martes, 8 de octubre de 2019

La máquina de escribir que dejó Augusto Roa Bastos



Muy cerca de donde ahora escribo en una funcional notebook, Augusto Roa Bastos escribía hace casi 70 años en una metálica y ruidosa Remington, en el segundo piso de la casona de Benjamín Constant casi 15 de Agosto, cuando un obrero subió a avisar que unos matones estaban destruyendo la imprenta en el taller de abajo, a golpes de hacha y martillo.
Era una tarde gris de marzo de 1947. La guerra civil estaba en ebullición y Roa no era todavía el celebrado novelista, apenas el joven secretario de Redacción de El País, el diario dirigido por Policarpo Artaza, pero sus columnas satíricas, firmadas como El viejito del acordeón, ya provocaban enojos entre los dueños del poder, sobre todo en J. Natalicio González, entonces ministro del dictador Higinio Morínigo, quien envió a una horda del Guión Rojo –grupo paramilitar del Partido Colorado– a destrozar el diario y a traer maniatado al irreverente escriba ante su presencia.
Los periodistas huyeron corriendo encima de los techos de las casas vecinas. Cuando llegaron a buscar a Roa Bastos a su casa de Villa Morra, él tuvo que ocultarse dentro de un tanque de agua, para luego buscar asilo en la Embajada brasileña, iniciando el largo exilio que lo llevó primero a la Argentina, donde empezaría a convertirse en nuestro escritor más universal.
Hay quienes aseguran que la antigua máquina de escribir que dejó en aquella Redacción asaltada por los Guión Rojo, es la que hoy se exhibe en la recepción de Última Hora como una pieza de museo. No creo que sea exactamente la misma, aunque sí es de la época, pero es reconfortante creer en ese símbolo.
En esta antigua casa editorial, que aún conserva el histórico nombre de aquel combativo diario El País, se han editado muchos diarios y semanarios. No hay otro edificio que guarde tanta historia periodística –que en gran parte aún falta rescatar y contar mejor– desde que se imprimió por primera vez el vespertino La Tarde, dirigido por Ernesto J. Montero, el 9 de marzo de 1903. Le siguieron El Tiempo, El Orden, El Estudiante, La Lucha, La Mañana, otra vez La Tarde y varios más, hasta que el 8 de octubre de 1973 apareció por primera vez Última Hora, impreso con las mismas máquinas de la época de Gutenberg, bajo la dirección de Isaac Kostianovsky, el recordado Kostia.
Esa gloriosa época de diarios casi artesanales quedó atrás. Ahora ya no hay matones destrozando imprentas, ni periodistas obligados a huir sobre los techos ante paramilitares enviados por algún gobierno, pero sí hay sicarios narcos que disparan ráfagas de muerte o arrojan granadas sobre los informadores, así como policías y políticos cómplices, fiscales y jueces corruptos que traban cualquier acción de justicia.
Última Hora celebra hoy 46 años de vida. En lo personal y profesional, he compartido 40 años de esa historia y me gusta creer que la misma máquina de escribir que dejó Roa Bastos nos recibe a todos quienes cotidianamente ingresamos a esta remozada casa periodística, como un desafío para que la sigamos haciendo funcionar con la misma actitud de valentía, claridad y dignidad de aquellos duros años de trinchera.

Andrés Colmán Gutiérrez

domingo, 1 de septiembre de 2019

El avión de Stroessner duerme sobre los cerros de Pirayú



El Electra C de LAP llevó en 1973 al dictador a Europa y África. Antes de volverse chatarra, fue rescatado por un ex miembro de su tripulación.

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Fotos: Desirée Esquivel

La larga estructura cilíndrica aparece de pronto, en medio de un claro de bosque, al final de un serpenteante camino de tierra que sube por las laderas de verdes cerros, desde la ruta entre Pirayú y Caacupé, en la compañía Cerro Verá, no muy lejos del humilde rancho donde nació el héroe guerrero José Eduvigis Díaz.
La escena parece salida de una película de Werner Herzog, un barco varado en medio del desierto o de la selva, en este caso, los restos de un enorme avión sobre los desolados cerros de Pirayú. Sobre su estructura polvorienta y despintada alcanza a leerse: Líneas Aéreas Paraguayas, la legendaria aerolínea que fundó el régimen del general Alfredo Stroessner (1954-1989) y que con sus luces y sombras es considerada la etapa más consistente de la aviación en el Paraguay.

LEYENDAS. ¿Cómo llegó el avión hasta aquí? Lacú Ramírez, poblador campesino, prefiere compartir un relato mítico en guaraní: hace años la aeronave tuvo que aterrizar de emergencia en el descampado y desde entonces nunca más pudo salir. Él no lo vio, pero así le contaron.
La versión real es menos fantástica. Mario Medina, concejal municipal de Pirayú, directivo de la academia PZ Flight, formadora de pilotos y tripulantes de vuelo, vio un día de 2017 que un grupo de obreros estaba empezando a cortar el fuselaje de un viejo avión Electra C de LAP, tirado en inmediaciones del aeropuerto.
“Ya le habían cortado las alas e iban a convertirlo en chatarra. Ese avión era el ZP-CBY, que en julio de 1973 llevó al entonces presidente Stroessner y varias personas de su gobierno a una gira oficial por Europa y África. Planteé que nos permitan usarlo para ejercicios de adiestramiento de nuestra academia y me lo permitieron”, relata Medina.
El concejal conoce bien al avión, porque fue parte de su tripulación, llegando a ocupar el puesto de comisario a bordo. “Le tenemos mucho cariño a esta verdadera reliquia de la aviación paraguaya”, dice.
Tuvieron que partirlo en dos para trasladar el fuselaje hasta la propiedad de su familia, en Cerro Verá, donde planea reconstruirlo, tanto para ejercicios de supervivencia en la selva, como para instaurar un sitio de atracción turística.

