jueves, 31 de marzo de 2016

Investigación periodística e indignación ciudadana


Esta vez, todo fue más rápido...
El lunes 28, un reportaje investigativo de compañeros de la sección País de Última Hora sacaba a luz los altos precios que el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) iba a pagar en una licitación a proveedores de comidas y bebidas, con precios que superaban en forma exorbitante a los del mercado.
El caso, bautizado como "el cocido de oro" -porque el clásico cocido negro, de agua y yerba mate, se valoraba a 40 mil guaraníes el litro- despertó una oleada de indignación ciudadana, movilizó a los estudiantes de la FENAES en una creativa campaña #MEComesLaEducación, y llevó a la Coordinadora de Abogados del Paraguay a presentar una denuncia judicial contra la ministra Marta Lafuente.
Aunque la titular del MEC insistió en una terca y soberbia defensa de que no había ninguna irregularidad y que el monto de lo que se iba a pagar (200 millones de guaraníes) no era grande, la percepción ciudadana era otra y se expresó en fuerte críticas a través de los medios y las redes sociales en Internet. En el mismo entorno gubernamental se cuestionó burlonamente los inflados precios del MEC. Tanto que en la tarde del miércoles el propio presidente Horacio Cartes ordenó dejar sin efecto la cuestionada licitación y la ministra Lafuente tuvo que asumir públicamente la feroz reculada en una conferencia de prensa, ya en horas de la noche.
Pasaron solo tres días entre estas dos portadas de ÚH. No siempre las denuncias periodísticas obtienen un efecto tan inmediato. Allí está otro caso emblemático, también iniciado por este diario, sobre corrupción en el TSJE, que se dilata mucho y no se resuelve por parte de la Justicia. Ahora la Fiscalía también confirma que la ministra Wapenka cobró viáticos sin prestar servicios, pero este caso no genera mucha indignación ciudadana. Probablemente porque la gente no lo siente tan cercano, como si siente el despilfarro con los recursos para la educación.
Una vez más, la labor periodística, unida a la movilización ciudadana, se ven fortalecidas con el caso del MEC y eso es bueno para este azaroso proceso de construir ciudadanía y democracia, forzando la transparencia. Es algo que nos redime un poco a los comunicadores de otras lamentables metidas de pata, como la que en estos días se cuestionó mucho sobre informaciones brindadas en el caso de abuso sexual contra una niña menor de edad.
Felicitaciones a los colegas de la sección País de ÚH, sobre todo al periodista René González, por este lindo trabajo. También es muy estimulante como todos los demás medios y colegas pronto se sumaron e hicieron suyo el tema, y contribuyeron a su efecto multiplicador. Es reconfortante ver que hemos superado positivamente la competencia sectaria de "tal tema es de tal medio" y al parecer ya aprendimos que los temas de interés público en realidad son de todos, especialmente de la gente.

Es un buen ambiente para iniciar abril, mes del periodista, en que el 26 conmemoraremos nuestro día, recordando 25 años del asesinato de Santiago Leguizamón, crimen que -como tantos otros contra comunicadores- sigue en la más absoluta impunidad.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Un comisario analfabeto inició la represión contra colonos de Fram

Foto de la época del almacén de la familia Semeniuk, pioneros víctima de la represión.
El 14 de marzo de 1955, el comisario Abraham Benítez se alarmó porque inmigrantes eslavos de Fram entonaban el himno paraguayo con el himno ruso. Inició así la primera gran represión stronista contra unos 400 colonos, acusados de ser "espías soviéticos comunistas", con un violento ataque militar al poblado, episodio que se mantuvo en silencio durante décadas. Entre las "peligrosas evidencias de subversión" figuraba la novela "La madre", del escritor Máximo Gorki, en ruso.

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman


En la noche del sábado 14 de marzo de 1955, los pobladores pioneros de la colonia Fram, en Itapúa, se aprestaban a disfrutar de una "vestavka" (fiesta comunitaria) en el Club de los Inmigrantes, sobre la entonces única calle principal, réplica de las típicas calles de aldeas de Ucrania.
Se cumplían 6 meses de que el general Alfredo Stroessner había asumido por primera vez la presidencia de la República (el 15 de agosto de 1954) tras unas elecciones sin oposición y todo presagiaba un clima tranquilo, ya que muchos de los colonos inmigrantes apoyaban al nuevo mandatario, a quien reconocían como uno de los suyos, por provenir de una familia de inmigrantes alemanes que se había radicado también en Itapúa.
"El salón estaba listo. Las paredes pintadas y decoradas con palmeras, cortinas de frente con colores azul y amarillo, y los bancos y sillas esperaban que fuera las 20 horas para abrir la función. En un rincón estaba el bar, con algunas botellas de caña, vino y cerveza, que serían vendidos durante la fiesta", describe el sociólogo e historiador Roberto Zub Kuryolowick, también descendiente de una de las familias migrantes de origen ucraniano, quien investigó a fondo el episodio de la represión y lo relata en su libro Ataque a Fram: Los colonos eslavos en el Paraguay durante la Guerra Fría.
Pero había cierta tensión entre los inmigrantes, producido por los ecos políticos que llegaban desde el exterior sobre la llamada Guerra Fría, que enfrentaban a los países socialistas o comunistas (especialmente la Unión Soviética) con países capitalistas (especialmente Estados Unidos).
Desde hacía algunas semanas, varios colonos sentían que el comisario de Policía destacado en la comunidad, Abraham Benítez, los mantenía bajo vigilancia y que sus cartas y encomiendas que llegaban desde Europa eran previamente abiertas y revisadas en la pequeña oficina local del correo.
La noche de la fiesta, el 14 de marzo, el comisario Benítez se hizo presente en el local del Club de Inmigrantes, vigilando atentamente todo lo que sucedía, y ya le llamó la atención que junto a la bandera paraguaya había una bandera soviética, con los símbolos de la hoz y el martillo.
"El comisario era famoso porque no sabía leer ni escribir y cuando alguien necesitaba un permiso para vender una vaca o hacer un baile, su esposa escribía una esquela", relata Roberto Zub.
Mijal, uno de los dirigentes de la comunidad, quien inició la velada presentando a los músicos y luego invitó a ponerse de pie para entonar el himno nacional paraguayo. A continuación, los colonos entonaron el himno ruso, lo cual despertó aún más la alarma del comisario Benítez, ya que para él se trataba de "un himno comunista".
A continuación, Mijail pronunció un discurso. "Era difícil entenderlo. Tartamudeaba con el idioma español, pero siguió hablando para que el comisario entendiera. Lo medular lo dijo en ucraniano, haciendo un llamado a ser patriotas, a no olvidar sus raíces, su idioma y aprovechar la primavera política que eran las libertades que ofreció el Paraguay, para mantenerse unidos", narra Zub.
Luego hubo música, con dos violines, una mandolina, un bajo y una trompeta ejecutada por colonos aficionados. Una sinfonía de Chaikovski, luego la obertura de Romeo y Julieta y música folklórica ucraniana. Parejas de jóvenes inmigrantes iniciaron el baile.
"La velada tomó fuerza y subió los ánimos, hasta del comisario, que pese a su analfabetismo, estaba extasiado al ver las danzas y no dejó de aplaudir. Era su primera experiencia con los colonos eslavos y la primera vez que veía danzar a jóvenes al son de esos extraños instrumentos", destaca Zub.

