lunes, 4 de febrero de 2013

"Si hay golpe, cruzá la frontera"

Mario Abdo (último a la derecha), junto al dictador Alfredo Stroessner y los demás miembros del Cuatrinomio: Adán Godoy Giménez, José Eugenio Jacquet y Sabino Augusto Montanaro.
La noche del golpe militar que derrocó al general Alfredo Stroessner en 1989, el inefable Mario Abdo Benítez, secretario privado del dictador, estaba en la frontera con Brasil. Un testigo privilegiado revela la verdad acerca de uno de los mitos humorísticos más festejados en la historia de la transición.


Por Andrés Colmán Gutiérrez
@andrescolman

La anécdota humorística que durante más de dos décadas sigue narrándose de boca en boca, es la siguiente:
El 2 de febrero de 1989, el caudillo colorado Mario Abdo Benítez, secretario privado del general Alfredo Stroessner, viajó a la entonces Ciudad Presidente Stroessner (hoy Ciudad del Este) para participar de los actos por el aniversario de fundación, en compañía de otras autoridades y figuras políticas del régimen.
La versión asegura que “Don Mario”, como era popularmente conocido, cruzó esa noche el Puente de la Amistad hasta la vecina ciudad brasileña de Foz de Yguazú, para cenar en un exclusivo restaurante, cuando recibió la noticia de que el general Andrés Rodríguez acababa de iniciar un golpe militar, para derrocar a Stroessner.
El relato sostiene que el secretario del dictador se levantó de la mesa y pidió ser trasladado rápidamente al lado paraguayo, a pesar de que quienes lo acompañaban insistían en que permaneciera en territorio brasileño, donde estaría a resguardo. El político no quiso escuchar razones: “Tengo que seguir la indicación del general Stroessner”, habría dicho.
Apenas cruzó el puente, fue presuntamente detenido y arrestado por los militares que participaban del golpe, y llevado a un calabozo junto a otros jerarcas stronistas.
Según esta versión humorística, cuando los propios líderes de la revuelta le preguntaron por qué había regresado al Paraguay, ya que en Brasil estaba a salvo, Mario Abdo habría respondido: “El general Stroessner siempre me dijo: Si escuchás que hay un golpe, cruzá inmediatamente la frontera, para salvarte… y eso hice”.

LA VERDADERA HISTORIA. ¿Cuánto hay de verdad o de leyenda urbana en esta historia? Tratándose de Abdo Benítez, sobre quien se tejieron muchas historias humorísticas, era difícil saberlo.
Los “chistes de Don Mario” fueron muy populares durante la dictadura, aparentemente creados como una forma de venganza de la gente común contra los abusos del régimen.
El periodista radial Rolando Ávalos fue un testigo privilegiado de lo que realmente ocurrió en la noche del 2 y 3 de febrero de 1989, en que Abdo Benítez estuvo efectivamente en Ciudad Stroessner y acabó detenido.
El comunicador asegura que la popular anécdota sobre “Don Mario” no es exacta, ya que no cruzó hacia el Brasil, aunque le sugirieron que lo haga, pero revela que su arresto si tuvo varios detalles pintorescos, que parecen sacados de una comedia política costumbrista.
“No está en mi ánimo desmitificar la generalizada versión de que Stroessner había ordenado a Mario Abdo Benítez de que, en caso de un golpe de estado, cruzara de inmediato la frontera para ponerse a salvo, y que como él se encontraba en Foz de Yguazú, cruzó la frontera… pero hacia territorio paraguayo”, ironiza Avalos.
El comunicador era en ese momento director artístico de la emisora ZP 16 Radio Presidente Stroessner, perteneciente al caudillo regional Carlos Barreto Sarubbi, y además era secretario de la Junta Municipal de Ciudad Stroessner.
Recuerda que el clima político estaba enrarecido por la división entre los colorados “militantes stronistas”, grupo que lideraba Abdo Benítez junto a los ministros Sabino Montanaro, Adán Godoy Jimenez y Eugenio Jacquet, y los llamados “tradicionalistas”, conducidos por Juan Ramón Chávez y Luis María Argaña, quienes ya cuestionaban al entorno de Stroessner.

LA CENA FRUSTRADA. A las 15.30 del 2 de febrero llegó Abdo Benítez en un avión estatal, acompañado de los diputados Ubaldo Centurión Morínigo, Silvio Meza Brítez y el presidente del Banco Nacional de Trabajadores, Eligio Tomas Franco.
“Había sido invitado por las autoridades políticas para presidir la inauguración de varios locales partidarios, actos a realizarse como un boicot a la programación oficial de la Municipalidad y al intendente Hugo Martínez Cárdenas, ya abiertamente enfrentado con el presidente de seccional y diputado, Juan Eudes Pereira”, recuerda Ávalos. Los dos grupos preparaban celebraciones paralelas.
Cerca de las 18.00, durante uno de los actos, la frecuencia de radio de la policía informó sobre un tiroteo en la casa de “Ñata” Legal, amante del presidente Stroessner, en Asunción, pero se creyó que fue un intento de robo.
“Totalmente ajenos a los sucesos que comenzaban a alarmar a la población asuncena, los dirigentes políticos se autoconvocaron para una cena en el conocido Doli Bar (en el centro de la ciudad esteña), donde Mario Abdo Benitez fue informado de las confusas versiones que procedían de la capital”, relata Ávalos.
Pero la cena no pudo concretarse, ya que antes de que estén listos los platos encargados, “Don Mario” invitó a sus acompañantes a trasladarse a la residencia que él tenía en Ciudad Stroessner, donde intentaría tener más noticias de lo que pasaba.