HISTÓRICO VUELO. El Lockheed L-188C Electra, con capacidad para 84 pasajeros, perteneció primero a la aerolínea norteamericana Eastern. La empresa LAP lo compró en 1969. Con matrícula ZP-CBY empezó a operar realizando vuelos a São Paulo, Brasil, con tres frecuencias semanales.
El 14 de julio de 1973 llevó al dictador Alfredo Stroessner y gente del Gobierno a una de las más grandes giras en busca de apoyo internacional. En España fue recibido por el dictador Francisco Franco.
Stroessner buscó ser recibido oficialmente en Alemania, la tierra de sus ancestros, pero solo pudo ser invitado oficioso en el estado de Baviera por el ministro Alfons Gopel, donde además conoció a sus primos Heinz Stroessner y Gustav Unger. El Gobierno alemán ya le requería que entregue al criminal de guerra nazi Josef Mengele, que obtuvo la nacionalidad paraguaya, pero el dictador se hacía el desentendido.
En cambio, sí pudo ser recibido por el presidente italiano Giovanni Leone en Roma y por el papa Pablo VI en Castelgandolfo. Además, el avión estuvo en Portugal, Francia, Marruecos, Cabo Verde, Islas Canarias y Recife.
Ahora el fuselaje todavía bastante deteriorado es admirado por excursionistas que montan campamentos juveniles a su alrededor y se hacen selfies, recreando un escenario que parece de posguerra nuclear.
Entre los hierros retorcidos duermen las historias.











Curso de sobrevivencia para futuros pilotos y azafatas, usando la estructura del avión rescatado. (Foto gentileza: Mario Medina. PZ Flight).

El avión Electra C de Lap ZP-CBY, en el aeropuerto de Munich, durante el viaje de Stroessner a Europa y África (foto gentileza del historiador aeronáutico Tony Sapienza).




jueves, 22 de agosto de 2019

Arde, Paraguay, arde



El Paraguay está seco y en llamas. 
Los bosques y los campos se incendian ante el menor descuido y componen un dantesco escenario que parece calcado de la película Apocalipse now.
Imparables murallas de fuego se alzan en la noche, a los costados de las rutas, devorando pastizales, acorralando a rebaños de animales y asentamientos humanos.
La poca lluvia no basta para aplacar la tremenda sed acumulada que tiene la tierra, ni para contener los infernales corredores de fuego. 
El heroico esfuerzo de los bomberos resulta insuficiente o vano ante el gran número de estallidos.
Al momento de escribir este artículo hay 1.626 focos de incendios detectados en todo el país, principalmente en San Pedro, Concepción, Amambay y Presidente Hayes. 
En este infierno no solo se consumen pastizales ganaderos o campos improductivos, sino también lo poco que queda de nuestros valiosos bosques y de nuestra siempre amenazada fauna, devorando valiosas reservas naturales.
Las causas son variadas, pero todas surgen de la ignorancia, de la inconsciencia social, de la viciada "cultura del fuego".
- Alguien que al pasar arroja una colilla de cigarrillo en brasas entre los arbustos.
- Vecinos que queman alegremente su basura en los terrenos baldíos.
Cazadores de apere'a que usan las hogueras para obligar a los roedores a salir de sus madrigueras.
- Ganaderos que quieren ahorrar dinero y les prenden fuego a sus pastizales resecos, pensando que es la manera natural de renovarlos.
- Agricultores a quienes les parece más práctico y barato quemar sus "rozados" para abrir nuevas áreas de cultivo en el monte.
Todos aparentemente inocentes ciudadanos, a quienes el fuego se les va de las manos "por accidente", hasta volverse un infierno incontrolable.

Es un momento de detenernos a preguntar qué nos pasa.
¿Será que en cada paraguayo o paraguaya hay un pirómano latente?
¿Acaso odiamos tanto a este país, que tenemos que quemarlo en la hoguera, como a la princesa india Anahí, como a Juana de Arco, como a las brujas medievales?
¡Arde, Paraguay, arde...!
El crimen que estamos cometiendo es inexcusable. 
Cada humareda es veneno tóxico que contamina el aire. 
Cada foco de incendio es una acción que calcina y empobrece la tierra, un daño ecológico del cual no podrá volver a recuperarse en montones de años. 
Cada especie vegetal y animal que muere bajo el fuego es también una parte de nuestra propia vida que se acaba.
Estas formas de ecocidio están penadas por la Ley, y quien le prende fuego a un campo o a un bosque puede ser castigado hasta con cinco años de cárcel. Pero... ¿sabe usted de alguien que esté preso por haber iniciado una quemazón? ¿Al menos uno solo de los 1.626 casos?
Ya lo dijo alguna vez el maestro Augusto Roa Bastos: Los paraguayos y las paraguayas hemos nacido en una tierra que se parece a un paraíso, pero hacemos todo lo posible para que se parezca a un infierno.

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(Publicado originalmente en el diario Última Hora el 8 de setiembre de 2007. Es uno de los artículos que la profesora magister en Ciencias del Lenguaje, Celeste Fleitas Guirland, eligió para analizar en su libro Discurso y pragmalingüística. Bases teóricas y análisis de textos desde los nuevos enfoques lingüísticos, editado en 2011).

martes, 20 de agosto de 2019

¡Chake los terroristas...!



