jueves, 22 de agosto de 2013

Guerrilleros o terroristas: La historia de cómo nació el EPP

Fidel Zavala, mantenido secuestrado en el monte, octubre de 2009.
En 1992 se decidió crear una organización guerrillera como brazo armado clandestino de Patria Libre. La primera acción fue el intento de robo a un banco en 1997. El nombre EPP se adoptó en 2008.  Se les adjudican 4 secuestros, 28 asesinatos y una veintena de ataques con destrucción de propiedad estatal y privada. El Gobierno actual los califica de “criminales terroristas”.  

#CrónicasDeLaMemoria
  

Por Andrés Colmán Gutiérrez
Twitter: @andrescolman

"El BNF de Choré se salvó de una gavilla de topos", rezaba el título de una noticia publicada en la página 86 del diario Última Hora, en su edición del martes 16 de diciembre de 1997, enviada por el entonces corresponsal en San Pedro, Cristino Peralta, desde la ciudad de Choré, a 230 kilómetros al norte de Asunción.
La información pasaba casi desapercibida entre las muchas noticias y narraba que agentes de la Policía habían logrado "desarticular una banda de asaltantes, que tenían por objetivo robar dentro de la sucursal del Banco Nacional de Fomento de Choré".
Habían alquilado una vivienda frente al local del banco, por un millón de guaraníes. "Dentro de una de las habitaciones, comenzaron a cavar un túnel que ya estaba llegando a la muralla que rodea al edificio bancario", decía el reporte periodístico.
Detuvieron a una mujer, Carmen María Villalba Ayala, de 26 años, y a Alcides Omar Oviedo Brítez, Gustavo Lezcano, Lucio Silva y Pedro Maciel Cardozo. Antes habían capturado en las afueras del pueblo a Gilberto Chamil Setrini, cuando transportaba en auto las bolsas con tierra extraída del pozo.
 "En la vivienda se encontró todo un arsenal. Se cuentan dos pistolas 9 milímetros, con 24 cartuchos; una escopeta Winchester calibre 12, con 50 cartuchos, además de pelucas, extractores de aire y luz a batería", agregaba, con el dato de que ese fin de semana el Banco iba a recibir 700 millones de guaraníes para pagar sueldo a jubilados, excombatientes y maestros.
Luego se pudo precisar que el túnel cavado ya tenía 60 metros de largo, 1,75 de diámetro, con caños conectados a un extractor de aire y reflectores. "Una verdadera obra de ingeniería, algo que hasta ahora no habíamos visto", lo definió el comisario de Choré, Álvaro Ramírez.
Ni el corresponsal, ni los policías, sabían entonces que los detenidos no eran parte de una banda de asaltantes comunes, sino de una pretendida organización guerrillera clandestina que comenzó a formarse cinco años antes, en una reunión secreta en Asunción, y que con aquel frustrado primer golpe buscaban recaudar fondos "para financiar la lucha armada".
Menos podían imaginar que de aquel grupo inicial surgiría la banda armada más esquiva y mortífera, que a partir de 2008 se haría llamar Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), manteniendo en jaque a las fuerzas de seguridad durante al menos cuatro gobiernos sucesivos, hasta la actualidad, en medio de una cíclica discusión mediática acerca de su verdadera identidad, sus fines y objetivos, mientras iban dejando a su paso un largo reguero de sangre y pólvora.

 La primera noticia sobre el grupo armado, en una edición de ÚH, diciembre de 1997.
ORÍGENES. "El EPP es un desprendimiento de Patria Libre. Nos iniciamos allí y formamos el brazo armado. Siempre fuimos de Patria Libre, por más que fuimos negados públicamente por los dirigentes del partido", admitió una de las fundadoras y principal dirigente del grupo armado, Carmen Villalba, en una entrevista que concedió a Mina Feliciángeli, directora de Radio 1000, en enero de 2012.
Fue la primera (y hasta ahora única) vez en que Villalba, presa en el Penal de Mujeres del Buen Pastor, condenada a 18 años de prisión por el secuestro de María Edith de Debernardi, ocurrido en 2001- aceptó dar detalles sobre los orígenes del grupo armado. Para lograr la entrevista, Feliciángeli tuvo que librar una larga batalla judicial, hasta obtener la autorización de un juez.
La versión brindada por Carmen coincide con testimonios que ÚLTIMA HORA recogió de otros fundadores, entre ellos Pedro Maciel Cardozo, quien participó del intento de robo al Banco de Choré y, tras salir de la cárcel, se separó del grupo.
Maciel, junto con Alcides Oviedo y Gilberto Setrini, habían ingresado al Seminario de la Congregación del Verbo Divino, siendo aún adolescentes, provenientes de familias campesinas, a mediados de los años 80. "En Encarnación los tres formábamos un grupo muy inquieto. Nos íbamos a predicar la Biblia, pero veíamos la gran pobreza que había, y eso nos conmovía", relató Maciel.
En 1990, los tres (Oviedo, Setrini y Maciel) fueron trasladados al Seminario Mayor de Asunción, para cursar teología y prepararse en la etapa final para ser sacerdotes, pero en 1992 fueron expulsados junto con otros compañeros, por participar de actividades políticas.
"Hablaban de reivindicar los valores del marxismo. Ya no estaban en una actitud de fe. Se politizaron a través del contacto con Juan Arrom y otros compañeros de este, que militaban en la izquierda y frecuentaban el seminario", dijo el entonces obispo auxiliar de Asunción, monseñor Jorge Livieres Banks.
Juan Arrom era un conocido joven dirigente universitario, con una trayectoria de lucha contra la dictadura de Stroesner, que liderada la Corriente Patria Libre, movimiento político de izquierda que luego se convertiría en partido.
Alcides Oviedo conoció a Arrom en el seminario y se sumó a las reuniones políticas, donde también conoció a quien sería su compañera y luego su esposa: la concepcionera Carmen Villalba.
Carmen provenía de una familia numerosa, vinculada al ala progresista de la Iglesia Católica en la Diócesis de Concepción, con el obispo Aníbal Maricevich, donde ella empezó a activar a los 16 años de edad. "Mi paso por la Iglesia Católica no me marcó tanto, como sí la formación en el materialismo científico, ya en Asunción, a donde vine a estudiar y a trabajar", relató Carmen.
En aquellas reuniones se estableció que Patria Libre sería un partido revolucionario con existencia legal y participación plena en el sistema electoral, pero con un brazo armado clandestino. "Patria libre siempre se propuso la conformación de una guerrilla", sostiene Carmen.
La Fiscalía tiene registros de que Alcides Oviedo y Carmen Villalba realizaron viajes de incógnito a Chile, en 1995 y 1996, presuntamente para tomar contacto con combatientes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, con quienes habrían realizado su primer entrenamiento en técnicas de guerrilla urbana y rural, incluyendo secuestros de personas, construcción de escondites, ataques a puestos policiales, manejo de armas y explosivos.
Para recaudar fondos, se planificó el robo a la sucursal del Banco Nacional de Fomento, en Choré, en 1997, pero el operativo fue descubierto por la policía y seis de los miembros terminaron presos durante dos años, entre ellos Alcides Oviedo y Carmen Villalba, los principales líderes.

