martes, 19 de junio de 2018

La guitarra suena y sueña...



(Réquiem por Kamba'i)

La guitarra suena y sueña...
Suena con acordes vivos y entre sus sonidos se escucha a la tierra guaraní, se escucha al pueblo humilde, se escuchan paisajes, escenas cotidianas, ryguazu kokore, gallinas escarbando la tierra en el patio de un rancho campesino, el jagua'i karê ladrando de soledad por las calles, el eco de la historia grandiosa en los sones del Campamento, el romanticismo lánguido de la punteada okara...

La guitarra suena y sueña...
Tiene la resonancia de una orquesta... pero son solo las manos callosas de un solo hombre que supo suplir con su genialidad popular las múltiples carencias, para inventar un tipo de rasgueo único en el mundo, en donde él es a la vez el principal concertista y la orquesta que le hace fondo, punteador y acompañante.
Moreno limeño sanpedrano. Fue obrero, obrajero, peón, portero ministerial, sereno de un conocido canal televisivo, humilde siempre, y esa humildad no dejó de acompañarlo nunca, ni en los momentos de mayor gloria en los escenarios.
No se dejó doblegar por las carencias, ni por la enfermedad. Hasta el último suspiro, aún en silla de ruedas, siguió tocando y enseñando su arte. La patria a la que dió tanto pudo haberle dado más. Evitarle tantos apremios económicos. Este país sigue siendo tan ingrato con sus hacedores de cultura. Pero lo que faltó en reconocimiento tangible de las autoridades del Gobierno y del Estado lo tuvo en el cariño de su público, en los muchos homenajes en vida, en tantos abrazos como mareas de aplausos.
Se va un grande. Su arte no morirá. Sonidos de la Tierra ha trabajado con él para enseñar su particular técnica de tocar la guitarra a muchos jóvenes guitarristas, en quienes don Efrén Echeverría, el querido Kamba'i, seguirá viviendo, sonando y soñando...
Adiós, amado gran artista. Gracias por tanto. Tu música ya es parte de nosotros.

La guitarra suena y sueña..
No dejará de sonar y de soñar...


Asunción, 19 de junio de 2018.

Andrés Colmán Gutiérrez




(Foto principal: Diario Última Hora.
Foto secundaria: Andrés Colmán Gutiérrez
Video: Red Guaraní)

viernes, 25 de mayo de 2018

De Auschwitz a Hohenau: documental sobre el doctor Mengele en Paraguay


Éste es el tráiler de la película documental "De Auchwitz a Hohenau" (Acerca de cómo la dictadura de Stroessner ocultó al criminal nazi Josef Mengele en Paraguay). Dirección y camaras: Desirée Esquivel. Guion y reportajes: Andres Colmán Gutiérrez. Edición: Nat Vera Scuderi. Música: Rolando Chaparro. Diseño: Analía López. Una producción Periodismo & Cine, con la Editorial Servilibro.
La película (de 74 minutos) se exhibirá este martes 29, puntualmente a las 19.00, -previo a la presentación de libro Mengele en Paraguay-, con acceso libre, en el Auditorio Josefina Plá de la Universidad Autónoma de Asunción (Jejuí 667 casi 15 de Agosto).
La presentación oficial del documental en DVD se hará el 11 de junio, en la Feria Internacional del Libro (FIL), oportunidad en que podrán adquirir copias distribuidas por Servilibro.

Mengele en Paraguay es un libro de investigación periodística escrito por Andrés Colmán Gutiérrez, en colaboración con Desirée Esquivel y Narciso Meza Martínez, que revela la conexión nazi con la dictadura de Stroessner y la red que protegió al médico y criminal nazi Josef Mengele durante su presencia en nuestro país, en los años 50 y 60. Está publicado bajo el sello de la Editorial Servilibro y se puede obtener en el local de Servilibro, en la Plaza Uruguaya, como en las principales librerías del país.



martes, 22 de mayo de 2018

Una sobreviviente de Auschwitz pudo reconocer a Mengele en La Recova



En abril de 1965, el Ángel de la Muerte entró a una joyería en el Puerto de Asunción y se encontró con Sonia Tauber, su ex prisionera. La historia es rescatada en el libro periodístico Mengele en Paraguay.


Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Era una luminosa mañana de abril de 1965. Sonia Tauber, de soltera Sonia Brom, ciudadana polaca nacionalizada paraguaya, sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau durante la Segunda Guerra Mundial, se encontraba en la trastienda de la Relojería y Joyería J. Tauber, el local que tenía con su marido Jacobo Tauber en el edificio colonial de La Recova, sobre la calle Colón casi Presidente Franco, en la zona del Puerto de Asunción, cuando una de sus empleadas la llamó, porque había llegado un cliente que hablaba en inglés.
Sonia fue hasta la parte delantera del local. Allí estaba un hombre mayor, de estatura baja, bien aseado y vestido con elegancia, mirando algunos de los relojes.
—¡Good morning...! —saludó ella en un correcto inglés y el hombre le contestó.

DÉJÀ VU. Sonia tuvo al instante una sensación extraña, de escalofrío y a la vez de incómoda familiaridad. "A este hombre lo conozco. ¿De dónde?", pensó.
Ella se aproximó al mostrador, instintivamente, recelosa y temerosa. El hombre pidió ver uno de los relojes. Al extender su brazo izquierdo para tomar el reloj, quedó expuesto a la luz matinal el tatuaje que Sonia llevaba marcado de por vida en la piel, en el cuerpo, en el alma, en la memoria: 29458. Los números parecían resplandecer ante la luz solar que ingresaba por los arcos del corredor colonial ante los ojos del extraño cliente.
Al verlo, el hombre se quedó pasmado.
—Su rostro se puso blanco —recuerda Flora Tauber, la hija de Sonia, rememorando el episodio que su madre, ya fallecida, le había contado tantas veces y que siempre la hacía estremecer.