Tras la fiesta, los primeros apresamientos

Al día siguiente, domingo 15 de marzo, la colonia Fram amaneció con un aire relativamente tranquilo.
Tras la misa en la iglesia local, algunos colonos pasaron por la oficina del correo a retirar sus cartas y encomiendas.
Muchos de ellos recibían una revista editada en idioma ruso, Novedades de la Unión Soviética, que les llegaba desde la embajada soviética en Buenos Aires, tras haberse suscrito por interés de conocer noticias de sus países de origen. Al salir del correo se encontraron con el comisario Abraham Benítez y un par de soldados armados con fusiles, que les pedía revisar las cartas y encomiendas.
Como el comisario no sabía leer, le pedía a uno de los soldados que le diga en qué idioma estaban escritas las cartas y las revistas. Cuando el soldado le dijo "está en ruso", el comisario encaró a su portador, un colono llamado Ananii, y le dijo: "¡Usted está detenido!".
Otros cuatro colonos, Teofán, Stepan, Constantin y Eugenii, también sorprendidos con las revistas rusas en su poder, acabaron igualmente detenidos y fueron llevados hasta un galpón que hacía las veces de cárcel de la Comisaría local.
"Los cinco primeros colonos que fueron encarcelados eran custodiados por soldados jóvenes, que hacían su servicio militar obligatorio y eran hijos de colonos polacos", señala Roberto Zub. Al poco rato, los familiares de los detenidos y muchos pobladores solidarios se juntaron frente al sitio donde estaban presos los cinco y empezaron a exigir su liberación, ya que no habían cometido ningún delito.
Desde el Gobierno empezó a presentarse el caso como "una intensa agitación" movida por "colonos comunistas", según publicó posteriormente el diario Patria, vocero del Partido Colorado. El tumulto convocó a unas 400 personas, según el periódico oficialista.
"Se intentó atropellar la alcaldía local, imponiendo la libertad de los detenidos... Esto molestó a la autoridad, hecho que se hizo saber al delegado de Gobierno de Itapúa, Ángel Zarza, quien al día siguiente intervino con la fuerza militar", destaca el diario Patria.
Roberto Zub enfatiza en que "de un sencillo incidente con las revistas soviéticas se crearon las condiciones para la intervención del ejército, la represión y el ataque armado a las y los colonos. La del sábado 14 de marzo fue también la última velada y la última fiesta, ya que todas las actividades grupales fueron prohibidas debido al Estado de Sitio que se promulgó reiteradamente y que duró más de 35 años. Así se desató una persecución que desmovilizó el arte, la cultura y la expresión teatral de los colonos, silenciándolos, haciéndolos sumisos y obedientes al régimen, internalizando el miedo de tal modo que aún en democracia no pudo ser superado".
La ficha policial de Vladimiro Kucher, uno de los colonos detenidos.

El aporte de una laboriosa inmigración europea

A partir de 1880, los gobiernos paraguayos se habían abierto al ingreso de la inmigración extranjera y cerca de unos 20.000 eslavos (checos, eslovacos, ucranianos, rusos blancos y polacos) fueron llegando al país, especialmente a principios del siglo XX, creando colonias agrícolas en la región de Itapúa.
Roberto Zub Kurylowicz es hijo de Máximo Zub, ucraniano, y Bárbara Kurylowicz, bielorusa. Sus padres llegaron al país en 1930. Roberto nació en Carmen del Paraná, en enero de 1952. Su primera lengua fue la rusa y ya en edad escolar aprendió el castellano.
Tras haber vivido y trabajado varios años en Nicaragua, Roberto se estableció en Encarnación, donde dirige un centro de investigación sociológica y se dedica al cultivo y la producción de arroz. Es uno de los intelectuales que más han trabajado el tema de la migración europea al Paraguay y se dispuso a rescatar la historia de la infame represión stronista contra los colonos de Fram, cuyos efectos sufrió en la familia, siendo aún muy niño.
"Esta terrible situación permaneció injustamente silenciada por varias décadas. La propia Comisión de Verdad y Justicia, que rescató los crímenes de la dictadura stronista, no tuvo en cuenta el ataque a Fram desde el principio, cuando en realidad fue el primer gran hecho represivo del Gobierno de Stroessner, cometido a apenas 6 meses de haberse instaurado", destaca.
El investigador apunta que los colonos pioneros de Fram eran polacos, bielorrusos o ucranianos, sin embargo, para la fanática ignorancia anticomunista de muchos miembros del régimen stronista, como el analfabeto comisario Abraham Benitez, todos eran simplemente "rusos", por lo tanto "comunistas", hecho que "denotaba una peligrosa, deliberada y perversa connotación política".
Asegura que entre los colonos sí existía un pequeño núcleo de simpatizantes del gobierno soviético, cuya expresión mayor se daba en los clubes, por medio del arte, la música y el teatro.
"Estos, más que militantes o dirigentes contrarios al régimen de Stroessner, eran colonos fanatizados por la propaganda que recibían de sus países. Los periódicos que recibían expresaban los logros científicos, sociales, industriales, económicos y, sobre todo, estaban extasiados con la carrera espacial que logró la URSS con su modelo económico y social. Sin embargo, el simple reconocimiento del desarrollo de la URSS creó confusión e hizo que fueran catalogados de comunistas y, como tales, perseguidos, discriminados y con las libertades restringidas", señala.

Así informaba el diario El País, en manos stronistas, sobre la represión en Fram.
El ataque militar a Fram

