lunes, 20 de diciembre de 2010

Preguntas en Navidad...


¿De qué sirve llenar la casa, los árboles, la ciudad entera de luces doradas y resplandecientes… cuando el alma permanece a oscuras?
¿De qué sirven tantos árboles de plástico importado y adornados con nieves de algodón, ni tantos muñecos barbudos ridículamente vestidos con abrigos de lana en medio de este calor infernal… cuando bastan "dos trocitos de madera" -como canta Maneco- para techar el mágico pesebre?
¿De qué sirve atropellarse en los shoppings y en los comercios buscando regalos y más regalos… cuando lo que de veras hace falta es un simple gesto verdaderamente solidario, una acción de caridad humana y cristiana que nazca desde lo profundo del corazón, para darle el real sentido a la Navidad?
¿De qué sirve gastar tanta plata en fiestas, manjares, bebidas, adornos, show, luces, música... si el niño Dios -cuyo cumpleaños celebramos- eligió todo lo contrario: nacer en un humilde establo de animales y vivir su vida en la mayor austeridad?
¿De qué sirve el infernal estruendo de las bombas y los petardos, el vértigo de la velocidad por las calles, el volumen de la cachaca o el reguetón al máximo… si todo eso no alcanza a llenar el vacío interior?
¿De qué sirve inundar internet o el correo postal con bellas y coloridas tarjetas navideñas, con esplendorosos mensajes que reproducen los mejores deseos en letra brillante… si todo lo que allí dice nunca lo ponemos en práctica?
¿De qué sirve regalar un pan dulce o una sidra en esta Navidad… si vamos a olvidarnos por el resto del año de quienes nada tienen para comer y para beber?
A pesar de todo, y porque a cada instante que transcurre se nos brinda la oportunidad de ser siempre mejores... ¡Feliz y solidaria Navidad, y un más constructivo 2011!


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