El reciente decreto del Gobierno paraguayo en el que reconoce a Isis y a Al Qaeda como “organización terrorista global” y a Hamas y Hezbolá como “organización terrorista internacional”, además de convalidar el libreto que viene repitiendo el Informe anual del Departamento de Estado de los Estados Unidos desde hace más de una década, sosteniendo que existirían bases de algunas de estas organizaciones infiltradas en el seno de las comunidades árabes migrantes en la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina (sin que se haya exhibido hasta ahora pruebas convincentes, más que algún envío de remesas de dinero), es una evidente concesión por parte del presidente Mario Abdo Benítez a su actual nuevo protector, el expresidente Horacio Cartes, para favorecer a sus relaciones políticas y comerciales con el Estado de Israel.
Se produce de este modo el inicio de un brusco viraje en la política exterior del actual Gobierno, que había empezado anulando la mudanza de la embajada paraguaya de Tel Aviv a Jesuralén, dispuesta por Cartes en sus últimos meses de Gobierno (con clara intromisión paraguaya en el conflicto palestino-israelí), que había provocado el enojo y el retiro de la Embajada de Israel en Asunción, y había abierto nuevas relaciones diplomáticas con países del mundo árabe.
Acerca de este tema, habíamos escrito en setiembre de 2018 el artículo “Adiós, Israel; hola Palestina” en Última Hora. (Lo puedes leer aquí). 
Más allá de la percepción que cada uno tenga acerca de cuál de las medidas (la de Cartes primero, la de Marito después, la de Marito ahora) sea la más correcta para el país, lo que ahora queda en evidencia es que Cartes ya ha empezado a cobrar por su actual apoyo a Marito para salvarlo del juicio político, lo cual demuestra que el argumento de que ese generoso apoyo a su hasta hace poco principal adversario político es solo "por la patria" y a cambio de nada... es una soberana mentira.
La comprensión de los conflictos en el Medio Oriente resulta compleja para quienes manejamos distintas percepciones políticas, culturales y religiosas desde la distancia. Algunas de las organizaciones de violencia armada que actores políticos gobernantes de Estados Unidos e Israel consideran abiertamente como organizaciones terroristas, son vistas sin embargo por ciudadanos palestinos –el caso de Hamas- y libaneses –el caso de Hizbolá-, como movimientos armados de resistencia ante lo que consideran una invasión de sus antiguos territorios, y desde ese punto de vista, muchas familias islámicas migrantes consideran incluso un “deber patriótico” contribuir a estas causas, enviando remesas de dinero. Ignorar este sentimiento que anida en algunos miembros de las colectividades árabes establecidas en la zona de la Triple Frontera es ver solo una parte del problema, principalmente cuando se ignoran enormes operaciones de tráfico ilegal (narcotráfico, tráfico de armas, tráfico de personas, mega-lavado de dinero, contrabando de cigarrillos y productos electrónicos) por parte del crimen organizado transfronterizo que tienen consecuencias mucho más directas en la realidad social, política y económica de nuestros países.
Probablemente en los próximos meses veremos que todos los avances de contactos con países del mundo árabe que había iniciado el entonces canciller Luis Castiglioni, van a empezar a cortarse nuevamente y se reanudarán los lazos con Israel. Son opciones diplomáticas, solo que los referentes del actual Gobierno tendrán que asumirlos, con sus inevitables consecuencias. Esperemos que una de ellas no sea el aumento de la estigmatización y criminalización de las comunidades islámicas migrantes que habitan en el Este del país, mientras no existan pruebas concretas de que hayan cometido algún delito.

P.D.: El abogado José Alejandro Sánchez agrega: “La Organización de Naciones Unidas ubica al movimiento palestino Hamas como Parte Beligerante en un conflicto colonial (Resolución Consejo de Seguridad 2334/2016) Es un estatus legal internacional, no mi opinión. En cuanto a Hezbolá, este partido político armado del Líbano representa actualmente al 55% del parlamento libanés (en su alianza con los cristianos católicos maronitas) Ambos movimientos políticos armados son aliados tanto de Turquía como de Siria e Irán, así que en este punto puede haber consecuencias económicas para el recientemente abierto mercado turco a la carne paraguaya”.




viernes, 2 de agosto de 2019

Une con flecha: Las conexiones Velázquez - Seprelad - Cartes


Tras la aparentemente diluida crisis política, existe un punto sobre el que hay que avanzar en las indagaciones: la conexión Hugo Velázquez - Seprelad – Horacio Cartes.
La ministra de la Secretaría de Prevención del Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) hasta el miércoles 31 de julio a la mañana era María Epifanía González, madre del joven abogado José ("Joselo") Rodríguez González, el mismo que -según el expresidente de la Ande, Pedro Ferreira- operó como supuesto "asesor jurídico" del vicepresidente Hugo Velázquez para lograr que se saque del acta secreta firmado con Brasil sobre la compra de energía de Itaipú el ahora famoso Punto Seis, en contra de los intereses de Paraguay.
El padre de Joselo es Miguel Ángel Rodríguez Maidana, quien fue funcionario del Banco Nacional de Fomento hasta 2016, donde llegó a tener un cargo de gerente. Según confirmó este año a la prensa Carlos Pereira, ex titular del banco y actual ministro de la Secretaría de Técnica de Planificación de Desarrollo Económico y Social (STP), Rodríguez Maidana era gerente comercial cuando Darío Messer abrió cuentas en el BNF. Aunque el vicepresidente lo ha querido negar, hay muchas evidencias de conexiones políticas y de amistad entre su familia y la de Joselo Rodríguez. (Léanlo aquí)
Ese miércoles 31, cuando tras el reportaje de investigación publicado por el diario ABC Color estalló el escándalo que involucra a Velázquez y a Joselo, la madre del joven abogado renunció a su cargo como ministra de la Seprelad. En su lugar, el presidente Mario Abdo Benítez nombró como nuevo ministro al abogado y exfiscal Carlos Arregui, conocido por su trabajo investigativo sobre hechos de corrupción.
El nombramiento de Arregui provocó el enojo de los referentes del movimiento Honor Colorado, liderado por el expresidente Horacio Cartes y así lo hicieron saber en los medios de comunicación. ¿Por qué Cartes le tenía tanto miedo a Arregui?
A la tarde, cuando se supo que el "doleiro" y "hermano del alma" Darío Messer, principal buscado por el caso Lava Jato, había sido "coincidentemente" apresado en Brasil, el enojo creció en filas del cartismo. ¿Era una mano salvadora de Bolsonaro a Marito y a la vez un "apriete" a Cartes?
Fue en ese contexto cuando, en horas de la noche, el movimiento Honor Colorado, a través de un tuit del diputado Basilio Bachi Nuñez, anunció sorpresivamente que habían decidido apoyar la iniciativa de juicio político contra Marito y Velázquez, que hasta entonces estaba motorizado sin muchas chances por el PLRA y el Frente Guasu. La cantidad de votos que agregaba HC cambiaba drásticamente la situación y hacía que el juicio fuese una amenaza real. La suerte de Marito y Velázquez estaba sellada. (Léanlo aquí)
La noticia causó mucha sorpresa, porque Velázquez era considerado un hombre también cercano y funcional a Cartes -y eso se comprobó a la tarde, en Diputados, por la manera en que lo defendían los cartistas-. ¿Acaso había decidido Cartes sacrificar a su aliado, con tal de tumbar también a Marito? Sin embargo, el tercero en la línea de sucesión era el presidente del Congreso, el liberal disidente Blás Llano, también considerado aliado y funcional a Cartes. Sacrificaría un peón en el juego de ajedrez, pero conservaría una jugada ganadora.
Algo pasó en esa noche de intensa negociación, en que muchos no durmieron. El periodista Santiago González contó en la mañana del jueves a su colega Luis Bareiro ( y a toda la audiencia de Radio Monumental) que Carlos Arregui estaba en el set de Noticias Paraguay en la noche del miércoles, esperando ser entrevistado en el programa televisivo "Algo Anda Mal", cuando recibió una llamada telefónica y pidió disculpas para retirarse. "Me llaman urgente desde Mburuvicha Róga, están pidiendo mi cabeza", le confesó Arregui a Santi.
En la mañana del jueves, cuando ya todos esperaban que se inicie el proceso para el juicio político en la Cámara de Diputados, los legisladores cartistas dieron otra sorpresa. El presidente de Diputados, Pedro Alliana comunicó que, debido a que se había anulado el polémico acuerdo con Brasil, retiraban su apoyo al juicio político, lo cual lo volvía inviable. Varios de sus propios colegas de bancada se desayunaron con la novedad.
¿Fue la posible remoción de Carlos Arregui al frente de la Seprelad una pieza de negociación entre Marito y Cartes? La diputada liberal Celeste Amarilla cree que sí. (Léanlo aquí).
Durante gran parte del jueves, la pregunta estuvo flotando, hasta que fuentes de Palacio indicaron que Arregui sigue al frente de la Seprelad.
Esta relación de hechos introduce elementos a considerar y profundizar:
¿Era la ministra María Epifanía González una funcionaria que respondía al sector político interno del vicepresidente Velázquez? De ser así, ¿había alguna indicación para no avanzar en indagaciones sobre lavado de dinero y otras pistas que puedan ligar al expresidente con los negociados de su "hermano del alma" Darío Messer? ¿Por eso les enojó tanto que se saque a María Epifanía y se ponga en su lugar a Carlos Arregui? ¿Temen que Arregui avance en las investigaciones que su antecesora no realizó?
¿Será que Marito aceptó hacer rodar la cabeza de Arregui a cambio de la ayuda cartista para frenar el juicio político, pero al destaparse el caso en forma pública, decidió mantenerlo? ¿Hasta cuándo...? ¿Cómo influirá esto en el cartismo?
¿Qué hará Carlos Arregui desde la Seprelad ante esta situación...?
Como solemos decir.... pasen y busquen su mejor ubicación... ¡esto recién comienza! 
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Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Joselo Rodriguez (a la derecha) con el hijo del vicepresidente Velázquez, Totelo (a laizquierda). 
El polémico decreto que nombra a Arregui en la Seprelad.



