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lunes, 30 de diciembre de 2019

Otros pesebres en busca de otra sociedad



Andrés Colmán Gutiérrez – @andrescolman

 María duerme plácidamente sobre el lecho de paja, mientras José juega muy divertido con el bebé Jesús en su regazo. Este “pesebre alternativo” –al que muchos consideran un pesebre feminista–, se denomina “Dejemos dormir a mamá” y es un regalo que le hicieron al papa Francisco por su 83 cumpleaños, quien lo alabó con mucho entusiasmo durante su mensaje de Navidad: “¡Cuántos de ustedes deben turnarse en la noche entre marido y mujer por el niño, la niña, que llora, y llora, llora!”.
Esta reinterpretación simbólica de los roles del hombre y la mujer por parte del máximo líder de una de las más importantes instituciones religiosas del mundo, tradicionalmente calificada de excesivamente conservadora, esta vez utilizando incluso el lenguaje inclusivo de nombrar al niño y la niña por igual, tiene un efecto de mucha trascendencia: El mundo está cambiando y sus efectos renovadores han llegado hasta el pesebre de Belén y hasta los salones del Vaticano.
Mucho más radical ha resultado el mensaje de la Iglesia Metodista Unida de la ciudad de Claremont, en el Estado de California, Estados Unidos, que presentó a San José, la Virgen María y el Niño Jesús encerrados en celdas separadas y rodeadas con alambre de púas, a manera de protesta contra las políticas represivas del presidente Donald Trump contra las familias latinas migrantes, a cuyos miembros han separado y encarcelado por no contar con documentos de residencias en regla. Hace más de veinte siglos la sagrada familia también tuvo que emigrar a Egipto para huir de la persecución del rey Herodes.
En la Catedral de Palermo, Italia, el arzobispo Corrado Lorefice decidió celebrar la misa de Navidad con la imagen de un Niño Jesús de piel negra, que le ha sido donada por misioneros de Tanzania, África, como una reivindicación a las familias de migrantes que llegan huyendo de persecuciones y que generalmente reciben el rechazo de las autoridades europeas y de un gran sector de los propios pobladores.
El controversial artista callejero británico Bansky instaló en el Walled Off Hotel de la misma simbólica e histórica ciudad de Belén, donde nació Jesús, un artístico pesebre junto a una réplica del muro que divide a Cisjordania de Israel. Sobre la imagen de la sagrada familia hay una estrella, pero es negra y hueca, y ha sido formada por el disparo de un mortero que atravesó el muro. Jugando con los símbolos y con las palabras en inglés, Bansky sustituye a la tradicional “Star of Bethlehem” (estrella de Belén) por la “Scar of Bethlehem" (Cicatriz de Belén), buscando llamar la atención de que el escenario en donde se originó la Navidad hace más de veinte siglos es la que menos puede celebrar hoy una verdadera “noche de paz”, debido al conflicto bélico que se mantiene desde la ocupación israelí de los territorios reclamados por Palestina.
En el Paraguay, aunque la Navidad sigue teniendo una representación principalmente tradicional o folclórica en las celebraciones religiosas, es posible encontrar imágenes de José, María y Jesús con rasgos indígenas guaraníes en algunos pesebres expuestos por artesanos y artesanas de Areguá, junto a esculturas de animales en peligro de extinción, como el jaguarete o el guyra campana, destacando una reivindicación de los pueblos originarios y un llamado a la protección del medioambiente.
Más que la presunta distorsión de un símbolo religioso universal, como cuestionan algunos sectores conservadores, los “pesebres alternativos” revelan la evolución de la conciencia humana ante realidades injustas. En una perspectiva histórica, el Redentor que eligió nacer entre los más pobres marcó una ruptura ante viejas estructuras para plantear la esperanza de lo nuevo. Si en la Judea invadida por el Imperio Romano aquel pesebre de pastores tenía un mensaje contra el sistema, es válido que los de hoy expresen las demandas feministas, migrantes, ambientalistas, indigenistas o pacifistas, como una manera de anunciar que otros modelos de sociedad también son posibles.

El pesebre de la Iglesia Metodista Unida de Claremont, California.
El Niño Jesús negro en la Catedral de Palermo, Italia.
El pesebre del artista Bansky en un hotel de Belén, junto al muro que divide a Cisjordania de Israel.
Pesebre indígena guaraní en Areguá, Paraguay.


jueves, 29 de noviembre de 2018

Contra toda esperanza



Esperan.
Hace mucho que esperan.