Sonia Tauber, en Asunción. Nótese el tatuaje de Auschwitz, en el brazo izquierdo. 
UN FLASH. Al ver el rostro pálido y asustado del extraño cliente, Sonia Tauber lo reconoció en un flash que le golpeó la memoria.
Era él. El Ángel de la Muerte. El imperturbable y sonriente jefe médico del campo de concentración de Auschwitz, a donde ella había sido llevada dos décadas atrás, cuando tenía apenas 17 años, junto a casi todos los miembros de su familia, sus padres y cuatro hermanos, y en donde solamente ella y su hermana menor, Ester, habían logrado sobrevivir.
Era él. El médico nazi Josef Mengele. El hombre de la diabólica sonrisa helada. El criminal de guerra más buscado del mundo, acusado de responsabilidad en el asesinato de cerca de 400.000 prisioneros, principalmente judíos.
El imperturbable jerarca nazi a quien ella había sido obligada a cortarle el pelo, más de una vez, durante esos años de insoportable cautiverio.
Veinticuatro años después de que ella y su hermana habían escapado de aquel infierno y habían atravesado el océano para intentar dejar atrás toda la horrible pesadilla, él estaba otra vez allí, a miles de kilómetros de Auschwitz y de Birkenau.
Justamente allí, en su nueva patria y en su propia ciudad, en su propia tienda, intentando comprarle relojes, como si nada hubiera pasado.

REVELACIÓN. La historia de Sonia Tauber y el doctor Josef Mengele es revelada por primera vez con detalles precisos en el libro de investigación periodística Mengele en Paraguay, escrito por el autor de este artículo, en colaboración con Desirée Esquivel y Narciso Meza Martínez, que presenta la editorial Servilibro.
La obra es continuación de una serie de reportajes que ÚLTIMA HORA empezó a publicar en marzo del 2014, con datos inéditos sobre los años en que el criminal de guerra Josef Mengele estuvo refugiado en Hohenau, Itapúa, protegido por una red nazi, ligada a la dictadura del general Alfredo Stroessner.

HUIDA. Cuando Sonia Tauber reconoció a Mengele en su joyería, el médico nazi ya estaba viviendo en Brasil, tras haber huido ante un intento de ser capturado por agentes israelíes, pero regresaba cada cierto tiempo al Paraguay.
"Cuando mi mamá se dio cuenta de quién era, empezó a gritar: '¡Es Mengele! ¡Es Mengele!', mientras él salía corriendo hacia la calle. Mi padre acudió al escuchar los gritos e intentó perseguirlo, pero solo pudo ver cuando Mengele subía apurado a un auto y se perdía en las calles de Asunción", narra Flora Tauber, la hija de Sonia.
Armand Reynaers, dueño del Hotel Tirol del Paraguay, de Itapúa, contó que Josef Mengele vino por última vez al país y se alojó en el establecimiento, en 1970. Murió ahogado en Brasil, en 1979.

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Esta ha historia está narrada con muchos detalles en el libro Mengele en Paraguay (Servilibro, 2018). También forma parte de la película documental De Auschwitz a Hohenau, dirigida por Desirée Esquivel.

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(Foto abajo: izquierda, Flora Tauber, hija de Sonia Tauber. Derecha: Josef Mengele, cuando ya estaba viviendo en Brasil, pero seguía viniendo de visita al Paraguay).

martes, 8 de mayo de 2018

El falso Josef Mengele que terminó asesinado en la zona del Amambay


Andrés Colmán Gutiérrez

(Un breve adelanto del libro Mengele en Paraguay, Editorial Servilibro – mayo de 2018)

Mientras el médico nazi prófugo Josef Mengele pasaba sus últimos años en el Brasil, huraño, deprimido y pensando en el suicidio, en el Paraguay, los servicios de inteligencia israelí, los cazadores de nazi y los periodistas de grandes medios internacionales lo seguían buscando, convencidos de que el dictador Alfredo Stroessner lo mantenía oculto y protegido en alguna fortificada residencia. En más de una oportunidad, creían hallar a Mengele en cualquier viejo alemán de apariencia sospechosa.
Un documento confidencial de la Central de Inteligencia Americana (CIA), del Gobierno de los Estados Unidos, que ha sido desclasificado, al que nos referimos en un capítulo anterior del libro Mengele en Paraguay, cuenta también una trágica historia relacionada con la búsqueda del Ángel de la Muerte, cuando el medico nazi ya se encontraba viviendo en Brasil.
El memo es de una reunión que el jefe de la Estación de la CIA en la embajada norteamericana en Asunción, mantuvo el 7 de junio de 1974 con el periodista estadounidense Robert Trostle, del Chicago Daily News, durante su visita al Paraguay para escribir un reportaje investigativo acerca de Mengele.    
Esto es lo que dice el primer punto del memo:

“Aproximadamente a las 14.00 horas del 4 de junio, el señor Peter Jacoby me invitó a participar de una reunión informativa con el señor Robert Trostle, un colaborador del Chicago Daily News. Trostle estuvo intentando determinar el paradero de Josef Mengele, el otrora doctor nazi que estuvo a cargo de la estructura médica en Auschwitz.
Trostle estuvo hablando con el embajador alemán Von Sothen, en un intento para determinar la actual ubicación de Mengele en Paraguay. El embajador alemán no tuvo ninguna información específica reciente e implicó que ellos no buscarían activamente a Mengele. Sí dijo que un ex soldado alemán llamado Federichi había sido matado a golpes el año pasado, por parte de terroristas israelitas que pensaban que era Mengele.
La esposa de Federichi perdió partes de sus orejas y tuvo un corte abierto en su estómago, como resultado de la golpiza. Ella sobrevivió el atentado y aparentemente escribió una carta al embajador alemán pidiendo una pensión, debido a que su esposo era un ex soldado. Estas personas eran bien conocidas por pobladores locales paraguayos. Vinieron del Este de Prusia al final de la segunda guerra mundial, para escapar de actividades políticas”.