En la mañana del lunes 16 de marzo de 1955, mientras los cinco colonos detenidos por recibir revistas en idioma ruso seguían detenidos, el resto de los pobladores se aprestaba a iniciar una ardua jornada laboral, ya que se encontraban en plena zafra de algodón. "La penumbra aún estaba en el horizonte cuando repentinamente se oyó una serie de ráfagas de fusiles automáticos, seguidas de gritos: '¡Ataquen! ¡Ataquen! ¡Ataquen a esos perros comunistas!", relata Roberto Zub. Se iniciaba el ataque combinado de fuerzas de la Marina y la Policía.
"Por la única calle del pueblo marchaban más de 70 militares fuertemente armados, seguidos de cuatro camiones de color verde olivo", agrega Zub. Un comandante de apellido Narváez era el que dirigía la operación, con la colaboración del comisario Benítez. Bajo sus indicaciones, las tropas iban ingresando a las casas particulares, a los boliches y a los almacenes, procediendo a revisar todo.
Así lo relata Zub: "El primer boliche al que llegaron fue el de Jaritón Panaciuk. Golpearon la puerta, esperaron unos segundos y cuando iban a usar la violencia para romper la puerta, el dueño, asustado, les abrió. '¡Sos un gringo comunista de mierda, un bolchevique que quiere disfrazarse de colono!' le gritó Narváez, mientras diez marinos apuntaron las armas y con gritos y violencia imponían terror. Estaban dispuestos a todo, aún a matar".
El relato de lo ocurrido sigue, con igual dramatismo: "Un soldado, con la culata de su fusil usado ya en la Guerra del Chaco, le propinó un golpe. Jaritón cayó al suelo gimiendo de dolor. Su esposa percibió la barbárica escena y quedó horrorizada. Quería salir huyendo en dirección al vecino, pero no logró más que gritar desde el patio: '¡Pomoch, pomoch, daitie pomoch! (¡Ayúdenme, ayúdenme, por favor, ayúdenme!)', cuando un soldado la detuvo. Tomándola por la cabellera, la tiró al suelo, puso la áspera bota sobre su cara y la arrastró adentro".
Mientras se procedía a la revisión de las pertenencias de la familia Panaciuk, el comandante gritó de pronto: "¡Encontramos, encontramos...! ¡Aquí está la prueba, aquí tienen. Es un libro comunista!". Se trataba de un libro escrito en idioma ruso, una edición antigua de la novela Math (Madre) del escritor Máximo Gorki, una de las grandes obras de la literatura universal, que perteneció a Simón Panaciuk, el padre de Jaritón.
Relata Roberto Zub: "Simón era un asiduo lector de novelas y quería que sus hijos, Ivan y Constantino, tuvieran la pasión de los autores y la literatura de sus ancestros. Incautaron también Ucrainskii Kalendar (Almanaque ucraniano) del año 1948, con un artículo de Lavrichenko sobre la vida en Paraguay y el libro Naródnaia Historia (Historia Universal), entre otros. El delito estaba a la vista, el comandante tenía suficientes pruebas para demostrar y acusar al colono. Lamentablemente, Jaritón no fue advertido que para emigrar al Paraguay se prohibía llevar libros y tener la habilidad de leer y escribir".

Una larga historia de miedo y de silencio

Tras la revisión de todas las casas de la colonia, los militares se llevaron detenidos a unos 100 colonos a Encarnación, bajo orden del delegado de Gobierno, José Zarza, y la intervención de agentes anticomunistas del Ministerio del Interior, entre ellos los ex militares rusos zaristas Jorge Bultlerov e Ivan Belaieff.
"Sorprendente insurrección de colonos comunistas en la zona de Itapúa", titulaba el diario Patria, vocero del Partido Colorado. Por su parte, el diario El País, dirigido por Bacón Duarte Prado y Angel Peralta Arellano, proclamaba: "¡Otra vez el chantaje comunista en acción!".
Desde entonces, los colonos de Fram se sometieron al poder dictatorial y no hubo ninguna oposición.
Sostiene Roberto Zub: "A pesar de que este hecho haya sido trágico y estremecedor para la población eslava, al parecer fue el secreto mejor guardado y jamás investigado por la historiografía nacional. Hubo silencio por más de 50 años, por el terror irracional que se impuso".

La dictadura del general Alfredo Stroessner recién comenzaba. Los colonos de Fram habían tenido una terrible muestra de todo lo que iba a significar.

martes, 8 de marzo de 2016

Caso Caaguazú: Las víctimas de la dictadura que nunca aparecieron

Un cartel recuerda a las víctimas asesinadas y nunca halladas, en los campos de Caaguazú.

El 8 de marzo de 1980, campesinos de Acaray-mi abordaron con armas un ómnibus, y exigieron ser trasladados hasta Caaguazú. Fueron perseguidos y masacrados por militares y civiles. A 36 años de la salvaje represión, los cuerpos de diez asesinados nunca pudieron ser encontrados.


Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

El ómnibus 150 de la empresa Rápido Caaguazú había salido a las 01.00 de la madrugada del 8 de marzo de 1980 de Ciudad Presidente Stroessner (la actual Ciudad del Este), con rumbo a Asunción.
A la altura del kilómetro 37 de la Ruta 2, tres campesinos hicieron señas al chofer para que se detenga. Al abrir la puerta, advirtió que eran varios más, 18 en total, incluyendo a mujeres y niños. Algunos estaban vestidos con ropa militar de camuflaje (para-i) y portaban revólveres, rifles y escopetas.
"Subieron nuestros dirigentes a hablar con el chofer, explicaron que éramos campesinos pobres, perseguidos por el Gobierno, por pretender vivir como hermanos en nuestra propia tierra. Queríamos ir a Caaguazú, a iniciar una lucha por nuestros ideales, y no teníamos dinero para nuestro pasaje. El chofer aceptó llevarnos y subimos todos", recuerda Arcadio Flores, uno de los integrantes del grupo.
Los campesinos estaban liderados por Victoriano Centurión ("Centú"), histórico dirigente de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC), nacidas con apoyo de la Iglesia Católica paraguaya, que intentaban llevar adelante un modelo de organización social, al estilo de la comunidades eclesiales de base, pero eran perseguidas y reprimidas por la dictadura del general Alfredo Stroessner, por considerar que eran un "caldo de cultivo" para el comunismo.
A inicio de los '70, Centú se había entrevistado con el propio ministro del interior, Sabino Montanaro, a quien pidió ayuda para establecer una colonia en unas tierras fiscales, en medio de los montes del Alto Paraná.
Con permiso del Instituto de Bienestar Rural (IBR), entre abril y junio de 1972, unas primeras 35 familias procedentes de Misiones se establecieron en Acaray-mí, a 40 kilómetros al noroeste de la actual Ciudad del Este, y bautizaron el lugar como Nueva Esperanza.
Los conflictos se iniciaron a los pocos meses, cuando apareció una mujer llamada Olga Mendoza de Ramos Giménez (Ña Muqui), esposa de un general, quien reclamó como suyas las tierras ocupadas por los campesinos.
Ante la resistencia a abandonar, empezó un duro hostigamiento, desde un destacamento militar instalado a la entrada de la colonia, con detenciones arbitrarias, torturas, quemas de ranchos y destrucción de cultivos.

