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lunes, 2 de julio de 2018

Elecciones 2018 en la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP)



Movimiento Jahai Ára Pyahu

Escribamos un nuevo tiempo

Queridas amigas escritoras y queridos amigos escritores del Paraguay:

Destacados colegas de las letras nos piden asumir el desafío de encabezar una lista para pugnar por la comisión directiva de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), en la próxima asamblea del 27 de julio, con el propósito de trabajar junto con un dinámico equipo por el sostenimiento de nuestra entidad.

La lista que proponemos es la siguiente:

Presidente: ANDRÉS COLMÁN GUTIÉRREZ
Vicepresidente: SUSY DELGADO

MIEMBROS DE LA  COMISIÓN DIRECTIVA
MARÍA EUGENIA AYALA
MARCOS IBÁÑEZ
JULIO SOTELO (Itapúa)
JOEL RECALDE (Alto Paraná)
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
MIRTA ROA
OSVALDO GONZÁLEZ REAL
ALCIBIADES GONZÁLEZ DELVALLE
MILIA GAYOSO MANZUR

SÍNDICOS:
Titular: CLOTILDE CABRAL
Suplente: LISANDRO CARDOZO

Desde su fundación en octubre de 1987, nuestra organización tiene una rica trayectoria en la historia cultural del Paraguay, en la defensa de los intereses gremiales, la promoción del arte en general y literario en especial, que reconocemos y deseamos engrandecer.
-Buscamos dar continuidad a los muchos proyectos implementados por las anteriores comisiones directivas y responder a las nuevas exigencias de la creación y difusión de obras literarias, en una era de nuevas plataformas de difusión.
-Trabajaremos por perfeccionar la legislación de protección de los derechos autorales, por abrir nuevos canales de difusión y proyección de la obra de los escritores paraguayos a nivel internacional.
-Impulsaremos el diálogo y la unión de autores de diversas formas de creación, antiguas y nuevas, populares y urbanas, buscando acercar a quienes aún no tienen contacto con nuestra sociedad y sumar aportes que ayuden a dinamizar las acciones de nuestro gremio.
-Pondremos especial énfasis en proseguir con un mayor rescate y valorización de nuestra cultura con raíces indígenas, impulsando la creación literaria y artística en nuestra lengua guaraní y en otras lenguas de nuestros pueblos originarios, como en el reconocimiento de expresiones nuevas de los creadores más jóvenes.
-Llegamos hasta ustedes con nuestras propuestas y les pedimos su apoyo, su voto, su participación, para hacer realidad lo que pregona el nombre de nuestro movimiento: Jahai ara pyahu, escribamos un nuevo tiempo.

Asunción, julio de 2018.

miércoles, 25 de abril de 2018

Denuncias de fraude electoral: Lo político y lo jurídico



En el plano político, la duda está instalada.
En un país en donde "trampear" en las elecciones (Don Blá dixit) era una vieja práctica habitual, no resulta difícil creer que pueda haber existido fraude, y menos proviniendo de sectores del coloradismo. Las "pruebas" mostradas ante las cámaras generan una justa indignación, sentimientos de haber sido -una vez más- burlados y engañados.
Ahora, ¿cuánto de esas "pruebas", han podido ser presentadas -hasta el momento- de manera consistente, en el plano jurídico, como para que tengan un efecto más allá de las manifestaciones en las calles y los titulares en los medios?
Sí realmente hubo fraude electoral en gran escala, se debería poder demostrarlo de manera fehaciente e incuestionable.
Sería cuestión de ponerse a hacer números, cotejar actas y certificados, controlar y presentar las denuncias responsablemente ante los organismos que deben asumir acciones. Supongo que ya habrá un equipo de técnicos y expertos de la oposición, trabajando para reunir y mostrar la consistencia jurídica de esas pruebas, y que lo harán responsablemente en las próximas horas.
De lo contrario, se arriesga mucho más que la credibilidad y la confianza que todavía despiertan en un gran sector del electorado. Se arriesga la propia continuidad del ya endeble sistema democrático del país y la conservación del capital moral de ser la opción seria y responsable para seguir construyendo alternativas políticas al modelo que tanto cuestionamos.
Se arriesga el futuro -nuestro futuro-, que por ahora es otra vez una incógnita.
No juzguemos a la gente que sale a las calles a expresar su natural sentimiento de indignación al sentirse burlada, porque eso es lo que le han despertado, pero seamos lo suficientemente sensatos y cautelosos para exigir responsabilidad a los dirigentes políticos de uno y otro bando, ante las incógnitas que hoy nos provocan. Que se hagan cargo de mostrarnos la mejor salida institucional de este quilombo político en el que nuevamente están metiendo a este pobre y desgarrado país.



lunes, 23 de abril de 2018

Crónica sobre elecciones perdidas e infortunios enamorados





Andrés Colmán Gutiérrez

Cada vez que los sectores de la oposición pierden alguna elección presidencial, muchos de quienes legítimamente anhelan desplazar al Partido Colorado del hegemónico poder que mantiene en el peculiar sistema político paraguayo desde hace más de 70 años, entre corruptas y represivas dictaduras y una devaluada e igualmente corrupta democracia, –proceso solo interrumpido por la victoria electoral del ex obispo Fernando Lugo en 2008, después echado por un golpe parlamentario en 2012–,suelen reflotar la trillada frase que alguna vez popularizó el gran escritor Augusto Roa Bastos:
–“El infortunio se enamoró del Paraguay”.

La frase ni siquiera es original de Roa, pues ya la había usado en los años 30 del siglo pasado el jurista, político y docente Teodosio González, en torno a su clásico libro Los infortunios del Paraguay, enumerando los muchos antiguos males del país y principalmente la destructiva manera de ejercer la política criolla, varios años antes de que el autor de Yo el Supremo sirviera en bandeja dicha frase a nuestros dirigentes políticos e intelectuales orgánicos –especialmente de sectores liberales y de izquierda–, como una excusa perfecta para enmascarar la propia inutilidad de obtener la adhesión popular que les permita ganar las elecciones.
En lugar de ponerse a hacer una necesaria y sana autocrítica, para corregir los errores que hay que corregir, a los referentes de la oposición paraguaya les resulta casi siempre más fácil echarle la culpa al pueblo, al que acusan de ser “un pueblo de cretinos”, evocando lo que había asegurado a principios del siglo pasado el intelectual y político liberal Cecilio Báez, en un recordado artículo en el diario El Cívico:
-“El Paraguay es un pueblo cretinizado por secular despotismo y desmoralizado por treinta años de mal gobierno”.

Desde ese forzado razonamiento Teodosio-Ceciliobáez-Roabastiano, cuando el pueblo vota en mayoría por nuestro sector político y nos hace ganar las elecciones, como lo hizo con el entonces líder independiente Carlos Filizzola en la intendencia de Asunción en 1991, o con el prometedor Fernando Lugo en el 2008, o con los sorprendentes casos de Mario Ferreiro y Luis Yd en las intendencias de Asunción y Encarnación en 2015, entonces este pueblo es “heroico”, “valiente”, “lo máximo”, se destaca que “despertó a una nueva conciencia histórica”, y en esta ocasión es “la esperanza” la que se enamora del Paraguay (frase que ya no inventó Roa Bastos, sino algún joven escritor alternativo) pero apenas este mismo pueblo les vota en mayoría y les hace ganar a los colorados, como a Stroessner durante tantas veces, como a Cartes en 2013, como a Marito en 2018, este pueblo deja de ser heroico y valiente, se vuelve a dormir la siesta y se convierte otra vez en un “pueblo cretino”, y otra vez, “el infortunio” se enamora del Paraguay.
(Dicho sea de paso: qué casquivana es esta nación paraguaya, que cambia de amores a cada tanto, entre el infortunio y la esperanza).

***

Tras esta maliciosa introducción, compartamos algunas de las anotaciones que fuimos realizando, a medida en que se conocían los resultados de la votación:

VOTOS BLANCOS Y NULOS
-Hubo 71.821 votos nulos y 62.052 votos en blanco. El número es alto y juntos suman 133.873. Si esos votos hubiesen ido para la mesiánica Alianza, en lugar de al limbo de las urnas, Efraín le hubiese ganado a Marito.
Esa amarga comprobación lleva a muchos seguidores de la Alianza a tratar de “estúpidos”, de “cretinos” e incluso de “descerebrados masoquistas” a quienes votaron nulo o en blanco (otra linda manera de sumar adherentes), pero más allá de la presunta ineficacia de ese voto (ya que son “votos perdidos”, en la práctica), hay un mensaje muy claro que un sector de la ciudadanía le está dando a la clase política. Podrían haberse quedado tranquilamente en sus casas el domingo (como casi el 40% de los electores lo hicieron), pero decidieron ir a votar de todas maneras, para decirles: no creemos en ustedes, ni una de sus opciones nos atraen o nos motivan.
¿No es acaso un mensaje a tener en cuenta…?