Carmen Vilalba, detenida por tercera vez, tras su fuga del Buen Pastor, en 2003.
 SECUESTROS. Tras salir de la cárcel, los miembros del grupo llevaron a cabo su primer golpe exitoso: el secuestro de María Edith Bordón, esposa del ingeniero Antonio Debernardi, hijo de uno de los hombres más acaudalados y poderosos durante la dictadura stronista y el posterior periodo de transición.
Maria Edith fue secuestrada el 16 de noviembre de 2001, en el Parque Ñu Guasu, de Asunción, a donde había ido con una amiga a practicar aerobismo. Fue mantenida en cautiverio en el sótano de una vivienda, en el barrio Palomar, y liberada el 19 de enero de 2002, tras el pago de rescate de un millón de dólares, según la versión oficial.
Fue considerado el inicio de la llamada "industria del secuestro" en Paraguay, ya que le seguirían varios otros. El de María Edith pasó a transformarse de caso policial en escándalo político, cuando la Policía y la Fiscalía revelaron que entre sus presuntos autores estaban los conocidos líderes del Partido Patria Libre, Juan Arrom y Anuncio Martí, quienes fueron reportados como desaparecidos cuando se decretó su captura el 19 de enero de 2012.
La situación se volvió más compleja cuando Arrom y Martí fueron hallados 14 días después, el 30 de enero, cautivos en una vivienda de Villa Elisa, retenidos ilegalmente y sometidos a tortura por agentes policiales. Tras este episodio, ambos salieron del país, a pesar de estar procesados, y lograron ser admitidos como refugiados políticos en el Brasil, donde permanecen hasta la fecha.
El 28 de julio de 2003, cuando encabezaban un operativo policial para verificar una denuncia sobre "movimientos sospechosos" en una granja rural, en Sanguina Cué, en San Pedro, los fiscales Antonio Bernal Casco y Arnaldo Giuzzio fueron repelidos a tiros por los moradores. Tras un enfrentamiento, abatieron a uno de los que estaban en la casa, Germán Aguayo, mientras los demás lograron escapar. Una mujer prefirió entregarse: era Carmen Villalba, quien decidió no huir porque se hallaba con sus dos hijos pequeños. En el lugar se halló un arsenal de guerra, con una lista de personas de la alta sociedad paraguaya, sobre quienes se realizaban tareas de vigilancia con presuntos objetivos de secuestro.
Carmen Villalba se fugó de la Cárcel del Buen Pastor en la noche del 24 de junio de 2004, presuntamente por un boquete en el techo. Fue capturada nuevamente un mes después, tras una persecución policial a balazos en la zona de Capilla del Monte, San Lorenzo, a bordo de un auto en donde también estaba su marido, Alcides Oviedo, quien resultó con heridas. Ambos fueron luego enjuiciados y condenados por el secuestro de María Edith.
Al atardecer del 21 de setiembre de 2004, otra noticia conmovió a la opinión pública, cuando Cecilia Cubas, hija del ex presidente de la República,  Raúl Cubas Grau, fue secuestrada al llegar a su residencia, en el barrio Laguna Grande, de Fernando de la Mora. Sus familiares realizaron un primer y único pago de rescate, de 300 mil dólares, pero la mujer no fue liberada. El 16 de febrero de 2005, Cecilia fue hallada muerta, enterrada en un sótano tapiado, en una vivienda del barrio Mbocayaty, de Ñemby. Por este caso fueron capturados y enjuiciados varios altos dirigentes de Patria Libre, como el entonces secretario general, Osmar Martínez, aunque varios de los acusados continuaron prófugos.

ENTRENAMIENTO. A fines de 2004, un grupo de aproximadamente 20 personas, incluyendo hombres y mujeres, recibió entrenamiento guerrillero en los montes de Sidepar 3000, Canindeyú, según el testimonio de Rubén Dario Bernal, un joven campesino que asegura haber sido reclutado en esa fecha por el grupo armado, y que en abril de 2006 desertó y se entregó a las autoridades.
Bernal asegura que la columna armada, con uniforme militar tipo camuflaje (para'i) y armamento de combate moderno (fusiles de asalto AK47, FAL, M16, AR15, pistolas ametralladoras Uzi, pistolas 9 milímetros y lanzagranadas), se adiestró con el asesoramiento de dos guerrilleros colombianos, miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La Fiscalía cree que los miembros de las FARC eran Osley Jurado Palomino y Rodrigo Granda, quienes ingresaron al país en forma clandestina.
El exmiembro también identificó a los principales líderes del grupo: Osvaldo Villalba (que entonces se hacía llamar comandante Alexander) y Manuel Cristaldo Mieres (comandante Santiago), así como a otros integrantes en ese momento: Leti (Magna Meza), Junior o Simón (Gabriel Zárate Cardozo), Julia (Liliana Villalba, luego Anahí), Aníbal (Nimio Cardozo), Presi (Alcides Mereles), Mario (Isax Burgos), entre otros.
Tras concluir su entrenamiento, el grupo armado se puso en marcha hacia el norte. El 26 de agosto de 2005 tuvo un enfrentamiento con policías del puesto policial de Nueva Durango, Canindeyú, ocasión en que asesinaron al suboficial Andrés Ceferino Brítez, el primero de unos 11 uniformados cuyos asesinatos se atribuye al EPP.
La marcha de la columna llegó hasta la frontera con Brasil, en la zona de José Félix López (Puentesiño), al norte de Concepción, donde se ocultó dentro del Parque Nacional Paso Bravo. Una camioneta que les llevaba víveres y explosivos fue capturada por la Policía, el día 6 de febrero de 2006 y los seis tripulantes detenidos: Liliana Villalba, Rosa Villalba, Alejandro Ramos, Pablo Cristaldo Mieres, Sebastián Zárate Cardozo e Isidoro Bazán, quienes meses después fueron liberados "por falta de pruebas".
Al día siguiente, 7 de febrero de 2006, dos de los miembros del grupo salieron de su escondite y dieron muerto al suboficial Oscar Antonio Noceda, en un camino rural en las afueras de Puentesiño.

