miércoles, 17 de junio de 2015

El día en que la dictadura intentó prohibir un acto con el Papa

El Arbol de la Vida. Así fue el acto del Papa Juan Pablo II con los "constructores de la sociedad".

En mayo de 1988, el Gobierno de Stroessner decidió suspender unilateralmente el encuentro de Juan Pablo II con los "constructores de la sociedad", por "razones de seguridad". El Vaticano respondió que el Papa –quien ya se encontraba en Bolivia, a cinco días de llegar al Paraguay- podía dejar de venir ante la medida inconsulta. Esta es la historia de lo que sucedió.

#CrónicasDeLaMemoria


Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Era el miércoles 11 de mayo de 1988. Karol Wojtyla, el papa Juan Pablo II, había acabado de visitar el Uruguay y se encontraba recorriendo Bolivia, para luego ir a Perú, a cinco días de pisar el Paraguay, la cuarta y última escala de esa histórica gira pastoral por Sudamérica, cuando estalló el escándalo: el Gobierno del dictador general Alfredo Stroessner acababa de suspender unilateralmente uno de los actos programados en  la agenda de la visita papal.
En una extensa nota enviada al Nuncio Apostólico, monseñor Giorgio Zur, los entonces ministros de Educación y Culto, Carlos Ortiz Ramírez, y de Relaciones Exteriores, Carlos Augusto Saldívar, comunicaban oficialmente "la decisión de suspender, por razones de seguridad, el acto denominado Encuentro con los constructores de la sociedad, programado para el martes 17, a las 20 horas, en el local del Consejo Nacional de Deportes".
En dicha comunicación, los representantes del Gobierno hablaban del "interés detectado en una minoría, de hacer de este encuentro la oportunidad de una provocación al Gobierno y se anticipa al propósito de violentar el ambiente y empañar la imagen de nuestro país", con "una seria desviación de los propósitos pastorales de la visita del Papa al Paraguay, mediante una serie de manipulaciones de todo orden, destinadas a darle a este encuentro efectos políticos de consecuencias imprevisibles".
Lo que preocupó a los jerarcas del régimen stronista es que el contenido del acto, cuya organización quedó a cargo del Equipo Nacional de Laicos, de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) y de la Junta Arquidiocesana de Laicos, iba a tener un carácter mucho más crítico que los demás encuentros previstos con el Papa, ya que también estaban invitados dirigentes y representantes de organizaciones sociales y políticas que la dictadura consideraba "ilegales" o "irregulares", como los grupos campesinos, obreros y estudiantiles que se movilizaban por una democratización, o los partidos políticos congregados en el llamado Acuerdo Nacional.
El ministro de Educación, Carlos Ortiz Ramirez, explicó ese mismo día a la prensa: "Decidimos suspender el acto para nos prestarnos al juego de que nos abucheen a los miembros del Gobierno. Aquello podría generar en un acto de vandalismo para crear mártires".

Un escándalo internacional

La noticia de que el régimen stronista había decidido suspender unilateralmente un encuentro con el Papa alcanzó enseguida una gran resonancia, tanto a nivel local como internacional, ya que resultaba algo insólito, que hasta entonces nunca había sucedido, en ninguna otra gira papal, según los observadores.
"Es una grave ofensa al papa Juan Pablo II pretender suspender un acto del programa previamente aprobado por la Comisión Mixta (organizadora, compuesta por representantes del Gobierno y de la Iglesia Católica paraguaya) y por el Vaticano", declaró el entonces obispo de Misiones, monseñor Carlos Villalba.
En la misma mañana de ese miércoles 11 de mayo en que se conoció la noticia, se reunió de urgencia el Consejo Permanente de la CEP y, tras varias horas de deliberaciones, monseñor Jorge Livieres Banks, quien fungía de vocero, informó que los obispos no aceptaban la suspensión dispuesta unilateralmente por el régimen, y que iban a mantener el programa de la visita del Papa, tal como estaba previsto originalmente, aun en contra de la decisión gubernamental. 
"Para nosotros, para la Iglesia, es lamentable y de ninguna forma aceptable una decisión que altera ese programa, casi en vísperas de la realización de la visita", destacó Livieres Banks.
Al día siguiente, 12 de mayo, mientras el Papa seguía recorriendo  Bolivia, el vocero del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, entregó en Sucre a los periodistas un escueto comunicado sobre la suspensión del acto por parte del régimen de Stroessner, en los siguientes términos: "Por ahora, debo manifestar claramente el estupor causado por una decisión sin precedentes en el ejercicio de la misión pastoral del Santo Padre".
Ya en una charla más informal con los comunicadores que acompañaban la gira papal, Navarro Valls  comentó: "Ni siquiera durante la visita del Papa a Chile, en abril del año pasado, el Gobierno chileno se atrevió a suprimir un acto multitudinario en Santiago, en el que se temía una serie de incidentes que luego acabaron produciéndose".
"Inaudito, insólito, tremendamente grave", eran los calificativos que empleaban los colaboradores del Papa sobre la medida dispuesta por el Gobierno stronista, según un reporte del periodista paraguayo Carlos Talavera, enviado especial de Última Hora y Radio Cáritas, quien viajaba en el avión de la gira papal.
En un artículo escrito desde Sucre, publicado por ÚH el 12 de mayo, Talavera daba cuenta que "los funcionarios de la comitiva papal dijeron que es la primera vez, en 37 giras que realiza el Papa, que un Gobierno cancela una reunión después de que el itinerario y el programa fueron públicamente anunciados".
El enviado de ÚH era aún más enfático: En el entorno papal "nadie acierta a explicarse las razones de una decisión tan drástica, cuya consecuencia más grave, no descartable, puede ser la suspensión de dicha visita".
Aunque oficialmente no se asumía esta opción, algunos obispos revelaron que ese fue el ultimátum que El Vaticano hizo llegar en privado a la Cancillería paraguaya: O el gobierno de Stroessner levantaba la prohibición unilateral y permitía que se realice el encuentro con los "constructores de la sociedad", o Juan Pablo II suspendía su visita al Paraguay, a pocas horas de su anunciada realización.
La noticia de la suspensión del acto por parte de la dictadura stronista, en la portada de Última Hora.

