y luego en la Cárcel del Buen Pastor, donde se pierde su rastro, está desaparecida”, relata Emilio.

Su laberíntica búsqueda lo llevó al hogar familiar de los Gómez, en una humilde comunidad rural de Altos, Cordillera. “Cuando llegué y dije quién era, no lo quisieron creer. Según mi abuela, Laureana Isabel, les aseguraron que yo había muerto. Del paradero de mi mamá no sabían nada. Obtuve una muestra de ADN de mi abuela y el análisis comparativo con el mío reveló un 84% de compatibilidad”, indica.

APROPIACIÓN. Entre muchas dudas, Emilio hoy tiene certeza de que autoridades de la dictadura mintieron a su abuela (quien varias veces intentó rescatarlo del orfanato), asegurando que él había fallecido, cuando en realidad le “regalaron” siendo un bebé al matrimonio formado por el argentino Emilio Cricera y la paraguaya Celia Nilda Evaly. Cree que el nexo fue una mujer llamada Aurora Coronel.

Le crearon documentos (auténticos, pero de contenido falso) como una partida de nacimiento en que consignan su fecha de nacimiento el 12 de marzo de 1967 (cuando en realidad habría nacido el 11 de octubre de 1966).

De su madre sabe poco. Un informe policial de la Comisaría Tercera, firmada por el comisario Augusto Moreno, refiere que ella la abandonó en la vía pública, pero él considera que son mentiras. “Mi madre es una desaparecida, aunque no figure en las listas de las organizaciones de derechos humanos. Borraron todos sus registros. La policía allanó su casa en Altos y secuestró todas sus fotos y sus documentos. Ni siquiera tengo una imagen de cómo era ella, solamente un gran amor a su memoria”, indica.

Emilio/Jorge Luis presentó una denuncia oficial ante la Fiscalía, con patrocinio de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) por Desaparición Forzada de Personas y Múltiple Violación de Derechos Humanos.

“Sé que muchos creían que en el Paraguay no hay casos de apropiación de bebés durante la dictadura stronista, como las que se cuentan en organizaciones como H.I.J.O.S. o Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la Argentina, pero existen. Soy el primero de ellos que sale a luz y seguramente hay más. La dictadura desapareció a mi mamá y me robó la identidad. La quiero recuperar”, destaca.


BUSCANDO A MAMÁ.
No solamente le cambiaron su identidad y lo entregaron a otra familia. Además, desaparecieron a su mamá, María Olga Gómez.

“A la hora 13 del 20 de octubre de 1966, llega una camioneta celular de la Policía, conduciendo a un oficial y agentes, quienes traen a un recién nacido, portador de la siguiente: Nota N° 237, señora directora del Hogar Infantil. ESD. Tengo el agrado de dirigirme a Ud., con el objeto de solicitar la internación en esa institución del menor Jorge Luis, quien fuera hallado en la vía pública…”

Así dice el informe de una asistente social sobre el “Caso N° 578, Jorge Luis”, que Emilio Félix Cricera Evaly pudo rescatar del archivo del Hogar Santa Teresita, de donde fue apropiado ilegalmente en 1967 y entregado al matrimonio del argentino Emilio Cricera y la paraguaya Celia Nilda Evaly, quienes obtuvieron una partida de nacimiento con un nuevo nombre, otra fecha de nacimiento y en donde ellos figuran como padres biológicos del bebé.

La nota de la entrega del bebé al Hogar Infantil Santa Teresa o Santa Teresita (que en épocas de la dictadura estuvo bajo la dirección de María Olivia Chelita Stroessner, hija adoptiva del general Stroessner) está firmada por el comisario Augusto Moreno, en ese entonces titular de la tristemente famosa Comisaría Tercera, uno de los más tenebrosos locales en donde eran detenidos y torturados los presos políticos, varios de ellos considerados desaparecidos.

ABANDONO. Según el relato del expediente, en la patrullera que llevó al bebé con apenas 8 días de nacido al hogar (sobre la avenida Eusebio Ayala, frente a la Justicia Electoral), también se hallaba la madre, María Olga Gómez, quien en esa época tendría 18 años, y que era trasladada a la Cárcel del Buen Pastor, tras haber estado presa en la Tercera con su hijo.

