domingo, 23 de diciembre de 2012

Cuando un zapato o un colchón hacen la diferencia para una vida más digna




Jóvenes voluntarias de la campaña Corazones Abiertos relatan cómo la experiencia de convivir con la realidad social les cambia la vida y las compromete a trabajar por una sociedad más justa.

Era la Navidad del 2010. Claudia Cañete tenía 16 años y esa era su primera experiencia en la campaña Corazones Abiertos, que desde 1982 se realiza a fin de año.
Ella estaba en el primer día de ventas de los artículos previamente recolectados, luego arreglados y puestos otra vez a disposición de la gente humilde, a precios muy baratos, y le sorprendió cómo la multitud se peleaba por un colchón, un electrodoméstico o un par de zapatos.
Fue cuando vio a la mujer, humilde y triste, acompañada por sus hijos pequeños. Quiso saber qué le pasaba y ella contó que llegó al local de la campaña, en el Colegio San Clemente María, con la esperanza de comprar uno de los colchones reciclados, pero le habían ganado de mano y no quedaba ninguno.
"¡Qué vamos a hacer!", exclamó la mujer, mirando con pena a sus hijos. "Otro año en que vamos a dormir en el suelo, sin colchón".
Claudia se quedó helada. "Soy de una familia donde siempre tuve todas las comodidades y no me podía imaginar siquiera que pueda haber gente que duerma en el piso por no tener colchón, o que ande descalza por no tener zapatos, o no tenga qué comer. Corazones Abiertos me mostró esa realidad y me cambió la vida", admite ella.
Hoy Claudia tiene 18 años, ha terminado el Colegio, y este es su tercer y acaso último año en la campaña. "Esta experiencia me transformó. Ya no me imagino celebrar la Navidad sin salir a recoger cosas para ayudar a la gente más humilde", sostiene.

SOLIDARIDAD. Todo empezó en 1982, cuando un grupo de religiosos iniciaron la recordada campaña Mano Abierta, motivando a la juventud a vivir una Navidad solidaria con los más humildes.
En aquella época de la dictadura stronista, los organizadores llegaron a ser acusados de estimular a los jóvenes a "meterse en política" por despertar una conciencia crítica ante la realidad social.
En 1999, la experiencia pasó a denominarse Corazones Abiertos, buscando inculcar "la cultura de la solidaridad, el protagonismo juvenil y la participación ciudadana efectiva y eficiente, forjadora del cambio positivo, respaldados en la construcción de capacidades individuales y colectivas capaces de luchar contra la pobreza y sus causas, la injusticia, la desigualdad y la insensibilidad".
Actualmente unos 700 jóvenes voluntarios recorren los barrios recogiendo aportes durante 18 días. Todo se repara y se pone en condiciones, y se expondrá a la venta en una gran feria popular, los días 28, 29 y 30 de diciembre, en el Colegio San Clemente María (Félx Bogado casi Quinta Avenida). Lo recaudado permite financiar varios proyectos sociales.

TESTIMONIOS. Joaquina Vera tiene 14 años y es su segundo año en la campaña. "Mientras muchas de mis compañeras solo piensan en tomar sol o divertirse, nosotros estamos aquí, trabajando desde el amanecer hasta la noche para ayudar a los que necesitan, pero es lo que le da sentido a estas fechas", destaca.
Larissa Bernal, 17 años, lleva tres como voluntaria. "La primera vez, a mí también me impactó ver que llegaba gente descalza a tratar de comprar zapatos. Que un simple par de zapatos o un colchón sean la diferencia para una vida más digna, es algo que te mueve por dentro", dice.
 Claudia Cañete, Joaquina Vera y Larissa Bernal.
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La palabra, un bálsamo para los que sufren

Escritores y poetas llegan hasta hospitales públicos de la Gran Asunción, a leer cuentos y poemas a los niños y niñas que permanecen internados. Una manera diferente de expresar solidaridad en estas fiestas.
Renée Ferrer, leyendo cuentos en Emergencias Médicas.