La larga marcha hacia Asunción

En marzo de 1979 la situación se había vuelto insostenible, cuando Centú y sus seguidores decidieron salir con armas en las manos. Hay varias versiones sobre los objetivos de aquella "expedición armada" y la toma del colectivo.
Según un pronunciamiento del Comité de Iglesias, dado a conocer entonces, los campesinos pretendían viajar a Asunción para protestar ante las autoridades por las injusticias que estaban padeciendo.
Centurión y otros protagonistas, en cambio, afirman que iban a viajar a Caaguazú, para contactar con otros líderes campesinos e iniciar acciones de lucha armada para derrocar a la dictadura, pero todo les resultó muy mal.
En el puesto de control Santo Domingo, Torín, inspectores de Hacienda intentaron detener el ómnibus en que viajaban los campesinos, pero Centurión ordenó al chofer que siga adelante.
Rápidamente los funcionarios abordaron dos autos y los persiguieron, pensando que se trataba de contrabandistas.
Uno de los autos se cruzó frente al ómnibus, pero Centurión rompió el parabrisas y efectuó varios disparos, hiriendo a uno de los funcionarios. Los autos detuvieron la persecución.
Más adelante, los campesinos ordenaron al chofer que se detenga en el lugar llamado Altona, en Campo 8 (actualmente J.Eulogio Estigarribia), bajaron los 18 campesinos y se internaron en el campo, caminando hacia el norte.
"Caminamos unos mil metros y entramos en un monte para decidir qué íbamos a hacer. 'Desde ahora nos van a perseguir a muerte los policías y militares', les dije a todos. Nos dirigimos hacia el monte Monday", recuerda Victoriano Centurión.

Una verdadera "cacería humana"

Enterado del asalto al ómnibus, esa misma madrugada del 8 de marzo, el dictador Alfredo Stroessner ordenó al jefe de Inteligencia Militar, general Benito Guanes serrano que se pusiera al frente de un gran operativo represivo para cazar a "los guerrilleros".
Toda la región de Caaguazú fue invadida por camiones de soldados armados y el vuelo de helicópteros artillados. Unos 5.000 efectivos militares fueron desplazados, además de "milicianos" (civiles paramilitares) pertenecientes al Partido Colorado, a quienes se repartió armas. La orden era "acabar con los guerrilleros".
La base de operaciones se estableció en la finca de la familia Collante, en las afueras de Caaguazú.
Durante los dos primeros días, no hubo pistas de los fugitivos. El 11 de marzo, a la siesta, desde un helicóptero se divisó que tres hombres corrían hacia un monte, en la zona de San Antonio-mi.
El piloto dio aviso y en pocos minutos llegaron varios camiones de soldados y hombres armados, que rodearon la zona.
Dentro del monte estaban cuatro de los fugitivos (Mario Ruiz Díaz, Concepción González, Fulgencio Castillo Uliambre y Federico Gutiérrez) casi muertos de hambre y sed, que fueron fusilados al instante.
Otro grupo, liderado por Gumercindo Brítez, fue alcanzado hacia el suroeste por una patrulla al mando del mayor Carlos Alberto Ayala González. Hubo un intenso tiroteo, en el que cayó muerto Brítez, otros resultaron heridos y detenidos, y algunos lograron huir.
El tercer grupo, conducido por Estanislao Sotelo, fue interceptado en un monte cercano. Sotelo fue capturado con varias heridas, luego torturado y finalmente degollado por uno de los milicianos colorados, según testimonios.
El cuarto grupo, liderado por Victoriano Centurión, resistió a tiros en la zona del arroyo Pastoreo-mí.
En este grupo estaban dos mujeres menores: Apolinaria González, de 16 años, embarazada de tres meses, y Apolonia Flores Rotela, de 12 años, quien resultó herida con 6 balazos. El único que logró escapar fue Centurión.

Los 10 asesinados-desaparecidos

Los testimonios de los sobrevivientes sostienen que 10 de los campesinos fueron asesinados de manera violenta, algunos de ellos capturados vivos y posteriormente degollados con machetes.
La lista de los 10 campesinos asesinados es la siguiente: Gumercindo Brítez, Estanislao Sotelo, Mario Ruiz Díaz, Secundino Segovia Brítez, Feliciano Verdún, Reinaldo Gutiérrez, Concepción González, Fulgencio Castillo Uliambre, Federico Gutiérrez y Adolfo César Brítez.
Diversos indicios apuntan a que todos ellos fueron enterrados en una fosa común, en la zona de San Antonio-mí, en las afueras de la ciudad de Caaguazú, pero la ubicación exacta del lugar no ha podido ser determinada.
Tras la caída de la dictadura, el entonces legislador liberal Francisco "Pancho" José de Vargas, padre del actual ministro del interior Francisco de Vargas, dirigió varias excavaciones en la zona, en busca de las víctimas del caso Caaguazú, pero nunca pudieron hallar los restos.
El actual director de Memoria Histórica del Ministerio de Justicia, el médico Rogelio Goiburú, también tiene en su agenda proseguir la búsqueda de los restos de los campesinos de Caaguazú, pero hasta ahora no ha podido hallar pistas concretas que permitan ubicar el lugar exacto en que fueron enterrados.
Del grupo de Acaray-mi hubo dos capturadas con heridas: las niñas menores de edad Apolinaria González y Apolonia Flores Rotela; cuatro prófugos: Victoriano Centurión (quien permaneció tres meses oculto en el monte, hasta que fue rescatado y asilado en la embajada de Panamá, para ir al exilio), Francisco Solano Duré, Gil Santos Duré y Vidal Martínez; y 2 detenidos: Mariano Martinez y Arnaldo Flores.
Por parte de las fuerzas del Gobierno no hubo muertos, pero sí resultaron heridos el mayor DEM Carlos Alberto Ayala González, de la II División de Infantería, el alcalde policial Romualdo Rolón, el conscripto Aristides Ortigoza y los milicianos Felipe Giménez y Cesar Duré.
La niña Apolonia Flores Rotela, fue trasladada al Policlínico Policial, actual Hospital Rigoberto Caballero, donde recibió en dos oportunidades la visita del propio dictador Alfredo Stroessner, quien le ofreció protegerla y hacerla estudiar en una escuela, pero ella, desde la cama donde se reponía de las heridas, le respondió, desafiante: "¿Por qué solo a mí me ofrece educación? ¿Por qué nunca se acordó de toda mi gente que pasaba hambre y no tenía escuelas, pero solo le ofrecieron balas?".
Molesto ante la insolencia de la pequeña, Stroessner ordenó que la procesen al igual que los otros subversivos.
La ficha policial de Apolonia Flores, niña de apenas 12 años de edad, retratada y caracterizada como "peligrosa guerrillera" es una de las reliquias exhibidas en el llamado Archivo del Terror, en el Museo de la Justicia, por su absurda caracterización.
El principal líder del grupo, Victoriano Centurión, el legendario Centú, permaneció oculto en el monte, viviendo en el agujero del tronco hueco de un gran árbol, durante casi tres meses, protegido por algunos pobladores de la zona, mientras los milicianos y efectivos militares lo buscaban intensamente.
"Finalmente, Centú, pasando frente a varios puestos policiales, oculto en una carreta con bueyes y varias bolsas de mandioca, llegó hasta un lugar donde fue auxiliado por el político liberal Domingo Laíno, quien lo trasladó clandestinamente hasta Asunción, para ser asilado en la embajada de Venezuela en Asunción y finalmente lograr asilo político en aquel país", recuerda Gregorio Gómez Centurión, otro histórico dirigente de las Ligas Agrarias Cristianas, sobreviviente de otra comunidad campesina que también sufrió una dura represión, en San Isidro del Jejuí.