La asistente social cuenta que pudo hablar con la madre antes de que la lleven. Sostiene que la mujer admitió haber abandonado a su hijo en la entrada de una casa, por “estar desesperada”, ya que su “patrona” no admitía a empleadas con hijos y el padre del niño (marino de la Flota Mercante) la había abandonado. También admitió haber huido de su casa familiar en Altos. Pidió que le devuelvan a su hijo y no la lleven a la cárcel, pero no le hicieron caso.

VENGANZA. Emilio cree que muchas afirmaciones del informe son falsas, porque descubrió otros datos que hablan de una especie de venganza por parte de una persona poderosa en Altos contra su madre.

En su denuncia ante la Fiscalía de Derechos Humanos, revela que sus familiares contaron que “alguien de mucho poder económico en la ciudad de Altos estaba interesado en mi madre, y al no tener reciprocidad, fue quien mandó al proceder irregular de la Policía, ya que María Olga había venido a Asunción escondiéndose de quien le pretendía”.

Desde el Buen Pastor, María Olga se comunicó con su madre, Laureana Isabel Ojeda, para que recupere al bebé. “Mi abuela intentó por todos los medios y documentos comprobables de filiación recuperarme y llevarme con los míos, restitución que nunca se pudo dar, porque en el mes de agosto de 1967 fui ‘regalado’ a un matrimonio argentino-paraguayo residente en Buenos Aires”, destaca.

SIN PISTAS. A la abuela le dijeron en el hogar que el bebé había muerto, al igual que su hija María Olga. No entregaron los cuerpos. Debido al dolor, la anciana sufrió pérdida parcial de memoria, según los familiares.

“Me contaron que mientras mi madre estaba detenida, la Policía allanó la casa materna en Altos y se llevó todas las fotos y los documentos de María Olga”, agrega Emilio, quien desconoce las razones de la presunta desaparición, porque su madre no era una activista política conocida.

“Hoy reclamo que el Estado investigue y me diga qué pasó con mi mamá, de quien ni siquiera tengo una foto, porque se llevaron todo. En la Cárcel del Buen Pastor me dijeron que un incendio destruyó los registros de aquella época. Nadie más sabe nada”, dice.

Emilio ha decidido quedarse en el Paraguay. Desde hace más de un año vive en Luque. Ha intentado establecer una relación con su familia materna en Altos, pero siente que hay muchos recelos, miedos y silencios que superar. Confía en que será parte de un proceso.



martes, 28 de julio de 2015

Chicas Nuevas 24 horas: La película que nos desnuda

Mabel Lozano y su equipo, grabando en la zona de la Triple Frontera de Paraguay, Argentina y Brasil. 
La Policía española identificó a más de un millar de paraguayas como víctimas de tráfico y explotación sexual, pero aquí no se habla de eso. Una compatriota víctima de trata pudo ser salvada de una condena a muerte en China gracias a una campaña solidaria, pero seguimos sin abordar la cuestión de fondo: Nuestras niñas y mujeres –principalmente pobres y marginadas- siguen siendo “la materia prima” más codiciada para un oscuro negocio que mueve 32 mil millones de dólares al año. La excelente película documental Chicas Nuevas 24 horas, de Mabel Lozano, nos pone frente a ese espejo de verdad incómoda, frente a esa cruda realidad que pretendemos ignorar.

Por Andrés Colmán Gutiérrez 
@andrescolman

Sofía está allí, recostada contra la pared de un frío túnel, en  algún marginal punto de Madrid. Aunque su temblorosa voz todavía de niña imita el característico tono de hablar de los madrileños, es inevitable advertir detrás de ese barniz sonoro los ecos de su lengua guaraní, el acento campesino que trajo desde su Atyra natal.
Sofía es paraguaya y ahora tiene 17 años. Se fue a España cuando todavía era muy chica, una niña indefensa ilusionada en tener allá un trabajo digno y ayudar con el dinero a mantener a sus padres y a sus cinco hermanos más pequeños, pero el sueño se convirtió en dolorosa pesadilla: Sofía acabó encerrada en un sótano por su propia tía, la que le había ayudado a viajar, y que solo buscaba entregarla a una red mafiosa de prostitución y explotación sexual.
Sofía, en la película Chicas Nuevas 24 horas. 
La paraguaya Sofía es una de las principales víctimas de trata que ofrece su testimonio en la película documental Chicas Nuevas 24 horas, de la laureada cineasta española Mabel Lozano, que este miércoles 29 de julio se estrena en avant premiere en la sala del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA).
Con mucha valentía y dignidad, Sofia ha aceptado dar la cara ante la cámara y relatar su historia sin maquillajes, aun sabiendo que eso pueda implicar que -según los antivalores de nuestra cultura popular paraguaya- ella quede estigmatizada por haber caído en las redes de la prostitución.
Como también ha aceptado dar su testimonio en la misma película otra valiente mujer compatriota que logró escapar de las redes de la mafia de trata paraguayo-española, Estela Santander, quien hoy está haciendo todo lo posible para llevar a juicio oral a los que la sometieron.