EL MITO DE LOS BUENOS CONTRA LOS MALOS
-En los primeros años después de la caída de la dictadura, este recurso mediático de campaña resultaba funcional. El Partido Colorado era el engendro satánico que había sostenido al feroz dictador y quienes habían sido sus víctimas eran los líderes y militantes de la oposición que cambiarían el destino infortunado hacia otro mucho mejor. En puridad, como todas las visiones maniqueas (blanco y negro, bueno y malo) ocultaba muchas mentiras (también hubo colorados que se resistieron y combatieron a Stroessner, como hubo opositores que fueron aliados y cómplices del terror), pero el mensaje se entendía.
Repetir la misma fórmula, a casi 30 años de la caída de la dictadura (“volverá la represión”, “volverán las torturas y las desapariciones”,  “seguirá la corrupción”), seguramente tiene su impacto en algunos adultos mayores, pero probablemente muy poco en los jóvenes que ya casi nada saben de lo que fue esa época y que tienen otros temores muy distintos, otros sueños y otras ansias. (Además, insistir en que los colorados tienen el monopolio de la corrupción, cuando ellos saben bien lo que algunos se tragaron durante el gobierno de Frauderico, e incluso durante el gobierno de Lugo, suena un poco hipócrita…).

LÍDERES QUE INSPIREN RESPETO…
-Personalmente, voté por Efraín Alegre para presidente y por Leo Rubín para vice, haciendo voto cruzado en las demás listas, a pesar de que le había perdido el respeto a Efraín (y a muchos referentes liberales y de otros partidos de oposición) cuando avaló un golpe parlamentario contra el Estado de Derecho en 2012, así como también le perdí al respeto a Fernando Lugo (y a los principales referentes del Frente Guasu) cuando se alió con Cartes en el 2017 para intentar violar la Constitución, tratando de imponer la reelección y provocando la grave crisis política que todos sabemos cómo terminó.
Aun así, me fui a votar por ellos, respondiendo a cierta conciencia orgánica, porque creo que la salud de la democracia paraguaya necesita de la alternancia. Veo con gran satisfacción que mucha gente piensa igual. Esta vez, a pesar de todo, casi casi se logró. (Y si no fue así, no fue por culpa del pueblo, sino de los que no lograron motivarlo suficientemente).
Espero que esta nueva crisis remueva la estantería política y los partidos que dicen ser alternativa sean capaces de auto-criticarse y de formar nuevos líderes, coherentes y que realmente inspiren respeto y adhesión de la ciudadanía…

LOS VOTANTES DE MARITO
-Escucho y leo las reiteradas quejas de que Marito ganó manipulando el voto de la pobreza y de la ignorancia (como lo ha hecho siempre el Partido Colorado), pero mi percepción es que esa visión también es maniquea y en parte falsa.
En los actos y en las concentraciones, en los viajes por el interior y en los contactos con muchos amigos, he percibido que también existe una parte importante de un electorado ilustrado, consciente y crítico, que esta vez ha preferido votar por el candidato colorado, porque le ha inspirado más confianza que la oferta electoral de la Alianza.
Creo que la opción de estos electores tiene que ver con los perfiles que se proyectaron, con el contenido y el tono de los mensajes, incluso con el lenguaje utilizado. Mientras desde la Alianza se insistió mucho en atacar y satanizar a sus adversarios, en algunos casos con un tono de mucha soberbia, desde el discurso de Marito se reflejaba un rol de ser víctima de dichos ataques, de proponer cosas positivas ante el negativismo de los otros.
Hay cosas que generan empatía en las mayorías y cosas que generan rechazo…

SUPERAR LAS ENCUESTAS…
-Una cosa que ha quedado bastante clara fue la distorsión que han causado las encuestas realizadas sin control y sin responsabilidad. Es tiempo de trabajar por superar este inconveniente, que viene interfiriendo en elecciones más libres, desde hace tiempo. Plantear formas de control legal a las empresas encuestadoras y quizás apelar a la responsabilidad ética de los principales medios de comunicación, desde el gremio periodístico, para que dejen de financiar y realizar encuestas, sería un gran paso en las próximas elecciones. Lo mismo hay que hacer con las mediciones de boca de urna en el día de los comicios.

COMO SERÁ EL NUEVO GOBIERNO…
-No es un líder carismático, ni tiene una gran oratoria, además de arrastrar el símbolo de lo peor del stronismo en su historia familiar y de agitar en sus posturas y en sus discursos muchos de los fantasmas de una época que ya no queremos que vuelva, pero es a la vez el tipo que se le plantó al actual presidente (en retirada) Horacio Cartes desde el interior del Partido Colorado y logró derrotar su proyecto de continuismo hegemónico en las urnas.
Dicen que será más o menos lo mismo, pero esperemos que no. En lo que fue su actuación como legislador y principalmente durante la crisis de la enmienda, Mario Abdo Benítez demostró ser celosamente institucionalista, mientras Cartes demostró que no le importaba para nada las reglas democráticas y estaba dispuesto a todo, a fin de imponer sus intereses sectoriales.
No sabemos aún cuánto incidirá Cartes desde su electa senaduría (si lo dejan llegar a asumir) ni qué influencia tendrá en el futuro gobierno de Abdo Benítez, pero esperemos que se acabe la negra historia de los gabinetes paralelos de gerentes en las sombras.
Hay tanto desencanto con la larga historia del coloradismo, que -desde el otro sector del país que busca un cambio- no esperamos mucho de él, por tanto, lo que pueda hacer de bueno sería una interesante sorpresa (si es que lo hace).

EL PARAGUAY QUE VIENE…
-La conformación del próximo Congreso Nacional será en parte igual al que padecemos ahora, pero también tendrá importantes variaciones. Ojalá sea un Congreso un poco mejor.
-Veremos qué pasa con la promesa de convocar a la reforma de la Constitución (donde debemos incluir el balotaje o segunda vuelta  en las elecciones, entre otros puntos cruciales) y de avanzar con la renovación del corrupto Poder Judicial.
-La participación de la oposición, la que existe ahora –que necesita recomponerse, autocriticarse y mejorar–, como la nueva que pueda surgir, será fundamental.
-Desde el periodismo, asumiendo e incorporando todas las críticas que nos hacen y resistiendo a los ataques y a los conflictos laborales que estamos atravesando, necesitamos seguir cumpliendo el fundamental rol de seguir siendo informadores, investigadores, y principalmente controladores del poder, buscando espacios de independencia en medio de los monopolios, sin olvidar que nos debemos al servicio de la ciudadanía, más que a cualquier otro interés.
El país que tenemos que seguir construyendo en esta nueva –o vieja, o igual– coyuntura, también pasa por allí.

sábado, 21 de abril de 2018

Elecciones en Paraguay: Frankestein contra el heredero de Stroessner



El oficialista hijo del secretario del dictador Stroessner, y el líder de una alianza de liberales y partidos de izquierda –que hasta hace poco se odiaban, pero ahora buscan encarnar el cambio– son los principales candidatos que disputan la presidencia guaraní este domingo. Ambos tienen un discurso marcadamente conservador.

Andrés Colmán Gutiérrez  / Desde Asunción

(Artículo escrito para el semanario Brecha, de Uruguay).