Centurión regresó del exilio luego de la caída de la dictadura, siguió activando en organizaciones campesinas y falleció recientemente, el 31 de enero de 2016, en su casa, en la zona de Juan E. O'Leary, Alto Paraná. 

El Frente Ciudadano que incomoda a los poderosos de Encarnación




No responden a partidos políticos ni al nuevo intendente, se consideran independientes y con sus acciones buscan despertar a una sociedad tradicionalmente conservadora, dando un rostro humano y social al nuevo polo turístico. Con una histórica movilización, obligaron a los concejales colorados a rever su postura y autorizar una auditoría externa en la Municipalidad que puede sacar a luz grandes hechos de corrupción.

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Un atril de madera con una planilla y un bolígrafo, instalado en medio de la pérgola de la playa San José, en la concurrida Costanera de Encarnación, llama la atención de los turistas y transeúntes que buscan diversión o descanso.
Hay carteles que reclaman: "¿Dónde está la plata de los bomberos, de la Caja de Jubilaciones, de los préstamos millonarios...? ¡Queremos saber! ¡Auditoría externa, ya!".
Es noche de sábado y el clima está fresco, agradable. Un grupo de personas corea una canción de Silvio Rodríguez, acompañando a un trovador con su guitarra.
Dos chicas del grupo invitan a quienes se acercan hasta el lugar: "Somos del Frente Ciudadano Tenonderã. Estamos recolectando firmas para pedir que se haga una auditoría externa en la Municipalidad de Encarnación, ante la sospecha de graves casos de corrupción cometidos por las administraciones anteriores. ¿Les gustaría firmar...?".
Hay quienes dicen "¡No, gracias!" y apuran el paso, como si la situación les incomodara.
Pero hay otros que se detienen, preguntando más detalles, y tras un breve momento acceden a estampar sus firmas.
Una mujer de edad madura exclama: "¡Ah, ustedes son los que les obligaron a esos concejales sinvergüenzas a dar marcha atrás! ¡Les felicito! ¡Pásenme, voy a firmar...!". Y mientras la mujer estampa su firma, los rostros alrededor de ella se iluminan con una sonrisa de satisfacción.

Cuando la gente se despierta...

En la tarde del domingo 15 de noviembre de 2015, día de elecciones municipales, la mayoría de los pobladores de Encarnación no podían creer los resultados del conteo oficial de votos, que indicaban que el candidato a intendente, Luis Yd, de la Alianza Encarnación al Frente, conformada por varios partidos y movimientos de oposición, le estaba ganando por escasos 11 votos de diferencia al colorado Joel Maidana.
Significaba un vuelco increíble en la historia política de la capital de Itapúa, en donde el oficialista Partido Colorado venía gobernando la Municipalidad desde hacía más de 75 años, ligado a un poderoso grupo de poder político y económico, conocido como "los caciques colorados de Itapúa".
Esa noche, cuando algunos operadores del coloradismo apagaron las luces del Centro Regional de Educación, donde se realizaba el control electoral, y amenazaron con llevarse las urnas, un numeroso grupo de ciudadanos y ciudadanas acudió a formar una cadena humana alrededor del local para proteger los votos.
Entre aquellos improvisados defensores estaban muchos de los que hoy conforman el Frente Ciudadano Tenonderã, quienes se sintieron protagonistas del despertar cívico que provocó la caída electoral del imperio colorado del Sur, iniciando una nueva era política.
"Entendimos la importancia de lo que estaba sucediendo y nos sentimos comprometidos a vigilar y a proteger este proceso. Por ello, el 22 de noviembre, apenas una semana después de las elecciones, nos autoconvocamos por las redes sociales y decidimos formar este frente ciudadano", explica el médico cardiólogo encarnaceno Romeo Otazú, quien se desempeña como secretario general de Tenonderã.
Aunque el frente es una organización nueva, varios de sus miembros vienen de otras organizaciones sociales y políticas que han protagonizado históricas luchas en defensa de los derechos humanos y sociales en Itapúa, pero no habían logrado la trascendencia y el nivel de apoyo ciudadano que encuentran ahora.
"Entre los integrantes hay militantes de partidos o de organizaciones, pero Tenonderã no admite banderías políticas. Somos absolutamente independientes y de perfil ciudadano. Tampoco somos una base de apoyo del nuevo intendente, Luis Yd, con quien ya tuvimos peleas y diferencias, pero creemos importante respaldar a esta nueva administración y sostener el proceso para que haya transparencia administrativa y honestidad política", explica Otazú.
Aunque muchos políticos locales acusan que el frente asume una postura "anti colorada", entre sus integrantes hay varios que son miembros del Partido Colorado, como el propio secretario general adjunto de Tenonderã, el ingeniero Santiago Delvalle, funcionario técnico de la ANDE.
"Como colorado, también quiero una sociedad más abierta, participativa y honesta, y creo que desde este frente ciudadano podemos ayudar a que ella sea posible", explica Delvalle.