La más alta tensión Iglesia-Estado

La llegada del papa Juan Pablo II a tierra paraguaya estaba prevista para el lunes 16 de mayo, pero la fuerte tensión que se respiraba en el ambiente político, debido al elevado enfrentamiento entre la Iglesia y el Gobierno paraguayo hacía presagiar que la visita podía suspenderse.
En una sesión especial, la Junta de Gobierno del Partido Colorado respaldó la decisión del régimen stronista de prohibir el acto con los "constructores de la sociedad", invocando que había "una evidente manipulación, con fines políticos sectarios".
En Roma, el embajador paraguayo ante la Santa Sede, Aníbal Fernández, explicaba a la prensa internacional que la suspensión del acto obedecía a que existían grupos radicales que buscaban sabotear la visita de Juan Pablo II.
"Se trata de grupos que  manipulan en forma reprobable a un sector de la jerarquía eclesiástica y constituyen asociaciones políticas subversivas que, dada su impotencia electoral, buscan desde hace tiempo provocar la violencia y el desorden dentro del territorio paraguayo", aseguraba el embajador.
A nivel eclesial, los movimientos laicos y la Federación de Religiosos del Paraguay convocaban a una "cadena nacional de reflexión" para el sábado 14 de mayo, frente a la Catedral Metropolitana, para apoyar la decisión de los obispos de llevar a cabo el acto, "a pesar de la prohibición del Gobierno", en un abierto enfrentamiento con la dictadura.
Diversos grupos contestatarios asumían posturas ante el conflicto. En un pronunciamiento, la Federación de Estudiantes Universitarios del Paraguay (FEUP) acusaba de una "evidente manipulación por parte del Gobierno de la visita del Sumo Pontífice" y denunciaba "la intención del régimen de reprimir todo espacio de expresión del pueblo, a través de sus organizaciones".
Finalmente, el sábado 14 de mayo, el Gobierno dio marcha atrás y comunicó que el acto que había intentado prohibir, podía realizarse sin impedimentos.
"Se han resuelto todos los inconvenientes planteados por el Gobierno y el acto se realizará tal como estaba previsto y organizado, con el mismo contenido anunciado anteriormente e igual número de invitados", expresaba una declaración oficial de las organizaciones de laicos.
En otra nota cursada por el canciller Carlos Augusto Saldívar al nuncio apostólico Georgio Zur, se comunicaba también que "nada impide la realización del encuentro con los constructores de la sociedad".
 De ese modo, el Gobierno de Stroessner tuvo que borrar con el codo lo que había firmado previamente con la mano, y aceptar su derrota mediática, antes que arriesgarse al bochorno internacional de que el Papa decidiera suspender su visita.

A pesar de la decisión gubernamental de prohibir el acto, la Iglesia decidió seguir con la programación sin cambios, desafiando a la dictadura.

Las sillas vacías en el Consejo de Deportes

El encuentro del papa Juan Pablo II  con los constructores de la sociedad se realizó tal como estaba previsto originalmente, en la noche del martes 17 de marzo de 1988, en el estadio del Consejo Nacional de Deportes.
El local, con capacidad para unas 5.000 personas, estuvo colmado de asistentes, pero en el frente quedaron cerca de dos centenares de sillas vacías, sin ocupar. Eran las que correspondían a autoridades del régimen stronista y del Partido Colorado, cuyos exponentes decidieron no asistir.
Los organizadores optaron por que no se ocupen dichas sillas, haciendo resaltar aún más la ausencia de los representantes de la dictadura.
Desde las 16, antes de la llegada del Papa, se desarrolló un festival artístico del que participaron principalmente los artistas del movimiento del Nuevo Cancionero Popular Paraguayo, que en su mayoría hacían canciones sociales o de protesta y eran considerados contestatarios al régimen, como los grupos Juglares, Sembrador, Gente en Camino, Vocal Dos, e intérpretes como Víctor Pato Brítez, Rafael Acosta Vallovera, entre otros.
Alrededor de las 18.30 se anunció la entrada de Juan Pablo II, quien llegaba desde la Misión Santa Teresita, en el Chaco paraguayo, donde había protagonizado un emotivo encuentro con pueblos indígenas. La multitud congregada en el CND lo recibió con un largo y emocionado aplauso.
Tras el inicio oficial del acto, el obispo de Concepción, monseñor Aníbal Maricevich, pronunció un breve discurso dando la bienvenida al Pontífice. La elección del prelado norteño como principal orador inicial fue uno de los detalles que más incomodó a la dictadura, ya que la misma se había opuesto a que el Papa visite Concepción, por considerarla una diócesis muy politizada y rebelde.
 En seguida, se desarrolló el momento más emotivo, con una alegoría artística denominada "El árbol de la vida". Consistía en un árbol seco, tallado en metal por el escultor Hugo Pistilli, ubicado a un costado del escenario, al cual sectores de la sociedad, interpretados por bailarines de ballet, iban rodeando entre danzas y juegos coreográficos, revistiéndolo con hojas y flores coloridas, hasta convertirlo en un árbol lleno de alegría.
La actriz Heddy González Frutos iba declamando un texto, con fondo de músicas entonadas por un coro, que convocaba simbólicamente a indígenas, campesinos, obreros, pobladores suburbanos, jóvenes, intelectuales, mientras el Papa observaba atentamente, sentado en el centro del escenario.
Decía la voz de la declamadora: "Convocamos a nuestros hermanos indígenas, los más pobres entre los pobres, los que sobreviven como sombras sobre la tierra que un día fuera de ellos, peregrinando en busca de la mítica tierra sin mal, una tierra en donde puedan desarrollar libremente, su propios mundo, su propia cultura, en sus propios espacios naturales..."
Mientras el coro entonaba la guarania Ñemity y los bailarines se movían en el escenario, González Frutos seguía: "Convocamos a los campesinos, a quienes muchas veces peregrinan  como extraños en su propia patria, privados del elemental derecho de una parcela de tierra en donde vivir y labrar el futuro de sus hijos... Ellos traen la ofrenda de su esfuerzo y el clamor de que la tierra sea el don que Dios ha entregado para todos, donde la semilla pueda germinar libre y abierta a un nuevo mañana...".
"Convocamos a los trabajadores, a quienes se les hace cada día más difícil tener un empleo que permita mantener a sus familias en condiciones de dignidad, organizarse con libertad para reclamar sus derechos. Ellos aportan su fuerza y su conciencia laboral, para revestir este árbol de la vida, para construir una nueva sociedad.
Mientras, el coro interpretaba el Canto de Esperanza del cantautor Carlos Noguera...
"Convocamos a nuestros jóvenes, la mejor esperanza de nuestra Iglesia, de nuestra Patria, a quienes son absoluta mayoría de población de este país, pero absoluta minoría en los niveles de participación social. Traen su vitalidad y su dinamismo, sus ideales de justicia y fraternidad, para que este árbol y esa sociedad se llenen de ritmo de colorido joven, de la frescura de una nuevas generación".
Finalmente, ante los cerrados aplausos de la multitud que se había puesto de pie, la voz de la declamadora explicaba: "¡Este es el árbol de la vida...! ¡Este es el símbolo  de la nueva sociedad que queremos construir, a partir de los signos de vida que hoy se expresan en medio de la muerte...! ¡Signos que se manifiestan en el extraordinario valor de la solidaridad y la impresionante capacidad de organización de nuestro pueblo! En la profunda fe que tenemos en el Dios de la Vida, en nuestra madre la Virgen de Caacupé, y en nuestro hermano San Roque González de Santacruz.  ¡En la obstinada esperanza que depositamos en nuestra Iglesia, en el hombre paraguayo, en la certeza de construir juntos la sociedad de libertad, justicia y fraternidad que todos anhelamos!".
La alegoría cerraba con los bailarines rodeando al árbol, ya totalmente cubierto de hojas y flores, mientras resonaban las últimas estrofas de la canción: "Los niños, el cielo más claro y azul, ¡Esa es la patria en que quiero vivir...!".
El grupo Sembrador actua en el acto con los Constructores, previo a la llegada del Papa.
 Juan Pablo II exhortó a instaurar la verdad