Las denuncias de Pedro Ferreira y la confirmación del propio presidente Abdo Benítez.

martes, 16 de julio de 2019

Desde cajones a heladeras viejas, todo sirve para incentivar la lectura



 En plazas y veredas de Itauguá, Lambaré, Asunción, Oviedo o Pilar, brotan pequeñas bibliotecas en cajas, heladeras o casitas de pájaro. Una quijotesca cruzada por despertar el amor a los libros.

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

–¡Mirá, mamá! ¡Una casita de pájaros…!– grita Melissa, de siete años, mientras cruza la plaza Juan de Ayolas, de Lambaré, de la mano de su madre.
María Luisa sonríe y la acerca al curioso artefacto, un caño de acero que soporta una caja de metal con forma de casita, de color amarillo, con techo de chapas y revestimientos de vidrio. La puertita está abierta y deja ver muchos libros en el interior.
–Es una casita, no de pájaros, hija, pero también permiten volar…– explica la mujer.
Ante la mirada expectante de la pequeña, María Luisa hurga hasta hallar un colorido libro de cuentos. Luego se sienta con Melissa en un banco y deja que la niña se sumerja en la historia mágica. La mujer planeaba ir al supermercado; sin embargo, decide aprovechar ese momento único y quizás irrepetible. Bajo la luz radiante de la mañana, frente a la pequeña Biblioteca Callejera de la Plaza Ayolas de Lambaré, Melissa y su mamá leen una historia de animalitos traviesos y aventureros.
Las páginas bailan en el viento, como si fueran alas de pájaros.

 Biblioteca con motocarro en la Plaza Solares de Lambaré
CRUZADA. Las bibliotecas callejeras nacieron como esfuerzos aislados de personas que buscan despertar la pasión por la lectura y contribuir a la calidad de la educación, en un país en donde cada habitante lee solo la 0,25 parte de un libro al año, según datos de la Cámara del Libro Asunción Paraguay (CLAP).
Así se ha creado una red que se extiende a distintos lugares del país, originando una pequeña revolución cultural.
Un primer proyecto se registra en el 2016, en Itacurubí de la Cordillera, cuando la Municipalidad habilitó un espacio de lectura al aire libre en el balneario Itakoty. Instaló un mueble lleno de libros, con bancos y mesitas, creando un agradable ambiente.
En el verano de 2016, educadores y vecinos del barrio Ykua Naranja, de Itauguá, crearon una biblioteca al aire libre en la placita Félix Fernández, utilizando cajones de frutas pintados, en donde ubican los libros recibidos en donación.
También en Itauguá, desde el 2018, la empresa Iris promovió la creación de casitas–bibliotecas, la primera para sus propios empleados, otras dos en la plaza central de la ciudad y en el local de la Municipalidad.
La cuarta biblioteca se instaló en agosto de 2018 en una plaza de la compañía Guayabity, en un trabajo conjunto con la comisión vecinal 23 de abril.

Biblioteca de heladera en Lambaré
Biblioteca con cajones de frutas en Itauguá.
EN LAMBARÉ, CON AMOR. La cruzada más exitosa de las bibliotecas callejeras nació en 2017, a iniciativa del escritor paraguayo Aníbal Barreto Monzón, quien durante un viaje a Estados Unidos, vio en el pueblo de Clifton, Virginia, un buzón con libros en una plaza.
–Me llamó la atención cómo las personas retiraban libros y depositaban otros, o se sentaban a leer allí. Tomé una foto y la publiqué en Facebook, comentando que sería lindo hacer algo similar en Paraguay–, relata Aníbal.
Pryscila León, otra apasionada por los libros, ofreció financiar la construcción de la casita. Tras una resistencia inicial de funcionarios de la Comuna, el intendente de Lambaré, Armando Gómez, apoyó la iniciativa. Así, en octubre de 2018, se inauguró la primera biblioteca callejera con libros donados por muchos amigos, en la Plaza Ayolas, frente a la Municipalidad, una experiencia que a ocho meses funciona con éxito.
–Cada vez que paso por aquí veo a grupos de jóvenes y a personas adultas leyendo –destaca Aníbal–. Esto está siempre abierto y los libros se mantienen, se reponen y se intercambian con frecuencia. Mucha gente me dijo: “no va a resultar, en Paraguay nadie quiere leer, te van a robar todos los libros para venderlos”, pero ya ven que sí funciona.