Su nombre es Mario Abdo Benítez, tal como se llamaba su padre, quien fue el secretario privado del dictador paraguayo Alfredo Stroessner y avaló sus atrocidades. Tiene 46 años, se hace llamar “Marito”, es el candidato presidencial del oficialista Partido Colorado o Asociación Nacional Republicana (Anr), que sostuvo a la tiranía paraguaya durante 35 años (1954-1979).
Mantiene un discurso moderno y de defensa de la democracia, aunque reivindica “las buenas obras” del viejo general –para los todavía muchos nostálgicos de aquella época– y resucita sus clásicos símbolos, como el uso del pañuelo colorado partidario en el cuello de los ministros, la intención de reactivar el servicio militar obligatorio y de rechazar tajantemente cualquier proyecto de ley que busque aprobar el aborto o el matrimonio igualitario. Varias encuestas lo señalan como el favorito a ganar las elecciones de este domingo.
Su principal contrincante es el abogado Efraín Alegre, de 55 años, del Partido Liberal Radical Auténtico (Plra), la mayor fuerza de oposición, quien fue ministro de Obras Públicas durante los primeros años del gobierno del ex obispo católico y líder de izquierda Fernando Lugo (2008-2012), aunque en 2011 el entonces mandatario lo destituyó para intentar frenar su solapada campaña hacia la presidencia.
Desde ese momento, Alegre pasó a ser un abierto opositor a Lugo y fue uno de los que votó en el juicio político o golpe parlamentario para desalojarlo del poder, en junio de 2012, tras la matanza de campesinos y policías por un conflicto de tierras en Curuguaty. En 2017 estuvieron nuevamente enfrentados, cuando insólitamente Lugo acompañó al actual presidente, Horacio Cartes, en su intento de violar la Constitución e imponer por la fuerza la posible reelección de ambos. En esa coyuntura, Alegre se había aliado a su actual contrincante Marito para impedir la reelección de Cartes y de Lugo, algo que finalmente lograron en marzo y abril de 2017, tras graves incidentes de represión policial contra manifestantes, que acabaron con la quema del edificio del Congreso y el asesinato por la Policía de un joven militante liberal.
Ahora, aunque a muchos les resulte difícil creer, Alegre y Lugo dejaron atrás sus peleas y de nuevo aparecen abrazados en las campañas del frente electoral Gran Alianza Nacional Renovada (Ganar), que, además del conservador Partido Liberal y del izquierdista Frente Guasu, aglutina a otras organizaciones del centro y de la izquierda, como el Partido Revolucionario Febrerista (Prf), el Partido Democrático Progresista (Pdp), el Partido Encuentro Nacional (Pen), el frente Avancemos País (AP) y el Partido del Movimiento al Socialismo (P-Mas). Lugo es el principal sostén político de Alegre y lo acompaña activamente como primer candidato a senador por el Frente Guasu, tratando de trasmitirle la alta preferencia electoral que el ex obispo aún conserva.
La heterogénea formación, presentada oficialmente en febrero de 2018, ha sido bautizada por algunos analistas como “la oposición Frankestein”, recordando al célebre monstruo de la clásica novela de Mary Shelley, creado con retazos diferentes de otros entes humanos.

DURA PELEA POLÍTICA. Desde la caída de la dictadura del general Alfredo Stroessner, en febrero de 1989, esta será la séptima vez que los paraguayos acuden a las urnas en elecciones generales para elegir presidente, vicepresidente, senadores, diputados, gobernadores, juntas departamentales y representantes al Parlasur. Las elecciones municipales se realizan en fechas distintas, con tres años de diferencia.
Para los comicios de este domingo están habilitados 4.241.507 electores y existen 15.597 candidatos inscriptos para ocupar los 782 cargos en pugna. Compiten 23 partidos políticos, 17 movimientos, 17 alianzas electorales y cuatro concertaciones. El 57 por ciento del electorado está compuesto por jóvenes.
En este diverso abanico, la mayor parte de la atención electoral está concentrada solamente en los dos principales candidatos a la presidencia, repitiendo una vez más el clásico juego del bipartidismo que ha tenido en jaque a la historia política paraguaya desde que sus dos mayores partidos, el Colorado (representado por el color rojo) y el Liberal (por el color azul), fueran creados en el mismo año, 1887 –luego de la Guerra de la Triple Alianza contra Brasil, Argentina y Uruguay (1864-1870)–. Han llegado al poder principalmente a través de conspiraciones y golpes de Estado, con muy pocas experiencias de elecciones democráticas, hasta la dictadura de Stroessner.
Con una síntesis de modernismo y caudillismo tradicional, Marito es considerado un líder emergente en el Partido Colorado, luego de haber logrado derrotar en las elecciones internas a la lista promovida por el multimillonario empresario y actual presidente, Horacio Cartes, quien apadrinaba al economista Santiago Peña como su eventual sucesor.
La inesperada caída de Cartes cortó el proyecto hegemónico de un sector empresarial ligado a los grandes negociados con las obras públicas y el contrabando de cigarrillos a Brasil, pero el actual presidente logró recuperarse del golpe, tejer una alianza con Marito y apostar sus fichas a ser elegido como primer senador del Partido Colorado, por más que la Constitución paraguaya prohíbe que los ex presidentes sean senadores activos y sólo les reserva la función de senadores vitalicios, con voz pero sin voto, y sin dieta parlamentaria.
Demostrando una vez más la gran influencia de sus millonarios recursos sobre el corrupto Poder Judicial paraguayo, Horacio Cartes logró que la Corte Suprema de Justicia emitiera una resolución especial el pasado 11 de abril, habilitando las candidaturas a senador de él mismo (Cartes), del ex presidente colorado Nicanor Duarte Frutos y del actual vicepresidente, Juan Afara, para que todos puedan ser electos con presunta legalidad, aunque la Constitución lo prohíba.
La mayor parte de los legisladores de la oposición, incluyendo al actual presidente del Congreso, Fernando Lugo, han prometido que tras las elecciones no los dejarán jurar en sus cargos (como ya ocurrió hace dos períodos con el ex presidente Duarte Frutos, quien fue electo senador, pero a quien nunca le dejaron asumir y ejercer), lo cual demuestra que la dura batalla política que había desencadenado el intento de reelección de Cartes y Lugo hace un año todavía no se ha acabado.
La analista política Estela Ruiz Díaz señaló (Última Hora, 15-IV-18) que “esta decisión (de la Corte Suprema de Justicia) alteró la última semana de la campaña. Cartes está testeando el clima electoral para decidir si renuncia en junio o cumple su mandato y asume la senaduría activa el 16 de agosto. El domingo se aclarará el panorama. Si la Anr (Partido Colorado) y sus satélites logran una mayoría cómoda en el Senado para permitir su juramento, irá hasta el final de su mandato, pero si se cumplen los vaticinios de las encuestas que anuncian pérdida de bancas del partido de gobierno, renunciará al cargo para jurar el 30 de junio con los otros 44 (senadores de la Cámara alta). Sin embargo, esto tampoco será fácil, ya que Fernando Lugo, presidente del Senado y ante quien deben jurar los electos, anunció que no tomará juramento a Cartes, Afara y Nicanor”.
Una vez más, el panorama de la política paraguaya no dependerá tanto de lo que dicen las leyes, sino de cómo se las interpreta según la conveniencia de los grupos dominantes, y cuál será la reacción que esto provoque en la ciudadanía, que en vísperas de los comicios permanece muy apática.

CAMBIOS MONOCROMOS. “Es la campaña más triste que he visto. No hay ningún entusiasmo, parece que el 22 de abril no vamos a votar; vamos a ir al doctor, a una visita obligatoria a un análisis rectal y tenemos que hacerla. Nos va a molestar, pero lo tenemos que hacer”, comentó el analista político Marcello Lacchi en una columna del diario paraguayo Abc Color al retratar la poca pasión que han despertado las diversas candidaturas.
El columnista político e investigador de derechos humanos Alfredo Boccia coincidió con su colega (Última Hora, 7-IV-18): “Los dos candidatos principales no se caracterizan por ser magnéticamente carismáticos o por deslumbrar con una oratoria envolvente. Se han difuminado las polarizaciones. Hay tanta policromía entre los corruptos y mentecatos, tanta amnesia entre los desleales de ayer y los aliados de hoy, tanto desencanto entre aquellos que parecían confiables y defraudaron, que no sorprende la apatía ciudadana. Da la impresión de que el 22 de abril, el sillón (presidencial) de los López cambiará de inquilino, pero el poder no cambiará de dueño. La supremacía fáctica nacional –los grupos empresariales enriquecidos gracias a sus negocios con el Estado, la oligarquía ganadera y sojera, y los zares del tráfico fronterizo- está contenta”.
En la confrontación de los principales candidatos parece haber, de nuevo, simplemente dos colores: colorado versus azul, aunque en las filas de la oposición se intente mostrar una imagen de arco iris.
Más aun, Marito y Alegre han evitado ir a debates televisados que impliquen alguna confrontación de ideas o algo parecido que los arranque del libreto estrictamente preparado por sus asesores. El único gran debate mediático en el que aceptaron confrontar fue en el promovido el domingo 15 de abril por el grupo empresarial Desarrollo en Democracia, en donde no se admitieron posibilidades de interpelarse unos a otros, ni se pudieron profundizar temas candentes, como la reforma agraria, el narcotráfico, el crimen organizado, la discriminación hacia la comunidad Lgtbi, entre otras cuestiones. Se notaron las grandes carencias programáticas y la falta de capacidad para improvisar sin libreto, principalmente del candidato colorado.