"El Papa quiere proclamar ante vosotros, constructores de la sociedad, la certeza de que la verdad debe ser la piedra fundamental, el cimiento sólido de todo el edificio social", dijo el Papa en su mensaje.
"A vosotros corresponde, no de modo exclusivo, pero sí en gran medida y con particular responsabilidad, hacer del entramado de las relaciones sociales, políticas y económicas, el ámbito de verdad en el que todos los miembros de la sociedad puedan encontrar su plenitud humana", insistió.
Como para que no hubiera duda de que apoyaba plenamente las luchas por la democratización, destacó: La vigencia simultánea y solidaria de valores como la paz, la libertad, la justicia y la participación, son requisitos esenciales para poder hablar de una auténtica sociedad democrática, basada en el libre consenso de los ciudadanos. No será posible, por tanto, hablar de verdadera libertad, y menos aún de democracia, donde no exista la participación real de todos los ciudadanos en poder tomar las grandes decisiones que afectan a la vida y al futuro de la nación".
Al término del acto, el Papa se acercó a saludar a los bailarines que habían protagonizado el cuestionado acto alegórico del Árbol de la Vida, y les dijo: "¡Felicitaciones por este hermoso acto! Me gustó mucho".
Las razones por las que los jerarcas del régimen habían intentado prohibir el encuentro se explicaría nueve meses después, cuando en febrero de 1989 un golpe militar encabezado por el general Andrés Rodríguez derrocó al dictador Alfredo Stroessner y se dio inicio a la transición democrática.
Varios observadores internacionales coincidieron en que la postura crítica del papa Juan Pablo II ante el régimen stronista, a raíz del conflicto en torno al acto de los "constructores", fue clave para decidir su abrupto final.

lunes, 1 de junio de 2015

Hacia una sociedad más abierta e inclusiva



Si no estoy errado, esta es la primera vez en que una persona decide “salir del closet” en el Paraguay y declarar públicamente su orientación sexual diferente desde una columna periodística dominical, en uno de los principales diarios y medios periodísticos del país: "Soy gay, esta es mi verdad".
Me complace mucho que esa persona sea un querido amigo y colega, compañero de tareas, con quien me ha tocado trabajar en varios equipos de reportajes e investigación periodística en estas últimas décadas, y que hoy forma parte del equipo de editorialistas y columnistas de ÚH, Radio Monumental y Telefuturo, además de ser uno de los informadores más ilustrados y expertos en temas de relaciones exteriores y política internacional.
Aunque en muchas cuestiones ideológicas nos hemos ubicado más de una vez en veredas distintas, considero a Adrián Cattivelli un tipo recto, solidario, ético, responsable, excelente profesional y mejor ser humano. Ahora, luego de su declaración pública del domingo, lo considero además un tipo valiente, capaz de enfrentarse a los prejuicios de una sociedad aun mayoritariamente conservadora y discriminadora, y de abrir caminos hacia un modelo de convivencia de mayor tolerancia e inclusión para quienes se sienten diferentes.
Además me complace mucho también la apertura editorial demostrada por ÚLTIMA HORA, este medio periodístico al cual estoy ligado profesionalmente desde hace más de tres décadas, al cual muchos consideran un diario conservador o con accionistas ligados a intereses de sectores religiosos tradicionales, que en teoría no admitirían una manifestación como la que Adrián expresó este domingo. Una vez más, ÚH hace gala de pluralismo y abre sus páginas para situarnos en el Paraguay del Siglo XXI. Felicito a la directora periodística, Miriam Morán, y a través de ella a todos los editores y directivos que han bancado la publicación de la columna de Adrián.
También me complace ver que la gran mayoría de los lectores y colegas han acogido con mucha madurez y solidaridad la confesión de Adrián. Fuera de unos pocos cavernícolas que prefieren insultar antes que debatir, ha predominado y predomina un espíritu de pleno apoyo, tolerancia, comprensión, apertura y respeto, lo cual es un alentador signo de que estamos evolucionando.
Tampoco es un detalle menor que la polémica creada en torno a una muy buena entrevista hecha en el Suplemento Escolar de ÚH al talentoso cineasta paraguayo Joaquin Baldwin, por haberse editado inicialmente una parte en la que él habla de su “esposo”, (haciendo explícita su condición de homosexual), haya sido superada con la nueva publicación del reportaje, esta vez sin cortes, este domingo, en la sección de Arte y Espectáculos: http://www.ultimahora.com/un-paraguayo-que-conquista-disney-n901021.html
Son señales de que –al menos desde el sector periodístico y un interesante sector de la sociedad- vamos superando prejuicios y avanzando hacia una sociedad más abierta e inclusiva (aunque haya quienes aún piensen lo contrario).

miércoles, 13 de mayo de 2015

Patria...