     El trailer de la película.

Una película valiente.

Una animada business speaker inicia una charla ante el auditorio de un lujoso salón: Describe un potencial negocio que mueve 32 mil millones de dólares al año, en donde la materia prima no se agota y siempre será codiciada.
Con esta peculiar forma de narrar, que parodia a las conferencias motivacionales del mundo empresarial, la cineasta Mabel Lozano nos introduce al submundo de la trata, mostrándonos la verdadera cara de un floreciente negocio que trafica con el dolor, con la necesidad, con los más bajos instintos del ser humano.
Rodaje en el Mercado 4 de Asunción.
De hecho, el principal ícono gráfico escogido por Mabel y su esquipo es el sello de un código de barras, con el que nos marcaron durante la presentación del proyecto en Paraguay, con la evidente intención de hacernos sentir en la piel lo que significa que el ser humano sea tratado como simple mercadería de un gran supermercado global.
La cámara de Rafa Roche (el director de fotografía del film) recorre las calles de pueblos y ciudades del Paraguay, Argentina, Perú, Colombia y España, mostrando lo que generalmente no vemos: el infame tráfico que se alimenta de las más indefensas, de la lacerante realidad de pobreza y marginación.
Esta es la tercera película documental de Mabel Lozano, que cierra su trilogía sobre la trata. Las anteriores, Voces contra la trata y Escúchame, abrieron el debate sobre un tema con el que muchos se horrorizan, pero son pocos los que están dispuestos a hacer algo para que esto cambie.

Una colaboración cercana.

Hace más de un año recibí un primer correo de Mabel Lozano, desde Madrid. Me contaba que había leído algunos reportajes investigativos míos sobre la trata de personas entre Paraguay y España, me habló del proyecto de su nueva película y me pidió ayudarla, incluso que aparezca en el filme.
Así empezó una colaboración cercana en el proyecto. Varios de mis reportajes se difundieron en la página web de Chicas Nuevas 24 horas, les ayudé con algunos contactos y finalmente me sumé al rodaje y la presentación en Paraguay.
Con Mabel Lozano y Rafa Roche, en Asunción.
El hecho de que la co-producción en nuestro país haya sido asumida por los chicos de Puatarará Films hizo aún más grata la experiencia. Con el equipo de Osvaldo Ortiz Faiman hemos trabajado además en el filme documental Desmontando Curuguaty, que él dirigió y del cual soy guionista.  
Empecé a involucrarme periodísticamente con el tema de la trata en 2003, con el caso de L. R., una chica de Independencia, Guairá, que logró escapar de una red mafiosa que la llevó con engaños a España, para obligarla a prostituirse. Ella pudo escapar de su encierro con la ayuda de un cliente y retornar al Paraguay, donde fue la primera en denunciar este oscuro negocio. Con la investigación que abrimos a partir de su caso pudimos hallar a varias otras víctimas y evidenciar los tentáculos de la operación criminal.
En 2008, a meses de haberme instalado en Ciudad del Este, al frente de la Redacción Regional de Última Hora en Alto Paraná, tuve otra perspectiva. Había leído en años anteriores unos estupendos reportes de mi colega y amigo Wilson Ferreira sobre la trata en la zona triple-fronteriza y con su asesoramiento iniciamos con la compañera Sofía Masi Verón una serie de reportajes investigativos, que publicamos a partir del 13 de enero de 2008, con el título Trata y explotación sexual de menores de edad en la Triple Frontera.
Nuestro primer reportaje, en 2008.
A través de la organización regional Ceapra, pudimos contactar con Graciela, una chica de 16 años de edad a la que habían llevado bajo engaños, con otras dos chicas menores, supuestamente para trabajar como mozas en un restaurant de Puerto Esperanza, Misiones, Argentina, pero acabaron encerradas como prisioneras en un galpón y fueron obligadas a prostituirse.
Rehicimos el camino que las tres chicas anduvieron hacia su propio infierno. Cruzamos en canoa el río Paraná desde la paraguaya localidad de Puerto Irala, a 70 kilómetros al Sur de Ciudad del Este, hasta la argentina Esperanza, en la misma canoa en que ellas fueron llevadas, sin pasar por ningún control, pagando solamente 5 pesos (en ese momento 7.500 guaraníes) por la travesía.
La serie de reportajes se publicó durante dos semanas, incluyendo testimonios de mujeres víctimas que habían sido llevadas a España, y tuvo mucha repercusión internacional. Varios equipos de televisión internacional como Infinito, TVE, Telecinco, nos contactaron y vinieron a realizar programas especiales.  
Estela Santander con Mabel Lozano, en Ciudad del Este,
En abril de 2010 publicamos el testimonio de Estela Santander, la valiente mujer que pudo huir de la misma red mafiosa, y que desde entonces está decidida a llevar a proceso judicial a sus tratantes, a pesar de los múltiples intentos en la Justicia alto paranaense porque no se realice el esperado juicio oral. Estela es otra de las protagonistas claves en la película de Mabel.