PROHIBIDO GIRAR A LA IZQUIERDA. Si hay algo que distingue a ambos contendientes es el discurso marcadamente de derecha en que acabaron coincidiendo, para ponerse a tono con la fuerte ola de conservadurismo que ha impregnado a una gran mayoría de la sociedad paraguaya, luego del derrocamiento del gobierno de Lugo, cuando se empezaron a borrar los pocos avances que se habían logrado, tras incorporar nuevos conceptos de educación sexual y actitudes contra la discriminación en los programas pedagógicos.
La ofensiva conservadora de los llamados grupos “provida”, capitaneados por sectores de la aún influyente Iglesia Católica, condiciona fuertemente a los actuales candidatos. Los grupos de presión habían obligado al gobierno de Cartes a borrar la palabra “género” de los textos del Ministerio de Educación y estuvieron a punto de hacer desaparecer al propio Ministerio de la Mujer por su afán de utilizar dicha palabra.
A pesar de provenir de una familia “disfuncional”, en que su padre tuvo varias uniones de hecho, y de que él mismo se divorció y volvió a casarse, el candidato colorado asumió desde un primer momento una fuerte defensa de la familia monógama y repitió incontables veces que vetará cualquier proyecto de ley a favor del aborto y del matrimonio igualitario.
Su adversario, Efraín Alegre, aunque siempre se manifestó en contra de la unión de personas del mismo sexo, intentó marcar una diferencia en diciembre último, cuando expresó en un posteo en su cuenta de Twitter: “Yo creo en el matrimonio entre el hombre y la mujer, como lo dice nuestra Constitución, pero eso no significa que desconozca una realidad, y me comprometo en crear una solución para encontrar una figura jurídica que proteja el patrimonio de las parejas”.
Eso fue suficiente para que los sectores conservadores lo catalogaran de “progay” y “proaborto” con tanta virulencia que el candidato Alegre, temeroso de perder los votos conservadores, se vio obligado a firmar una declaración pública en la que se comprometió –en el caso de ser electo presidente– a “respetar, proteger, defender y promocionar la vida, desde la concepción hasta la muerte; la familia, conformada por el hombre, la mujer y los hijos…”, marcando una ruptura con sus aliados de izquierda, celosos defensores del aborto y el matrimonio igualitario.
“No se sabe si (Alegre) recuperó la confianza de algunos votantes, lo claro es que se alejó de una postura histórica del Frente Guasu y de los votantes progresistas”, indicó Ruiz Díaz.
Con respecto a las promesas electorales del candidato colorado, la analista sostuvo que Abdo Benítez “no planteó novedades ni propuestas disruptivas, dando a entender que seguirá la senda marcada por Horacio Cartes y otros gobiernos colorados. En la campaña interna fue más abierto, con un fuerte mensaje sobre la institucionalidad y la lucha contra la corrupción, pero apenas ganó se metió en el caparazón partidario y su mensaje apunta solamente al electorado republicano”.

DIEZ CANDIDATOS Y NINGUNA MUJER. Aunque Marito y Alegre polarizan las opciones electorales, en realidad son diez los candidatos que disputan la presidencia de la República, sólo que los ocho restantes ni siquiera aparecen en las encuestas. En su mayoría provienen de movimientos y partidos no tradicionales, creados en los últimos meses tan sólo para sostener candidaturas principalmente personalistas, entre ellas las de un militar retirado, un viejo caudillo stronista que ahora fundó un partido verde, un músico cantautor popular, un economista veterano y hasta un odontólogo barrial. Lo llamativo es que todos son hombres y entre ellos no hay ninguna mujer, en un momento en que se discute en el Congreso paraguayo un proyecto de ley de paridad que establece que las listas electorales deban incluir mitad hombres y mitad mujeres.
La mayoría de los partidos que en su momento se disputaron la posibilidad de ser la tercera fuerza política en el país no han presentado candidaturas a la presidencia, aunque sí a los demás cargos electivos.
Algunos grupos de izquierda que no forman parte de la alianza Ganar, como la plataforma feminista Kuña Pyrenda, han decidido presentar sus propias candidaturas al Congreso. Su principal referente, la líder feminista Lilian Soto, ex ministra de la Función Pública, apunta a llegar por primera vez al Senado.
Otra fuerza de consideración, el partido Paraguay Pyahura, brazo político de la poderosa Federación Nacional Campesina, ha decidido una vez más no presentarse a elecciones, por considerar que en estos comicios no existen verdaderas opciones que favorezcan al sector popular, y llama a sus afiliados y simpatizantes a anular su voto.

UN PAÍS “DEMASIADO IGUAL”. Gane quien gane el domingo, el próximo gobierno seguirá siendo marcadamente conservador y sin muchas sorpresas, aunque una eventual victoria de Efraín Alegre le daría al devaluado proceso democrático paraguayo la necesaria alternancia que hasta ahora casi no se ha dado durante cerca de un siglo de historia.
Desde que el Partido Colorado llegó al gobierno en 1947, solamente en una oportunidad pudo ser desalojado del poder, en 2008, tras la victoria electoral del ex obispo Fernando Lugo, al frente de una alianza entre el Partido Liberal y los partidos de izquierda, pero no pudo llegar a concluir su mandato debido a que los liberales le retiraron su apoyo y se aliaron con los colorados para hacerle un juicio político, también considerado golpe parlamentario, en junio de 2012. El período tuvo que ser completado por el vicepresidente, el liberal Federico Franco, con un período de gran inestabilidad y con muchas denuncias de corrupción, posibilitando el retorno del Partido Colorado al gobierno, de la mano del magnate Horacio Cartes, en 2013.
En su análisis sobre el largo proceso de la transición tras el stronismo, que desemboca en estas elecciones, Alfredo Boccia sostuvo que a los controladores del poder “el sistema democrático paraguayo les resultó más funcional que la dictadura. Han logrado disciplinar a un electorado desquiciado por la desesperanza que, en masoquistas y resignadas filas, marchará a votar por aquellos que les han negado siempre la plena calidad humana. Los que siempre los han dejado sin hospitales, escuelas ni sueños. Vislumbro un país demasiado igual. Lo que paraguayamente significa demasiado desigual”.

jueves, 1 de marzo de 2018

Una campaña política fantasmal



En varias gigantografías distribuidas en la vía pública, se lo ve al ahora exsenador (renunciado por el escándalo de los audios) y presidente de UNACE, Jorge Oviedo Matto, en plena campaña por su partido –ahora casi unipersonal-, como candidato al rekutú. 
Lo llamativo es que detrás de su enorme foto en colores se ve otra foto en blanco y negro, la del fallecido fundador del partido, el general Lino Cesar Oviedo, en una imagen que es visible pero a la vez difuminada, como si el general fuese un fantasma que respalda políticamente a su pariente vivo (en amplio sentido) desde el más allá.
Al parecer, la onda dark de la política fantasmal está pegando mucho. 
Por allí andan otros carteles de propaganda electoral, en este caso de los candidatos a diputados por el Partido Encuentro Nacional para Asunción, Omar Ocampos y Jorge Ramos, quienes también hacen campaña con fantasmagóricas imágenes por detrás. 
En el caso de Omar, fundador de la banda de rock Próceres de Mayo, usa una foto de él mismo, vistiendo el uniforme de los oficiales de la Independencia en 1811, y en el caso de Jorge, conocido y talentoso actor teatral, con un retrato de él mismo, personificando al supremo dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, también prócer de la Independencia y luego gobernante, figura a la que él encarna en el teatro. Este mismo recurso, lo utilizan en algunos videos, en que ambos aparecen como las figuras históricas del pasado, en vísperas de una gesta bélica, y luego se transforman en candidatos del presente, como si fuera una escena criolla de Back to the Future.
El candidato colorado Mario Abdo Benítez no usa este recurso propagandístico, pero algunos de sus adversarios y sectores críticos en las redes sociales se encargan de hacerlo por él, a través de memes y caricaturas, buscando conectar su figura con la del fallecido dictador Alfredo Stroessner, ya que su padre homónimo, Mario Abdo Benítez, fue su secretario privado y uno de sus principales colaboradores políticos. 
Así que el fantasma de Stroessner también está presente en la campaña electoral de Marito.
No lo sé, Rick... Todo esto me parece tan Netflix, tan House of Cards mezclado con Stranger Things y la nueva serie alemana Dark
Solo que nuestra realidad no es una serie de ficción televisiva, sino una dura y patética realidad.
Y aunque en las elecciones también acostumbran hacer aparecer a algunos muertos y fantasmas a votar, los que nos pretenden seguir gobernando son tan abrumadoramente reales…


martes, 25 de octubre de 2016

Los prisioneros de la reelección



¿La Constitución Nacional del Paraguay prohíbe la reelección presidencial…?
A mi modesto entender, sin ser un experto constitucionalista ni mucho menos, sí lo prohíbe.