Hay un Paraguay que nos espera al otro lado de la niebla.
Un país que todavía no conocemos y sin embargo extrañamos, cuya belleza no se puede pintar sobre el papel, porque su geografía pertenece al intangible territorio de los sueños.
Un país hecho con la madera de nuestras mejores utopías, e iluminado con el sol de nuestros recuerdos más felices; incluso con los recuerdos de las cosas que todavía no sucedieron, como aquella Independencia que nació en una furtiva madrugada de mayo de 1811, pero todavía está en camino…
La Patria vive en ese viejo y querido trapo de colores que flamea libre contra el cielo, y algunos llaman bandera.
Vive también en la mirada de ese niño de pies descalzos que espera junto a un camino polvoriento. Como hace más de doscientos años de soledad, simplemente espera…
La Patria vive en el canto de los chicos y las chicas de blanco, formando fila en el patio de la escuela o el colegio, mientras sus voces se quiebran en desafinadas estrofas: 
-“Ni opresores ni siervos alientan, donde reinan unión e igualdad…”.
Vive también en el eco de las risas, en los juegos de rebeldía que desafían los límites del sistema autoritario y dan rienda suelta a la imaginación creativa.
Patria de mi alegría y de mi duelo.
Trueno entre las hojas, puñado de tierra, isla sin mar.
Territorio del dolor y la esperanza, donde el aire todavía hiere los ojos de tanta belleza y transparencia.
Nación de historia inconmensurable escrita todo el tiempo sobre la arena.
Arpa desgranando trinos de campanas en medio de la selva.
Guarania que brota desde abajo del suelo y se alza libre como una paloma.
Desgarrada bandera rescatada por las manos de una mujer en medio de un campo de batalla.
Una pluma que se hunde hasta el mango en el papel y escribe con sangre una historia nueva.
¡Patria…!
La palabra rohayhu pintada en los muros de una plaza.
Ausencias que duelen.
Guitarra en blancas noches de luna y amistad bohemia.
Procesión de espectros en busca de la tierra sin mal.
Niños pervertidos, poetas olvidados, políticos mentirosos, mafiosos al acecho, jueces en oferta, burócratas corruptos, mujeres de quebracho.
¡Y esta terca esperanza que no se rinde…!

Andrés Colmán Gutiérrez

(Reescrito en mayo de 2015, a partir de una primera versión de mayo de 1995)

lunes, 11 de mayo de 2015

Los 17 periodistas paraguayos que dieron la vida por informar

Acto de protesta de periodistas, recordando a sus colegas asesinados.
En el Día del Periodista Paraguayo (26 de abril), los principales homenajes son casi siempre para Pablo Medina y Santiago Leguizamón, los más conocidos mártires de la comunicación. Pero hay otros quince que también se inmolaron por dar a conocer su verdad a través de los medios. Sepa quiénes son.

#CrónicasDeLaMemoria

Por Andrés Colmán Gutiérrez | @andrescolman

Hombres armados que esperan en la esquina de una calle fronteriza o en la desolación de un camino rural.
Sicarios que llegan raudamente a bordo de una motocicleta, con el rostro oculto por cascos con visores oscurecidos, y que con mortal eficacia desenfundan escopetas y pistolas automáticas.
Las escenas son siniestramente parecidas, como calcadas de un criminal manual operativo. En la mayoría de los casos hubo amenazas previas, a través del teléfono o de mensajes de texto. En otros, fue simplemente la sorpresa de un fugaz instante, una frenada brusca, un click metálico que antecede a los fogonazos mortales.
Desde aquel primer brutal asesinato del periodista Santiago Leguizamón, como macabro mensaje en el Día del Periodista Paraguayo, el 26 de abril de 1991, hasta ahora, ocurrieron otros 16 casos contabilizados de comunicadores asesinados por su trabajo de informar.
Desde dueños de radioemisoras, reporteros profesionales conocidos, corresponsales de grandes medios, hasta comunicadores populares de radios comunitarias o locutores que cumplían una labor más de propaganda política partidaria, han sido víctimas de los asesinatos por encargo.

Conozcamos los casos:

Santiago Leguizamón, con sus hijos, frente a la radio de su propiedad, en Pedro Juan Caballero.
1. Santiago Leguizamón (1991): Mediodía en la tierra de nadie.

Era casi el mediodía del 26 de abril de 1991 y Santiago Leguizamón, periodista y director propietario de Radio Mburucuyá, en la ciudad de Pedro Juan Caballero, Amambay, estaba a punto de finalizar su tradicional programa Puertas Abiertas.
Planeaba juntarse con los demás trabajadores de la radio para compartir un almuerzo de conmemoración por el Día del Periodista en el restaurante El Pato, sobre la avenida fronteriza que divide a Pedro Juan de la ciudad brasileña de Ponta Porá.
Esa mañana, Leguizamón mantuvo un contacto al aire con su amigo Humberto Rubín, director de Radio Ñandutí, en Asunción, quien le pidió que se cuide, porque el comunicador pedrojuanino había recibido muchas amenazas de muerte.
"Hay dos clases de muerte, Humberto. Una es la muerte material, la muerte física. Y otra es la muerte cuando uno abandonó la ética y la voluntad de trabajo", le respondió Santiago.
Minutos después, Leguizamón salió del precario edificio de madera en donde funcionaba la radio, en el barrio María Victoria, y subió al auto, un viejo Datsun de color blanco, acompañado de su fiel secretario, Baldomero Karape Cabral.
Sobre la avenida Rodríguez de Francia, en la esquina de la calle De Jesús Martínez, en plena línea fronteriza, un automóvil Volkswagen Gol color negro, con vidrios polarizados y puerta derecha abollada, estaba esperando. Había tres hombres a bordo. Tenían armas y una siniestra misión.
Eran las 12.15 del mediodía, en la llamada "terra de ninguen" o "tierra de nadie", que divide a los dos países, cuando el Gol negro cerró el paso al auto blanco, y dos de los hombres saltaron a tierra. Uno llevaba armas cortas, presumiblemente una 9 milímetros y una 38 magnum, y el otro, una potente escopeta calibre 12 recortada.
Santiago detuvo el auto y vio que los hombres se le venían encima. Los disparos acribillaron el parabrisas. Herido y desfalleciente, Santiago aún tuvo fuerzas para gritarle a su secretario: "¡Corré, salvate... yo ya no puedo!". Cabral abrió la puerta y salió corriendo del auto, cuando escuchó la explosión final, el escopetazo que le arrancó a Santiago el ojo izquierdo.
Tras darle el tiro de gracia, los sicarios subieron al auto y cruzaron la frontera hacia Brasil. Según los forenses, 21 balazos impactaron en el cuerpo del periodista y le causaron la muerte.
Habían pasado dos años desde la caída de la larga dictadura stronista, cuando la mafia del narcotráfico y el crimen organizado en la frontera inauguraban el primero de una serie de violentos asesinatos a periodistas y comunicadores.
Como corresponsal de la entonces Red Privada de Comunicación (Diario Noticias, Canal 13 y Radio Cardinal), Leguizamón había publicado varios reportajes investigativos sobre tráfico de drogas, lavado de dinero, contrabando de soja y robo de vehículos.
Las últimas notas, en marzo de 1991, dejaban entrever una presunta complicidad entre los capos del crimen y el Gobierno del entonces presidente, general Andrés Rodríguez. Los reportajes mencionaban como uno de los principales capos del tráfico al entonces poderoso empresario fronterizo, Fahd Yamil, más conocido como El turco.
En 1992, un año después del asesinato de Leguizamón, la Policía Federal brasileña detuvo a los sicarios brasileños José Tiro Certo Araulho, José Aparecido de Lima y Bras Vaz de Moura, quienes confesaron haber asesinado al periodista paraguayo "por encargo de Daniel Alvares Georges (hijo de Fahd Yamil) y su primo Luis Enrique Tulú Georges".
La Justicia paraguaya nunca movió un dedo para utilizar esta confesión. Por el contrario, acabó encubriendo a los autores del crimen. A 24 años, el asesinato sigue en total impunidad.
Aquel "modus operandi" de los asesinatos por encargo, se repetiría en estos 24 años de modo sistemático, causando la muerte de otros 16 periodistas y comunicadores.