Acerca del caso Federici o Fredrichi, existen varias versiones, pero poca precisión. No hemos encontrado registros documentales, pero así algunos testimonios de antiguos pobladores, quienes aseguran que, en noviembre de 1973, un grupo de personas no identificadas atacaron a una pareja de alemanes que vivían en una granja en las afueras de la ciudad de Pedro Juan Caballero, Departamento de Amambay, asesinando al hombre ya anciano, por creer que se trataba del criminal de guerra Josef Mengele.
La historia empezó a finales de 1972, cuando el historiador y periodista militar húngaro Ladislas Farago aseguró que había descubierto el escondite de Mengele en el Paraguay. Con ese dato, se puso en contacto con el juez alemán Horst von Glasenapp, quien a pesar de no tener una relación directa con el caso Mengele, empezó una campaña en su búsqueda, para llevarlo ante la Justicia. Buscaron vender la información a varios periódicos y revistas, como a empresas productoras de televisión y cine.
El 16 de noviembre de 1972, Ladislas Farago apareció en un reportaje especial del diario londinense Daily Express, asegurando haber localizado al exsegundo hombre de Hitler, Martin Borman, en Buenos Aires, así como al médico nazi Josef Mengele, en una ciudad del Paraguay. Ambas noticias eran falsas, pero causaron mucho revuelo internacional. Farago las incluyó luego en uno de sus libros más exitosos, Aftermath: Martin Borman and the Fourth Reich (Consecuencias: Martin Bormann y el Cuarto Reich).
El hombre que Farago aseguraba era Bormann, en realidad era un maestro argentino llamado Nicholas Siri. En cuanto a Mengele, el historiador aseguraba que se ocultaba bajo la identidad de “Doctor Nadich” en la ciudad de Pedro Juan Caballero, capital del Departamento de Amambay, a 530 kilómetros al norte de Asunción, en la frontera con el Brasil.
Tras esta versión, en mayo de 1973, el cazador de nazis austriaco Simón Wiesenthal también aseguró tener datos de que Mengele vivía en la zona de Pedro Juan Caballero. El 17 de octubre de 1973, la Comisión de Polonia para los Crímenes de Guerra aseguró que sus pistas apuntaban a que Mengele estaba oculto en la capital de Amambay.
El 25 de octubre del mismo año, una publicación del diario norteamericano The New York Times, citando como fuente a unos funcionarios de la justicia de Alemania Occidental, sostenía igualmente que el paradero del médico nazi había sido hallado: estaba escondido en una granja rural, en las afueras de la ciudad de Pedro Juan Caballero, Paraguay.
“Para un anciano granjero, descendiente de alemanes, el resultado acumulativo de esta especulación de aficionados, confirmada por lo que parecían ser declaraciones oficiales de Polonia y Alemania Occidental, fue desastroso”, relatan Geral L. Posner y John Ware en Mengele: The Complete Story.
“A finales de noviembre de 1973, un grupo de hombres entró violentamente en casa del granjero, en medio de la noche, lo golpearon y lo mataron a tiros. Su esposa, que intentó intervenir, también fue golpeada y resultó con lesiones internas. A los tres hijos no les hicieron ningún daño. De acuerdo con Adolfino Peralta, el jefe de Policía de la ciudad, el nombre del difunto era Albert Fredrichi. Llevaba diecinueve años viviendo en las afueras de la ciudad y se le conocía porque era poco sociable y de costumbres excéntricas”, sostienen los investigadores.
El relato agrega que “a raíz de la constante publicidad de todo el año 1973 de que Mengele se encontraba en Pedro Juan Caballero, la prensa especuló con que Friedrichi fuera el carnicero de Auschwittz. La viuda, Endentran, describía los artículos como ‘absurdos’, mientras hacía las maletas para siempre. Dijo que los asesinos no se habían llevado nada de valor y que hablaban en un idioma que ella no entendía. Pensaba que lo habían matado un grupo de judíos sedientos de venganza. Buscando en el pasado de Fredrichi, los periódicos afirmaron que había estado en el ejército alemán y que tenía un historial de violencia y simpatía por los nazis”.



miércoles, 25 de abril de 2018

Denuncias de fraude electoral: Lo político y lo jurídico



En el plano político, la duda está instalada.
En un país en donde "trampear" en las elecciones (Don Blá dixit) era una vieja práctica habitual, no resulta difícil creer que pueda haber existido fraude, y menos proviniendo de sectores del coloradismo. Las "pruebas" mostradas ante las cámaras generan una justa indignación, sentimientos de haber sido -una vez más- burlados y engañados.
Ahora, ¿cuánto de esas "pruebas", han podido ser presentadas -hasta el momento- de manera consistente, en el plano jurídico, como para que tengan un efecto más allá de las manifestaciones en las calles y los titulares en los medios?
Sí realmente hubo fraude electoral en gran escala, se debería poder demostrarlo de manera fehaciente e incuestionable.
Sería cuestión de ponerse a hacer números, cotejar actas y certificados, controlar y presentar las denuncias responsablemente ante los organismos que deben asumir acciones. Supongo que ya habrá un equipo de técnicos y expertos de la oposición, trabajando para reunir y mostrar la consistencia jurídica de esas pruebas, y que lo harán responsablemente en las próximas horas.
De lo contrario, se arriesga mucho más que la credibilidad y la confianza que todavía despiertan en un gran sector del electorado. Se arriesga la propia continuidad del ya endeble sistema democrático del país y la conservación del capital moral de ser la opción seria y responsable para seguir construyendo alternativas políticas al modelo que tanto cuestionamos.
Se arriesga el futuro -nuestro futuro-, que por ahora es otra vez una incógnita.
No juzguemos a la gente que sale a las calles a expresar su natural sentimiento de indignación al sentirse burlada, porque eso es lo que le han despertado, pero seamos lo suficientemente sensatos y cautelosos para exigir responsabilidad a los dirigentes políticos de uno y otro bando, ante las incógnitas que hoy nos provocan. Que se hagan cargo de mostrarnos la mejor salida institucional de este quilombo político en el que nuevamente están metiendo a este pobre y desgarrado país.



lunes, 23 de abril de 2018

Crónica sobre elecciones perdidas e infortunios enamorados





Andrés Colmán Gutiérrez

Cada vez que los sectores de la oposición pierden alguna elección presidencial, muchos de quienes legítimamente anhelan desplazar al Partido Colorado del hegemónico poder que mantiene en el peculiar sistema político paraguayo desde hace más de 70 años, entre corruptas y represivas dictaduras y una devaluada e igualmente corrupta democracia, –proceso solo interrumpido por la victoria electoral del ex obispo Fernando Lugo en 2008, después echado por un golpe parlamentario en 2012–,suelen reflotar la trillada frase que alguna vez popularizó el gran escritor Augusto Roa Bastos:
–“El infortunio se enamoró del Paraguay”.