“No podrán ser reelectos en ningún caso…”.

La prohibición absoluta de cualquier tipo de reelección presidencial –algo que ocurre en muy pocas constituciones de muy pocos países del mundo-, fue algo que se le ocurrió a los convencionales constituyentes en ese momento, cuando redactaron la Constitución en 1992, a apenas dos años de haber salido de una feroz dictadura, como una traba coyuntural para que nuestro presidente de entonces -que también era un general militar muy igual al que él mismo había echado del poder después de haber estado allí 35 años (de hecho era su consuegro y muy cercano ex compinche)- no caiga en la tentación de querer eternizarse también en el gobierno.

El artículo en cuestión, el número 229, dice expresamente:

DE LA DURACIÓN DEL MANDATO
“El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso. El Vicepresidente sólo podrá ser electo Presidente para el período posterior, si hubiese cesado en su cargo seis meses antes de los comicios generales. Quien haya ejercido la presidencia por más de doce meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República”.

Sí, eso es lo que dice.
A mí me parece que está bien clarito lo que expresa y dispone, pero hay quienes sostienen que no, que la redacción es confusa, y que todo es cuestión de interpretación.
En realidad, ese artículo ya tendría que haber sido modificado –como muchas otras cosas en la Carta Magna- hace varios años, para darle chances a quienes hacen un buen trabajo en el Gobierno a que el pueblo los reelija de nuevo, si es que así lo quiere realmente (el pueblo), pero nuestros representantes políticos no han sabido ponerse de acuerdo en estos casi 25 años de etapa constitucional ñembo democrática, para llamar a una nueva Constituyente, porque siempre están en permanente campaña electoral a destiempo, pisándose unos a otros el poncho, o las sábanas, o las mangueras…
Obviamente todos los presidentes (reales o entre las sombras), desde Wasmosy, Cubas (ni que decir Oviedo), Nicanor, Lugo y ahora Cartes, han soñado con ser reelectos.
El que más lo intentó fue Nicanor, y se fue de mambo con el tema. Arruinó sus dos primeros años de relativo buen gobierno tras su obsesión reeleccionista… y así le fue. En esa fiebre de poder arrastró a su partido a una estrepitosa caída electoral.
Fernando Lugo tuvo la oportunidad histórica de marcar una diferencia con todos los gobiernos colorados o casi colorados, y hasta logró implementar ciertas medidas gubernativas sociales o populistas que aún hoy le conservan un buen caudal de simpatía electoral entre la población, pero fue incapaz de construir un sistema de poder que le permita preservar su estabilidad en el Gobierno… y sus adversarios y sus propios aliados liberales se lo comieron crudo tras la masacre de Curuguaty, con aquel juicio político express o golpe parlamentario de 2012, como mejor lo quieran llamar.
Lo cierto es que, en estos casi 25 años de su vigencia, no se ha podido reformar ni enmendar la Constitución, y el famoso artículo 229 sigue plenamente vigente.

“No podrán ser reelectos en ningún caso…”.

Hay quienes dicen que esto se puede cambiar tranquilamente antes de las próximas elecciones con una simple enmienda decidida por mayoría en el Congreso y por presión/mandato de una convención del partido de Gobierno.
Hay quienes dicen que eso, definitivamente, ya no se puede.
Hay quienes dicen que el artículo 229 le prohíbe ser reelecto a Horacio Cartes, pero no le prohíbe ser reelecto a Fernando Lugo, porque a él se le hizo un golpe parlamentario y no se le dejó terminar su mandato. ¿Será…?
Lo que vale para la derecha, ¿no vale para la izquierda (o lo que realmente sea Lugo)?

“No podrán ser reelectos en ningún caso…”.

El Paraguay, sin embargo, es el país al que llaman “el cementerio de las teorías”. O de la legalidad.
Teóricamente, Lugo tampoco tendría que haber sido electo senador (como expresidente solo le corresponde el cargo de senador vitalicio)… y ya ven donde está.
Horacio Cartes no tendría que haber sido candidato del Partido Colorado a la presidencia, ya que hasta 2009 nunca había pertenecido al partido –que en su estatuto exigía 10 años de antigüedad como afiliado-… y ya ven donde está.
La Constitución también prohíbe la tortura… y cada día hay una nueva denuncia sobre apremios ilegales cometidos por policías y militares, en comisarías comunes o en las famosas zonas de lucha contra la guerrilla del EPP.
La Constitución también prohíbe la censura… pero allí están tantos colegas a quienes se ha despedido de medios de comunicación por ejercer un periodismo crítico, por pensar diferente, por no encuadrarse a las bajas de líneas de los dueños de medios, especialmente del grupo empresarial vinculado al actual mandatario.

Entonces… ¿la Constitución Nacional del Paraguay prohíbe la reelección presidencial?
Obviamente, pero en este país ya nos hemos ido acostumbrando a que las cosas se definan políticamente, y no jurídicamente.
Así que, hasta que alguien –la Corte, el Congreso, la gente con su poder ciudadano, o los propios estallidos de la realidad…- abra o cierre definitivamente la puerta y no deje ya ningún resquicio de interpretación, seguiremos viviendo como los prisioneros de la reelección.

jueves, 19 de noviembre de 2015

El nuevo mapa político tras las elecciones municipales

Mario Ferreiro, la noche en que ganó las elecciones y se convirtió en nuevo intendente de Asunción.
Un ejercicio (algo tardío) de reflexión para tratar de entender lo que pasó en estas singulares y gratamente sorprendentes jornadas electorales.

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

A las cinco en punto de la tarde de ese incierto domingo, cuando empezaban a cerrarse las mesas de votación, yo ya estaba convencido y resignado de que el zumbero intendente colorado Arnaldo Samaniego había ganado nuevamente las elecciones en Asunción, de que el derribador de techos de colegios Cárdenas ocuparía de nuevo el municipio de Lambaré, y de que gran parte de este infortunado Paraguay se iba a teñir inevitablemente de color rojo, como lo había presagiado funestamente el desbordado presidente Horacio Cartes.

-¿En serio…? ¿Todas las bocas de urnas coinciden…?
-¡Si, todas…! En algunas se han acortado las diferencias entre Arnaldo y Mario, pero en todas sigue ganando el tractor amarillo.

Auto-engañados por nuestras propias bocas de urnas, con la mayoría de mis colegas en la sala de Redacción nos preparábamos para escribir las inevitables crónicas que no hubiéramos querido, informando sobre el rekutu de varios impresentables intendentes, dispuestos a ver como se consolidaba un proyecto político de marcado tinte autoritario que pretende perpetuarse en el poder.

-Entonces, ¿no hemos aprendido nada?
-¿De nada sirvieron todas las investigaciones y denuncias periodísticas?
-Toda esa hermosa primavera estudiantil… ¿no nos contagió en nada con su valiente y crítica rebeldía?

En mi fuero interior ya estaba pensando en lo mucho que me iba a costar tener que tragarme varias de las columnas que había escrito y publicado durante las últimas semanas, en las que reflexionaba sobre “el despertar del elector”, sobre “la nueva conciencia ciudadana” y otras perlas parecidas.
Ya adivinaba las muchas burlas que me dedicarían en Twitter y en Facebook.

-¿Tanto nos equivocamos…?

Fue entonces cuando desde la página web del Tribunal Superior de Justicia Electoral y desde su eficaz aplicación para smartphones comenzaron a saltar los primeros resultados de las primeras mesas escrutadas.

-¡Ey, los perros…! ¡Aquí está ganando Mario…!
-¡Andaaa…! Seguramente son resultados parciales de alguna mesa invadida por votantes opositores. Verás que en seguida va a cambiar la tendencia.
-¡No, no cambia…! Ya son más del 30% de votos escrutados y sigue ganando Mario. ¡Y hay más de 10.000 votos de diferencia…!
-No puede ser… ¿qué carajos pasó…?