2. Calixto Mendoza (1997): Una mateada que dejó de ser feliz.

Mateando feliz, así se llamaba la audición radial que el locutor Calixto Mendoza conducía en las madrugadas, en la emisora Radio Yby Yaú, de la ciudad de Yby Yaú, en el Departamento de Concepción.
En su programa, Calixto brindaba espacios a dirigentes de organizaciones sociales y campesinas, formulando denuncias contra las autoridades y los poderosos de la región.
Evidentemente, sus críticas ocasionaron molestias. En la madrugada del 2 de marzo de 1997, su cuerpo fue hallado al costado de un camino rural de la compañía Arroyo de Oro, cerca de Yvy Yaú.
Sus familiares aseguran que Mendoza fue ahorcado por desconocidos y arrojado en un lugar descampado.
"Su muerte nunca fue investigada, se cerró el caso como accidente de tránsito'', destaca el también locutor Enrique Galeano, quien lo sustituyó en el programa de las madrugadas.
Los sospechosos de haber cometido el crimen nunca fueron siquiera demorados. Para las autoridades, su asesinato quedó en el olvido luego de que se perdieran sus archivos, según aseguraron guardias de la Jefatura de la Policía Nacional de Concepción a uno de sus hermanos.


Benito Ramón Jara.
3. Benito Ramón Jara (2000): El delito de manejar información

"Si Benito Ramón Jara no hubiera estado colaborando en el último año de su vida con Radio Yby Yaú, aportando informaciones y avisos, su muerte habría pasado prácticamente inadvertida. Tan inadvertida, quizá, como algunos de los crímenes espantosos que sacuden a menudo, y en absoluto silencio, el norte del Paraguay, tierra de nadie. O, en realidad, de varones de la droga y de contrabandistas de vehículos. De mafiosos y de rufianes de toda laya, en definitiva. Que, según un lugareño, disparan primero y preguntan después".
Así describe el periodista argentino Jorge Elías, entonces reportero del diario La Nación de Buenos Aires, quien se encargó de investigar bajo encargo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) algunos de los primeros casos de periodistas asesinados en el Paraguay.
"Al costado de uno de los caminos rurales, rumbo a la colonia General Bernardino Caballero, a unos 20 kilómetros de Yby Yaú, apareció el jueves 13 de abril del 2000, entre las cinco y las seis de la tarde, el cadáver de Jara. Tenía 37 años y seis tiros: uno en el rostro, otro en la cabeza, otro en el tórax y tres más a la altura del estómago.
Iba en una motocicleta de su propiedad, abandonada (por los asesinos, al parecer) a unos 1.000 metros del lugar del crimen", explica Elías.
Nunca se aclaró la verdadera causa del asesinato de Benito Ramón Jara. No era periodista, sino principalmente chofer y vendedor, pero por su vinculación con la radio manejaba mucha información. Es otro de los muchos casos que quedó en la absoluta impunidad.

Salvador Medina.
4. Salvador Medina (2001): La mafia del rollotráfico

Tenía vocación de comunicador, al igual que su hermano Pablo. Desde su programa radial en la humilde emisora comunitaria Ñemity FM, en la ciudad de Capiibary, Departamento de San Pedro, fustigaba a los depredadores de bosques, a los traficantes de rollos de madera y a los marihuaneros.
Salvador Medina Velázquez, de 27 años, era el presidente del consejo de la radio comunitaria FM Ñemity y ejercía la docencia como profesor de guaraní en la escuela parroquial y primaria del pueblo. "Desde el micrófono denunciaba, cuando tenía ocasión, el contrabando de rollos de madera desde la reserva forestal del Ministerio de Agricultura y Ganadería del Paraguay, y las conexiones de una banda de la colonia Ara Pyahu, a 20 kilómetros de Capiibary, vinculada con asaltos y con otros delitos. Lo hacía de común acuerdo con sus hermanos, Pablo, de 40 años, corresponsal del diario ABC Color, de Asunción, y autor de artículos sobre ambas cuestiones, y Gaspar, de 32, docente del colegio y conductor de un programa de música en la radio", relata el investigador Jorge Elías, en un informe elaborado para el proyecto Impunidad, de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
El 5 de enero del 2001, Salvador circulaba en una motocicleta con su hermano Gaspar, cuando fueron interceptados por un hombre enmascarado, quien disparó contra el trabajador de la prensa, matándolo.
Luego de un largo proceso, el autor material del crimen, Milciades Maylin, fue condenado a 25 años de cárcel, pero los autores intelectuales jamás fueron ni siquiera procesados.