La situación sigue…

Desde entonces, la situación no ha variado mucho. Esta sigue siendo una de las regiones del mundo donde más se reclutan mujeres niñas, adolescentes y adultas, para el gran mercado internacional de la prostitución. Por la dura realidad de pobreza y de ignorancia en que viven miles de familias, pareciera que hay como un inmenso cartel globalizado, que dice: “Se venden niñas, tratar en Paraguay”.
La historia de Estela Santander. 
Aunque a nivel gubernamental local se ha incrementado mediáticamente la acción contra la trata, la situación no ha cambiado mucho. Hay mucha mentira e hipocresía. Se gastan millones en realizar congresos, seminarios, conferencias, estudios, encuestas, investigaciones, confeccionar y distribuir publicaciones, carpetas, folletos, afiches, cedés y devedés promocionales… que repiten lo mismo de siempre, pero casi nada se hace para atacar los puntos críticos de la frontera, por donde numerosas niñas y adolescentes mujeres paraguayas siguen siendo llevadas ilegalmente, para ser sometidas a una inhumana explotación sexual en los prostíbulos de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Perú, México, Estados Unidos y España, principalmente.
Hay esfuerzos heroicos y casi solitarios, como los de la fiscala Teresa Martínez, que son reconocidos en la película de Mabel. Pero sin recursos suficientes, sin verdadera voluntad política, la cuestión de fondo permanece inalterable.
Chicas Nuevas 24 horas, es una película que nos desnuda en la pantalla grande, permitiendo dar mucha más visibilidad al drama que aquí seguimos escondiendo bajo la alfombra. Porque en realidad el tráfico de niñas y mujeres con fines de explotación sexual está también muy vinculado a otras actividades del crimen organizado, como el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas, el lavado de dinero y sus profundas ramificaciones en el poder político y en todos los poderes de nuestro Estado. Lo que ahora llamamos narcopolítica.
Por todo eso, hay que ver la película de Mabel Lozano.

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Les dejo algunos enlaces a los reportajes publicados:






jueves, 18 de diciembre de 2014

El desafío de salvar a una paraguaya condenada a muerte




Amnistía Internacional Paraguay inicia una campaña solidaria para buscar impedir que la Justicia china ejecute a la paraguaya Rosalía Amarilla, detenida con tres kilos y medio de cocaína. La historia de la mujer, atrapada en una red de trata de personas y narcotráfico que une Ñemby con Beijing, es conmovedora.