La frase ni siquiera es original de Roa, pues ya la había usado en los años 30 del siglo pasado el jurista, político y docente Teodosio González, en torno a su clásico libro Los infortunios del Paraguay, enumerando los muchos antiguos males del país y principalmente la destructiva manera de ejercer la política criolla, varios años antes de que el autor de Yo el Supremo sirviera en bandeja dicha frase a nuestros dirigentes políticos e intelectuales orgánicos –especialmente de sectores liberales y de izquierda–, como una excusa perfecta para enmascarar la propia inutilidad de obtener la adhesión popular que les permita ganar las elecciones.
En lugar de ponerse a hacer una necesaria y sana autocrítica, para corregir los errores que hay que corregir, a los referentes de la oposición paraguaya les resulta casi siempre más fácil echarle la culpa al pueblo, al que acusan de ser “un pueblo de cretinos”, evocando lo que había asegurado a principios del siglo pasado el intelectual y político liberal Cecilio Báez, en un recordado artículo en el diario El Cívico:
-“El Paraguay es un pueblo cretinizado por secular despotismo y desmoralizado por treinta años de mal gobierno”.

Desde ese forzado razonamiento Teodosio-Ceciliobáez-Roabastiano, cuando el pueblo vota en mayoría por nuestro sector político y nos hace ganar las elecciones, como lo hizo con el entonces líder independiente Carlos Filizzola en la intendencia de Asunción en 1991, o con el prometedor Fernando Lugo en el 2008, o con los sorprendentes casos de Mario Ferreiro y Luis Yd en las intendencias de Asunción y Encarnación en 2015, entonces este pueblo es “heroico”, “valiente”, “lo máximo”, se destaca que “despertó a una nueva conciencia histórica”, y en esta ocasión es “la esperanza” la que se enamora del Paraguay (frase que ya no inventó Roa Bastos, sino algún joven escritor alternativo) pero apenas este mismo pueblo les vota en mayoría y les hace ganar a los colorados, como a Stroessner durante tantas veces, como a Cartes en 2013, como a Marito en 2018, este pueblo deja de ser heroico y valiente, se vuelve a dormir la siesta y se convierte otra vez en un “pueblo cretino”, y otra vez, “el infortunio” se enamora del Paraguay.
(Dicho sea de paso: qué casquivana es esta nación paraguaya, que cambia de amores a cada tanto, entre el infortunio y la esperanza).

***

Tras esta maliciosa introducción, compartamos algunas de las anotaciones que fuimos realizando, a medida en que se conocían los resultados de la votación:

VOTOS BLANCOS Y NULOS
-Hubo 71.821 votos nulos y 62.052 votos en blanco. El número es alto y juntos suman 133.873. Si esos votos hubiesen ido para la mesiánica Alianza, en lugar de al limbo de las urnas, Efraín le hubiese ganado a Marito.
Esa amarga comprobación lleva a muchos seguidores de la Alianza a tratar de “estúpidos”, de “cretinos” e incluso de “descerebrados masoquistas” a quienes votaron nulo o en blanco (otra linda manera de sumar adherentes), pero más allá de la presunta ineficacia de ese voto (ya que son “votos perdidos”, en la práctica), hay un mensaje muy claro que un sector de la ciudadanía le está dando a la clase política. Podrían haberse quedado tranquilamente en sus casas el domingo (como casi el 40% de los electores lo hicieron), pero decidieron ir a votar de todas maneras, para decirles: no creemos en ustedes, ni una de sus opciones nos atraen o nos motivan.
¿No es acaso un mensaje a tener en cuenta…?

EL MITO DE LOS BUENOS CONTRA LOS MALOS
-En los primeros años después de la caída de la dictadura, este recurso mediático de campaña resultaba funcional. El Partido Colorado era el engendro satánico que había sostenido al feroz dictador y quienes habían sido sus víctimas eran los líderes y militantes de la oposición que cambiarían el destino infortunado hacia otro mucho mejor. En puridad, como todas las visiones maniqueas (blanco y negro, bueno y malo) ocultaba muchas mentiras (también hubo colorados que se resistieron y combatieron a Stroessner, como hubo opositores que fueron aliados y cómplices del terror), pero el mensaje se entendía.
Repetir la misma fórmula, a casi 30 años de la caída de la dictadura (“volverá la represión”, “volverán las torturas y las desapariciones”,  “seguirá la corrupción”), seguramente tiene su impacto en algunos adultos mayores, pero probablemente muy poco en los jóvenes que ya casi nada saben de lo que fue esa época y que tienen otros temores muy distintos, otros sueños y otras ansias. (Además, insistir en que los colorados tienen el monopolio de la corrupción, cuando ellos saben bien lo que algunos se tragaron durante el gobierno de Frauderico, e incluso durante el gobierno de Lugo, suena un poco hipócrita…).

LÍDERES QUE INSPIREN RESPETO…
-Personalmente, voté por Efraín Alegre para presidente y por Leo Rubín para vice, haciendo voto cruzado en las demás listas, a pesar de que le había perdido el respeto a Efraín (y a muchos referentes liberales y de otros partidos de oposición) cuando avaló un golpe parlamentario contra el Estado de Derecho en 2012, así como también le perdí al respeto a Fernando Lugo (y a los principales referentes del Frente Guasu) cuando se alió con Cartes en el 2017 para intentar violar la Constitución, tratando de imponer la reelección y provocando la grave crisis política que todos sabemos cómo terminó.
Aun así, me fui a votar por ellos, respondiendo a cierta conciencia orgánica, porque creo que la salud de la democracia paraguaya necesita de la alternancia. Veo con gran satisfacción que mucha gente piensa igual. Esta vez, a pesar de todo, casi casi se logró. (Y si no fue así, no fue por culpa del pueblo, sino de los que no lograron motivarlo suficientemente).
Espero que esta nueva crisis remueva la estantería política y los partidos que dicen ser alternativa sean capaces de auto-criticarse y de formar nuevos líderes, coherentes y que realmente inspiren respeto y adhesión de la ciudadanía…