Yamila Cantero.
5. Yamila Cantero (2002): Un crimen en la nebulosa.

Tenía 26 años de edad y era una de las periodistas más reconocidas de San Ignacio, Misiones, cuando el 6 de julio de 2002 estalló la noticia de que su cuerpo había sido hallado inerte, junto al de un policía, que presuntamente era su pareja sentimental, en un local policial.
La versión oficial presentó el caso como un presunto "crimen pasional", pero los familiares y el gremio de los periodistas no aceptaron esta versión.
"Es muy probable que detrás del supuesto crimen pasional de la compañera periodista, igualmente de radio, Yamila Cantero, en Santiago de las Misiones, se haya perpetrado un silenciamiento de corte mafioso. Es muy probable. Yamila apareció muerta debajo de su entonces pareja, un suboficial, quien, de acuerdo con reporte y crónicas policiales de la época, la mató y después él se suicidó", destaca el entonces secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay, Julio Benegas.
Yamila es recordada como una reportera sagaz, crítica, denunciadora de las injusticias. "Ella nos demostró que la firmeza y la calidad en el desempeño de la tarea periodística no es vinculante con la destrucción y el desmoronamiento del adversario o el objetivo de una investigación", escribió sobre ella el ex ministro de la Sicom, el también periodista misionero Augusto Dos Santos.
El hoy abogado y juez de Yabebyry, Camilo Cantero, hermano de Yamila y durante mucho tiempo periodista, sostiene: "Su legado es el mayor desafío que tenemos sus familiares para no defraudar a la sociedad que en el momento justo ha respondido cuando estábamos aun sumamente sorprendidos por su tempranera muerte que truncó una figura importante por su proyección social y su empecinamiento por un futuro mejor."
"Su desaparición física nos dejó huérfanos de una gran luchadora social desde el periodismo testimonial", destaca Camilo Cantero, quien asegura que nunca se ha respondido a la pregunta: "¿Quiénes y por qué la mataron?".


Samuel Román
6. Samuel Román (2004): La molestia de un intendente

El locutor Samuel Román, de 36 años, un brasileño hijo de paraguayos, conducía un programa radial denominado La voz del pueblo, en la radio comunitaria Conquista FM de Capitán Bado, departamento de Amambay.
En su programa, Samuel criticaba severamente a los políticos de la región, en especial la gestión del "prefeito" (intendente municipal) de la ciudad brasileña de Coronel Sapucaia, separado apenas por una calle de Capitán Bado. Principalmente, daba espacios a la ciudadanía, para que exprese su opinión.
En la noche del 20 de abril de 2004, Samuel Román fue interceptado por tres sicarios en territorio brasileño, quienes le dispararon a quemarropa 13 tiros de pistola calibre 9 milímetros, ultimándolo.
Tras una larga investigación, la Policía brasileña –con colaboración de la paraguaya- pudo determinar que los sicarios fueron Luciano Gregorio de Lucena, Faviano Lucena dos Santos y Ricardo Antonio Machado, todos brasileños, por mandato del entonces intendente de Sapucaia, Eurico Mariano, quien finalmente pudo ser detenido, procesado y condenado a 17 años y 9 meses de prisión.

7. Ángela Acosta (2006): Otro presunto "crimen pasional"

Desde una humilde emisora comunitaria en Mayor Otaño, Itapúa, Ángela Acosta Méndez se desempeñaba como una voz crítica y abierta a las inquietudes de las organizaciones campesinas y populares de la región.
Ángela apareció muerta el 21 de diciembre de 2006, en Mayor Otaño, y el principal acusado fue quien era su pareja sentimental, el agente de Policía Agustín Alfonso Verón.
Verón fue detenido, pero, unos meses después, se escapó de la Comisaría 13ª de Encarnación.
Verón fue posteriormente relacionado con el asesinato de otro periodista, el chileno Alberto Tito Palma, también en Mayor Otaño.
El caso del asesinato de la periodista comunitaria Ángela Acosta nunca fue debidamente esclarecido.

Tito Palma y su familia.
8. Alberto Tito Palma (2007): Silencio a balazos

El periodista chileno –radicado en Paraguay- Alberto Tito Palma Godoy, locutor de la radio Mayor Otaño, en Mayor Otaño, a la vez corresponsal de Radio Chaco Boreal en Asunción, denunciaba el crimen organizado, el contrabando de combustibles y la corrupción en el gobierno local del departamento de Itapúa.
Palma venía recibiendo varias amenazas de muerte, por lo que había anunciado que regresaría a su país natal, Chile.
En la noche del 22 de agosto de 2007, el reportero se encontraba cenando con su pareja cuando dos hombres, vestidos con traje militar camuflado (conocido como parapara'i), lo asesinaron a tiros.
"Dos hombres con uniformes militares que iban en motos irrumpieron de pronto en su vivienda. Lo acribillaron. En el piso quedaron 18 casquillos de balas, según el comisario Ángel Barboza, jefe de la Policía de Itapúa. Seis balazos dieron en la frente, el cuello, los brazos y las piernas de Palma, de 48 años. Su pareja, Wilma Martínez, de 24 años, con la cual tenía un hijo de apenas dos meses, resultó herida en la pierna izquierda; debió ser internada de urgencia", relata el informe del proyecto Impunidad de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Nelson Vera Sanabria, alias Kamba'i, de 22 años, y su hermano Fabio, de 29, habrían sido los ejecutores del periodista.
Kamba'i Vera, según los testimonios, actuó a cara descubierta. El otro llevaba un pasamontañas. La pareja de Palma, sin embargo, pudo identificar al encapuchado por la mirada y sus rasgos físicos como Fabio Vera, el hermano de Kamba'i. Ambos son oriundos de la localidad de Yacuí Guazú, distrito de Mayor Otaño, y tienen antecedentes penales", destaca el informe de la SIP.
Ambos fueron detenidos por el caso, pero acabaron siendo sobreseídos por la Justicia.