INICIO DE LA ACCIÓN. Tras estos episodios, el grupo armado se desplazó hacia el centro del departamento de Concepción. El 18 de abril de 2006, sus miembros atacaron e incendiaron la comisaría policial de Huguá Ñandú. Dejaron vivos a los dos agentes policiales, con una advertencia del líder de los atacantes, Osvaldo Villalba, dirigida al entonces presidente Nicanor Duarte Frutos: "¡Decile a tu Nicanor que apenas estamos empezando!".
Tras más de un año de silencio, el 12 de marzo de 2008 atacaron la estancia Santa Herminia, en Kurusu de Hierro, Concepción, donde incendiaron tractores, camiones y maquinarias, y dejaron un primer panfleto con su nuevo nombre oficial, un escudo de armas, la figura del Mariscal López y la siguiente leyenda: "Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Comando Germán Aguayo. Tierra a los campesinos paraguayos. Quienes matan al pueblo con agrotóxicos pagarán de esta manera".
En su libro "Programa Político del Ejército el Pueblo Paraguayo", escrito desde la prisión, el principal ideólogo Alcides Oviedo -a quienes los miembros del grupo denominan como su "comandante en jefe"-, sostiene que el EPP se fundó oficialmente con ese nombre el 1º de marzo de 2008, día de aniversario de la muerte del Mariscal Francisco Solano López, a quien consideran su principal héroe militar inspirador.
Desde entonces, el grupo armado protagonizó otros dos sonados secuestros (Luis Alberto Lindstron, ganadero y exintendente de Tacuatí, capturado el 31 de julio de 2008; liberado el 12 de setiembre de 2008, tras el pago de 130 mil dólares; y Fidel Zavala, ganadero, secuestrado en la estancia Mabel, en Paso Barreto, el 16 de octubre de 2009; liberado el 17 de enero de 2010, tras el pago de 550 mil dólares). Además, se los acusa de haber asesinado a unas 28 personas (17 civiles y 11 policías), y de haber realizado más de una veintena de ataques y quemar a propiedades de puestos policiales y militares, estancias y establecimientos rurales.

Primer panfleto dejado por el EPP, con esa denominación, en el ataque a una estancia en Concepción, marzo de 2008.
FORMAS DE CONTROL. En los seis años desde su presentación con el nombre EPP, el grupo armado mantuvo su foco de acciones en un triángulo geográfico de no más de 300 kilómetros de extensión, que cubre parte del Norte del Departamento de San Pedro y el Sur de Concepción, centrando sus ataques principalmente en las localidades de Tacuatí, Paso Itá, Tacuatí Poty, Kurusu de Hierro, Fortuna, Arroyito, Paso Tuyá, Azotey, Horqueta, Paso Barreto y Huguá Ñandú.
Varios testimonios indican que el grupo ejerce el control de su territorio  a través de la adhesión de algunos dirigentes de organizaciones campesinas y sociales de la región, grupos de pobladores organizados en asentamientos y en varios casos a través del temor a represalias violentas para quienes den informaciones a las autoridades sobre sus movimientos en la región. Son varios los casos de presuntos delatores ajusticiados en forma violenta.
Uno de los hechos considerados más crueles, protagonizados por miembros del EPP, fue el ajusticiamiento de Eusebia Maíz, moradora de Azotey, tía de Bernardo "Coco" y Antonio Ramón Bernal Maíz, dos integrantes del grupo. El 4 de setiembre de 2012, hombres armados -entre quienes se encontraban presuntamente sus propios sobrinos- dispararon y dieron muerte a la mujer, en su propia casa y en cercanía de sus hijos, y luego le volaron la cabeza con explosivos, presuntamente en castigo por haber dado informes a las autoridades.
En su zona de influencia, el grupo también ha dictado algunas "leyes revolucionarias", que principalmente prohíben las tareas de desmonte y el uso de productos químicos o agrotóxicos  en los cultivos extensivos, con la amenaza de que los infractores serán castigados con la "pena máxima" (asesinato). Ya son varios los trabajadores de estancias, principalmente operadores de tractores, que han sido ajusticiados por desobedecer dichas "leyes".
Otra fuerte forma de presión es ejercida, obligando a los estancieros y grandes productores de la región a contribuir con el pago de un "impuesto revolucionario", establecido en entregas periódicas de sumas de dinero, como de víveres y alimentos, permitiendo la faena de sus animales y el decomiso de sus productos. Esta situación, conocida desde hace tiempo como un "secreto a voces", pero nunca antes admitida por quienes son obligados a pagarlo, fue finalmente reconocida públicamente por familiares del ganadero y político colorado Luis Alberto Lindstron, luego de que el mismo fue asesinado durante una emboscada en las afueras de Tacuatí, el 31de mayo de 2013.  Lindstron ya había sido secuestrado por el grupo en 2008 y, según sus familiares, seguía pagándoles un "impuesto revolucionario", pero desobedeció las "leyes revolucionarias" que le exigían no realizar desmontes.
Finalmente, el caso considerado como la mayor masacre cometida por el EPP, fue el ocurrido en la noche del sábado 17 de agosto último, en la estancia Lagunita de Cororó, San Pedro, donde fueron ajusticiados cuatro guardias privados de seguridad y un agente de policía, y se realizaron ataques armados contra camionetas patrulleras policiales, circunstancias en que resultaron  heridos otros 4 policías.

