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lunes, 24 de agosto de 2020

Gracias, Leonardo DiCaprio

 


Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman


Estimado Leo: Te agradecemos infinitamente que hayas publicado en tu cuenta de Instagram la estupenda e impactante foto del colega Jorge Saenz sobre la terrible polución que sufre la Laguna Cerro, en la compañía Piquete Cué de Limpio. Gracias al escándalo y a la presión internacional que provocaste, después de cuatro meses de infructuosas denuncias locales, las autoridades del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) se animaron a cancelar la licencia ambiental que ellos habían otorgado y pedir el cierre definitivo de la industria impunemente contaminadora.

Sabemos que lo hiciste por tu motivación ecologista, convencido de que el cuidado de la naturaleza es fundamental para garantizar el futuro. Aunque haya quienes lo vean como una simple pose progresista, para quienes nos sentimos viviendo siempre un poco al borde del Apocalipsis, es una acción fundamental.

Te confieso que nos causa un poco de vergüenza ajena que tenga que intervenir un famoso actor de Hollywood para que nuestras autoridades nos hagan caso, pero así son las cosas por aquí, en este país mágico pero corrupto llamado Paraguay que alguna vez deberías venir a conocer personalmente, para conocer las bellezas naturales que aún quedan en pie y que con mucho esfuerzo algunos tratamos de proteger. A veces nos sentimos un poco como ese tenaz trampero Hugh Glass a quien encarnaste en la película El Renacido del mexicano Alejandro González Iñárritu, que te permitió lograr el ansiado Oscar: sobrevivientes de un paraíso continuamente agredido, en donde los gobernantes y las clases dominantes buscan imponer el lucro comercial al interés colectivo.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con nuestro bello e inmenso Chaco, territorio que nuestros abuelos defendieron con sangre en una cruenta guerra en el siglo pasado. Es considerado el segundo ecosistema más importante de Sudamérica, pero está en peligro de convertirse en un desierto. La deforestación ya arrasó con una superficie del tamaño de Suiza, pero la impunidad sigue.

El caso en el que te tocó intervenir es uno más entre tantos, en el que los gobernantes facilitan abrir industrias con la ilusión de que nos traerán el progreso. “Usen y abusen del Paraguay”, había proclamado el anterior presidente a supuestos inversores extranjeros. Así se instaló en Limpio la empresa de curtiembre WalTrading SA. Obtuvo licencia ambiental y arrojó sus efluentes a la bella laguna Cerro, en el mismo ecosistema donde florecen las encantadoras plantas acuáticas conocidas en guaraní como yacaré yrupê (Victoria cruziana). Los vecinos alertaron sobre el violento cambio de color del agua y el olor pestilente, pero las autoridades solo enviaron fiscalizadores a observar y a hacer nada. Recién cuando tu posteo sacudió al mundo, reaccionaron y descubrieron que se estaba cometiendo un crimen ecológico.

Gracias, Leo. Vení cuando quieras, o cuando el Covid-19 te lo permita. En Paraguay te sentirás como en casa y hasta en ambientes similares al de algunas de tus más famosas películas. Aquí también tenemos a un capitán al que hemos aplaudido por conducir muy bien el barco médico gubernamental contra la pandemia, pero que en estos días se va hundiendo inevitablemente como el Titanic.

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Publicado en la columna Al otro lado del silencio, sección Opinión, del diario Última Hora de Asunción, Paraguay. Edición del domingo 23 de agosto de 2020.