LOS VOTANTES DE MARITO
-Escucho y leo las reiteradas quejas de que Marito ganó manipulando el voto de la pobreza y de la ignorancia (como lo ha hecho siempre el Partido Colorado), pero mi percepción es que esa visión también es maniquea y en parte falsa.
En los actos y en las concentraciones, en los viajes por el interior y en los contactos con muchos amigos, he percibido que también existe una parte importante de un electorado ilustrado, consciente y crítico, que esta vez ha preferido votar por el candidato colorado, porque le ha inspirado más confianza que la oferta electoral de la Alianza.
Creo que la opción de estos electores tiene que ver con los perfiles que se proyectaron, con el contenido y el tono de los mensajes, incluso con el lenguaje utilizado. Mientras desde la Alianza se insistió mucho en atacar y satanizar a sus adversarios, en algunos casos con un tono de mucha soberbia, desde el discurso de Marito se reflejaba un rol de ser víctima de dichos ataques, de proponer cosas positivas ante el negativismo de los otros.
Hay cosas que generan empatía en las mayorías y cosas que generan rechazo…

SUPERAR LAS ENCUESTAS…
-Una cosa que ha quedado bastante clara fue la distorsión que han causado las encuestas realizadas sin control y sin responsabilidad. Es tiempo de trabajar por superar este inconveniente, que viene interfiriendo en elecciones más libres, desde hace tiempo. Plantear formas de control legal a las empresas encuestadoras y quizás apelar a la responsabilidad ética de los principales medios de comunicación, desde el gremio periodístico, para que dejen de financiar y realizar encuestas, sería un gran paso en las próximas elecciones. Lo mismo hay que hacer con las mediciones de boca de urna en el día de los comicios.

COMO SERÁ EL NUEVO GOBIERNO…
-No es un líder carismático, ni tiene una gran oratoria, además de arrastrar el símbolo de lo peor del stronismo en su historia familiar y de agitar en sus posturas y en sus discursos muchos de los fantasmas de una época que ya no queremos que vuelva, pero es a la vez el tipo que se le plantó al actual presidente (en retirada) Horacio Cartes desde el interior del Partido Colorado y logró derrotar su proyecto de continuismo hegemónico en las urnas.
Dicen que será más o menos lo mismo, pero esperemos que no. En lo que fue su actuación como legislador y principalmente durante la crisis de la enmienda, Mario Abdo Benítez demostró ser celosamente institucionalista, mientras Cartes demostró que no le importaba para nada las reglas democráticas y estaba dispuesto a todo, a fin de imponer sus intereses sectoriales.
No sabemos aún cuánto incidirá Cartes desde su electa senaduría (si lo dejan llegar a asumir) ni qué influencia tendrá en el futuro gobierno de Abdo Benítez, pero esperemos que se acabe la negra historia de los gabinetes paralelos de gerentes en las sombras.
Hay tanto desencanto con la larga historia del coloradismo, que -desde el otro sector del país que busca un cambio- no esperamos mucho de él, por tanto, lo que pueda hacer de bueno sería una interesante sorpresa (si es que lo hace).

EL PARAGUAY QUE VIENE…
-La conformación del próximo Congreso Nacional será en parte igual al que padecemos ahora, pero también tendrá importantes variaciones. Ojalá sea un Congreso un poco mejor.
-Veremos qué pasa con la promesa de convocar a la reforma de la Constitución (donde debemos incluir el balotaje o segunda vuelta  en las elecciones, entre otros puntos cruciales) y de avanzar con la renovación del corrupto Poder Judicial.
-La participación de la oposición, la que existe ahora –que necesita recomponerse, autocriticarse y mejorar–, como la nueva que pueda surgir, será fundamental.
-Desde el periodismo, asumiendo e incorporando todas las críticas que nos hacen y resistiendo a los ataques y a los conflictos laborales que estamos atravesando, necesitamos seguir cumpliendo el fundamental rol de seguir siendo informadores, investigadores, y principalmente controladores del poder, buscando espacios de independencia en medio de los monopolios, sin olvidar que nos debemos al servicio de la ciudadanía, más que a cualquier otro interés.
El país que tenemos que seguir construyendo en esta nueva –o vieja, o igual– coyuntura, también pasa por allí.

sábado, 21 de abril de 2018

Elecciones en Paraguay: Frankestein contra el heredero de Stroessner



El oficialista hijo del secretario del dictador Stroessner, y el líder de una alianza de liberales y partidos de izquierda –que hasta hace poco se odiaban, pero ahora buscan encarnar el cambio– son los principales candidatos que disputan la presidencia guaraní este domingo. Ambos tienen un discurso marcadamente conservador.

Andrés Colmán Gutiérrez  / Desde Asunción

(Artículo escrito para el semanario Brecha, de Uruguay).

Su nombre es Mario Abdo Benítez, tal como se llamaba su padre, quien fue el secretario privado del dictador paraguayo Alfredo Stroessner y avaló sus atrocidades. Tiene 46 años, se hace llamar “Marito”, es el candidato presidencial del oficialista Partido Colorado o Asociación Nacional Republicana (Anr), que sostuvo a la tiranía paraguaya durante 35 años (1954-1979).
Mantiene un discurso moderno y de defensa de la democracia, aunque reivindica “las buenas obras” del viejo general –para los todavía muchos nostálgicos de aquella época– y resucita sus clásicos símbolos, como el uso del pañuelo colorado partidario en el cuello de los ministros, la intención de reactivar el servicio militar obligatorio y de rechazar tajantemente cualquier proyecto de ley que busque aprobar el aborto o el matrimonio igualitario. Varias encuestas lo señalan como el favorito a ganar las elecciones de este domingo.
Su principal contrincante es el abogado Efraín Alegre, de 55 años, del Partido Liberal Radical Auténtico (Plra), la mayor fuerza de oposición, quien fue ministro de Obras Públicas durante los primeros años del gobierno del ex obispo católico y líder de izquierda Fernando Lugo (2008-2012), aunque en 2011 el entonces mandatario lo destituyó para intentar frenar su solapada campaña hacia la presidencia.
Desde ese momento, Alegre pasó a ser un abierto opositor a Lugo y fue uno de los que votó en el juicio político o golpe parlamentario para desalojarlo del poder, en junio de 2012, tras la matanza de campesinos y policías por un conflicto de tierras en Curuguaty. En 2017 estuvieron nuevamente enfrentados, cuando insólitamente Lugo acompañó al actual presidente, Horacio Cartes, en su intento de violar la Constitución e imponer por la fuerza la posible reelección de ambos. En esa coyuntura, Alegre se había aliado a su actual contrincante Marito para impedir la reelección de Cartes y de Lugo, algo que finalmente lograron en marzo y abril de 2017, tras graves incidentes de represión policial contra manifestantes, que acabaron con la quema del edificio del Congreso y el asesinato por la Policía de un joven militante liberal.
Ahora, aunque a muchos les resulte difícil creer, Alegre y Lugo dejaron atrás sus peleas y de nuevo aparecen abrazados en las campañas del frente electoral Gran Alianza Nacional Renovada (Ganar), que, además del conservador Partido Liberal y del izquierdista Frente Guasu, aglutina a otras organizaciones del centro y de la izquierda, como el Partido Revolucionario Febrerista (Prf), el Partido Democrático Progresista (Pdp), el Partido Encuentro Nacional (Pen), el frente Avancemos País (AP) y el Partido del Movimiento al Socialismo (P-Mas). Lugo es el principal sostén político de Alegre y lo acompaña activamente como primer candidato a senador por el Frente Guasu, tratando de trasmitirle la alta preferencia electoral que el ex obispo aún conserva.
La heterogénea formación, presentada oficialmente en febrero de 2018, ha sido bautizada por algunos analistas como “la oposición Frankestein”, recordando al célebre monstruo de la clásica novela de Mary Shelley, creado con retazos diferentes de otros entes humanos.