¿IDEOLOGÍA? Desde que se conocieron los primeros golpes cometidos por el grupo armado, desde las altas esferas de los sucesivos Gobiernos no hubo una postura clara acerca de cómo caracterizar y enfrentar al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
En la primera caracterización hecha en 2002, tras el secuestro  de María Edith de Debernardi, el entonces jefe de Investigación de Delitos de la Policía Nacional, comisario Roberto González Cuquejo, aseguró que el plagio de la mujer "se trató de un desenlace exitoso de un plan de un grupo de izquierda, con intenciones de promover la desestabilización del Gobierno".
Desde entonces, voceros de la Fiscalía, el Ministerio del Interior y la Policía han ensayado diversos rótulos, desde llamarlos "secuestradores",  "delincuentes comunes",  "criminales", hasta que en los últimos años han comenzado a llamarlos también "terroristas", pero no encontraban la misma denominación en los referentes del Poder Ejecutivo y en la clase política. Durante el Gobierno de Fernando Lugo, el entonces ministro del Interior, Carlos Filizzola, llegó a caracterizarlos como "guerrilleros" y en igual denominación coincidió luego el presidente Federico Franco, aunque posteriormente buscaron explicar que no les estaban otorgando el estatus político de ser una guerrilla insurgente.
En sus comunicados escritos y en sus mensajes grabados en videos, los líderes del grupo armado se presentan a sí mismos como miembros de una guerrilla, aunque en las imágenes que comparten en las redes sociales no se muestra en un número grande de combatientes:
"El EPP es una organización guerrillera, marxista leninista, nutrido con los idearios de los padres de nuestra patria, el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, y el mariscal Francisco Solano López. Es un ejército popular y revolucionario de los pobres, para defenderse de los atropellos y asesinatos, cometidos por los matones de ganaderos, sojeros y las fuerzas represivas del Estado", dice Osvaldo Villalba, quien se presenta como el máximo dirigente, con el actual alias de comandante Javier González, en un video propagandístico grabado en el monte, que circula en internet.
Desde sectores de la sociedad paraguaya y los medios de comunicación, las visiones y posturas con respecto al EPP están muy divididas y a menudo se contraponen. Líderes conservadores y voceros de grupos de derecha insisten en que el grupo armado es una expresión que representa a toda la izquierda, y que el principal ideólogo del EPP es el ex presidente de la República y actual senador del Frente Guazú, Fernando Lugo, aunque no han podido exhibir ninguna evidencia sólida hasta el momento.
Desde los diversos sectores de izquierda, las posturas tampoco han sido asumidas con claridad. No hubo hasta ahora ninguna crítica o autocrítica pública acerca de la presunta participación del Partido Patria Libre en la creación inicial del EPP. La reacción más frecuente de los dirigentes, e incluso de los pensadores sociales, es que el EPP no existe, es un invento del Gobierno, es un invento de los medios de comunicación, es una organización de policías o es una banda creada por los mafiosos narcotraficantes.
"El EPP es manejado por mafias y nada tiene que ver con la lucha campesina", sostiene el sociólogo Ramón Fogel. Una postura distinta tiene el histórico dirigente del Partido Comunista Paraguayo, Luis Casabianca, quien sin negar el origen del EPP, sin embargo toma distancia con sus miembros: "Es un grupo armado al que quieren presentar como un supuesto grupo radicalizado de izquierda, pero cometer secuestros y asesinatos no es un acto revolucionario, sino un acto terrorista, como los secuestros y desapariciones que cometía la dictadura de Stroessner contra los luchadores populares".
Tras sufrir el primer golpe del EPP, a solo dos días de haber asumido la presidencia, Horacio Cartes y sus principales voceros, junto a las autoridades de la Fiscalía y la Policía, parece haber acordado en forma unánime llamar "criminales terroristas" a los miembros del grupo, y sobre esa figura se opera incluso en la polémica modificación de la Ley de Defensa y Seguridad, para emplear a las Fuerzas Armadas en esta nueva fase de la lucha ¿Será el principio del fin del EPP, o solo una etapa de mayor confrontación?  


(Reportaje elaborado para ÚLTIMAHORA.COM, agosto de 2013).

miércoles, 14 de agosto de 2013

Bandera


Es solo un trozo de tela de tres colores, pero hay quienes dieron la vida por ella. Los símbolos de sus escudos ni siquiera son propios de nuestra cultura, historia o geografía -un león africano, un gorro frigio francés, un olivo ibérico mediterráneo, una palma caribeña…-, pero hubo legiones de paraguayos y paraguayas que marcharon a la batalla bajo sus pliegues y que murieron abrazados a todo lo que ella significa.
No me conmueve tanto verla ondeando en los burocráticos edificios de los grises Ministerios, ni en los cenáculos del poder, como sí en los esqueléticos mástiles de las remotas escuelitas rurales, o pintada en el rostro de los jóvenes que luchan por sus ideales, o erguida contra el viento en las movilizaciones populares obreras y campesinas, o desplegada en brazos de la pasión de muchedumbres en los estadios de fútbol. Me queda grabada para siempre una bandera tricolor ondeando solitaria en la madrugada de marzo de 1999, después de la trágica masacre en la plaza.
Hoy es el Día de la Bandera Paraguaya y hay quienes sienten algún pudor en celebrarla, quizás por temor a caer en el juego chauvinista de nacionalismos patrioteros, o por sentir que es el mismo símbolo apropiado y bastardeado por las dictaduras. Pero ella es también nuestra bandera, la de las utópicas resistencias ciudadanas, la que también encarna al mejor Paraguay posible que cabe en nuestros sueños individuales y colectivos, la que nos une en un mismo ideal de Patria, por encima de todas nuestras diferencias.

¡Salud, heroica bandera guaraní…!

lunes, 12 de agosto de 2013

Entre el tesoro de Juan y el tesoro de Rogelio


 
Rogelio Goiburú, dirigiendo la excavación de restos de desaparecidos en Tava'i, Caazapá.

La excavación en busca de plata yvyguy, dirigida por Juan Alberto Díaz, en Aldana Cañada, Capiatá.
Son dos huecos abiertos casi al mismo tiempo en la piel de la tierra, con dimensiones distintas, en geografías y circunstancias diferentes. Están a unos cuantos kilómetros de distancia entre sí, pero de algún modo expresan lo que somos, y nos enfrentan a la historia que padecimos y al modelo de sociedad que –a pesar de todo– insistimos en construir.
El primer pozo se empezó a excavar la semana pasada, en medio de un telenovelesco show mediático, en una polvorienta calle de Aldana Cañada, Capiatá. Un ejército de obreros, dirigidos por Juan Alberto Díaz, un surrealista buscador de plata yvyguy que cree en la transmutación de los metales y en los espíritus vigías que descansan a la hora de la siesta, quien asegura que allí hay enterrado un tesoro de 10.000 kilos de oro en lingotes.
La excavación del primer pozo se hizo con apoyo de intendentes municipales, procuradores de Estado y políticos financistas, con dos potentes retroexcavadoras y una motobomba, con la custodia de medio centenar de policías y la presencia de una multitud de curiosos, que concentraron la atención con transmisiones en vivo de radio y televisión, y gran despliegue en diarios y sitios web de noticias.
El segundo pozo se empezó a excavar en medio de la soledad y el silencio, en las ocho hectáreas de una propiedad rural, en el barrio San Roque de Tava'i, Caazapá. Unos pocos hombres con palas, dirigidos por Rogelio Goiburú, un obstinado e incansable buscador de la verdad, quien cree en la Justicia, en la defensa de los derechos humanos y el rescate de la memoria colectiva, y asegura que allí están enterrados varios compatriotas asesinados por los esbirros de la dictadura stronista.
La excavación del segundo pozo se hizo sin máquinas motobombas ni retroexcavadoras, ni ejércitos de policías antimotines custodiando, ni multitud de curiosos ni gran cobertura de prensa ni transmisiones en vivo.
El millonario tesoro del primer pozo finalmente no pudo ser hallado. La Fiscalía suspendió la búsqueda cuando el cráter ya había alcanzado 25 metros de profundidad y 50 de diámetro, rompiendo varias venas del acuífero Patiño.
En el segundo pozo se hallaron restos óseos de dos personas asesinadas de disparos en la cabeza, que serán sometidas a identificación, y que suman a 25 los restos hallados de las cerca de 500 personas consideradas desaparecidas por la dictadura stronista.
Hay quienes lamentan que el tesoro de Juan no haya podido ser encontrado. Quienes creemos que no todo lo que brilla es oro, estamos felices por el nuevo hallazgo del tesoro de Rogelio.