El día en que los concejales se echaron atrás

La victoria más resonante del Frente Ciudadano es haber doblegado la postura de los 8 concejales colorados que tienen mayoría en la Junta Municipal de Encarnación (frente a 2 del PLRA y 2 de Tekojoja) y de quienes se considera que defienden a las anteriores administraciones de su partido, ante la sospecha de que hayan incurrido en negociados y hechos de corrupción.
El pasado 22 de febrero, el intendente Luis Yd pidió por nota al presidente de la Junta Municipal, Jorge Hrisuk Klekock, que la corporación legislativa autorice la contratación de un servicio de auditoría externa para revisar las gestiones del 2013 al 2015 y del 2010 al 2013. La revisión afectará a las administraciones de Juan Schmalko y Joel Maidana.
En la sesión de la Junta Municipal del martes 23 de febrero, los concejales colorados, conocidos como el "G-8", se opusieron al pedido, con el pretexto de que la auditoría externa iba a resultar muy cara y no había dinero suficiente.
Los ediles dijeron que preferían encargar el examen a la Contraloría General de la República, sin embargo, esta solo abarcaría los fondos de royalties, compensaciones y Fonacide.
La decisión de los concejales provocó mucha indignación en la ciudadanía. Las acusaciones apuntaron a que los mismos estaban siendo cómplices de los anteriores intendentes, ya que algunos de ellos incluso fueron parte de sus administraciones, y probablemente temían aparecer involucrados en los eventuales escándalos de corrupción que pudiesen ser destapados por la auditoría externa.
Entre los puntos bajo sospecha, uno de los principales es haber adjudicado sin licitación la explotación de las playas públicas de Encarnación (San José, Mboi Ka'e y Pacu Cuá) al empresario Afara Salomón Carrasco, quien debía pagar apenas G. 25 millones mensuales por las tres playas, mientras que al subarrendar tan solo un lugar a una empresa de telefonía celular en la playa San José él volvía a cobrar G. 35 millones.
Según datos investigados por Última Hora, también se mencionan adjudicaciones de provisión de combustible para la Comuna a la empresa Nogal del Paraguay S.A., por G. 4.399 millones. La misma pertenece a Adolfo Medina, amigo del ex intendente Maidana, y su representante legal es Delia Estela Medina, quien al momento de la adjudicación se desempeñaba como funcionaria municipal en el Departamento de Rodados.
Otro caso llamativo es un convenio de cooperación con la compañía Puerta del Sur S.A., mediante el cual esta empresa recibió la exclusividad en la venta de publicidad en las 3 playas encarnacenas, sin licitación alguna. La empresa es de Juan Andrés Szopa, primo del entonces director de Playa de la Comuna, Jorge Parzajuk Szopa.
Las investigaciones de ÚH demostraron que Parzajuk Szopa llegó a cobrar casi G. 100 millones en comisiones a una empresa privada a cambio de un espacio en la Costanera.
El ex director incluso facturó a nombre de su empresa (Torre Vieja S.A.) otros G. 125 millones por el alquiler de un sitio en la playa San José en los primeros tres meses del año pasado, siendo que la concesión es una atribución exclusiva del Municipio.
Ante la negativa de los concejales colorados del G-8 a que se pague la auditoría, un médico encarnaceno, el doctor Aldo von Knoblock, propuso desde su perfil de Facebook donar G. 500.000 e invitó a la ciudadanía a hacer lo mismo, recolectando un fondo ciudadano para financiar la auditoría externa. Varios lo imitaron y en pocas horas el fondo ya rebasaba los G. 5 millones, aunque se requería juntar más de G. 200 millones.
"Desde el Frente Ciudadano Tenonderã respaldamos esta iniciativa y lanzamos una campaña para juntar 3.000 firmas, a fin de que quede registrado un pedido mayoritario de la ciudadanía para que se haga la auditoría externa, aunque lo tengamos que pagar los propios ciudadanos de nuestros bolsillos. Para darle mayor fuerza al reclamo, convocamos a una caravana y a un acto de protesta para el lunes 29 de febrero", relata Romeo Otazú.
Antes de que se lleguen a realizar la caravana y el acto de Tenonderã, los concejales colorados ya se echaron atrás.
A través de un comunicado que hicieron correr por las redes sociales el 28 de febrero, aunque sin firmas ni logotipo alguno, expresaron que todo era un malentendido y que no estaban en contra de la auditoría, solo que pensaban que el trabajo de la Contraloría era "más seguro".
"Este concejo apoya la realización de cualquier otra auditoría independiente, conforme a la petición del pueblo encarnaceno", explicaba el comunicado, "dejando en claro que la misma se realizará con recursos propios de la Institución Municipal e instando, a quienes corresponda, la devolución de los posibles aportes que pudieran haberse recaudado para dicho fin".

 El conflicto entre el intendente Yd y Tenonderã

Los dirigentes del Frente Ciudadano Tenonderã dudaron de la legitimidad del supuesto comunicado de los concejales colorados y siguieron convocando a la caravana, igual que a la recolección de firmas.
Ante esta situación, el propio intendente municipal, Luis Yd, salió a pedirles a través de un posteo en su perfil de Facebook, el mismo 28 de febrero, que desconvoquen la movilización.
"Atendiendo la intención ahora, de los que hace días consideraban no necesario autorizarme dichos pedidos, y aguardando se hagan realidad en una resolución que cumpla las expectativas de lo solicitado; propongo a los sectores ciudadanos involucrados, posponer las acciones ciudadanas encaradas -caravana, recolección de firmas y dinero-, y estar en vigilia...", les exhortaba el intendente Yd.
También, Luis Yd aclaraba: "Desde esta Intendencia, en ningún momento se propició tales acciones ciudadanas", lo cual generó el enojo de muchos miembros del Frente Ciudadano, porque lo entendieron como un intento desacreditar la lucha.
En otro posteo en Facebook, el secretario general de Tenonderã, Romeo Otazú, le respondió ese mismo día: "No nos convocaste vos a esta pueblada, compañero Luís. Nos convocaron la desvergonzada intención de mantener en secreto y bajo llave las atrocidades cometidas por los gobiernos municipales colorados y la búsqueda de perpetuar los atropellos a nuestra dignidad ciudadana en base a irrisorios argumentos que ni los propios colorados aprueban".
Y con un tono desafiante Otazú le señalaba a Yd: "La ciudad vuelve a ser de los ciudadanos. ¡No pretendas coartar nuestra vocación de más libertad! ¡El derecho a expresarnos no debe y no puede ser desconvocado por un acto meramente especulativo y fundado en un vulgar panfleto!".

Tiempo de construir una nueva Encarnación

La magnitud de la caravana del lunes 29 de febrero sorprendió a los propios organizadores.
"Un grupo de gente a pie, con banderas y pancartas, abrió la marcha desde la costanera Padre Bolik, y le siguió una caravana de vehículos que alcanzó cerca de dos kilómetros y medio de longitud. ¡Nunca antes ningún partido político, ningún club de fútbol, ni la Iglesia ni la gente que organiza los carnavales, lograron una movilización de esta magnitud! (sic)", exclama Romeo Otazú, aún emocionado por lo ocurrido.
La caravana recorrió toda la costanera y las principales calles de Encarnación, para acabar en un acto con micrófono abierto en la Plaza de Armas de la ciudad.
"En ese acto, por primera vez pude ver, además de los mismos luchadores de siempre y la mayoría de jóvenes, a empresarios, a comerciantes, a banqueros, a gente que nunca antes iban a nuestras movilizaciones. Por primera vez estaban presentes, haciéndose eco de nuestros reclamos. Esa noche yo sentí que realmente algo está cambiando en Encarnación, que estamos dejando de ser una sociedad tradicionalmente conservadora, para asumir los desafíos de este nuevo tiempo", admite Otazú.