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

El 14 julio de 2012, Rosalía Amarilla, entonces de 31 años de edad, técnica en administración de empresas, dejó sorpresivamente su trabajo en una fábrica de confección de prendas de vestir, en su ciudad Ñemby, cercana a la capital paraguaya Asunción, aceptando la "tentadora oferta" que le habían hecho algunas personas, de poder viajar para tener un mejor porvenir para ella y para su único hijo varón, de 3 años de edad.
Rosalía trabajaba mucho y ganaba muy poco en aquel oficio casi doméstico, en donde también se empleaba su mamá, Arminda Escobar. Esa dura realidad cotidiana en la que ella se manejaba, fue la que utilizaron los "captadores" para interesarla en aquel viaje que iba a "cambiar su vida".
No se conocen muchos detalles acerca de cómo fue aquel primer viaje, similar al que han emprendido –y siguen emprendiendo- muchas humildes mujeres paraguayas, principalmente en la zona de la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina, hacia mercados latinoamericanos, europeos o asiáticos de la trata de personas, casi siempre ligados también al narcotráfico.
Su mamá Arminda y sus demás familiares solo recuerdan que ella desapareció repentinamente y recién cuatro días después, el 18 de julio, ella llamó por teléfono, explicando que estaba en la ciudad de Sao Paulo, Brasil, “con una señora” y que regresaría al Paraguay en una semana.
La reconstrucción del viaje, en una posterior investigación, apunta a que ella fue engañada por otras personas (principalmente una mujer) para viajar a Sao Paulo a comprar prendas de vestir y traerlas al Paraguay para revenderlas, con lo cual ganaría “buen dinero” para poder ayudar a su madre y a la mantención de su hijo pequeño.
Los investigadores de la Fiscalía y la Cancillería tienen datos de que ella fue llevada primero a Ciudad del Este y a Foz de Yguazú, en la zona de la Triple Frontera, y desde allí a Sao Paulo.
Hugo Morel, de la Dirección de Atención a Connacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo en un primer reportaje que Última Hora publicó en setiembre pasado: “En principio, tomamos el caso como trata de personas, porque ella (Rosalía) fue engañada. Fue captada en Ciudad del Este, de ahí fue a trabajar a Foz de Yguazú, de ahí la llevaron a São Paulo (Brasil) y de ahí la embarcaron a China, llevando 3 kilos 600 gramos de cocaína”.
Los familiares habían perdido todo contacto con ella, hasta que, cinco meses después, mientras estaba en su trabajo, en la fábrica de prendas de vestir, su mamá Arminda recibió una llamada telefónica de larga distancia, en donde la voz de un hombre con acento colombiano le contó que su hija había sido detenida en el aeropuerto de Beijing, República Popular China, y se encontraba en la cárcel.
Como no podía entender muy bien lo que le decían desde el otro lado del teléfono, Arminda pidió que el hombre la vuelva a llamar. Mientras tanto presentó una denuncia ante la Fiscalía, donde dice que no la tomaron muy en serio.
Quince días después, ya en su casa, el colombiano volvió a llamar y ella grabó la conversación que se prolongó durante 20 minutos. Allí supo que el hombre era un familiar de otra chica colombiana que también estaba presa en el lugar, y que le estaba dando el aviso como un favor, a pedido de Rosalía.
Así se pudo saber que la mujer paraguaya fue embarcada desde Sao Paulo hasta Beijing, llevando adherido a su cuerpo 3 kilos 600 gramos de cocaína. En el aeropuerto del país asiático le esperaban tres hombres, pero el nerviosismo de la muchacha en los puestos de control llamó la atención de los guardias chinos, quienes la condujeron a un interrogatorio privado. Al verse descubierta, Rosalía admitió que llevaba “algo ilegal” adherido a su cuerpo.
Ella fue rápidamente procesada y, en base a la estricta legislación china, fue sentenciada a ser ejecutada.

El calvario ante la “justicia roja”.