Algún payé que les cambie la mala suerte.
Algún conjuro que aleje la maldición
de vivir sobreviviendo
empatándole al destino
escapándole por arañazos
a la muerte.

Esperan.
Medio escondidos
detrás de las paredes
esperan.

Algún viento rebelde
que llegue desde el Sur
y se lleve en un soplo mágico
todo el dolor acumulado
toda la miseria de siglos
toda la injusticia cotidiana.

Esperan.
Asomando sigilosamente
a la puerta de sus casas
esperan.

Alguna voz
que alguna vez
les diga palabras de verdad.

Algún político que deje
de mentirles promesas
que nunca se cumplirán.

Algún acontecimiento
que pueda convencerlos
de que vale la pena
seguir creyendo en algo.

Esperan.
Olvidados del mundo
esperan.
Caminando desde el fondo de la historia.
Despertando de los cien años de soledad.
Alzándose desde el barro.
Emergiendo desde el otro lado de la niebla.

Esperan.
Contra toda esperanza
esperan.

Algo que les diga
que ya es tiempo
de dejar de esperar.

Algo que les diga
que ya es tiempo
de empezar a hacer.

ANDRÉS COLMÁN GUTIÉRREZ
"Contra toda esperanza".
(sobre una foto de Alfredo Duarte Pereira).

(Publicado en el Correo Semanal de Última Hora, edición del 11 de marzo de 2000. Es sorprendente como todo sigue teniendo palpitante actualidad).

#40añosDePeriodismoACG

domingo, 30 de diciembre de 2012

Un brindis por la esperanza

Brindo por el Paraguay que nos aguarda al otro lado del tiempo. Un país que todavía no conocemos y sin embargo extrañamos, cuya geografía pertenece al intangible territorio de los sueños. Un país cuya belleza no se puede pintar sobre el papel, porque está dibujado en el mapa de las emociones. Un país que está hecho con la madera de nuestras mejores utopías e iluminado con el sol de nuestros recuerdos más felices, incluso con los recuerdos de los momentos que todavía no sucedieron.
Brindo por los hombres y mujeres que ya no están físicamente con nosotros, pero que nos iluminan con su grandeza humana desde la profundidad de la memoria. Aquellos y aquellas que prefirieron sacrificar su vida antes que traicionar sus ideales, para que hoy podamos estar aquí, brindando en estas últimas horas del año con nuestros sueños aún en deuda.
Brindo por quienes se disponen a pasar estas fiestas en alguna fría y distante ciudad europea o norteamericana, a medio mundo de distancia de su tierra natal y de sus seres más queridos, con el corazón oprimido por el insalvable techaga'u. Brindo porque en un futuro próximo tantos hombres y mujeres ya no tengan que marcharse en busca del sueño de vida digna que su propia patria les niega.
Brindo por las familias de los campesinos y policías muertos en Curuguaty. Que por encima de los encontrados intereses y de los intentos de manipulación política, logren sobreponerse al sinsentido de tanta violencia y dolor, y que podamos llegar a conocer la verdadera verdad y la verdadera justicia.
Brindo por quienes probablemente no tengan con qué brindar. Por los incontables compatriotas que se debaten en la necesidad y en la pobreza. Por los niños y niñas condenados a pasar hambre y soledad por culpa de la ambición y el egoísmo, de la indiferencia y la ineficacia estatales. Brindo por que desde nuestros respectivos lugares en la sociedad seamos un poco más activos en las búsquedas de soluciones a los profundos dramas sociales del Paraguay.
Brindo por los que brindan. Por los admirables seres humanos que en medio de la adversidad logran conservar intactas la sonrisa y la ternura, la alegría y la esperanza.
Por los que en esta noche de Año Nuevo elevarán sus copas a la luz de las estrellas y decidirán que -al margen de los tiempos políticos y de las aventuras electorales- un nuevo tiempo se inicia al estrenar las hojas de un flamante calendario.
Que entre todos y todas hagamos posible un 2013 que valga la pena. ¡Salud...!