Martín Ocampos.
9. Martín Ocampos (2009): Asesinato en zona del EPP

El director de la emisora comunitaria Hugua Ñandú FM, Martín Ocampos Páez, fue asesinado a tiros en su domicilio de la colonia Jorge Sebastián Miranda, más conocida como Hugua Ñandú, en el norte del Departamento de Concepción, en la noche del 12 de enero de 2009.
Ocampos Páez, dirigente de la Organización Campesina del Norte (OCN), era acusado por exponentes de la Fiscalía y la Policía de ser presuntamente colaborador del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), aunque nunca se exhibieron pruebas que pudieran sustentar esta acusación. Sus familiares y compañeros negaron enfáticamente esta versión.
Ocampos ya había sido detenido como supuesto colaborador del grupo armado, tras el ataque a un local policial en el lugar, pero fue nuevamente liberado por falta de pruebas.
Cuando se produjo el asesinato, desde sectores de la Policía y la Fiscalía se echó a correr la versión de que el comunicador fue "ajusticiado" por sus propios ex compañeros del grupo armado, presuntamente en represalia por diferencias internas en el manejo de dinero.
La docente Mirna Cristaldo, viuda de Martín Campos, negó que su marido fuera miembro o colaborador del EPP, y aseguró que fue asesinado como represalia a sus denuncias en la radio, contra los abusos de las fuerzas policiales y militares en la zona.
El caso nunca fue aclarado y sigue en la impunidad.


10. Merardo Romero (2011): Un crimen con tinte partidario

El locutor Merardo Alejandro Romero Chávez, de 47 años, conducía un programa radial con claro objetivo político partidario, a favor del movimiento Esperanza Colorada, de un sector de la Asociación Nacional Republicana (ANR). El mismo se emitía a través de la 100.1 FM, La voz de Itakyry, de la ciudad de Itakyry, a 90 kilómetros al norte de Ciudad del Este, en el Departamento de Alto Paraná.
El contenido del programa apuntaba a emitir propaganda electoral a favor del movimiento Esperanza Colorada, que por entonces era liderado por el caudillo altoparanaense Javier Zacarías Irún, y cuestionaba a través de denuncias a autoridades y funcionarios relacionados con el sector político interno colorado, ligado al entonces candidato presidencial, Horacio Cartes.
"Durante sus programas, recibía llamadas en que le decían que se calle o le mandarán callar. El crimen sería el cumplimiento de la amenaza", señaló una persona estrechamente ligada a la familia.
En la noche del 3 de marzo de 2011, sicarios armados llegaron hasta la casa de Romero Chávez y lo acribillaron a balazos, frente a sus propios hijos.
Resultó acusado el político colorado del movimiento contrario, Fidel Duarte, quien fue detenido, pero vuelto a ser dejado en libertad a las pocas semanas.
"¡Es el colmo del escándalo! Varios políticos regionales sospechosos de haber ordenado la ejecución de Merardo Romero gozan desde el inicio del caso de una curiosa bondad judicial. José Valenzuela, alto funcionario del gobierno de Itakyry, nunca fue arrestado por la policía local pese a que el Ministerio Público emitió una orden de detención contra él por 'homicidio doloso'. Incluso se confirmó que se encuentra en Itakyry, ¡cuando oficialmente se señala que se encuentra prófugo! Asimismo, Miguel Ángel Soria, ex intendente de la ciudad, de quien Fidel Duarte era el capanga, nunca se ha preocupado", reclamó la organización internacional Reporteros sin Fronteras.


Marcelino Vázquez
11. Marcelino Vázquez (2013): Acribillado frente a su radio

Al atardecer del 6 de febrero de 2013, el periodista radial y empresario Marcelino Vázquez salía de los estudios de su emisora Sin Fronteras 98.5 FM, en la ciudad de Pedro Juan Caballero, dirigiéndose a una discoteca (de la que también era propietario), cuando dos hombres que circulaban en una  motocicleta lo interceptaron.
El hombre sentado en la parte trasera del vehículo descendió y le disparó varias veces con un revólver calibre 38 milímetros. Uno de los hijos de Marcelino Vázquez salió de la discoteca y vio huir a los asesinos.
"Lo más probable es que la mafia se encuentre tras este asesinato, pues la forma de operar tiene claramente la marca del crimen organizado. La investigación anunciada debe arrojar resultados rápidamente y debe explorar el móvil profesional. Sobre todo, no debe ceder a eventuales trabas o presiones en una región donde, por desgracia, los cárteles ejercen una gran influencia sobre las autoridades locales", reclamó en su momento la organización Reporteros sin Fronteras.
Fueron procesados e investigados por este homicidio Édgar Giménez Duarte y Ramón Fariña Figueredo. Duarte fue finalmente condenado a 18 años de cárcel por este homicidio.


Carlos Artaza
12. Carlos Artaza (2013): Balas en  la refriega electoral

El 24 de abril de 2014, a apenas dos días de celebrarse el Día del Periodista Paraguayo, el fotógrafo Carlos Artaza (45 años), quien trabajaba como funcionario de prensa de la Gobernación de Amambay, en Pedro Juan Caballero, fue asesinado por sicarios en dicha ciudad fronteriza.
Artaza conducía su automóvil cuando fue interceptado por dos sujetos que circulaban en motocicleta, quienes lo hirieron con cinco disparos. Falleció la mañana del día siguiente, mientras era trasladado en ambulancia a Asunción.
El fotógrafo regresaba de una caravana de celebración por la victoria del diputado Pedro González, electo como gobernador de Amambay, tras una agresiva campaña en la que el político compitió contra el senador Roberto Acevedo que, como él, pertenece al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
"El ambiente observado estos últimos días en Amambay traduce al extremo una situación nacional cada vez más preocupante para la seguridad de los periodistas y la libertad de información. La campaña de las elecciones generales, llevadas a cabo el 21 de abril pasado y en las que Horacio Cartes resultó vencedor a la presidencia, estuvo marcada por amenazas e intimidaciones, así como por una serie de revelaciones sobre los presuntos vínculos entre ciertos políticos y el crimen organizado. El mantenimiento del Estado de Derecho, ya de por sí frágil, depende también de la suerte de los periodistas", apuntó en su momento la organización Reporteros sin Fronteras.
El caso continúa sin ser esclarecido.