sábado, 30 de noviembre de 2013

El noviembre paraguayo


Los mismos chicos y chicas que organizaron la marcha del  #15Npy  ya habían intentado antes sacar a la gente a las calles y plazas,  pero entonces nadie les hizo mucho caso.
Los anteriores intentos por inaugurar el capítulo paraguayo de los indignados globales no tuvieron éxito. Mientras en la primavera árabe caían gobiernos tiránicos, o en el 15M español se resquebrajaba el sistema, o en Occupy Wall Street temblaba la bolsa, aquí los parlamentarios creían que las pintatas con la máscara de Anonymous eran... un retrato proselitista de Camilo Soares.
Hubo un momento, en mayo de 2012, en que las cosas parecieron cambiar. La prensa empezó a informar que los legisladores iban a aprobar un aumento de 150.000 millones de guaraníes al Tribunal Superior de Justicia Electoral, solo para pagar a los operadores políticos de sus partidos.
Entonces sí la gente respondió a las invitaciones en las redes sociales para un "after office revolucionario"... ¡y estalló la plaza!
Se dijo que aquello era "histórico". Los diputados fueron bautizados como "dipuchorros" y los senadores, "senarratas", porque huyeron de la ira popular en una apurada caravana, por una carretera aún en construcción. Y, finalmente, tuvieron que dar marcha atrás, borrando con el codo lo que habían firmado con la mano.
También entonces se dijo que había llegado "el despertar cívico del pueblo paraguayo" y se iniciaba "una nueva era ciudadana".
Pero vinieron la masacre de Curuguaty, el 15 de junio, y el golpe parlamentario con juicio político exprés, el 22, que destituyó en forma sumaria a un presidente electo.
Muchos de los que se habían movilizado juntos en el "after office revolucionario" se encontraron de pronto en bandos distintos, agrediéndose mutuamente e intercambiando rótulos: "golpistas", "zurditos", "soberanos"…
Ha debido pasar casi un año y medio para que, de algún modo, se comenzara a cerrar aquella grieta en el alma del país. Y han debido surgir otros informes periodísticos de gran impacto mediático, para que la indignación ciudadana resurgiera, por encima de diferencias ideológicas, de partidos y clases sociales, para unirse en una cruzada común, que golpeó como nunca a un sector de la clase política que se creía tan soberbiamente impune y todopoderoso.
Hoy muchos hablan del "noviembre paraguayo". Pero todavía habrá que ver si, después de la "gran victoria ciudadana", los pocos que iniciaron todo no se quedan otra vez solos, bailando con sus banderas bajo la lluvia.


(Publicado en la columna “Al otro lado del silencio, sección Opinión del diario Última Hora, edición del sábado 30 de noviembre de 2013)


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Sobre el famoso “apoyo” de los medios al #15Npy y la miopía de algunos “líderes progresistas”



No puedo evitar sonreírme cuando leo, una y otra vez, en las redes sociales, algunos posteos de conocidos “líderes progresistas” y referentes de algunos grupos de izquierda, insistiendo en que la marcha de los indignados del #15Npy solo pudo tener éxito porque recibió “un extraordinario apoyo artificial” de los grandes medios empresariales de comunicación, especialmente de los diarios ABC y Última Hora, porque sus poderosos y millonarios dueños empresarios tienen oscuros intereses comerciales y/o políticos por detrás, y nos manejan a todos como grandes titiriteros desde bambalinas, tanto a los periodistas que somos su empleados, como a toda la opinión pública.
Me sonrío, porque el reclamo que estábamos recibiendo hasta horas antes de la marcha, ese viernes 15, por parte de los organizadores, era justamente todo lo contrario: Que los medios y los periodistas no les estábamos haciendo caso, que todo lo que se publicaba acerca del anuncio de la marcha era muy pequeño, que estábamos censurando la movilización porque “no le convenía a los intereses de los dueños de los medios”, etc.
Por algo nos dedicaban estrofas de la canción Multiviral de Calle 13: “Si la prensa no habla/ nosotros damos los detalles/ pintando las paredes/ con aerosol en las calles…”.