Jóvenes leyendo en la Plaza Ayolas, de Lambaré.
INGENIO. A la cruzada de Aníbal y Pryscila se unieron otras personas, como Carlos Brañas o el joven Álvaro Giménez. El ejemplo se expandió y se crearon más casitas de pájaro en Lambaré, en Asunción (Marcelino Noutz y Sargento Gauto), en Coronel Oviedo (frente al local cultural Clemente Róga) y otras que se habilitarán en el barrio Trinidad de Asunción y en la ciudad de Pilar.
Lo llamativo es que también se despertó el ingenio para construir las pequeñas bibliotecas al aire libre. En el predio de la Capilla Virgen del Carmen, en Valle Apu‘a, Lambaré, se utilizó una vieja heladera. En la Plaza Solares, también de Lambaré, se recicló un motocarro en desuso.
–De a poco estamos derribando el mito de que a los paraguayos no les gusta leer– dice Aníbal Barreto. Solo hace falta sacar más libros a las plazas y a las calles.

Biblioteca callejera en Coronel Oviedo.
Chicos leyendo en Itauguá.

sábado, 1 de junio de 2019

Cuarenta años de periodismo...


Me cuesta recordar con precisión cuando empezó está historia...
Podría haber sido allá por 1974, cuando con un grupo de compañeros y compañeras del Colegio Nacional Salto del Guairá editábamos un periódico estudiantil con un viejo mimeógrafo...
O quizás en 1975, cuando a la edad de 14 años empecé a conducir un breve programa radial al mediodía en ZP 27, Radio Mbaracayú, en la ciudad de Salto del Guairá, que me llevó a ser demorado por primera vez en la Delegación de Gobierno porque a las autoridades no le gustaron mis críticas contra el entonces dictatorial gobierno...
Lo que sí tengo bien presente es que, tras haber llegado a Asunción para estudiar periodismo en la UNA, el 1 de junio de 1979, con sólo 17 años de edad, empecé a trabajar en la vieja Redacción de Última Hora, sobre la calle Benjamín Constant 658, en una estrecha sala poblada de veteranos románticos, entre el humo de los cigarrillos y el tecleteo incesante de las máquinas de escribir. Sé que ese fue el momento en que se inició mi carrera profesional de periodista, por tanto hoy, sábado 1 de junio de 2019, se cumplen exactamente 40 años.
Me hubiera gustado conmemorar esta fecha con ustedes con un libro que recopile algunos de los artículos, reportajes y crónicas más rescatables de lo que públiqué en todos estos años, matizado de anécdotas, historias, revelaciones... pero el intenso trajín de estos últimos meses no me permitió realizar una selección satisfactoria. Les sigo debiendo ese libro para más adelante.
Así que hoy, al cumplir 40 años de periodismo en el Paraguay, sólo me queda agradecer a todos los lectores y lectoras que me han acompañado y me siguen acompañando desde el otro lado de las páginas o de las pantallas, a quienes perdonan mis errores y multiplican los logros, a quienes me dan señales de que esta tarea sigue siendo necesaria como un servicio social para construir y defender cotidianamente la libertad y la democracia.
A pesar de que nuestro oficio atraviesa una época de crisis y de necesaria revisión ética, el periodismo me ha permitido sentirme parte de un pueblo, de una nación, de una colectividad en proceso de búsqueda de un mejor destino. Si tuviera que volver a elegir una profesión, elegiría la misma, porque como pocas permiten conocer profundamente la naturaleza humana, las luces y sombras de la vida, el sentido de ser habitante de una patria llamada humanidad.
¡Muchas gracias por estos 40 años y salud...!

domingo, 5 de mayo de 2019

Literatura: La soledad de Ñamandú y el desafío de reinventar el lenguaje



Andrés Colmán Gutiérrez
Presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP)