Quienes hayan visto la película Justicia Roja, estrenada en 1997 bajo la dirección de Jon Avnet, protagonizada por Richard Gere y Ling Bai, se harán una idea de la manera implacable en que se aplica el sistema judicial en el régimen de la República Popular China, aunque aquella sea una historia de ficción.
Rosalía Amarilla.
Teresa Martínez, agente fiscal a cargo de la Unidad de Trata de Personas del Ministerio Público, relata que Rosalía “enseguida confesó que llevaba algo ilegal adherido a su cuerpo. Esa colaboración con las autoridades hizo que le tengan una mayor consideración”.
El caso de Rosalía (sin divulgar su nombre, a pedido de las autoridades, “para no entorpecer las acciones diplomátoicas”) fue expuesto inicialmente en un reportaje de Última Hora, que mencionaba la existencia de 3.000 paraguayos presos en el exterior, en su mayoría por tráfico de drogas, aunque el caso más grave era el de la compatriota detenida en China.
El primer gran obstáculo que se encontró fue que el Estado paraguayo no tiene relaciones diplomáticas con el país asiático, por lo cual se tuvo que acudir a la colaboración del Consulado argentino del país asiático, para prestar alguna asistencia jurídica a la compatriota.
Entre los logros obtenidos por la diplomacia argentina, se consiguió que Rosalía pueda comunicarse telefónicamente con sus familiares en Paraguay una vez al mes.
Se obtuvo que la paraguaya no sea ejecutada enseguida y que la fecha de condena sea postergada para el 20 de marzo de 2015. Se creía que en ese lapso se lograría obtener mayores beneficios para ella por vía diplomática, pero en realidad se hizo muy poco desde las esferas oficiales y la fecha de ejecución se acerca peligrosamente, por lo cual los familiares, desesperados, decidieron que se conozcan públicamente los detalles de la angustiosa situación en que se encuentra Rosalía.

Hubo mucha inacción del Estado paraguayo.

Esta semana, representantes de la organización Amnistía Internacional, capítulo paraguayo, y del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujeres (Cladem) mantuvieron una reunión con autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay, para evaluar la situación de Rosalía Amarilla.
Los activistas de derechos humanos salieron de la reunión “espantados”, según sus propias palabras, al advertir lo poco que el Estado paraguayo ha hecho hasta ahora por lograr que la compatriota detenida en China no sea ejecutada.
La situación de Rosalía es cada vez más grave, según sus familiares, porque ya ni siquiera la dejan comunicarse con su abogado, un defensor público nombrado por el mismo Estado chino.
Una de sus hermanas pudo hablar por teléfono con Rosalía y, a pesar de que le prohíben hablar en guaraní –ya que todas sus llamadas son controladas y grabadas-, ella pudo decirle en nuestro idioma nativo que no se había podido comunicar más con su abogado defensor. “Nda kuaavei mba’eve i chugui ("No sé más nada de él”), le confesó.
Ante esta situación, la organización Amnistía Internacional Paraguay, con apoyo de Cladem, iniciaron una campaña de solidaridad #RosalíaDebeVivir, para exigir al Gobierno y al Estado paraguayo que se movilicen todas las instituciones a nivel nacional e internacional, para impedir que Rosalía Amarilla sea ejecutada en marzo próximo.
Rosalía Vega, directora ejecutiva de la organización, destacó que buscan movilizar a la sociedad civil paraguaya para reclamar al presidente de la República, Horacio Cartes, y a todas las organizaciones del Estado, Cancillería, Fiscalía de Trata de Personas, que redoblen sus acciones para asistir a la paraguaya condenada a muerte y exigir su liberación, ya que la misma es, principalmente, una víctima de las redes internacionales de trata y narcotráfico.
“Estamos trabajando con la organización Cladem y con los familiares de Rosalía Amarilla, quienes están acompañando todos los procesos que realizamos. Hay abogados acompañando a una de las hermanas en el Poder Judicial para realizar el proceso de régimen de relacionamiento con el hijo de Rosalía, ya que, a causa de esta situación, se ha perdido el contacto con el niño”, explica Rosalía Vega.
La iniciativa consiste básicamente en tres pasos:

1-Firmar un petitorio a favor de Rosalía Amarilla en internet, en el siguiente enlace: http://amnesty.org.py/ciberaccion-detalle/?1, dirigido al presidente Horacio Cartes, con copia al canciller Eladio Loizaga

2-Enviar una postal de solidaridad a Rosalía. Dirección: Cárcel industrial: Beijing Women Prision, Nro 3 Runheixiang,Huifeng St, Quingfeng Rd, Tiantanghe, Daxing County. Postal Code: 102609 - Tel: 010-61276688

3- Invitar a 3 amigos o amigas para que realicen la misma acción.

El desafío es grande, pero es el mismo que Amnistía Internacional ha venido desarrollando en más de 70 años en todo el mundo: intentar salvar la vida de una víctima de una situación de injusticia, en este caso el de una mujer paraguaya condenada a muerte en la República Popular China.
¿Querés sumarte…?