(Publicado en la columna "Al otro lado del silencio", sección Opinión del diario Última Hora, edición del sábado 10 de agosto de 2013).

viernes, 2 de agosto de 2013

Sembrador: Cuarenta años de cantar a la esperanza


Por Andrés Colmán Gutiérrez

Había que estar allí para sentirlo. Había que vencer al propio miedo para acudir a la cita. El lugar podía ser una calle vecinal o una plaza popular, el épico festival Mandu’ará en la solidaria Misión de Amistad, quizás una iglesia de barrio, el galpón reciclado de una vieja fábrica o el patio de alguna universidad con jóvenes en pie de lucha… 
¿Cuarenta años, ya…? Pareciera que fue ayer.
Casi siempre había un cordón de policías con cachiporras y armas, intentando desalentar con mirada torva a quienes nos atrevíamos a desafiar la prohibición suprema.
A veces los recitales se suspendían abruptamente por “orden superior”, o la Policía nos aguardaba con una feroz garroteada a la salida.
Nada de eso impedía que se enciendan las luces, y que los grupos y solistas del Movimiento del Nuevo Cancionero Popular Paraguayo salgan a desafiar con guitarras y emocionadas voces al sistema dictatorial, en medio de los entusiastas aplausos de la multitud.
Aquello era más que música, más que un hecho artístico. Era la grata sensación de estar juntos, vencer al miedo y compartir sueños. 
Era sentir el pîrî -como decimos en nuestra dulce lengua guaraní-, esa sensación que te eriza la piel. Vibrar al unísono, cuando los chicos y chicas de Sembrador salían al escenario, y ese inolvidable coro de cinco o seis voces se volvía una sola voz colectiva: “…la música, el trigo, la paz / los niños, el cielo más claro y azul/ ¡esa es la Patria en que quiero vivir!”.
¿Han pasado cuarenta años, ya…? Pensar que todo comenzó en 1973, la época más dura de la represión dictatorial. ¿Quién podría creer que justamente en la Facultad de Derecho UNA, uno de los reductos universitarios más controlados por el régimen, nacería el grupo musical contestatario que se volvería leyenda con los años?
La coartada inicial fue formar un quinteto para competir en el Festival Universitario de la Canción. Estaban los hermanos Maneco y José Antonio Galeano, Chela Villagra, Gilda Arias y Derlis Esteche. De aquel grupo fundacional surgió el nombre que se inscribiría en la historia musical: Sembrador.
De alguna manera, las dos canciones elegidas para el estreno festivalero fueron sintomáticas: India, marcando el rescate del proscripto José Asunción Flores y la reivindicación del folklore más genuino, y San si Juan no que si, entonces recién creada por Maneco, que marcaba los aires de renovación, las bases de un nuevo cancionero. 
¿En serio, pasaron cuarenta años…?
Tanta agua bajo los puentes. Tantas canciones. Tantos sueños. Aunque algunos integrantes de Sembrador fueron variando desde aquella primera noche, la leyenda fue creciendo.
Maneco se nos fue en su mejor momento, dejándonos el más significativo legado de canciones para un nuevo tiempo. A José Antonio se le unieron Jorge Garbett, Jorge “Tuga” Ramírez, Luis Antonio “Pulgo” Barriocanal, Jorge Arturo Aponte, Ati Troche y Claudia Abente, en la conformación más conocida, la que en los años ’80 se volvió bandera de resistencia cultural, junto a Juglares, Vocal Dos, Ñamandu, Ara Pyahu, Gente en Camino…
En estas cuatro décadas de la historia paraguaya, cambiante y conflictiva, pero siempre tercamente iluminada por la esperanza, la música de Sembrador estuvo presente, animando procesos y acompañando de manera solidaria, poniéndole banda sonora a la constante lucha del pueblo por conquistar y consolidar la democracia.
De la canción de protesta a la canción de propuesta, el grupo ha sabido mantenerse en las máximas alturas del arte, lejos de las tentaciones del panfleto, incorporando sonidos experimentales pero manteniendo siempre la esencia de un canto hondamente testimonial, equilibradamente combinado con el rescate del folklore paraguayo y latinoamericano más genuino. Afinados arreglos corales que se han vuelto su sello característico y el aporte de grandes recordados maestros en una serie de conciertos de antología: Oscar Cardozo Ocampo, Jorge “Lobito” Martínez, Luis Szarán, Luis Luccini Rivas, Philomúsica de Asunción, coro Paraguayo de Cámara…  quedan grabados en una docena de discos que ya son parte viva del mejor acervo artístico y cultural del país.
En esta más reciente etapa, a los tres antiguos integrantes más persistentes, Jose Antonio Galeano, Jorge Garbett y Tuga Ramirez, se han unido las encantadoras voces de Gilda Heisecke y Julia Peroni, en un reformulado quinteto que sintetiza la más rica historia musical del grupo, con una alentadora proyección hacia el futuro, demostrando que la buena música no tiene edad ni tiempo, o que cada tiempo es su mejor lugar. 
¡Feliz cuarenta aniversario, querido Sembrador…!


(Texto escrito para el programa entregado al público en los conciertos conmemorativos Sembrador 40 años, 2 y 3 de agosto, Teatro Municipal, Asunción).