Fausto Gabriel Alcaraz-
13. Fausto Gabriel Alcaraz (2014): Acallando las críticas

Fausto Gabriel Alcaraz, periodista de la emisora Radio Amambay, de Pedro Juan Caballero fue asesinado de 12 balazos el 16 de mayo de 2014, cuando salía del estudio de grabación. Dos sicarios que circulaban a bordo de una motocicleta le dispararon.
El propietario de la radio, el senador Robert Acevedo, señaló que el asesinato tuvo lugar después de que Alcaraz nombrara directamente en su programa a individuos involucrados con el narcotráfico en la región, a quienes denunció "con nombre y apellido".
Alcaraz, de 28 años, dirigía el programa de radio De frente a la mañana, el principal espacio matutino de Radio Amambay 570 AM.
El comunicador era conocido por generar polémicas acusaciones contra comerciantes, policías, fiscales y jueces que, supuestamente, actuaban a las órdenes de la mafia ligada al narcotráfico y el crimen organizado.


Édgar Fernández Fleitas
14. Édgar Fernández Fleitas (2014): Furia en la ciudad

Abogado y locutor radial, Édgar Pantaleón Fernández Fleitas, de 43 años, era una de las voces más críticas de la ciudad de Concepción, a través de su programa La ciudad de la furia, que se emitía a través de la emisora Radio Belén Comunicaciones.
Fernández Fleitas fue asesinado de 6 tiros en la cabeza por desconocidos en su residencia, en Concepción, en la tarde del 19 de junio de 2014.
"Probablemente una persona tocó el timbre y él abrió el portón, ingresó, se sentó y le disparó, no fue para robarle ni nada, fueron otros los motivos. Hay personas que vieron al que disparó", indicó la fiscala Dora Irrazábal, de Concepción.
La directora general de la UNESCO, Irina Bokova, reclamó a las autoridades paraguayas "que hagan todo lo posible para detener y procesar a los responsables del asesinato del periodista radial paraguayo Édgar Pantaleón Fernández Fleitas".
"Es importante que los responsables de crímenes contra periodistas sean juzgados. El sistema judicial debe movilizarse para impedir que la violencia amordace la libertad de expresión y la libertad de prensa", agregó.


Pablo Medina.
15. Pablo Medina (2014): El crimen que sacudió la narcopolítica

Regresaba de una cobertura periodística en asentamientos campesinos, a bordo de su camioneta, cuando dos hombres vestidos de militar le cerraron el paso en un desolado camino vecinal, en las inmediaciones de Villa Ygatimí, Departamento de Canindeyú, el jueves 16 de octubre de 2014.
Pablo Medina, veterano periodista, corresponsal del diario ABC Color en la zona de Curuguaty, fue acribillado con varios disparos de una pistola 9 milímetros y rematado con una escopeta calibre 12.
Previamente, uno de sus ejecutores le había preguntado acerca de su identidad, en lengua guaraní: "¿Vos sos Pablo Medina?". Cuando el periodista vio que le apuntaban con un arma, pidió: "Anina che juka (Por favor, no me mates)".
El asesinato de Medina, por tratarse de un informador muy conocido, integrante de uno de los medios periodísticos más importantes del país, causó una gran conmoción en la sociedad paraguaya y produjo una fuerte reacción de protesta y movilización desde el gremio de los periodistas y otros sectores organizados.
Ante la fuerte presión mediática, equipos de investigación de la Fiscalía y la Policía actuaron con mayor celeridad y se pudo determinar que el crimen fue ordenado por el intendente municipal de Ypejhú, Vilmar Neneco Acosta y ejecutado por el hermano de este, Wilson Acosta y su sobrino, Flavio Acosta Riveros. También se determinó que Acosta era el jefe de una banda de narcotraficantes y sicarios, responsables de varios otros crímenes en la región.
Neneco Acosta fue detenido recientemente en Brasil y se espera su extradición. Los demás siguen prófugos.
Las repercusiones del caso obligaron a que el Congreso Nacional cree una comisión especial de investigación, que llegó a individualizar públicamente a varios senadores y diputados como relacionados al narcotráfico y al crimen organizado, aunque hasta ahora no han sido investigados seriamente por los organismos de Justicia.


Antonia Almada.
16. Antonia Almada (2014): El precio de acompañar a un periodista

La joven Antonia Maribel Almada Chamorro (19), viajaba junto al periodista Pablo Medina, en el asiento del acompañante, cuando este fue atacado por sicarios, y ella también resultó víctima de varios disparos, falleciendo pocos minutos después.
Otra hermana suya viajaba en el asiento trasero de la camioneta y logró agacharse en el momento del ataque, resultando ilesa, aparentemente por no haber sido vista por los asesinos. Su testimonio resultó clave para individualizar a los agresores.
Aunque no era estrictamente periodista –la presentan como asistente del corresponsal Medina-, la joven Antonia Maribel es también considerada una de las víctimas de los ataques contra la prensa. Antonia era estudiante de análisis de sistemas y oriunda de Villa Ygatimí. Estaba viviendo y estudiando en Curuguaty junto con su hermana, desde donde acompañaba a Medina en sus coberturas.

Gerardo Servián
17. Gerardo Servián (2015): Una molesta voz en guaraní

Gerardo Servián Coronel, periodista radial de Pedro Juan Caballero, realizaba un programa diario en idioma guaraní en la emisora comunitaria Radio Ciudad nueva, en la localidad fronteriza de Zanja Pytá, vecina a la capital de Amambay.
En horas de la siesta del día 5 de marzo de 2015, Servián se desplazaba a bordo de su motocicleta por una calle de la ciudad de Ponta Porá, Brasil, cercana a la divisoria fronteriza con Paraguay, cuando fue alcanzado por otra moto, en la que iban dos personas.
Según un video grabado por una cámara de seguridad en el sector, el hombre que iba detrás en la otra moto, extrajo un arma y empezó a disparar al comunicador, derribándolo del vehículo, para luego ultimarlo con más disparos.
Su hermano, el también periodista radial Kiko Servián, dijo que el homicidio fue en represalia a las críticas que Gerardo Servián realizaba desde la emisora, especialmente contra la gestión  del intendente de Zanja Pytã, Marcelino Rolón, del Partido Colorado.
"Él hablaba mucho de la cuestión de la intendencia, de las elecciones municipales. Es por eso que no se puede descartar que el trasfondo podría ser una cuestión política", indicó.

La organización internacional Reporteros sin Fronteras exigió "una investigación exhaustiva, independiente e imparcial y a no excluir la hipótesis de que el homicidio pudo estar relacionado con su actividad profesional. Este crimen no debe sumarse a la lista de asesinatos de periodistas que permanecen en la impunidad en esta región fronteriza".