En gran parte, tenían razón, en eso de que no les hacíamos mucho caso.
Fíjense en las fotos que acompaña a este posteo. Corresponden a las ediciones de los diarios ABC y Ultima Hora del día 15 de noviembre, el mismo día en que iba a realizarse la marcha.
ABC le dedica apenas 15 líneas a anunciar el acto, bajo el título “Indignados marcharán esta noche”, como material de tercera importancia en su página 6, Política, con una foto de archivo de otra marcha anterior, a tres columnas.
El anuncio en Última Hora pasa aún mucho más desapercibido. Apenas un recuadro grisado a dos columnas, al pie de la página 3, con el genérico título de “Manifestación en distintos puntos”, y no más de diez líneas de texto.
¿Ese era el “extraordinario apoyo artificial”?
Para quienes conocen la dinámica interna de los medios, este panorama es comprensible. Los editores y periodistas, personajes escépticos si los hay, no creían mucho en que la convocatoria del #15N iba a tener gran respuesta de la ciudadanía. Ya se habían hecho intentos similares desde las redes sociales, en los últimos meses, que apenas lograron juntar a algunas decenas de personas en las plazas, y que merecieron algunas coberturas que en la jerga periodística llamamos “de relleno”.
Aunque ese viernes había cierta expectativa, debido a que el tema del rechazo al desafuero a Victor Bogado era la noticia más leída del día en los sitios web… el espacio que se le estaba reservando a la marcha en los diarios no era muy grande. Además, el cielo se puso negro en horas de la tarde, se avecinaba una gran tormenta y lo más probable era que el acto se llegue a suspender. En el Paraguay, habitualmente, todo “se suspende por lluvia”.
Recién cuando los primeros reportes de los cronistas destacados a la cobertura indicaron que “mucha gente se está juntando en la Plaza Uruguaya”, los editores reprogramaron sus páginas.
Y en la medida en que la multitud crecía y se abría paso por las calles, también el espacio asignado a la noticia se iba ampliando. Para entonces ya estaba decidido que iba a ser tema de tapa, por una razón muy sencilla: lo que estaba sucediendo era la noticia más importante del día.
Por la dinámica de nuestro trabajo, los periodistas tratamos de desarrollar algunas habilidades, que nos ayuden a leer los signos de una realidad en constante cambio y adaptarnos rápidamente para tratar de reflejarlo.
Seguramente, muchas veces nos equivocamos, y no informamos adecuadamente acerca de todo lo que la gente más espera y valora. Casi siempre, la trascendencia o no trascendencia que se le da a un tema u otro en los medios, no necesariamente responde a un plan deliberado, ni a una conspiración político empresarial, sino simplemente a la dinámica del interés que la propia sociedad les otorga.
Personalmente, al igual que la mayoría de mis compañeros en la Redacción, hasta ahora no sé qué opinarán Vierci o Zuccolillo sobre la movida de los indignados. Muy pocas veces en la vida me tocó hablar con ellos. No recibimos sus instrucciones, sino la de nuestros jefes directos en la redacción, y tienen que  ver más con nuestro trabajo periodístico cotidiano. Un trabajo que hacemos de la manera que mejor (o peor) podemos, con nuestras humanas limitaciones, con nuestros aciertos y errores, y casi siempre los enfoques tienen más que ver con nuestra manera personal, profesional (y probablemente ideológica) de ver la realidad, que con la línea editorial del medio.
Probablemente, todo esto hace que muchos de los periodistas tengamos más “feeling” para entender lo que la gente está diciendo en la calle, que algunos de los “dirigentes populares” que hoy intentan desacreditar una de las más interesantes expresiones cívicas de un amplio sector de la sociedad… solo porque no responde a sus lineamientos ideológicos… o no pueden controlarlo.
Lástima, por ellos.
¡Sería tan bueno tenerlos al lado de la gente, aportando su valiosa trayectoria de lucha y su visión política… y no tirando piedras desde la gradería!
Como si pudieran detener la esencia y la naturaleza de las cosas.