La caravana y el acto tuvieron un efecto demoledor

En la siguiente sesión de la Junta Municipal, el martes 1 de marzo, los concejales aprobaron por unanimidad el pedido de auditoría externa con fondos municipales y trataron de explicar, en todas las formas posibles, que no serán cómplices de cualquier hecho de corrupción que se pueda llegar a detectar.
"Aun así no dejamos de recolectar las 3.000 firmas para el pedido de auditoría, porque queremos dejar constancia por escrito del reclamo ciudadano. También hemos solicitado, haciendo uso de la Ley de Acceso a la Información Pública, que se publique la lista de los 50 grandes deudores de impuestos a la Municipalidad, pero el intendente Yd se negó, en base a un dictamen de sus asesores jurídicos, porque supuestamente viola la privacidad", señala Otazú.
El tema de los grandes contribuyentes morosos ante la Comuna es la nueva pelea en que se halla enfrascado el Frente Ciudadano. Se estima que el dinero por cobrar asciende a G. 16.000 millones y que entre los deudores figuran poderosos empresarios y firmas comerciales de la región, a quienes las actuales autoridades no quieren enfrentar.
"El intendente viola la Ley de Acceso a la Información Pública, que establece 15 días para que entreguen información. Ya pasaron más de dos meses. Ahora, nuestra abogada, María Primitiva Villalba, presentará ante la Justicia un amparo de urgimiento contra el Municipio, para que entregue la información que solicitamos", destaca Yd.
María Primitiva es otra figura emblemática del Frente Ciudadano. Ella fue la abogada que en 2003 patrocinó una demanda por abuso y coacción sexual contra el entonces obispo de Encarnación, Jorge Livieres Banks, lo cual la enfrentó en su momento al sector dominante y más poderoso de la sociedad encarnacena, pero al mismo tiempo le otorgó fama de pionera en la defensa de los derechos civiles.
Ahora ella también está allí, junto a sus compañeros, en medio de los turistas y de las familias encarnacenas que pasean por la costanera de la playa San José, en un significativo número, aunque ya se haya acabado la temporada veraniega.
La guitarra suena y las voces animadas entonan esta vez una clásica canción de Maneco Galeano, "Despertar".

Una buena banda sonora para lo que está pasando en Encarnación.

martes, 1 de marzo de 2016

López, el héroe por el que pelean la izquierda y la derecha

Busto del mariscal Francisco Solano López en Humaitá, en uno de los escenarios de la Guerra Guasu. 
Mientras Stroessner lo proclamaba modelo de la dictadura, la izquierda lo usaba en luchas revolucionarias y el EPP lo reivindica como blasón guerrillero. Sectores liberales lo llaman "tirano" y jóvenes secundarios creen que es solo el nombre de un shopping. A casi un siglo y medio de su muerte en batalla, el "héroe máximo" del Paraguay, sigue provocando controversias.

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

-¿Qué sabes del Mariscal López...?
-¡Es un shopping...!

La singular respuesta que brindó un joven estudiante secundario a una encuesta realizada hace algunos años, provocó una sensación de alarma sobre el vaciamiento de la memoria acerca de una de las figuras emblemáticas de la historia paraguaya.
"Que hoy los jóvenes crean que el Mariscal López es solo un shopping o una avenida, habla del nivel de la educación en el Paraguay, y de la manera en que enseñamos la historia", destacó en más de una oportunidad la historiadora Milda Rivarola.
Francisco Solano López es considerado oficialmente el "Héroe Nacional sin Ejemplar", título otorgado durante el Gobierno del general Rafael Franco, en 1936, cuando también decretó el 1 de marzo como el Día de los Héroes, en conmemoración a su trágica muerte en combate, el 1 de marzo de 1870, en el campo de batalla de Cerro Corá, que puso fin a la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) contra Brasil, Argentina y Uruguay. Era el inicio de la reivindicación de López como héroe, luego de que sucesivos gobiernos y sectores intelectuales, principalmente liberales, que siguieron tras la guerra, lo consideraron “tirano”, “genocida”, entre otros epítetos.
Milda Rivarola, autora de varios libros sobre López y la Guerra Guasu, es una de las que aporta una visión más crítica y humana sobre la figura del ex presidente guerrero, evitando caer en el debate entre el lopizmo y del antilopizmo que dividió -y de alguna manera sigue dividiendo- a la sociedad paraguaya durante más de un siglo.
En esa misma línea, el también historiador Hérib Caballero Campos plantea que "López no es ni el demonio ni el tirano, representado de manera teatral por Cecilio Báez (uno de sus mayores detractores históricos), como tampoco es el héroe divino, representado por Juan E. O'Leary (su gran reivindicador). Fue un hombre que tuvo sus aciertos como sus desaciertos, que gobernó autoritariamente, nadie lo puede negar; cometió excesos, pero obviamente su muerte, su forma de morir le dieron un hálito de gloria".
Pero al margen de la necesidad de recuperar la figura del "héroe máximo" en un contexto más diverso y contrastado, hay un detalle que llama la atención: Solano López ha servido -y sigue sirviendo- de bandera tanto a sectores políticos de derecha, entre ellos la dictadura stronista, como también a los sectores de izquierda que tenían a Stroessner como enemigo y lo combatían desde batallones guerrilleros bautizados con el nombre "Mariscal López".
Aún en la actualidad, gobiernos colorados como el del presidente Horacio Cartes, proclaman la figura del Mariscal López como referente heroico, mientras sectores que se le oponen desde la violencia armada, como el grupo fuera de la ley Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), también lo reivindican.

Restos de la estatua de Stroessner en el Cerro Lambaré.
El Mariscal López, ídolo del dictador Stroessner

El domingo 1 de marzo de 1970 se conmemoró el centenario de la muerte del mariscal Francisco Solano López en Cerro Corá.
Ese día, la dictadura stronista decretó que todo el país rinda un minuto de silencio en memoria del "héroe máximo de la nacionalidad" y el propio dictador, general Alfredo Stroessner, pronunció un discurso en la cadena nacional de emisoras de radio y televisión.
"Para nosotros los paraguayos, la historia del Paraguay, en la época de la Epopeya cuyo centenario evocamos con amor, es la trayectoria del mariscal Francisco Solano López y de su pueblo. La mistificación de nuestros antiguos adversarios se ha disipado al empuje de la verdad, que tarda en llegar, pero que siempre llega y se impone. Las nuevas generaciones contemplan hoy la ejecutoria broncínea del soldado y estadista que con su vida y con su muerte trazó en la constelación histórica una profunda y luminosa huella", expresó Stroessner en su largo y rebuscado discurso.
"Como presidente de la República del Paraguay, mi corazón se estremece al sólo recuerdo de sus glorias y estoy seguro que todos mis compatriotas, hombres y mujeres, ancianos y niños levantan hoy al cielo su mirada para contemplar su imagen santificada por nuestra irrenunciable y firme veneración. Nadie puede negar al pueblo paraguayo su derecho a honrar a sus héroes y mártires, que como el Mariscal Francisco Solano López fue el genio de la paz, el rayo de la guerra y el modelo absoluto de la dignidad de la raza", agregó el dictador.
Tanto en sus reiterados mensajes, como en sus materiales de propaganda y en los contenidos del sistema educativo, la dictadura stronista buscó asociarse con las figuras de los héroes de la Independencia y de la guerra del 70, como las de José Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López y sobre todo la de Francisco Solano López.
"Con su reivindicación de Francia y de los López, Stroessner buscaba que se lo asocie con ellos, que se le considere como una especie de continuidad de los héroes máximos del Paraguay", destacó en un artículo sobre la dictadura stronista el escritor uruguayo Eduardo Galeano.
Con ese mismo espíritu, el dictador encargó al escultor español Juan de Ávalos y García Taborda, el mismo que construyó el monumento del Valle de los Caídos para el dictador español Francisco Franco, que levantara un gran monumento en la cumbre del Cerro Lambaré, con la imagen de "los cinco principales héroes del Paraguay", que incluía, además de la esfinge de un indio con la imagen de la Virgen de Caacupé, las estatuas de bronce de José Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López, el mariscal Francisco Solano López, el general Bernardino Caballero... y el general Alfredo Stroessner.
El propio Stroessner inauguró el monumento a los héroes -que lo incluían a él- el 28 de abril de 1982. Se llamó “Monumento a la Paz Victoriosa”.
La gloria de compartir el panteón de los máximos héroes le duró hasta el 7 de octubre de 1991, cuando -tras la caída de la dictadura- el entonces primer intendente municipal democrático de Asunción, Carlos Filizzola, ordenó que se derribe la estatua de Stroessner de la cumbre del cerro Lambaré, dejando las estatuas de "los otros verdaderos héroes".
Hoy en el lugar solo quedan los pies de la imagen de Stroessner, que tuvieron que ser cortados con una sierra para echar la estatua. La esfinge del tirano estuvo mucho tiempo tirada en los depósitos de la Municipalidad, hasta que el escultor Carlos Colombino la cortó en pedazos y la incluyó en el monumento a los desaparecidos, en la plaza junto al Palacio de Gobierno. Allí se ve ahora un pedazo del rostro y la punta de una mano, sumergido y aplastado por moles de cementos.