¿Qué carajos pasó…?
La pregunta seguiría resonando durante los minutos siguientes, en la medida en que los fríos números nos despertaban  de nuestro letargo de escepticismo e incredulidad.
No solo perdía Arnaldo en Asunción. También perdía Cárdenas en Lambaré. Y perdía Quintana en Fernando de la Mora. Y claro, como era previsible también caía el clan de los Gómez Verlangieri en Limpio. Los lastres colorados y liberales eran arrastrados por igual, merecidamente, por la oleada de voto castigo.
¿También Ferrer pierde en San Lorenzo?
No, no, Ferrer gana. Es que no todo puede ser maravilla.
Pero si estaba pasando también algo increíble: por primera vez estaba perdiendo el clan Núñez en Villa Hayes.
Y todavía más: el hijo de Calé Galaverna perdía en su propio feudo, en Ypacaraí.
-¿Qué carajos pasó…?

Muy entrada la noche, nos enteraríamos de otra novedad insólita: El imperio de los caudillos colorados de Itapúa también era derrocado en Encarnación, luego de 75 años de intendentes colorados ininterrumpidos, en dictadura y democracia.

-No puede ser. ¿Afara, Gneiting y Smalko pierden en su propio feudo?  
-Sí, les gana Luis Yd, candidato a intendente por una coalición ciudadana opositora, por apenas 11 votos de diferencia. Dicen que cortaron la luz en un colegio electoral e intentaron robar actas. Ahora hay un cordón humano protegiendo el local de conteo de votos.
-Y no solo eso, el vicepresidente Afara también pierde con su candidato colorado en su propio valle, María Auxiliadora, también en Itapúa. Le gana un ex intendente a quien él persiguió políticamente y le envió a la cárcel, al parecer injustamente, y a quien le hizo expulsar del Partido Colorado. El tipo se presentó otra vez a las elecciones con la chapa de otro partido, el de Desireé Masi, y ahora le ganó lejos. ¡Derrota total…!
-Un duro golpe para el proyecto de reelección o de sucesión presidencial.
-¿Vos decís…?

Esa noche del domingo, tras haber pasado por la Plaza de la Democracia, donde una multitud enfervorizada celebraba la victoria de Mario Ferreiro al son de canciones de los Beatles, empecé a escribir algunos apuntes en un bloc de la aplicación Evernote, en mi teléfono celular, y les seguí agregando notas durante los días siguientes.
¿Qué carajos pasó…? Era la pregunta que seguía repiqueteando en mi cabeza.
Desde las redes sociales, más de un lector o lectora me reclama cada tanto el “esperado análisis”.
No soy ko analista político, apenas un periodista que procura estar informado y que intenta hacer un constante análisis de reflexión, tratando de entender y ayudar a entender qué pasa.
En todos estos días leí varios análisis, desde los más interesantes hasta los más disparatados.
Así que, uno más, no creo que haga mucho daño.
Por lo tanto, aquí van mis apuntes desordenados acerca de una semana agitada pero esencial para el presente y el futuro de este calcinante territorio que casi nunca nos sorprende… aunque a veces sí.

#Viaje desde el voto comprado al voto consciente
Los resultados de las elecciones revelan que hay una positiva evolución en la conciencia del ciudadano elector.
Mucha gente ya no solo se va a votar, tradicionalmente arreada por punteros políticos a cambio de dinero, sino que ahora parece que sabe elegir, y lo hace con más conocimiento del gran poder que tiene con su voto.
Los politiqueros, tan acostumbrados a comprar y a arrear a las personas como si fueran vacas, ahora descubrieron dolorosamente que aun todo el dinero, las presiones y las amenazas, ya no son suficientes.
Cada vez son más los que en la soledad del cuarto oscuro, aunque hayan tomado tu dinero a cambio de su voto, igual te pasan la factura y votan por el que más les convence.
En una de esas, al sentirse tan abandonados… ¿será que estos politiqueros aprenderán también, en el futuro, a cautivar a sus electores con buenas propuestas, con dignidad, con honestidad, con buen gobierno…?

#El Mariscal de la Derrota
Aunque no fue candidato a ningún cargo electoral, uno de los grandes derrotados en estas elecciones es el actual presidente de la República, Horacio  Cartes.
Se auto-postuló personalmente como jefe de campaña ad hoc, asumió el liderazgo de todas las candidaturas coloradas, otorgó financiamiento incuantificable, apadrinó públicamente a los candidatos más cuestionados, anunció que iba a llenar el país de intendentes colorados y admitió que los comicios municipales serían un referéndum a su gestión (entendiéndose que serían el trampolín para su no declarado proyecto de reelección presidencial).
Los resultados están a la vista.

#El discurso fallido
El tono beligerante, ofensivo y despreciativo que Cartes utilizó durante toda la campaña no produjo el gran resultado que se esperaba.
Por el contrario, generó rechazos en muchos de sus propios electores y burlas en la prensa y en las redes sociales en internet.
Haber tratado de “haragán” al candidato asunceno Mario Ferreiro (cuando toda la opinión pública conoce su trayectoria de esforzada labor en los medios), acusar a un solitario y rebelde estudiante chileno de ser el principal “desestabilizador” de su Gobierno, o plantear que los políticos del Frente Guasu impulsaban un complot para derrocarlo, solo despertó burlas e indignación por el tono de liviandad, y por la irresponsabilidad de quien debería mantener un lenguaje de estadista.
Si Cartes esperaba que su discurso de barricada motive a los colorados a salir a votar masivamente… parece que no le sirvió de mucho.

#Stronismo recalentado
Como salidos del túnel del tiempo de las peores épocas de la dictadura stronista, los dirigentes colorados recurrieron a los esposos Antonio y Nika Debernardi para acusar públicamente al candidato Mario Ferreiro de ser “amigo de secuestradores” y de guerrilleros del EPP, con el argumento de que entre sus seguidores había dos personas que en el pasado estuvieron políticamente vinculadas con quienes luego formaron el grupo armado fuera de la Ley.
Aparentemente, no se dieron cuenta de que vivimos nuevos tiempos, en que la gente ya no cree en los cucos anti-comunistas, y que con sus denuncias de cacería de brujas solo proporcionaron una imagen negativa que al final sirvió de anti-propaganda contra el candidato al que querían apoyar. Más efecto boomerang.

#Religión manipulada (1)
Otro recurso muy cuestionado por la ciudadanía fue el de que los colorados hayan recurrido a un grupo de pastores evangélicos para que estos pidan públicamente el voto para Arnaldo Samaniego en Asunción, por ser “el único candidato que defiende los valores de la familia”, y que aconsejen no votar por Mario  Ferreiro, ni por Ricardo Meyer, porque supuestamente defienden el aborto y el matrimonio gay.
Además de ser una alevosa manipulación de la religión para fines políticos electorales, resultó una falsedad, porque los intendentes no deciden sobre legislaciones de carácter nacional.

#Religión manipulada (2)
También resultó patético y lamentable el rol al que se prestaron varios obispos de la Iglesia Católica paraguaya, al visitar al presidente Horacio Cartes en su residencia de Mburuvicha Roga, apenas tres días antes de las elecciones, y felicitarlo públicamente “por estar a favor de la vida y la familia”.
Aunque no invitaron a votar por ningún candidato en forma explícita, con su gesto imitaban el mismo gesto manipulador de los pastores evangélicos. 
En la conferencia de prensa, tras felicitar a Cartes, el presidente de la Conferencia Episcopal, Edmundo Valenzuela, alertó sobre “las ideologías que atacan a la vida y a la familia”, lo que se interpretó como una evidente crítica a la presunta postura de Ferreiro y Meyer sobre el aborto y el matrimonio gay.
La postura de los obispos fue entendida como un abierto respaldo a los candidatos colorados y una desaprobación a los candidatos de la oposición, lo cual generó gran molestia entre los propios fieles católicos.
Para equilibrar los tantos, la Conferencia de Religiosos y Religiosas del Paraguay (Conferpar) emitió un pronunciamiento más radical: “no podemos como cristianos votar por políticos corruptos, sin compromiso con los más necesitados”, que se entendió como una directa contestación a la postura de los obispos.

#Que se callen las bocas de urnas
Por primera vez, los sondeos de bocas de urna se equivocaron fiero.
En Asunción, prácticamente todos los resultados preliminares le dieron ganador al candidato colorado Arnaldo Samaniego, pero al final ganó el opositor Mario Ferreiro, por más de 20 mil votos. También hubo un error similar en la ciudad de Villeta.
Los datos equivocados generaron situaciones pintorescas, como las celebraciones anticipadas de Samaniego y su entorno, o las expresiones de soberbia en las redes sociales de varios referentes del coloradismo, como el diputado colorado Oscar Tuma, actitudes de las que luego tuvieron que arrepentirse.
Los realizadores de encuestas y sondeos quedaron aún más desacreditados de lo que ya estaban.
En próximas elecciones no será muy fácil confiar en las bocas de urnas.
  