lunes, 18 de noviembre de 2013

Contradicciones tras la resaca del #15npy


A Mirta Gusinky nunca luego le creí nada, así no que no tengo nada que reprocharle. Todavía tengo en la memoria su lamentable tour televisivo en los trágicos y gloriosos días del Marzo Paraguayo. Sentí mucho lo que le pasó a su hija Cecilia, lo escribí en su momento y me solidaricé con su familia. Ahora le duró muy poco la imagen de “política nueva y diferente” a esta señora…
Lástima lo de Luis Alberto Wagner, un político contradictorio, con un heroico historial de lucha contra la dictadura stronista, con muchas luces y sombras en sus diversas gestiones, pero que generalmente se había sabido mantener cercano a los intereses populares. Esta vez, parece que se fue al mazo.
Lástima también lo de Adolfo Ferreiro, que aunque no está entre los 23, quedó muy mal parado con esa surrealista explicación de porqué él no tenía que votar. Parece que se olvidó de su escoba. Avanza País retrocedió bastante. Y encima que sea Kalé quien lo ponga en su lugar, como que ya es mucho. Al final Adolfo votó por el desafuero, pero dejó un mal sabor de boca a sus seguidores. A favor suyo, que al menos Adolfo da la cara y trata de explicar. Pero ya nada será igual…
Lastima aun más por Yoyito, Blas Llano y el resto de un gran sector de los liberales. No terminan de seguir cavándose su propia tumba política. Lástima, porque el sistema democrático paraguayo necesita que también haya una oposición pluralista y fuerte ante los actuales gobernantes colorados, y el partido liberal, por su historia, por su tradición, no debería borrarse del mapa político nacional. Necesita regenerarse, que los dirigentes que cometieron delitos sean juzgados y paguen sus culpas ante la Justicia, y que pidan disculpas por sus grandes errores y se sometan al juicio del electorado. Por suerte hay un grupo de liberales que mantienen una mínima cuota de dignidad. Habrá que ver como salen de esta.
No les creo nada a Kalé, ni a Saguier, ni a muchos otros senadores que hoy se presentan a sí mismos como los baluartes de la honestidad y la democracia, cuando tienen en su historial delitos tanto o más atroces que los de Bogado. Es bueno que, al menos por esta vez, no avalen la impunidad y la desverguenza de sus colegas. Pero que no se extrañen si la oleada de la indignación ciudadana va creciendo y también los incluye.
El debate parlamentario sobre el desafuero de Bogado me sirvió, además, para reivindicarme con la figura del senador Eduardo Petta, del Encuentro Nacional. En varios casos anteriores, sus acciones y posturas me parecieron populistas y poco pensadas. Pero esta vez admiré la documentada exposición con que sacó a luz la contundencia de los delitos cometidos por Bogado.
También rescato la coherencia demostrada, al menos en todo este tema, por el liberal Carlos Amarilla. Fue uno de los primeros en posicionarse claramente a favor del desafuero y en romper lanzas contra sus colegas, mientras casi todos los demás especulaban, incluyendo a los senadores del Frente Guasu, que necesitaron no sé cuantas reuniones internas para definir públicamente su postura. En cuestión de principios, no habría que dudar. O se está en contra de la impunidad, o se está a favor.
Sé que, a pesar de todo lo que está sucediendo, muchos ciudadanos y ciudadanas permanecen escépticos. No habrá justicia, dicen. Esto se acabará pronto y todo seguirá igual, dicen. La indignación se disipará más temprano que tarde, como el rocío de la mañana, dicen. Es todo una maniobra tras bambalinas de Cartes, de Acero, de Vierci, de los sojeros, de la Cía, de Videla, de Massera, de los marcianos…, dicen. Puede que sí, puede que no. Solo digo que hace mucho no me sentía contento por la reacción indignada de la gente, sean del color partidario que sean, tengan o no colores partidarios. Tampoco les creo mucho a varios de los dueños de locales comerciales que se plegaron a la onda de reservarse el derecho de admisión a los 23 senadores, porque probablemente lo hacen más por un marketing oportunista, o por congraciarse con la ciudadanía, o porque le resulta funcional a sus intereses, pero se siente bien que así sea. Es la primera vez que ocurre algo así, al menos en esta dimensión masiva. Habría que pedirles que sigan la campaña de saneamiento moral, cumpliendo además con las leyes laborales hacia sus trabajadores y pagándoles un salario digno.
También me preocupa que otros temas más o igualmente importantes no aparezcan en las movilizaciones, como la represión contra campesinos e indígenas, o la ley de Alianza Público Privada, o la corrupción judicial, o tantas cosas más. Pero ya irán apareciendo, me dicen.
“Codo con codo/ paso con paso”, dice la canción Multiviral, de Calle 13, que no me cansé de escuchar en estos días.
También dice: “Crece la ola/ crece la espuma/ cuando cada vez más gente se suma”.

Por las dudas, ya tengo otro rollo de papel higiénico preparado…


sábado, 29 de septiembre de 2012

¿Quién le teme a Anonymous?

Una máscara que evoca a Guy Fawkes, el rebelde católico que en 1605 intentó volar el Parlamento inglés, ícono creado para el cómic "V de Vendetta", de Alan Moore y David Loyd, se convirtió en el rostro de Anonymous, universalizado personaje tras el cual se escudan los activistas que combinan la piratería y la guerrilla virtual en internet.
La primera vez que el rostro de Anonymous apareció pintado en la pared del Congreso en Asunción, los legisladores lo confundieron con el Che Guevara y con el entonces mediático líder izquierdista Camilo Soares, a pesar de que la máscara ya era un ícono popularizado por Hollywood.
Desde entonces, y especialmente desde la destitución por juicio político exprés del presidente Fernando Lugo, Anonymous demostró su eficacia en el mundo virtual paraguayo, hackeando sitios webs de instituciones del Estado, incluyendo al de la propia Presidencia de la República.
Aunque no haya sido reivindicado con este nombre, el golpe más emblemático fue el de esta semana, cuando crearon en la web una plataforma falsa que plagia y parodia a la edición digital del diario ABC Color, permitiendo que usuarios anónimos puedan crear libremente sus propias noticias falsas, en algunos casos con clara intencionalidad política, y en otras simplemente como un -hasta ahora- impune divertimento.
El fenómeno despertó un enriquecedor debate en las redes sociales y en los medios, acerca de los límites de la libertad de expresión, y a la vez convocó al fantasma de la censura, cuando las dos principales empresas proveedoras de telefonía celular y servicios de internet bloquearon arbitrariamente el acceso al sitio, en un acto que violó abiertamente el principio de neutralidad de las redes. La protesta fue tan fuerte, que tuvieron que levantar el bloqueo y atribuir la censura a problemas técnicos.
Todo podría haber quedado en su lado rebelde y divertido, si no fuera porque también esta semana se difundió impune y masivamente por internet un video que muestra a dos adolescentes escolares manteniendo sexo, en un hecho que fue calificado por la Fiscalía como abierta difusión de pornografía infantil. Y como yapa llegaron los videos propagandísticos del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).