martes, 13 de noviembre de 2012

Mi nuevo primer cumpleviajes




Mis queridos y queridas:
Lo he escrito antes, lo reafirmo ahora: Cumplir años es solamente marcar una nueva estación en el Viaje de la Vida. Más que preocuparte por saber a donde vas, el placer está en viajar y en disfrutar plenamente del viaje. No dejar que el expreso de medianoche parta sin nosotros. No quedarnos en la Estación como Penélope, esperando por algo o por alguien que quizás nunca volverá.
No dejar que el conformismo o la mediocridad nos detengan. Viajar siempre, con nuestros sueños vivos a bordo, abriendo los ojos a nuevos paisajes desde la ventanilla, dejando que el Sol nos acaricie la piel, la lluvia nos moje el alma, el viento nos acaricie el rostro y la noche nos cubra de misterios y calidez humana, mientras hacemos -como diría el poeta- caminos al andar.
Habrá quienes digan que este es mi cumple-viajes número cuarenta y once… pero en realidad es el primero de mi nueva vida.
Hoy se cumple exactamente un mes del día en que mantuve un encuentro cara a cara con La Muerte, a quien pude decirle “todavía no”… y decidir volver a nacer, en este proceso de lenta pero segura recuperación.
Y aunque mi cédula de identidad diga que nací en Yhú, el 13 de noviembre de 1961, en realidad hoy cumplo el mes primero del año primero… ¡y todavía hay tanto por vivir y por hacer!  
Así que, una vez más... gracias por tantos atentos saludos, y por tan lindos mensajes. Espero poder ser realmente merecedor de tanto cariño y de tanta estima, que seguramente es el retorno por algunas de esas pequeñas cosas que intento dar -con mis humanos errores y aciertos- día tras día, noche tras noche, desde mi particular y pasional oficio de comunicador, y desde mis opciones personales, políticas y humanas.
A ver si seguimos andando juntos y haciendo caminos en todo lo que resta aún de este lindo aunque azaroso gran Viaje que es vivir.
Brindo por eso con mi copa de jugo dietético.
¡Salud…!

martes, 9 de febrero de 2010

Cumpleviajes



Cumplir años es marcar una nueva estación en el Viaje de la Vida.
Hacia dónde vas, no importa.
Lo importante es viajar y disfrutar plenamente del Viaje.
No quedarte, no dejar que el conformismo o la mediocridad te detengan, y que tus sueños sigan siempre vivos, con los cabellos al viento, gozando de la calidez del sol o la frescura cómplice de la noche.
Si sientes un viento suave y musical que llega desde el Este, encontrarás:
Una sonrisa fresca que te contagie la alegría
Un flash de locura que te arranque de la rutina
Una pregunta que te haga pensar
Un silencio profundo para que te escuches a vos misma
Un abrazo de oso que te haga sentir acompañada
Un saludo cálido que te haga sentir recordada
Un beso cariñoso que te haga sentir querida
Todo eso envuelto en papel de regalo, junto a toneladas de cariños.
Feliz cumple, mi adorada amiga.
Brindo contigo, a la distancia, con el Licor de la Libertad.
Que las estaciones sean siempre suma y no resta.

lunes, 28 de enero de 2008

Para qué escribo...



Escribo para dejar salir a esos extraños bichitos que siempre llevo adentro y que me roen permanentemente las entrañas, los muy malditos.
Escribo para exorcisar a mis demonios privados. Para asustar a mis fantasmas favoritos. Para purgar las culpas propias y ajenas. Para dejar que estallen mis crisis de conciencia. Para aliviar las heridas del alma y las del corazón.
Escribo para encontrar una forma de pagar las cuentas a fin de mes. Para que las chicas me digan ¿en serio pio sos escritor?, y me regalen un beso... y algo más.
Escribo para disfrazar mi inutilidad más absoluta de plantar mandioca, hacer carrera como diputado colorado, traficar cocaína o mentir en los tribunales.
Escribo para complacer la vanidad de ver mi foto en la solapa de un libro, aunque después ese libro solo junte telarañas en la biblioteca.
Escribo porque creo que es mi manera de atravesar la niebla. De dibujar el país o el mundo que mejor o peor imagino. De arrojar mensajes en mis botellas de náufrago sideral.
Escribo para inventar el gran libro que tanto me gustaría leer, y que hasta ahora nadie ha tenido los huevos ni el talento suficientes para escribirlo... y después de terminarlo descubro que yo tampoco.
Escribo porque es mi manera de cometer el crimen perfecto. De matar sin mancharme las manos con sangre... aunque sí con tinta.

Escribo porque no me quiero morir, y tengo la terca ilusión de que con las letras y los mundos que invento voy a seguir viviendo cuando ya sea apenas polvo y nada y siempre.