Cuentan los relatos míticos del mundo indígena guaraní –rescatados por el gran antropólogo León Cadogan y reelaborados con peculiar encanto por el escritor Eduardo Galeano en su obra Memoria del Fuego– que cuando Ñande Ru Tenondé, el Padre Primero Ñamandú, se irguió en la oscuridad y creó el lenguaje, no había quien lo pudiera escuchar. Entonces creó el mundo y creó a los primeros hombres y a las primeras mujeres, y les entregó la palabra creadora (Ayvu) para que todo pudiera cobrar vida, pero principalmente para que la magia del lenguaje alcanzara a redimir al propio Padre Primero de aquella inmensa soledad primigenia.
En el Paraguay, nuestro pequeño y heroico país mediterráneo del Cono Sur, de raíz principalmente cultural guaraní, en donde hemos nacido entre relatos mágicos y entre muchas historias alucinadas que esperan ser contadas, los escritores y las escritoras seguimos padeciendo la misma soledad del Padre Primero Ñamandú o como lo ha denominado más certeramente nuestro autor mayor, Augusto Roa Bastos, seguimos sufriendo el encierro de “la isla rodeada de tierra”: No siempre hay quienes nos puedan leer o escuchar.
Nuestra industria editorial es todavía incipiente, aunque avanza abriéndose caminos a tumbos entre muchos escollos y la falta de un mayor apoyo estatal. Quienes escribimos y publicamos libros lo hacemos para un número muy reducido de personas, ya que en el Paraguay cada habitante lee solamente la 0,25 parte de un libro al año, según datos estimativos. Esta es la realidad de un país donde el 24,2% de la población aún vive en situación de pobreza y un 4,8% en situación de pobreza extrema; en donde el sistema educativo es todavía de muy baja calidad y existe un escaso fomento a la lectura desde las instancias gubernamentales y desde la misma sociedad. A pesar de todo, un anteproyecto de Ley del Libro impulsado desde hace años por los gremios de autores, libreros y por actuales instancias culturales gubernamentales, intenta abrirse paso ante la indiferencia de la clase política.
Desde hace mucho tiempo también seguimos padeciendo la invisibilidad de las obras paraguayas en los mercados internacionales del libro, debido a las trabas burocráticas fronterizas o a un escaso interés, que desmiente el ansiado espíritu de integración cultural del Mercosur. Por ello, nuestra presencia constante en esta Feria Internacional del Libro de Buenos Aires constituye una vidriera fundamental, una ventana a la esperanza.
A pesar de los pesares, una literatura paraguaya tercamente viva insiste en reinventarse y en expandirse cada vez más. Quienes hoy asumimos el desafío de narrar al Paraguay en cuentos, novelas, poesía, historia, ensayos, crónicas periodísticas y de investigación, álbumes de cómics o novelas gráficas, lo hacemos teniendo en cuenta la rica herencia y tradición de nuestros más grandes maestros y maestras como Augusto Roa Bastos, Elvio Romero, Gabriel Casaccia, Josefina Plá, Helio Vera, Rubén Bareiro Saguier, Carmen Soler, Hérib Campos Cervera, Raquel Saguier, José-Luis Appleyard y tantos más, buscando reflejar las nuevas exigencias de una era de profundas contradicciones sociopolíticas, con nuevos lenguajes y nuevas perspectivas.
En este Año Internacional de las Lenguas Indígenas, valoramos particularmente el esfuerzo creativo de quienes sueñan y escriben en nuestro imperecedero idioma guaraní, buscando derrotar el arraigado mito de que es una lengua esencialmente oral y que tanto su escritura, como su lectura, resultan difíciles. Las novelas en guaraní, Kalaíto Pombéro de Tadeo Zarratea; Pore’y rapé, de Hugo Centurión y Tatukua de Arnaldo Casco, sientan las bases de otra narrativa, la que rescata y refleja al Paraguay más profundo y ancestral, que se complementa también con una abundante colección de libros que exponen una larga tradición de relatos y poesía en guaraní, con la herencia de queridos maestros como Rosicran, Carlos Martínez Gamba, Félix Fernández o Félix de Guarania, hasta actuales batalladores poetas, escritores y académicos del guaraní, Susy Delgado, Feliciano Acosta, Miguel Ángel Meza, Mario Rubén Álvarez, Ramón Silva, entre muchos otros y otras, entre quienes ocupan un sitio preponderante Alba Eiragi Duarte, poetisa y escritora Ava Guaraní, y Brígido Bogado, poeta y escritor Mbya Guarani, ambos miembros de la Sociedad de Escritores del Paraguay, exponentes genuinos de una cultura sobreviviente que tiene tanto por decir y por contar. Además, nuestra literatura tiene una gran deuda pendiente con las demás lenguas de los 19 pueblos indígenas, ya que hasta ahora existen pocos relatos y poemas escritos en ayoreo, yshir, tomaraho, nivaclé, maká, manjui, enlhet, enxet, guaná, sanapaná, angaité, toba maskoy, qom, pai tavyterá o aché.

La literatura paraguaya actual es amplia, diversa, rica y abarcante. Hay una cada vez más sostenida creación poética y narrativa de mujeres, que no solo expresan la mirada femenina en la producción literaria, sino que además ejercen un rol pedagógico para lograr el paulatino cambio de chip mental de una cultura patriarcal machista, en busca de una más tolerante, que reconozca los derechos de las mujeres, como de quienes tienen opciones sexuales diferentes y de otras minorías aún discriminadas. Resulta meritoria la tarea que realiza la organización Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA), que ha publicado varios libros que recopilan relatos escritos por mujeres. Es extensa la lista de autoras paraguayas, pero quiero rendir a todas ellas un homenaje en la persona de la maestra Maribel Barreto, prolífica escritora, docente y ensayista, ganadora del Premio de Novela Roa Bastos 2017 con su novela Codicia, quien ha presentado recientemente su último libro, Hijo de la revolución, un retrato desde la ficción sobre las revueltas de principios del siglo XX y lo que implica ser mujer en el Paraguay. Ella tenía que haber estado con nosotros en este encuentro, pero un problema de salud se lo ha impedido.

La creación paraguaya más tradicional, habitada principalmente por obras de denuncia social en un ámbito histórico y rural, ha ido mutando hacia una narrativa urbana que abarca géneros como el relato policial, la ciencia ficción, el horror gótico, el trilher político, las historias de aventuras. La aparición de grupos y comunidades de jóvenes narradores urbanos, como el centro cultural Literaity o la Asociación Literaria Arandú, respaldados por pequeñas editoriales independientes, están consolidando una emergente narrativa rebelde, innovadora en su forma y en su lenguaje, amplificada con los recursos de las redes sociales en internet y las plataformas digitales. Patricia Camp, Christian Kent, Orlando Orué, Diego Ayala, Damián Cabrera, Yems Aguilera, María Zaracho Robertti, Sebastián Ocampos, Cave Ogdom, Ricardo Loup, Ana Miranda, Lourdes Benítes, Edu Barreto, son algunos de esos nombres. (De ello nos habla con más detalles la compañera Norma Flores Allende, en su reveladora plataforma digital #Urumbe).
Una mención especial merece el trabajo de edición digital del grupo Tiempo Ediciones y Contenido, que hoy permite que los libros paraguayos estén al alcance de cualquier lector de libros electrónicos en el mundo.
Destacamos también el innovador eco de una literatura fronteriza, que se nutre de los contrastes culturales en regiones compartidas con colectividades inmigrantes brasileñas, o de ascendencia asiática o europea. La novela Xirú, de Damián Cabrera, es un ejemplo de esa narrativa que refleja los torbellinos de tierra roja en el Alto Paraná, los conflictos ambientales de la llamada Guerra de la Soja. El grupo de escritores y poetas que experimentan con el lenguaje triplefronterizo, en una onda cultural denominada “portuñol selvagem”, principalmente desde editoriales cartoneras, constituyen otro irreverente movimiento innovador de nuestra literatura.
Igualmente sentimos como muy cercanos y como parte de nuestra historia a los narradores paraguayos o descendientes de paraguayos que escriben desde afuera de nuestras fronteras, especialmente a un nutrido grupo de autores en Argentina como Gilberto Ramírez Santacruz, Éver Román, Mario Castells, Ivan Silvero, entre otros. Hay en sus obras una linda herencia de la épica literatura del exilio, la que ha dado vida a muchos de nuestros mejores narradores y narradoras.
Las obras que ayudan a rescatar la historia y la memoria también siguen componiendo una de las vertientes más prolíficas de los autores y las autoras del Paraguay, no solamente las que permiten no olvidar los horrores de la dictadura stronista, sino las que significan episodios más lejanos desde nuevas perspectivas. En ese sentido, tanto las novelas históricas como los relatos de la Guerra del 70 adquieren especial significación en la conmemoración por los 150 años de aquella contienda. En ese campo, nuestra más reciente contribución personal une el rescate de un episodio silenciado durante el stronismo con la investigación periodística, en nuestro libro “Mengele en Paraguay”, sobre la protección dada por el dictador Alfredo Stroessner al médico criminal nazi Josef Mengele, que presentamos en esta Feria.
Como soy también guionista de obras de cómics, destaco el especial auge que la narrativa dibujada ha tenido en los últimos años en el país, principalmente con obras dedicadas a la gesta de la Independencia, la Guerra del 70, la Guerra del Chaco y la dictadura stronista, como a la adaptación de grandes clásicos de la literatura paraguaya para una mejor divulgación en colegios y escuelas. Contamos con el aporte de grandes narradores, como nuestro universal Robin Wood, y el esfuerzo editorial de escritores y dibujantes como Javier Viveros y Roberto Goiriz, además de un loable esfuerzo de la editorial Servilibro, que ha creado una colección especial dedicada al comic paraguayo, donde se suman proezas como la edición de los diez álbumes de Mafalda, del genial Quino, en versión traducida por la docente María Gloria Pereira al idioma guaraní.