sábado, 27 de julio de 2013

Morir de frio


Hace frío. Mucho frío.
El termómetro marca casi cero grados centígrados en la helada soledad de la noche.
El viento del sur hiere como mil alfileres en la piel.
En una choza de hule y cartón, arropado con mantas raídas sobre el piso húmedo, un anciano se sacude con temblores convulsivos, mientras el calor abandona su cuerpo y el sopor lo va envolviendo en el gélido sueño eterno.
La ciudad se ha vuelto fría como el cemento, como el corazón de los políticos. La gente está encerrada en sus casas, calentita con sus estufas y sus frazadas. Los autos pasan raudamente por la avenida, con los vidrios cerrados y la calefacción prendida.
Nadie se detiene ante los dos niños que yacen acostados sobre la vereda, junto a una descascarada pared, tapados con hojas de periódicos y pedazos de cartón. Nadie se entera de que ellos están allí, tiritando de frío.
"En el Paraguay nadie se muere de hambre o de frío". Era una de las frases más recurrentes que escuchaba en mi niñez, en plena época de la dictadura stronista. Era el discurso oficial, la propaganda del régimen que buscaba convencer de que habitábamos un paraíso terrenal, sin miseria ni pobreza. Pero bastaba salir a la calle para encontrarse con los indigentes, con los fantasmas en harapos, con los ángeles caídos del paraíso inventado.
Ahora la dictadura ya no está, dicen, pero el esporádico frío del invierno continúa. Ya casi nadie se atreve a negar que exista miseria o pobreza, pero tampoco hacemos mucho por evitar que existan. Simplemente miramos a otro lado, y seguimos el camino, mientras la gente sigue muriendo, sin hacer caso a lo que diga cualquier discurso oficial.
El martes 23, en una humilde choza del kilómetro 9 Monday, en Ciudad del Este, amaneció sin vida Calixto Rodríguez Núñez, un anciano de 62 años. El diagnóstico médico fue muy preciso: muerte por hipotermia.
Ese mismo martes, a la tarde, fue hallado Francisco Miranda, de 55 años, en el barrio Tablada Nueva, de Asunción, también muerto de frío. En el barrio San Antonio, de San Lorenzo, tampoco pudo resistir la baja temperatura Rogelio Ibarra Centurión, de 93 años.
Un abrigo, una frazada, una fogata compartida, un abrazo de amigo... ¿hubieran hecho la diferencia entre la vida y la muerte? ¿Cuesta tanto generar ese calor que envuelva a los olvidados, a los que nada tienen?
Duele el viento del sur que hiere en la piel, pero más duele el frío que se nos mete en el alma.


(Publicado en la columna "Al otro lado del silencio", sección Opinión del diario Última Hora, edición del sábado 27 de julio de 2013).

jueves, 25 de julio de 2013

Falsedad


Llegué hasta la caja de la tienda empujando mi carrito de compras.
La cajera me saludó fría y profesionalmente, tomó cada uno de los artículos que yo iba amontonando sobre su mesa, los pasó por el lector de barras, sumó y me dijo que alcanzaba 123 mil guaraníes y monedas.
Saqué de la billetera dos billetes de 100 mil guaraníes que estaban aún nuevitos y crujientes, "pirirí" como decimos en mi valle. Ella los tomó con la punta de los dedos, los palpó estrujándolos, los alzó en el aire y los examinó al trasluz por un largo rato, los dio vuelta varias veces. Cuando se convenció de que no era dinero falsificado, abrió la caja y me dio el vuelto.
Entonces, me tomé mi revancha. Agarré uno a uno los billetes que ella me pasó, que no eran tan nuevos, y les apliqué el mismo ritual examinador, imitándola en cada uno de los gestos, tomándome mi tiempo para examinar cada billete al trasluz, a pesar de la impaciencia de los demás clientes que formaban fila detrás mío.
Cuando finalmente guardé los billetes y recogí mi bolsa para marcharme, escuché que ella le decía al otro cliente: “¡Que pesado…!”.
Entonces me volví y le pregunté, con la más irónica de mis sonrisas: “¿Usted tiene el derecho de desconfiar del dinero que yo le doy, pero yo no tengo derecho a dudar del que usted me da?”.
Ella sonrió forzadamente y trató de justificar: “Son las reglas que nos pone la empresa, señor…”.
Nunca más regresé a esa tienda.

miércoles, 17 de julio de 2013

Luis Szarán, un músico entre los inundados


El creador de Sonidos de la Tierra es uno más entre miles de pobladores que debieron abandonar sus casas, ante la crecida del río. Resistió hasta último momento, buscando transmitir fuerza a los demás damnificados.

Por Andrés Colmán Gutiérrez –Twitter: @andrescolman

La imagen es conmovedora. Sentado en un sillón, solitario en medio del agua, con el nivel que le llega hasta las rodillas, el destacado maestro y director de orquesta, Luis Szarán, contempla el distante paisaje del centro de Asunción, al otro lado del vasto río desbordado, mientras a su alrededor varias casas van siendo tragadas por la inundación.
La leyenda que acompaña a la foto también es expresiva: "Resistiendo a la creciente del río Paraguay". La imagen fue alzada a la red social Facebook, en internet, pero la mayoría de los que la comparten se declaran confundidos. ¿Qué hace allí el maestro Szarán? ¿Es una producción fotográfica para algún espectáculo? ¿Se está inspirando para componer una sinfonía sobre la creciente?
"Soy uno más entre los miles de damnificados por la inundación. El río también ha cubierto mi casa y me he visto obligado a mudarme. He resistido hasta el último momento y las fotografías las tomamos como una manera de dar coraje a los damnificados, a la sufrida y buena gente de la zona", relata Szarán.
Las imágenes fueron captadas hace una semana, en la casa que el músico tiene en el Banco San Miguel, en el complejo del Club Mbiguá, en el extremo de la Bahía de Asunción, frente al Puerto de la ciudad. Es un lugar de ensueño, de gran belleza paisajística, pero que en estos días se ha convertido en un infierno, por los efectos de la inundación.

Un director de orquesta nacido junto al agua

Director de orquesta, compositor e investigador musical, Luis Szarán es uno de los artistas paraguayos más conocidos internacionalmente. Director titular de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA) y director de la Orquesta de Cámara Philomusica de Asunción, su mayor creación es Sonidos de la Tierra, un ambicioso programa de integración social y comunitaria a través de la música, que -en palabras de su propio creador- busca combatir la violencia juvenil y potenciar la autoestima, incentivar la creatividad y el espíritu emprendedor, el trabajo en equipo y las actitudes democráticas.
Con el lema "el joven que durante el día interpreta a Mozart por la noche no romperá vidrieras", en una década logró que unos 10 mil  niños y jóvenes de escasos recursos reciban capacitación y hoy formen parte de elencos artísticos en 172 pueblos y ciudades del Paraguay.
Pero, ¿quién pensaría que Szarán sería hoy uno más entre los casi 2.000 pobladores damnificados por la creciente, en Asunción?
"Yo siempre viví cerca del agua, es algo que me marca mucho. Fui concebido a orillas del río Tebycuary, en Yuty, en una zona conocida hoy como 'Szaran Cue'. Pasé mi infancia en Encarnación, sintiendo de cerca las crecientes del Paraná. En Yuty, donde vivía mi papá, que era agricultor, cuando llovía mucho, el río rebosaba y se esparcía, tapando los caminos. De allí viene mi teoría jocosa sobre el origen del nombre Tebycuary, que a la menor lluvia ya desborda, como cuando alguien tiene diarrea", relata el músico, con tono humorístico.