DURA PELEA POLÍTICA. Desde la caída de la dictadura del general Alfredo Stroessner, en febrero de 1989, esta será la séptima vez que los paraguayos acuden a las urnas en elecciones generales para elegir presidente, vicepresidente, senadores, diputados, gobernadores, juntas departamentales y representantes al Parlasur. Las elecciones municipales se realizan en fechas distintas, con tres años de diferencia.
Para los comicios de este domingo están habilitados 4.241.507 electores y existen 15.597 candidatos inscriptos para ocupar los 782 cargos en pugna. Compiten 23 partidos políticos, 17 movimientos, 17 alianzas electorales y cuatro concertaciones. El 57 por ciento del electorado está compuesto por jóvenes.
En este diverso abanico, la mayor parte de la atención electoral está concentrada solamente en los dos principales candidatos a la presidencia, repitiendo una vez más el clásico juego del bipartidismo que ha tenido en jaque a la historia política paraguaya desde que sus dos mayores partidos, el Colorado (representado por el color rojo) y el Liberal (por el color azul), fueran creados en el mismo año, 1887 –luego de la Guerra de la Triple Alianza contra Brasil, Argentina y Uruguay (1864-1870)–. Han llegado al poder principalmente a través de conspiraciones y golpes de Estado, con muy pocas experiencias de elecciones democráticas, hasta la dictadura de Stroessner.
Con una síntesis de modernismo y caudillismo tradicional, Marito es considerado un líder emergente en el Partido Colorado, luego de haber logrado derrotar en las elecciones internas a la lista promovida por el multimillonario empresario y actual presidente, Horacio Cartes, quien apadrinaba al economista Santiago Peña como su eventual sucesor.
La inesperada caída de Cartes cortó el proyecto hegemónico de un sector empresarial ligado a los grandes negociados con las obras públicas y el contrabando de cigarrillos a Brasil, pero el actual presidente logró recuperarse del golpe, tejer una alianza con Marito y apostar sus fichas a ser elegido como primer senador del Partido Colorado, por más que la Constitución paraguaya prohíbe que los ex presidentes sean senadores activos y sólo les reserva la función de senadores vitalicios, con voz pero sin voto, y sin dieta parlamentaria.
Demostrando una vez más la gran influencia de sus millonarios recursos sobre el corrupto Poder Judicial paraguayo, Horacio Cartes logró que la Corte Suprema de Justicia emitiera una resolución especial el pasado 11 de abril, habilitando las candidaturas a senador de él mismo (Cartes), del ex presidente colorado Nicanor Duarte Frutos y del actual vicepresidente, Juan Afara, para que todos puedan ser electos con presunta legalidad, aunque la Constitución lo prohíba.
La mayor parte de los legisladores de la oposición, incluyendo al actual presidente del Congreso, Fernando Lugo, han prometido que tras las elecciones no los dejarán jurar en sus cargos (como ya ocurrió hace dos períodos con el ex presidente Duarte Frutos, quien fue electo senador, pero a quien nunca le dejaron asumir y ejercer), lo cual demuestra que la dura batalla política que había desencadenado el intento de reelección de Cartes y Lugo hace un año todavía no se ha acabado.
La analista política Estela Ruiz Díaz señaló (Última Hora, 15-IV-18) que “esta decisión (de la Corte Suprema de Justicia) alteró la última semana de la campaña. Cartes está testeando el clima electoral para decidir si renuncia en junio o cumple su mandato y asume la senaduría activa el 16 de agosto. El domingo se aclarará el panorama. Si la Anr (Partido Colorado) y sus satélites logran una mayoría cómoda en el Senado para permitir su juramento, irá hasta el final de su mandato, pero si se cumplen los vaticinios de las encuestas que anuncian pérdida de bancas del partido de gobierno, renunciará al cargo para jurar el 30 de junio con los otros 44 (senadores de la Cámara alta). Sin embargo, esto tampoco será fácil, ya que Fernando Lugo, presidente del Senado y ante quien deben jurar los electos, anunció que no tomará juramento a Cartes, Afara y Nicanor”.
Una vez más, el panorama de la política paraguaya no dependerá tanto de lo que dicen las leyes, sino de cómo se las interpreta según la conveniencia de los grupos dominantes, y cuál será la reacción que esto provoque en la ciudadanía, que en vísperas de los comicios permanece muy apática.