Milia Gayoso, con niños pacientes de oncología en el Materno Infantil.
"Tereré tiene un imán/ escondido entre la yerba/ tereré a media mañana/ tereré al atardecer...".
A medida en que iba leyendo, cantando y hasta danzando la versión musical de su ya clásico poema "Tereré" (musicalizado por su hermana Susana), la consagrada escritora paraguaya Renée Ferrer percibió que se iba haciendo un silencio mágico a su alrededor, y sintió que se le erizaban los pelos por la emoción del momento.
Era el jueves 20 de diciembre y ella se encontraba en la sala de niños y niñas del Hospital de Emergencias Médicas de Asunción, donde varios pequeños pacientes internados por traumas y accidentes la miraban y escuchaban atentamente, mientras leía.
"Había un chiquito que se había estado quejando mucho de dolor. Yo empecé a leer, cuando de pronto me dí cuenta de que ya no se quejaba. Se había quedado en silencio, y parecía embelesado por la obra. Fue entonces cuando empecé a cantar y hasta me animé a bailar la versión musical del poema", relata la escritora.
Renée Ferrer estuvo en compañía de los escritores Feliciano Acosta y Alejandro Hernández, en una de las jornadas solidarias denominadas "Cuentos de Navidad en hospitales públicos", una iniciativa conjunta de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP) y de la Dirección de Industrias Culturales, de la Secretaría Nacional de Cultura, que durante varios días recorrió lugares como el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS), el Hospital Materno Infantil de San Lorenzo y Emergencia Médicas.

COMPARTIR. Este es el segundo año en que ambas instituciones organizan las jornadas de literatura solidaria por Navidad.
"Para mí no es algo tan nuevo, ya que hace muchos años, con otra colegas escritoras y poetas, como María Luisa Artecona de Thompson, Nila López, Gladys Carmagnola, entre otras, por propia iniciativa ya habíamos protagonizado una experiencia similar de recorrer hospitales en Navidad y leer obras a los niños pacientes. Es muy gratificante ver la sensación de alegría, de esperanza, de sentirse acompañado, que se despierta en ellos", destaca Renée Ferrer.
Esta vez, Irina Ráfols y María Irma Betzel llegaron hasta el Hospital de IPS, Milia Gayoso y Lisandro Cardozo estuvieron en el Materno Infantil de San Lorenzo, y Ferrer, con Acosta y Hernández, lo hicieron en Emergencias Médicas.
En la ocasión, se distribuyó a los niños y niñas varios libros de cuentos, donados por las editoriales Don Bosco, Fausto, Lina y Aramí.

LITERATURA SOLIDARIA. "Es una experiencia fascinante, que se realiza por segundo año, en que los autores comparten su obra directamente con un público muy especial, en un momento significativo del año", destaca María Luz Saldívar, al frente de la Dirección de Industrias Culturales de la SNNA.
La funcionaria y artista relata que las jornadas fueron recibidas con grata sorpresa por los pequeños internados y hubo momentos particularmente emotivos, como los que vivió la escritora Milia Gayoso con los niños y niñas pacientes de oncología en el Materno Infantil.
Para el próximo año se buscará incluir y abarcar a más hospitales públicos del país, incluyendo a varias ciudades del interior.
"Ver el rostro extasiado de los niños y niñas al introducirse en las historias que les contaban sus propios autores y autoras, fue muy emocionante. Casi siempre, a la hora de pensar en campañas solidaria en estas fechas se habla de llevarles cosas materiales, que son muy importantes, pero estos escritores y escritoras llevan una riqueza inmaterial, su propia obra, el valor de la palabra solidaria, que es como un bálsamo para quienes sufren", afirma María Luz.
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Paraguaya ayuda a rescatar a sinhogares, en la Argentina
La paraguaya Celia Franco (con ropa blanca) en plena acción solidaria, en las calles de Buenos Aires.
Celia Franco, una enfermera paraguaya que reside desde hace 15 años en Buenos Aires, Argentina, participa activamente de la organización ciudadana "Ni una sola persona más en la calle", que especialmente en fechas próximas a la Navidad recorre la ciudad, ayudando a quienes no tienen un hogar.
"Participar de las 'recos' (recorridas) es mi cable a tierra, me hace valorar todo lo que tengo, vengo de una familia humilde paraguaya, mi padre me enseño a trabajar desde chica y ayudar al otro, trato de hacer lo mismo con mi hija Valentina, de 10 años", relata la compatriota desde la capital argentina.
Oriunda de Trinidad, Departamento de Itapúa, Celia cuenta que los miembros de la organización realizan permanentes recorridos, llevando no solamente compañía y un plato de comida a las personas en situación de calle.

REINSERCIÓN. "Hacemos lo posible para que ellos se reinserten nuevamente en la sociedad. Las recorridas nocturnas las hacemos a pulmón. Estamos armando una movida con grupos de teatro y algunas bandas de música, para recaudar alimentos", destaca Celia.
"Es tan gratificante hacer algo por el otro. Creo que en estas fiestas uno se vuelve más sensible y vulnerable, especialmente aquellos que están lejos de su tierra", agrega.
La organización dispone de una página web: www.niunapersonaencalle.com.ar.

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