Son solo algunos de los puntos que destacamos en estas consideraciones generales sobre la literatura paraguaya actual. Somos conscientes del desafío que implica escribir y contar historias en un país que sigue intentando construir una institucionalidad democrática entre los sobresaltos autoritarios y los embates de una cultura conservadora, que padece a una clase política mediocre y poco sensible a las necesidades populares, pero lo hacemos motivados por la lucha de sectores sociales que emergen y se movilizan cada vez con más fuerza por derrotar a la corrupción, obteniendo inéditos logros en derrocar a líderes mafiosos y a estructuras autoritarias. Sabemos que en la medida en que nuestra labor sintonice con esos genuinos esfuerzos, nuestra obra tendrá un mejor sentido y aquella primigenia soledad del Padre Primero Ñamandú también nos va a pesar cada vez menos.
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(Ponencia presentada en la 45a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, domingo 5 de mayo de 2019. Representación de escritores paraguayos en la mesa "Literatura e Historia del Paraguay actual", con Gilberto Ramírez Santacruz, Norma Flores Allende, Manuel Martínez Domínguez y Javier Viveros. El video que ilustra la nota es de Norma, de su plataforma #Urumbe)



jueves, 28 de marzo de 2019

Mamá Coraje



Gladys Bernal viuda de Díaz, más conocida como Ña Gladys, Mamá Gladys o Mamá Coraje, no tiene miedo.
Y si acaso lo tiene, lo disimula bien.
–¡Ese tirano del general Lino Oviedo fue el que mandó asesinar a nuestros hijos, pero nunca pagó por eso…! ¡Se murió sin que la Justicia le haga pagar su crimen! ¡A veinte años del Marzo Paraguayo solo nos queda una tremenda impunidad, por causa de una Justicia corrupta, cómplice de los asesinos!–, exclama ella, parada en medio de la Plaza de Armas, junto a la cruz de los mártires, frente al viejo Cabildo de Asunción, ahora poblado otra vez de manifestantes campesinos e indígenas.
Precisamente, por hacer este tipo de acusaciones sin filtros, los abogados del difunto general Lino Oviedo habían querellado a Ña Gladys y a los demás familiares de los manifestantes asesinados en el Marzo Paraguayo, exigiendo que paguen 785 millones de guaraníes por presuntas calumnias contra el controvertido militar y caudillo político. Lejos de achicarse ante las amenazas, ella respondió que por nada del mundo dejaría de llamar “asesino” a Oviedo, aunque una condena judicial la pueda dejar en la calle.
–Ya me han quitado lo más valioso: la vida de mi hijo Henry. ¿Qué más me pueden hacer?   
Finalmente, los jueces no se animaron a dar curso a la querella contra los familiares de las víctimas, pero tampoco se animaron a determinar quienes ordenaron matar a los jóvenes aquella trágica noche del 26 de marzo de 1999.
Ahora Ña Gladys está otra vez aquí, en la misma histórica plaza, veinte años después, entre velas encendidas, flores y banderas, repitiendo el mismo ritual que nunca se interrumpió cada 26 de marzo, a las seis de la tarde. Esta noche hay cánticos, rezos, discursos, y esos momentos de opresivo silencio en que las madres cierran sus ojos y se comunican con sus ausentes hijos heroicos, como solo ellas saben hacerlo.
Cuando le piden que dirija un mensaje, Ña Gladys sostiene en una mano la foto de su hijo Henry David Díaz Bernal tendido inerte en la acera de la calle Presidente Franco, frente al Teatro Municipal, sobre un charco de sangre, mientras uno de sus compañeros intenta en vano reanimarlo y en la otra muestra la foto de su presunto asesino, el principal procesado por la masacre, Walter Gamarra, quien en 1999 era funcionario del Ministerio de Hacienda y un fanático seguidor del oviedismo. Imágenes grabadas la noche del 26 por un equipo de la televisión colombiana lo muestran parado en la vereda de la calle 14 de mayo casi Presidente Franco, cerca de la Casa de la Independencia, disparando varias veces una pistola automática hacia los manifestantes en la plaza.
En base a esta evidencia, Gamarra fue condenado a 25 años de cárcel, pero quedó libre con medidas sustitutivas hace tres años. Hace pocos meses, Ña Gladys se encontró cara a cara con él en un pasillo del Hospital del Trauma, en donde presuntamente él trabaja como camillero.
-Sentí un vuelco en el corazón. Ver al asesino de mi hijo caminando otra vez libremente por el pasillo de un hospital. ¿Qué justicia se puede esperar en este país? Solo nos queda rezar y recordar con pena y amor a nuestros muertos.