Aquella inundación que casi le cuesta la vida

El tema de la inundación también le trae recuerdos tristes al maestro Luis Szarán, sobre algunas duras experiencias vividas durante su infancia campesina, en Yuty.
"Una vez llovió durante varios días y nos quedamos sin provistas. Yo tenía cinco años de edad y fuimos a caballo con mi hermano mayor hasta el pueblo, que quedaba como a 15 kilómetros. Era imposible saber cuál era el sendero original, porque era todo agua y los animales pierden así la memoria de su ubicación, que es también el drama de la gente, ahora", narra.
Tras adquirir las provisiones, Luis y su hermano regresaron a caballo por el camino desbordado, hasta la finca familiar. Fue entonces cuando les ocurrió un grave accidente.
"Al intentar cruzar por un puentecito, perdió pie el caballo de mi hermano y le arrastró la corriente. Yo iba detrás de él, colgado del cuello del caballo, porque el mío iba con una cuerda sujeta al caballo delantero. Mi hermano se atajó de una rama y me gritaba para que no suelte al caballo, que ya no hacía pie. Casi no recuerdo cómo fue que salimos y llegamos a casa. Solamente me acuerdo de la cara de mi mamá, cuando vio que todas las galletas que trajimos estaban mojadas, la yerba sin sabor y el azúcar que endulzó las aguas del riacho Y aka mí, que desemboca en el Tebycuary. Por un pelo, no iba a poder contar esta historia", refiere.


Del Lago Ypacaraí al río Paraguay

Ya consagrado como un gran director orquestal, entre 1980 y 1995, Luis Szarán se estableció en una residencia en Areguá, frente al Lago Ypacaraí, en la zona de Estanzuela, siempre atraído por el embrujo del agua.
"Quince años de mi vida los pasé en ese paraíso, en Areguá. Al volver de los ensayos de la OSCA, por la noche entraba a nadar en el Lago. Pude ver su lento deterioro y las promesas de todas las comisiones que se arman cada año, después de los plagueos de la prensa. Son comisiones de las que formé parte alguna vez y que duran hasta que pasa el verano, hasta las primeras lluvias de abril...", cuenta.
La experiencia de testimoniar la progresiva destrucción del Lago Ypacaraí es para él un símbolo de lo que ocurre en el Paraguay y el tercer mundo. "Lugares donde se repiten todo el tiempo los mismos problemas, cambiando los protagonistas, y donde nunca hay solución. Llámese: corrupción, medio ambiente, inseguridad, estado de las calles...", comenta. Una triste realidad que Szarán buscó y sigue buscando cambiar con su trabajo musical, principalmente desde el proyecto Sonidos de la Tierra.
"Finalmente, me enamoré de la Bahía de Asunción y pude comprar una casa en el Banco San Miguel, dentro del complejo del Club Mbigua. Viví allí cuatro años, de 1995 al 2000, y ahora regresé de nuevo, un poco antes de que también me convirtiera en un damnificado por la inundación", precisa.
En estos días, Szarán, quien compartía la vivienda con sus hijos y con su amigo Rafael "Palilo" Jiménez, campeón de pesca, fue testigo y protagonista de cómo el avance de las aguas del río iban dejando sin hogares a muchas humildes familias ribereñas.
"Conozco a toda la gente de esa zona aledaña. Son pescadores, gente buena y emprendedora. No hay delincuentes, pero estos vienen de otros sitios, cada tanto. Es muy fuerte ver y sentir la impotencia de no poder detener la suba del agua, ver como la gente resiste hasta el último momento, y finalmente se van replegando, de modo inevitable. Me sentí uno más entre ellos, por eso hice esas fotos resistiendo en medio del agua, buscando darles coraje", explica el maestro.
Szarán sabe que él es un privilegiado entre los muchos damnificados por la inundación, porque tiene la posibilidad de ir a vivir temporalmente a otro lugar seguro y confortable, mientras que a la mayoría de los demás pobladores solo les queda la opción de instalarse en algún precario campamento, en un terreno baldío, en una cancha o una calle.
Por eso, en medio de la evacuación y la mudanza de su casa inundada, él no ha suspendido su intensa actividad en el programa Sonidos de la Tierra. Sabe que esa es su manera de ayudar a que las cosas cambien un poco más. Y también sabe que, más temprano que tarde, el río bajará otra vez de nivel y habrá que volver y empezar de nuevo, como en la bella canción de Maneco Galeano, Soy de la Chacarita, que el maestro ha interpretado tantas veces:  

Mi casita su puerta perdió, la invadieron las aguas,
en canoa de penas subí, emigré, emigré hacia la altura,
pero un día a mi hogar volveré, erguiré sus paredes
aliado al trabajo, al sol, a la fe, crisol de mi esperanza.

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(Reportaje realizado para UltimaHora.Com - julio de 2005).

miércoles, 10 de julio de 2013

Como en las peores épocas de la dictadura

Malena Bareiro, caracterizada como su personaje. (Foto Gentileza).
Lo ocurrido con la actriz y activista social Malena Bareiro es grave y preocupante, desde donde se lo mire, al menos si asumimos que seguimos viviendo en un sistema democrático.
Pero más grave y preocupante sería que no nos importe, solo porque la persona detenida arbitrariamente y maltratada como en las peores épocas de la dictadura, defiende una ideología política diferente a la nuestra.
Demasiados principios constitucionales y derechos civiles básicos se violaron en este caso: Libertad de expresión, libertad de manifestación, libre crítica a las autoridades…
Malena es una conocida defensora de las libertades públicas y especialmente de los derechos de las mujeres, desde la época de la dictadura stronista. Siempre se mantuvo coherente, valiente y decidida. Desde el derrocamiento del Gobierno de Fernando Lugo, como actriz, creó un personaje para reclamar creativamente contra lo que ella –al igual que muchos ciudadanos y ciudadanos- sostienen que fue un golpe parlamentario.
Es una caricatura del presidente Federico Franco, vestido con traje y con banda presidencial, pero con una caracterización que a la vez evoca al Adolfo Hitler a la vez caracterizado por el genial Charles Chaplin en la película “El Gran Dictador”, bigotito clásico incluido. Acostumbra llevar una guadaña de plástico, como los de la Parca, y algún cartel que haga más explícito su reclamo.
Lo que hacía Malena era pararse en el rol de su personaje, como una estatua viviente, en alguna vereda o esquina visible, a donde el mandatario solía concurrir, como en las acciones de “escrache” o manifestaciones antigubernamentales. Ella nunca habla, no dice nada, solo está allí, haciendo gala de la técnica actoral que podríamos llamar “Los gritos del silencio”.
Así lo hizo también este martes 9 de julio, parada junto a la puerta del local del Partido Liberal Radical Auténtico, a donde el presidente Franco había anunciado concurrir. Hay testigos que dicen que fue el ministro del interior, Carmelo Caballero, quien la vio y ordenó su detención. Varios policías la rodearon y la alzaron a la fuerza, la arrojaron a la carrocería de una camioneta patrullera, y la llevaron a la Comisaría Tercera. Ella asegura que la golpearon físicamente y la maltrataron. Finalmente la liberaron, aparentemente sin cargos.
¿Cuál fue el delito de Malena…? ¿Criticar al presidente? ¿Desde cuándo eso es delito en una democracia…?
Dirán que no es algo tan grave. Pero en la medida en que vayamos permitiendo que ocurran estas cosas, y no reclamemos, se instalan las dictaduras.