CAMBIOS MONOCROMOS. “Es la campaña más triste que he visto. No hay ningún entusiasmo, parece que el 22 de abril no vamos a votar; vamos a ir al doctor, a una visita obligatoria a un análisis rectal y tenemos que hacerla. Nos va a molestar, pero lo tenemos que hacer”, comentó el analista político Marcello Lacchi en una columna del diario paraguayo Abc Color al retratar la poca pasión que han despertado las diversas candidaturas.
El columnista político e investigador de derechos humanos Alfredo Boccia coincidió con su colega (Última Hora, 7-IV-18): “Los dos candidatos principales no se caracterizan por ser magnéticamente carismáticos o por deslumbrar con una oratoria envolvente. Se han difuminado las polarizaciones. Hay tanta policromía entre los corruptos y mentecatos, tanta amnesia entre los desleales de ayer y los aliados de hoy, tanto desencanto entre aquellos que parecían confiables y defraudaron, que no sorprende la apatía ciudadana. Da la impresión de que el 22 de abril, el sillón (presidencial) de los López cambiará de inquilino, pero el poder no cambiará de dueño. La supremacía fáctica nacional –los grupos empresariales enriquecidos gracias a sus negocios con el Estado, la oligarquía ganadera y sojera, y los zares del tráfico fronterizo- está contenta”.
En la confrontación de los principales candidatos parece haber, de nuevo, simplemente dos colores: colorado versus azul, aunque en las filas de la oposición se intente mostrar una imagen de arco iris.
Más aun, Marito y Alegre han evitado ir a debates televisados que impliquen alguna confrontación de ideas o algo parecido que los arranque del libreto estrictamente preparado por sus asesores. El único gran debate mediático en el que aceptaron confrontar fue en el promovido el domingo 15 de abril por el grupo empresarial Desarrollo en Democracia, en donde no se admitieron posibilidades de interpelarse unos a otros, ni se pudieron profundizar temas candentes, como la reforma agraria, el narcotráfico, el crimen organizado, la discriminación hacia la comunidad Lgtbi, entre otras cuestiones. Se notaron las grandes carencias programáticas y la falta de capacidad para improvisar sin libreto, principalmente del candidato colorado.

PROHIBIDO GIRAR A LA IZQUIERDA. Si hay algo que distingue a ambos contendientes es el discurso marcadamente de derecha en que acabaron coincidiendo, para ponerse a tono con la fuerte ola de conservadurismo que ha impregnado a una gran mayoría de la sociedad paraguaya, luego del derrocamiento del gobierno de Lugo, cuando se empezaron a borrar los pocos avances que se habían logrado, tras incorporar nuevos conceptos de educación sexual y actitudes contra la discriminación en los programas pedagógicos.
La ofensiva conservadora de los llamados grupos “provida”, capitaneados por sectores de la aún influyente Iglesia Católica, condiciona fuertemente a los actuales candidatos. Los grupos de presión habían obligado al gobierno de Cartes a borrar la palabra “género” de los textos del Ministerio de Educación y estuvieron a punto de hacer desaparecer al propio Ministerio de la Mujer por su afán de utilizar dicha palabra.
A pesar de provenir de una familia “disfuncional”, en que su padre tuvo varias uniones de hecho, y de que él mismo se divorció y volvió a casarse, el candidato colorado asumió desde un primer momento una fuerte defensa de la familia monógama y repitió incontables veces que vetará cualquier proyecto de ley a favor del aborto y del matrimonio igualitario.
Su adversario, Efraín Alegre, aunque siempre se manifestó en contra de la unión de personas del mismo sexo, intentó marcar una diferencia en diciembre último, cuando expresó en un posteo en su cuenta de Twitter: “Yo creo en el matrimonio entre el hombre y la mujer, como lo dice nuestra Constitución, pero eso no significa que desconozca una realidad, y me comprometo en crear una solución para encontrar una figura jurídica que proteja el patrimonio de las parejas”.
Eso fue suficiente para que los sectores conservadores lo catalogaran de “progay” y “proaborto” con tanta virulencia que el candidato Alegre, temeroso de perder los votos conservadores, se vio obligado a firmar una declaración pública en la que se comprometió –en el caso de ser electo presidente– a “respetar, proteger, defender y promocionar la vida, desde la concepción hasta la muerte; la familia, conformada por el hombre, la mujer y los hijos…”, marcando una ruptura con sus aliados de izquierda, celosos defensores del aborto y el matrimonio igualitario.
“No se sabe si (Alegre) recuperó la confianza de algunos votantes, lo claro es que se alejó de una postura histórica del Frente Guasu y de los votantes progresistas”, indicó Ruiz Díaz.
Con respecto a las promesas electorales del candidato colorado, la analista sostuvo que Abdo Benítez “no planteó novedades ni propuestas disruptivas, dando a entender que seguirá la senda marcada por Horacio Cartes y otros gobiernos colorados. En la campaña interna fue más abierto, con un fuerte mensaje sobre la institucionalidad y la lucha contra la corrupción, pero apenas ganó se metió en el caparazón partidario y su mensaje apunta solamente al electorado republicano”.

DIEZ CANDIDATOS Y NINGUNA MUJER. Aunque Marito y Alegre polarizan las opciones electorales, en realidad son diez los candidatos que disputan la presidencia de la República, sólo que los ocho restantes ni siquiera aparecen en las encuestas. En su mayoría provienen de movimientos y partidos no tradicionales, creados en los últimos meses tan sólo para sostener candidaturas principalmente personalistas, entre ellas las de un militar retirado, un viejo caudillo stronista que ahora fundó un partido verde, un músico cantautor popular, un economista veterano y hasta un odontólogo barrial. Lo llamativo es que todos son hombres y entre ellos no hay ninguna mujer, en un momento en que se discute en el Congreso paraguayo un proyecto de ley de paridad que establece que las listas electorales deban incluir mitad hombres y mitad mujeres.
La mayoría de los partidos que en su momento se disputaron la posibilidad de ser la tercera fuerza política en el país no han presentado candidaturas a la presidencia, aunque sí a los demás cargos electivos.
Algunos grupos de izquierda que no forman parte de la alianza Ganar, como la plataforma feminista Kuña Pyrenda, han decidido presentar sus propias candidaturas al Congreso. Su principal referente, la líder feminista Lilian Soto, ex ministra de la Función Pública, apunta a llegar por primera vez al Senado.
Otra fuerza de consideración, el partido Paraguay Pyahura, brazo político de la poderosa Federación Nacional Campesina, ha decidido una vez más no presentarse a elecciones, por considerar que en estos comicios no existen verdaderas opciones que favorezcan al sector popular, y llama a sus afiliados y simpatizantes a anular su voto.