Ña Gladys es el mejor ejemplo de aquellas madres que vuelven a ser paridas por sus hijos.
Mujeres que llevan una vida cotidiana relativamente simple, lejos de cualquier foco mediático, hasta que ocurre una situación excepcional que les altera la existencia, generalmente una tragedia que las impacta y les cambia para siempre, modificando su rol y sus propios objetivos en la vida. Vecinas impávidas o amas de casa del montón que de un día para otro se convierten en aguerridas luchadoras, en lideresas temibles, en aquellas Madres Coraje que retratara Bertold Brecht.
Sucedió con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, tras la guerra sucia de los genocidas militares en Argentina. Sucedió con esas madres que “bailaban solas” durante la dictadura de Pinochet en Chile, tal como las retrata la bella canción de Sting. Sucedió con las madres de los soldaditos muertos en los cuarteles durante la primera década de la transición democrática, en Paraguay.
Y sucedió categóricamente con Ña Gladys, tras los trágicos y heroicos sucesos del Marzo Paraguayo de 1999.
Enfermera de profesión, empleada del Instituto de Previsión Social (IPS), cumpliendo los roles de esforzada madre y esposa en una vivienda humilde del barrio Jara de Asunción, seguidora tradicional del Partido Colorado, se sintió afectada cuando se enteró que habían asesinado a un caudillo y dirigente político a quien ella admiraba, el vicepresidente de la República, Luis María Argaña, aquel 23 de marzo. Indignada ante la noticia, se sintió motivada a acudir a la plaza a manifestarse contra el gobierno de Raúl Cubas y Lino Oviedo, a quienes se acusaba por el crimen. Sus dos hijos varones, Gustavo y Henry, además de una de sus hijas, la acompañaron. Iban y venían entre la casa y la plaza, a veces acompañada por su marido, don Mario, un señor bonachón y generalmente callado.
Su hijo Henry David tenía 20 años de edad, no estaba afiliado a ningún partido político, era muy religioso, miembro del Centro Familiar de Adoración Cristiana y fanático seguidor del club Olimpia, a cuya barra Mafia Negra llegó a pertenecer. Cuando su mamá Gladys acudió a apoyar la protesta por el asesinato de Argaña, Henry la acompañó y se integró a las organizaciones juveniles de resistencia en la Plaza de Armas.
Aquella noche del 26 del marzo, sin embargo, él no podía dejar de estar presente en un importante partido de fútbol que su club Olimpia debía disputar contra el equipo del brasileño Corinthians en el Estadio Defensores del Chaco, por el campeonato de la Copa Libertadores de América. Desde el sector de su hinchada, sufrió con aquella dolorosa derrota de 2-1 de su equipo. En un momento se cortó la energía eléctrica y todo el estadio quedó a oscuras. Henry sintió un escalofrío cuando miles de gargantas empezaron a corear al unísono: “¡Lino’o hijo de puta…!”.
Cuando terminó el juego, Henry junto a los demás miembros de la barra de Olimpia recorrieron a pie las casi veinte cuadras desde el estadio hasta las plazas del Congreso, portando banderas paraguayas y la franjeada de su club. Cuando llegaron ya habían empezado los ataques de los francotiradores y ellos se unieron a las brigadas de resistencia, levantando barricadas para impedir que ingresen los del bando oviedista.
Ña Gladys estaba en un sector protegido, junto al Cabildo, cuando escuchó por la radio la lista de los caídos bajo las balas. El primer nombre que oyó fue el de Manfred Stark y ella pensó “pobrecita su mamá, como ha de estar sufriendo”. Al rato dijeron el nombre de otro joven herido y esta vez ella escuchó: Henry Díaz Bernal. Sintió que una fuerza le alzaba desde el suelo y profirió un grito desgarrador:
-¡Nooo… mi Henry… nooo…!
Pidió que la lleven junto a él. Nadie sabía en dónde estaba. Lo habían alzado en un taxi, en busca de un hospital. Ña Gladys fue al Hospital Militar, pero allí le dijeron que ya lo habían derivado al Hospital Universitario. Fue allí donde lo encontró en la madrugada. Estaba en coma, pero vivo.
Ella pidió a los médicos que hagan todo lo posible por evitar que su hijo muera.
¡Vamos a llevarle a los Estados Unidos si hace falta, doctor! ¡Hay que salvarlo…! –imploró.
Lo siento mucho, señora –le respondió uno de los médicos–. Ya no hay nada que hacer. ¡No existe medicina que le pueda reconstruir un cerebro a su hijo…!

Ña Gladys, en el lugar donde mataron a su hijo Henry (Foto: Última Hora).
Tras la muerte de Henry, Ña Gladys se volvió la principal activista de la causa de los mártires del Marzo Paraguayo. Asumió la voz cantante entre las otras madres, familiares y heridos sobrevivientes. Fundó la organización Memoria Viva, que llegó a tener una oficina en el edificio del Cabildo, hasta que la desalojaron. Se convirtió en la voz acusadora contra los asesinos y contra los políticos y dirigentes que habían sido aliados en la plaza, pero que luego traicionaron vilmente sus principios y promesas ante la ciudadanía.
A ella la mimaron, pero al no poder manejarla, le dieron la espalda. Dejaron de atenderle el teléfono. Le habían concedido una pensión vitalicia por resolución del Congreso, pero luego se la volvieron a quitar. La acusaron de lucrar con la memoria de su hijo asesinado y de los otros mártires. Su marido Mario murió de un ataque cardiaco, “lo mató el dolor de no poder ver que se haga justicia”. Su otro hijo Gustavo, murió más recientemente. Ella misma tuvo varias crisis cardiacas, tuvo que someterse a una operación del corazón, pero sigue viva y con espíritu.
-Veinte años después, me siento frustrada, desilusionada, muy cansada. A veces me siento tentada a decir “¡Basta!, ya no me voy a ir este año a la plaza”, pero entonces siento la voz de mi hijo Henry y de los otros chicos que me dicen: vení mamá, no nos abandones. Y entonces vengo otra vez, no me canso de pedir justicia, aunque ya no espere otra cosa que la justicia divina.
Se llama Gladys Bernal viuda de Díaz.
Los chicos y las chicas en la plaza le dicen simplemente Mamá Gladys.  O Mamá Coraje.    
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(Este texto ha sido escrito originalmente para el blog Historias en Sus Zapatos, un valioso espacio de periodismo narrativo, humano y alternativo, desde Paraguay. Fue a pedido de la colega Fátima Rodríguez, una de las propiciadoras de esta iniciativa.  Aquí también lo pueden leer).