Panfleto del EPP, con su logo de homenaje al mariscal López.
El Mariscal López, ídolo de los guerrilleros

"Mariscal López" se llamaba la columna guerrillera del Frente Unido de Liberación Nacional (FULNA), dirigido por el comandante Agapito Valiente, del Partido Comunista Paraguayo (PCP), que desde 1959 intentó derrocar por las armas a la dictadura del general Alfredo Stroessner, la misma que también consideraba a López su "héroe máximo".
En épocas más actuales, el grupo armado que se pretende guerrillero y que actúa en zonas de Concepción y San Pedro con el nombre de Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), desde su presentación en sociedad con el ataque a una estancia en 2008, adoptó como logotipo la figura del Mariscal López montado a caballo.
En su libro "Programa Político del Ejército el Pueblo Paraguayo", escrito desde la prisión, el principal ideólogo Alcides Oviedo -a quienes los miembros del grupo denominan como su "comandante en jefe"-, sostiene que el EPP se fundó oficialmente con ese nombre el 1º de marzo de 2008, día de aniversario de la muerte del Mariscal Francisco Solano López, a quien consideran su principal héroe militar inspirador.
Es común encontrar en la literatura revolucionaria de la izquierda paraguaya la reivindicación de la figura del Mariscal Francisco Solano López, como la del prócer de la Independencia y dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, aunque no tanto la de Carlos Antonio López.
"Resulta un tanto inquietante que este ícono (el Mariscal López), que ha sido más bien útil al discurso de la derecha y los sectores más conservadores, haya sido apropiado también por algunos sectores progresistas o de izquierda", señala el escritor Damián Cabrera.
"Si bien las lecturas marxistas de la historia de la Guerra contra la Triple Alianza en el Brasil se afirman en el capitalismo de Estado de los López, en muchas ocasiones celebrándolo como experiencia insólita en la región, a nivel local parece bastante difícil disociar la tradición conservadora vinculada a la figura de López. Y sin embargo, tanto el Partido Comunista del Paraguay como referentes de Patria Libre y aún el EPP reivindican la figura de López", agrega.
En una entrevista que Cabrera realizó con la historiadora Milda Rivarola, para el sitio digital Viento Fuerte, sobre esta reivindicación desde la izquierda de la figura de López, ella asegura: "El Lopizmo es una construcción ideológica estructurada en los años '20, como forma local del nacionalismo. Como muchos nacionalismos, porta contenidos fuertemente antidemocráticos y militaristas, defendidos primero por los colorados, asumidos desde la década del '30 por el partido comunista paraguayo y por la derecha nacionalista liberal (los ‘cuarentistas’). Entiendo que se trata más bien de una incapacidad de la izquierda -y de los demócratas- de construir mitos históricos propios, construyendo figuras de héroes identificados con sus valores. El revisionismo histórico posterior (paraguayo, argentino, brasileño), de los años 60 para adelante, tiene muy poco respeto por fuentes históricas, y mucho de ensayo o literatura con fines ideológicos".
En su entrevista con Milda Rivarola, Damián Cabrera hace referencia a un ensayo publicado por Bernardo Coronel, también en Viento Fuerte, sobre "López, héroe antiimperialista". "Si bien se puede afirmar que López era antiimperialista con relación al Imperio de Brasil (y esto a pesar de su francofilia, su eurocentrismo), las connotaciones que el término ‘antiimperialista’ pueden adquirir en un discurso de izquierda son inquietantes", le consulta a Milda.
La historiadora contesta: "Es lo que en historiografía se llama 'un salto anacrónico'. De acuerdo al primero de sus estudiosos, el mismo Lenín, el imperialismo es una fase superior del capitalismo iniciada hacia 1885. Eso supone hacer de López un antiimperialista dos décadas antes del surgimiento de ese fenómeno mundial".
"De hecho, Francisco Solano gobernó apenas dos años sin guerra (de 1862 a 1864), lo que hace difícil juzgar las políticas de su gobierno. En el Paraguay seguían existiendo esclavos (unos 12.000 fueron armados tras la derrota de Tuyutí), no hubo políticas distribuidoras de tierras en un país extensamente campesino, y el sistema electoral, fijado por su padre, excluía expresamente a los no propietarios (la mayoría del país) de la ciudadanía política", indica Rivarola.
"El progreso de esos años favoreció exclusivamente a las clases propietarias (encabezadas por la familia López y sus parientes), y hay varios registros de crítica y oposición a su gobierno y a las prácticas de guerra por parte de las clases populares (mercaderas, campesinas), ocultadas cuidadosamente por la historia oficial. Para no mencionar la cantidad de desertores y 'pasados' a filas aliadas desde 1858, que contradice el mito de 'pueblo paraguayo unido a su gobernante'".

Finalmente, Milda Rivarola concluye: "Si se buscan figuras combativas dentro de la izquierda paraguaya -tan derrotadas en el plano militar como López- hay varios: Cantalicio Aracayú, el de la toma de Encarnación en 1931, Obdulio Barthe, combatiente en la guerra civil del '47, Agapito Valiente, de la guerrilla comunista de 1960/70, o Juan Carlos da Costa, otro héroe combativo de la izquierda, de la OPM de 1976. Ni hablar de héroes civiles como Rafael Barret, Francisco Gaona y otros tantos. No había por qué copiar del espectro autoritario y de la derecha los personajes que existen, con gloria propia, en el de la izquierda".