UN PAÍS “DEMASIADO IGUAL”. Gane quien gane el domingo, el próximo gobierno seguirá siendo marcadamente conservador y sin muchas sorpresas, aunque una eventual victoria de Efraín Alegre le daría al devaluado proceso democrático paraguayo la necesaria alternancia que hasta ahora casi no se ha dado durante cerca de un siglo de historia.
Desde que el Partido Colorado llegó al gobierno en 1947, solamente en una oportunidad pudo ser desalojado del poder, en 2008, tras la victoria electoral del ex obispo Fernando Lugo, al frente de una alianza entre el Partido Liberal y los partidos de izquierda, pero no pudo llegar a concluir su mandato debido a que los liberales le retiraron su apoyo y se aliaron con los colorados para hacerle un juicio político, también considerado golpe parlamentario, en junio de 2012. El período tuvo que ser completado por el vicepresidente, el liberal Federico Franco, con un período de gran inestabilidad y con muchas denuncias de corrupción, posibilitando el retorno del Partido Colorado al gobierno, de la mano del magnate Horacio Cartes, en 2013.
En su análisis sobre el largo proceso de la transición tras el stronismo, que desemboca en estas elecciones, Alfredo Boccia sostuvo que a los controladores del poder “el sistema democrático paraguayo les resultó más funcional que la dictadura. Han logrado disciplinar a un electorado desquiciado por la desesperanza que, en masoquistas y resignadas filas, marchará a votar por aquellos que les han negado siempre la plena calidad humana. Los que siempre los han dejado sin hospitales, escuelas ni sueños. Vislumbro un país demasiado igual. Lo que paraguayamente significa demasiado desigual”.

martes, 27 de marzo de 2018

El general Colmán y Agapito Valiente siguen peleando en una calle de CDE



Una calle llevaba el nombre de un represor stronista. Se cambió por el del guerrillero que lo enfrentó mortalmente, pero la Municipalidad mantiene las placas. Dos visiones de una historia en conflicto.

#CrónicasDeLaMemoria


Andrés Colmán Gutiérrez
y Wilson Ferreira
CIUDAD DEL ESTE

Se enfrentaron con las armas hace cinco décadas.
De un lado, el ex maestro de escuela Arturo López, quien en 1960 asumió el mando de la columna guerrillera Mariscal López, del Frente Unido de Liberación Nacional (FULNA), combatiendo a la dictadura de Stroessner durante diez años en Cordilleras, como el comandante Agapito Valiente.
Del otro lado, el general Patricio Colmán, comandante del Regimiento de Infantería 14, "uno de los represores más sanguinarios de la dictadura", según el historiador Andrew Nickson, quien persiguió a Agapito durante dos décadas, hasta que un pariente lo delató cuando iba escondido en la valijera de un auto, el 17 de mayo de 1970. Según testimonios, al abrir el maletero, el general Colmán recibió un disparo de Agapito que lo dejó malherido. Acribillaron al guerrillero e hicieron desaparecer su cadáver. Colmán murió dos años después, en un hospital de Estados Unidos, a consecuencias de la herida.
Ahora, ambos siguen peleando por el nombre de una calle en Ciudad del Este.

SÍMBOLO. A la entrada de Ciudad del Este, frente al viejo Hospital del Instituto de Previsión Social (IPS), se encuentra una calle que conduce al barrio Pablo Rojas, señalizada con carteles, con el nombre del general Patricio Colmán.
Es una denominación que le pusieron en épocas de la dictadura, cuando la capital del Alto Paraná se llamaba Presidente Stroessner. Tras el golpe de Estado de 1989, el nombre de la ciudad cambió, pero la calle seguía llamándose Patricio Colmán.
"Todos sabemos que el general Colmán fue un represor sanguinario, culpable del asesinato y la desaparición de muchos compatriotas. Por eso, un grupo de jóvenes planteamos a la Junta Municipal que se cambie el nombre de la calle por el del comandante Agapito Valiente, quien luchó contra Stroessner y Colmán por la libertad", narra Cristian Benítez, director teatral e investigador cultural esteño.
"Queríamos cambiar el símbolo de un represor criminal de la dictadura por el de un luchador de la libertad", explica Cristian.

Copia de la Ordenanza Municipal 01/99, que dispuso cambiar el nombre de la calle
EN EL PAPEL. El 9 de febrero de 1999, el pleno de la Junta Municipal de Ciudad del Este aprobó la Ordenanza 01/99 "por la cual se cambia el nombre de la calle denominada Patricio Colmán, del barrio Pablo Rojas, del distrito de Ciudad del Este".
En el artículo primero, dice: "Adóptase el nombre de Agapito Valiente a la calle que actualmente se denomina Patricio Colmán". La minuta había sido presentada por el concejal Fernando Vera Breglia y la ordenanza lleva la firma del presidente de la Junta, Pablo Mendoza Chávez, y del secretario, Sisinio Velázquez Insfrán.
"Fue una importante conquista para la ciudadanía, desde el punto de vista de rescatar la memoria ante la historia oficial, que sigue presentando a oscuros personajes como el general Colmán como si fueran héroes, y a los luchadores como Agapito Valiente como si fueran delincuentes, cuando en la realidad fue al revés, pero hasta ahora la resolución quedó solo en el papel. La Intendencia Municipal de Ciudad del Este nunca cambió las placas que dan nombre a las calles y se siguen conservando las del general Colmán, aunque ya sea algo ilegal", destaca Cristian Benítez.

Un monumento al general Patricio Colman, en el Comando de Ingeniería, en Asunción. (Foto: Fabián Chamorro)
DEUDA PENDIENTE. Hace algunos años, ante la falta de respuesta de la Intendencia Municipal, Cristian y otros jóvenes integrantes de organizaciones como el Club de Lectores del Alto Paraná y el Movimiento por el Boleto Estudiantil (MOBE) decidieron realizar una acción ciudadana y cambiaron uno de los carteles señalizadores, borrando el nombre de Patricio Colmán y pintando el del comandante Agapito Valiente.
Ahora los dos carteles están allí. El que lleva el nombre del general Colmán, en la entrada desde la avenida San Blas, visible y bien pintado. Y el otro cartel, al final de la calle, en el barrio Pablo Rojas, con el nombre de Agapito Valiente, ya muy herrumbrado.
Son dos visiones de una historia en conflicto.
Una perfecta metáfora de la memoria de un país.

Arturo López, más conocido como el comandante Agapito Valiente.