Mi solidaridad plena con Malena Bareiro, y con todas las personas que sufren persecuciones y represiones injustas.

Malena Bareiro, en momentos en que es detenida y arrojada a la carrocería de una patrullera. (Foto Gentileza).

martes, 9 de julio de 2013

Música entre sombras: Alejandro Cubilla cumple 84 años


 
Perdió la vista, pero no ha perdido su genio musical. El creador de la legendaria Banda Koygua cumple 84 años de edad y sigue esperando que el Estado le otorgue, al menos, una pensión graciable.

 
Por Andrés Colmán Gutiérrez  - Twitter: @andrescolman

Sus manos escarban en el aire, como si buceara en un mar imaginario. Su búsqueda sabe que en algún rincón de la sala está su viejo saxofón, el mismo que lo acompañó en tantas serenatas, en tantas fiestas patronales y conciertos populares. El mismo glorioso instrumento musical, al que ahora ya no puede ver, pero aún puede sentir con toda el alma.
"¡Aquí está...!", exclama, y una ancha sonrisa se enciende en su rostro moreno aindiado, cuando sus manos lo encuentran, acunado en el sofá. Sus dedos lo acarician, le sacan brillo.
Es el mismo con el que dio su último gran concierto público, la noche del gran festival del Vy'a Guasu, en el Bicentenario de la Independencia, en mayo de 2011, en la costanera del Palacio de López, cuando hizo delirar a la multitud con su particular versión en solo de saxo, de la romántica canción de Maneco Galeano, Soy de la Chacarita.
"¿Quieren escuchar esa misma versión...?", ofrece ahora el maestro Alejandro Cubilla, sentado en la sala de su modesta vivienda, en Lambaré.
Tiene 84 años, los que cumple este 9 de julio. Está ciego desde hace más de un año, por causa del glaucoma y de las secuelas de golpes recibidos en la época de la dictadura. Pero el genio musical sigue allí, tan vivo como siempre, a medida en que inicia esa peculiar versión con arreglos de jazz, en donde le brota toda la vivencia de su infancia y de su juventud, vividos en el mismo legendario barrio que cantó Maneco, y en donde también vivieron el creador de la guarania, José Asunción Flores, y el músico y actor teatral Arturo Pereira.
Como ellos, como muchos otros, Alejandro Cubilla proclama con el mismo orgullo: Soy de la Chacarita.

La música, una pasión, una vida

"Hetama aikó, hetama aguata chamigo, pero ajapogueteri la música (ya he vivido mucho, he caminado mucho, pero sigo haciendo música). Ahora cumplo 84 años y aunque me he quedado ciego, sigo teniendo mucha pila, sigo trabajando y componiendo, enseñando música y actuando. Quiero dejar un legado a las nuevas generaciones", dice el maestro.
Nacido el 9 de julio de 1929, en Asunción, hijo de un militar y también músico, Alejandro Cubilla creció en el entorno humilde del barrio de la Chacarita  y tuvo que trabajar desde niño como lustrabotas. A los 12 años ingresó a la célebre Banda de la Policía, donde empezó a forjar su genio musical.
"Siempre fui un folklorista, un amante de nuestra cultura paraguaya, campesina y popular, pero también se me despertó la pasión por la cultura universal, especialmente por el jazz", recuerda.
Su primer recordado éxito fue, justamente, la de una orquesta de jazz que creó en la década del 50. Se llamó "Alex Cull y sus Caballeros del Jazz" y fue la sensación de las grandes fiestas en las noches asuncenas.
Pero un sueño cambiaría radicalmente el rumbo de su carrera musical. "Fue mi papá, Rogelio Cubilla, quien se me apareció en sueños y me dijo que yo tenía que hacer algo por nuestra música folklórica, porque estaba decayendo mucho. Me pidió formar una banda de música bien popular", narra.
Así nació la legendaria "Alejandro Cubilla y su Banda Koygua", con músicos de formación académica, interpretando polcas y guaranias con aires de banda de pueblo.
"Adoptamos el sombrero pirí, la faja, la camisa de aho po'i y el poncho de sesenta listas. Pero, sobre todo, la forma de interpretar nuestra música con gran alegría en las fiestas patronales, en las manifestaciones populares. Le llamé koyguá a nuestra banda, que significa kokue guá, hombre de la chacra, para honrar al campesino", explica.
Con la Banda Koygua, Cubilla recorrió todo el Paraguay y viajó a varios países del mundo. Surgieron muchas otras bandas que lo imitaron y el estilo se volvió un género artístico. Pero el maestro nunca dejó de hacer jazz y de fusionar estilos.


"Paraguay Sax Club", su actual legado.

"Aunque haya perdido la vista, no me retiré de la música. Con los muchachos de la Banda Koyguá seguimos haciendo actuaciones, pero mi proyecto más reciente es Paraguay Sax Club, un club de saxo donde enseño a tocar este instrumento a varios músicos más jóvenes", cuenta Alejandro Cubilla.
El maestro imparte clases en su propia casa, cada semana, y está con planes de grabar un disco con los integrantes del club.
Pero aunque admite que sigue sintiendo el cariño del público y de sus seguidores, no oculta su malestar por la falta de apoyo de las autoridades a los creadores.
"Por mi estado de salud, tengo muchas necesidades. Me hubiera ayudado mucho contar con una pensión graciable del Congreso. Pero es muy humillante tener que pedir. Ojalá se acuerden más de los artistas", señala.
Las manos vuelven a bucear en el aire, buscando otra vez a su viejo e inseparable compañero. Esta vez nos regala un aire de música folklórica popular, reminiscencias de la Banda Koygua, y desde algún lugar del tiempo llega un eco de aplausos de multitudes.
¡Feliz cumpleaños, maestro...!

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(Reportaje realizado para UltimaHora.Com, junto a un material documental audiovisual. Julio de 2005).