#PLRA: el regreso… ¿con gloria?
Sumido en una fuerte crisis, tras haber propiciado el golpe parlamentario de 2012, que desalojó del poder al presidente Fernando Lugo y haber avalado la pésima gestión gubernamental de Federico Franco, con graves acusaciones de corrupción, el más antiguo partido político del país estaba considerado como una fuerza en agonía.
Sin embargo, en las elecciones municipales del domingo sorprendió por su buen desempeño, conquistando cerca de 80 intendencias y centenares de concejalías en todo el país.
Además de integrar la alianza victoriosa en Asunción, retiene 13 de 19 municipios en el Departamento Central, y 13 de 20 en Cordillera, donde por primera vez gana en la capital Caacupé. Proporcionalmente, sin embargo, se quedó con 14 intendencias menos que en el 2010.
Por más que esto no implica la expiación de las culpas del centenario partido, pareciera que los electores le han dado una nueva chance de rehabilitación, aunque también han castigado a sus candidatos más cuestionados, como ocurrió en Limpio con los Gómez Verlangieri y en otras ciudades.

#La crisis del Frente Guasu
Uno de los sectores más golpeados mediáticamente por el magro resultado obtenido en las elecciones, principalmente en la capital, es el izquierdista Frente Guasu, liderado por el ex presidente Fernando Lugo.
El sector político, que reclamaba ser la tercera fuerza electoral en la capital, solo pudo situar a su candidato a intendente, Ricardo Meyer, en un muy alejado tercer lugar, con el 4,54% de los votos.
Meyer, arquitecto de profesión, era considerado el mejor candidato en el aspecto técnico, por su gran conocimiento sobre urbanismo y por sus ideas progresistas, pero fue el que menos empatía logró con el electorado por una muy deficiente campaña, no solo en recursos, sino principalmente con muy poca creatividad, imaginación y carisma.
Al Frente Guasu tampoco le alcanzaron los votos para meter a un solo concejal en la Junta Municipal de Asunción.
A nivel nacional logró conquistar intendencias municipales en las ciudades de Carlos Antonio López (Itapúa), San Pablo y Lima (San Pedro) y numerosas concejalías en varias ciudades, en muchos casos logradas en alianzas con el partido liberal y con movimientos regionales. 
Fue muy cuestionada la no presentación de la mayoría de sus representantes para ejercer controles de las mesas electorales en Asunción, hecho que fue interpretado como una especie de complot contra Ferreiro, aunque sus directivos aseguraron que fue por falta de recursos.
La pregunta es cuánto incidirá este magro resultado de votos, principalmente en Asunción, en las chances electorales del Frente Guasu para el 2018.

#No se apuren: El coloradismo no está muerto
Aunque sufrió un fuerte golpe y perdió varios de sus más importantes bastiones, incluyendo a la capital Asunción, la gobernante Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) sigue siendo la fuerza política mayoritaria, ya que retiene 152 municipios, que componen el 62% del mapa electoral del país. Ganó 10 intendencias más que en 2010.
Aun así, el coloradismo fue derrotado en lugares en los que no se esperaba, como en Encarnación (luego de 75 años de intendentes exclusivamente colorados) o en Salto del Guairá, otra de las ciudades más importantes por su estrategia política y su gran poder económico.
Su más fuerte foco de resistencia actual es Ciudad del Este, la capital del Alto Paraná, en la Triple Frontera, donde la intendenta Sandra McLeod de Zacarías fue reelecta por más de 40 mil votos según los primeros cálculos, aunque luego se produjeron incidentes cuando la alianza opositora denunció supuestos casos de fraude, recusó a los magistrados electorales y el conteo de votos se paralizó durante varias horas, generándose incluso sucesos de violenta represión por parte de la policía. Los opositores al llamado “clan Zacarías” siguen movilizados (en momentos en que se escribe este ensayo) e insisten en anular los comicios y que se vote de nuevo.
Más allá de cómo se resuelvan los incidentes, la impresión que queda es el de un partido colorado golpeado por sus inesperadas derrotas, que mantiene aún un número grande de municipios, pero que deberá replantear sus estrategias si desea seguir contando con las preferencias de su electorado.

#La valoración del voto inclusivo
Un detalle muy significativo fue la habilitación, por primera vez, de mesas especiales para que voten ciudadanos y ciudadanas con discapacidad física.
Aunque hubo muchas críticas sobre carencias de rampas, de servicios de acceso y de personas preparadas para guiar a los electores con discapacidad, se lograron importantes avances en términos de políticas de inclusión.
Fue muy importante la labor del propio Tribunal de Justicia Electoral (TSJE) en este campo, como de las organizaciones civiles como la coalición #PYinclusivo, formada por la Fundación Saraki, Decidamos y Servidores del Paraguay, que ejercieron un control especial para el cumplimiento de este derecho.

#La eficacia del TSJE (a pesar de todo)
Aun en medio del escándalo ante denuncias de investigaciones periodísticas sobre funcionarios planilleros y roscas de corrupción, que se venían publicando desde semanas antes de las elecciones, la maquinaria del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) funcionó con mucha eficacia en la organización de los comicios y en la pronta difusión de los resultados.
Tanto la página web de la institución, como el uso de una aplicación especial para teléfonos celulares inteligentes, funcionaron con mucha eficacia para ir conociendo paso por paso y en tiempo real el conteo de los votos, por más que en algunos momentos colapsaron por la gran cantidad de usuarios.
La contundencia de los datos y sus respaldos documentales ayudaron en líneas generales a manejar los resultados con mucha transparencia, aunque luego surgieron incidentes puntuales.
La eficiencia operativa sin embargo no libra al TSJE de la necesidad de corregir el gran despilfarro de recursos, la concesión de rubros y salarios a amigos políticos sin cumplir funciones laborales, e instalar mecanismos de mayor transparencia sobre el uso del dinero público.

#La vigilancia ciudadana
Estas elecciones contaron, más que nunca antes, con la participación de organizaciones sociales y grupos ciudadanos dispuestos a ejercer un mayor control para evitar que se produzcan los clásicos casos de fraudes y otros delitos electorales.
A la experiencia pionera de organizaciones y programas como Decidamos y A quiénes elegimos, en esta ocasión se sumaron otras como Candidato Limpio, El Avizor y #PYinclusivo, que incluso habilitaron nuevas herramientas de tecnología digital, como sitios web y aplicaciones para reportar desde teléfonos móviles, tabletas y notebooks las irregularidades, para su difusión en tiempo real.
La gran participación de voluntarios, especialmente chicos y chicas jóvenes, lograron que los delincuentes políticos tenga mucho más cuidado.

#El valor de las alianzas
En muchas de las ciudades importantes, los candidatos del oficialismo colorado perdieron ante candidatos respaldados por amplias alianzas electorales, que incluyeron al partido liberal, a partidos y movimientos de izquierda, de centro y de derecha, como a grupos y movimientos ciudadanos que no asumían identidades ideológicas, sino simplemente el deseo de construir una ciudad mejor.
Aunque el fenómeno no es nuevo, sin embargo en esta ocasión de sintió con mucha más fuerza la capacidad de varios sectores de unirse por encima de las diferencias, encontrando los puntos en común. En estas elecciones, las alianzas ganaron en 15 localidades, 6 más que en el 2010.
Las experiencias más positivas fueron la de Encarnación, con la Alianza Encarnación al Frente, que tras la figura de un ex concejal del Partido Patria Querida, lograron derrocar al coloradismo luego de 75 años de permanecer en el poder; y la de Villa Hayes, en donde la concertación Alianza para el Cambio le ganó al candidato colorado Luis Alberto López, derrocando de este modo al hasta entonces imbatible y cuestionado Clan Núñez.
En otras localidades, como en la importante ciudad de San Lorenzo, las principales fuerzas opositoras no lograron unirse y dividieron en gran forma los votos no colorados, haciendo posible que el controvertido ex intendente Albino Ferrer sea nuevamente reelecto.
Una lección a aprender.

#Las figuras políticas emergentes
Otro mensaje claro que emerge de estas elecciones es que la ciudadanía aplaude a nuevas figuras conocidas, que apelan a formas diferentes de hacer política, con creatividad, con pocos recursos y con participación activa, frente a las gastadas figuras de los caudillos tradicionales, vinculados en muchos casos con la corrupción y al autoritarismo.
Celso Miranda, Kelembu, concejal en CDE.
Un caso resaltante fue el del arquitecto Tony Apuril, integrante del popular grupo humorístico Ab Ovo, quien prestando la chapa de una organización política sin mucha trascendencia, el Partido de la Juventud, hizo una campaña a pulmón, casi sin invertir en publicidad, recorriendo barrios en bicicleta o subiendo a los ómnibus del transporte público, hablando directamente con los vecinos, con un costo operativo que no sobrepasó los 25 millones de guaraníes. Logró ser elegido concejal municipal de Asunción, beneficiando además a otros dos integrantes de su lista.
Otro caso llamativo es el del candidato Celso Miranda, de Ciudad del Este, conocido por presentarse como un personaje humorístico llamado Kelembu, con ropas rotosas y remendadas, que representa simbólicamente a los pobladores más humildes, y que se burla con mucha eficacia de las autoridades en videos cómicos y en posteos en las redes sociales, quien también logró su elección.
Alguna voces críticas sostienen que estas nuevas figuras desnaturalizan la representación democrática al no emerger de un partido organizado y estructurado, al que deberían rendir cuenta, y que son más productos del impacto mediático y del desencanto de los electores, pero habrá que ver como se desempeñan en la gestión. Es un poco difícil que puedan resultar peores que muchos que sí provienen de partidos, pero que han tenido una más que lamentable actuación.

#Los narco-intendentes
A pesar de la trágica experiencia que representó el intendente colorado de Ypehú durante el anterior periodo de gobierno, Wilmar Neneco Acosta Marques, quien dirigía paralelamente una banda de narcotraficantes y sicarios, responsable presuntamente de casi una veintena de asesinatos –entre ellos el del periodista Pablo Medina-, el sistema electoral no ha hecho mucho esfuerzo para que otros candidatos vinculados al narcotráfico y al crimen organizado sean nuevamente electos como intendentes en varias ciudades y pueblos del Paraguay, especialmente en zonas fronterizas.
El caso más patente es el del intendente electo de Capitán Bado, Denilson Sánchez, alias “Chicharocito”, hermano del actualmente procesado y detenido en la cárcel de Tacumbú. Denilson tiene orden de captura, lo cual no impidió que resulte ganador por más de 1.000 votos.

#El nuevo mapa político
Se esperaba que el Paraguay sea “teñido de rojo” (más bien de colorado), pero no fue así.
En cambio, el nuevo mapa político pos electoral surge teñido de un efecto multicolor, pero principalmente de colores ciudadanos.
El resultado de estos comicios, de alguna manera, altera las pretensiones políticas de quienes apuntan a la elección presidencial del 2018.
En las filas del coloradismo, el presidente Horacio Cartes, quien -aunque no lo dice- pretende su reelección, esperaba emerger luego del domingo 15 de noviembre aureolado con una victoria aplastante, como lo había logrado en las elecciones internas y para la presidencia de la ANR.
Ahora, en cambio, Cartes carga con el peso de ser en gran parte el Mariscal de la Derrota, y no le será fácil remontar el árido terreno que le espera en busca de su reelección, para lo cual aún debe negociar reformas o enmiendas constitucionales.
No le será fácil. Ahora menos, aunque no imposible. 
Cartes sigue en carrera. Veremos hasta cuándo.
Juan Afara y Horacio Cartes.
El vicepresidente Juan Afara, uno de los nombres que siempre se mencionan como posible sucesor de Cartes (en caso de que él no pueda correr), también emerge de estas elecciones con la imagen de gran perdedor.
Afara era considerado como el heredero y constructor del gran Imperio Colorado del Sur, el principal cacique de un sistema de “dictadura perfecta” con fachada moderna en Encarnación y en todo Itapúa, junto con Luis Gneiting (actual gobernador de Itapúa), Juan Schmalko (ex intendente encarnaceno y actual director paraguayo de Yacyretá), entre otros más, pero todos ellos sin embargo sufrieron una inesperada derrota en su "ciudad modelo", cuando una coalición opositora y ciudadana les arrebató la intendencia de Encarnación luego de 75 años de poder colorado ininterrumpido -en dictaduras y en democracia-, en principio por escasos 11 votos, que luego aumentaron a 80 (recuperando votos que quisieron burlar).
Además, Afara perdió en su propia ciudad de origen, María Auxiliadora, Itapúa, en donde Víctor Casas, un candidato a quien él persiguió, mandó a la cárcel y expulsó del partido Colorado con métodos de señor feudal, regresó desde el más-allá-político, se postuló como candidato por un partido prestado (el PDP de Desireé Massi y Rafa Filizzola) y le propinó una paliza electoral a su candidato delfín, el colorado Hernán Rivas.
Fue la doble derrota del vice Afara y de su entorno de poder sureño. 
No les va a ser tan fácil remontar una buena imagen para el 2018.
Mientras, en las filas de la oposición, el panorama también varió un poco, de cara al 2018.
El hasta ahora mejor posicionado como pre-candidato presidencial, el que pretendía (y todavía pretende) protagonizar una versión guaraní de la película El regreso del Jedi (o del que te jedi), el ex presidente Fernando Lugo, también aparece inevitablemente salpicado por el oscuro aura de derrota electoral que carga encima su principal organización política, el Frente Guasu.
Aunque Lugo, con rápida reacción oportunista, acaba de renunciar a la presidencia del Frente, enfrenta un escenario mucho más árido para presentarse como el pretendido articulador de una nueva alianza para enfrentar con éxito a los colorados en el 2018, más aun cuando hay todavía rencores encendidos entre sus seguidores con respecto a juntarse con los liberales, a quienes consideran “golpistas” y “traidores” por haberlo desalojado del poder con el forzado juicio político de 2012.
Todo eso hasta puede ser cierto, pero también es cierto que nadie le gana a los colorados sin alianzas con los liberales. Y eso lo saben los popes del Frente Guasu, que dijeron que nunca se aliarían con los liberales para las elecciones municipales, al menos en Asunción, pero apenas cruzaron Calle Última se abrazaron formando varias alianzas con los mismos, intentando convencernos a todos de que los liberales del interior son de una raza diferente a los de la capital. ¿Creerán que nos chupamos el dedo?
Para más complicación, frente a la desgastada figura de Fernando Lugo se alza ahora la victoriosa figura de Mario Ferreiro, el mismo a quien él le motivó a renunciar a su entonces privilegiada carrera en los medios de comunicación para lanzarse a la arena política como su elegido sucesor para la presidencia de la República en el 2013, pero luego justo cambió el viento de la conveniencia política y Lugo lo dejó tirado a Mario en los recovecos de la historia. Mario tal vez no sea rencoroso, pero muchos de sus votantes no olvidan.
Además, la situación jurídica de Lugo de cara al 2018 tampoco está muy clara. ¿Está habilitado para ser candidato? ¿Acaso no le alcanza la disposición constitucional que prohíbe que los presidentes sean reelectos? ¿O es que en su caso no cuenta, porque lo echaron del poder? Las opiniones políticas y sobre todo jurídico-constitucionales están muy divididas. Así que dependerá principalmente de negociaciones políticas, la cuales tampoco serán fáciles.
El dilema es que, aparte de Fernando Lugo, por ahora, la oposición tampoco tiene a otra figura muy potable, capaz de aglutinar las preferencias electorales ciudadanas para una candidatura con reales posibilidades de éxito.
Salvo, talvez, Mario Ferreiro, ahora, después de su resonante victoria electoral.
Será por eso que ya hay quienes, muy triunfalistamente, proponen que Mario esté solo un par de años en la Muni y luego renuncie a la intendencia y se postule para la presidencia del 2018.
Sí, es cierto que hay políticos que lo hicieron en otros países, y hasta les salió bien. Pero también hay quienes dicen que hacer algo así sería estafar a los electores que te votaron para que seas intendente por cinco años, y no para que lo uses como un trampolín a la presidencia.
De todos modos, con atinado criterio, Mario ya dijo que no.
Para el 2018 no... pero para el 2023 si le encantaría competir para la presidencia….
Es decir, si es que hace una buena gestión y no sale quemado de la Municipalidad.
Ese es el plan, aparentemente.
Y mientras, ¿qué hacemos…?
Yo solo les digo una cosa: los siguientes meses van a ser más que divertidos…