GOLPE CONFIRMADO. Sin lograr comunicarse con Asunción, Abdo Benítez tuvo que esperar que el empresario Israel Iriarte llegue, ya entrada la noche, a contarle que se había desatado un golpe militar contra Stroessner.
“Iriarte traía otra información aún más preocupante: Mario Abdo y sus allegados debían ser detenidos, aunque ignoraba en qué circunstancias, sugiriendo que todos se trasladasen a la vecina ciudad brasileña de Foz de Yguazú, para aguardar el desenlace de los acontecimientos. A pesar de que la mayoría tenía la intención de aceptar la sugerencia, la negativa del dueño de casa fue firme, desvirtuando esa posibilidad”, narra Rolando Ávalos.
Finalmente, “Don Mario” logró comunicarse con la guardia del Batallón Escolta Presidencial, en Asunción.  Mientras su interlocutor le informaba del alzamiento contra Stroessner, dirigió el auricular a sus acompañantes, para que escuchen los disparos que sonaban como fondo. Cuando le dijeron que era el general Andrés Rodríguez el que lideraba la sublevación, no lo quiso creer.

ARRESTO EN FURGONETA DE PAN. La Base Naval de Ciudad Stroessner, al mando del capitán de Navío Amado Rodríguez Gaona, se sumó al movimiento golpista liderado por el general Rodríguez.
Poco después de las 21.00, Rodríguez Gaona decidió –por propia iniciativa, según admitió- capturar a Mario Abdo y a los demás jerarcas stronistas que lo acompañaban.
Aunque en principio había recibido órdenes de no arrestar a civiles, tuvo temor de que los políticos “intenten una contra-maniobra” y prefirió no arriesgarse. Integró un equipo comando con un teniente, ocho suboficiales y veinte “cimeforistas” para la misión, pero se encontró con un problema: no había vehículos a disposición.
La solución fue usar una destartalada furgoneta, propiedad del panadero que abastecía a la Base, en la cual partieron los cimeforistas a cumplir el arresto. El comandante y los oficiales iban en un auto Toyota, propiedad particular de Rodríguez Gaona.
La noticia de que iban para arrestar a “Don Mario” se filtró  y el delegado de Gobierno de Alto Paraná, Bernardino Caballero, pidió auxilio al comandante del Batallón de Frontera, un coronel de apellido Domínguez, que permanecía fiel a los stronistas. El mismo dispuso que unos 20 soldados armados, al mando del teniente Llanes, vayan a proteger a Abdo Benítez y a sus acompañantes, pero el único vehículo del que disponían era un camión trans-ganado, en el cual se movilizaron.  

BATALLA EVITADA. “Rodríguez Gaona y los efectivos navales ya habían rodeado la residencia de Abdo Benítez y se aprestaban a ingresar en ella, cuando llegaron los militares, quienes fueron intimados a viva voz por el experimentado marino, para que se retirasen de inmediato, bajo la amenaza de morir todos en caso de no hacerlo”, relata Ávalos.
Los militares prefirieron replegarse, antes que enfrentar a los marinos, con lo cual se evitó un baño de sangre.
“Pistola en mano, Rodríguez ingresó violentamente a la vivienda, ordenando a sus subalternos el apresamiento de todos, principalmente de Abdo Benitez y Juan Eudes Pereira, quienes, como todos los demás, no opusieron resistencia y acataron de inmediato la orden de salir, para ser llevados a la Base Naval, hasta donde fueron transportados en un minibús de la Itaipú Binacional que pasaba ocasionalmente por el lugar”, narra el periodista.
Poco antes de la medianoche, el operativo militar había concluido, asegura Ávalos, quien relató por primera vez este pintoresco episodio en un capítulo escrito para el libro “¿Qué hacías aquella noche?”, compilado por Alfredo Boccia Paz.
Mario Abdo Benítez, al igual que otros jerarcas del stronismo, permaneció durante varios años en prisión.
Hoy permanece retirado de la actividad partidaria, aunque uno de sus hijos, que asume su mismo nombre y apellido, Marito Abdo Benítez, se postula actualmente como senador por el Partido Colorado.

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Los chistes de “Don Mario”

Son numerosas las historias humorísticas que se relataban durante el régimen stronista, tomando como protagonista a “Don Mario (Abdo Benítez)”, el ex secretario privado del general.
He aquí algunos de ellos, recopilados gracias a aportes de los lectores en internet:

Don Mario es invitado por Stroessner, junto con los demás miembros del “Cuatrinomio de oro”, a cenar en Mburuvicha Roga.
Transcurre la cena normalmente cuando, de pronto, a “Chanchito” Montanaro se le resbala el tenedor y cae estrepitosamente al piso.
El ministro trata de hacer una broma para distender la “pelada” y dice:
-Tenedor con "T"… se acuerda de mí… ¡Teresa!
Todos sonríen y la cena sigue.
En un momento, a Don Mario se le cae un gran pedazo de zanahoria, que llama la atención de todos.
El secretario privado trata de aplicar la misma fórmula que Montanaro:
-Zanahoria con “S”…  se acuerda de mí… ¡Cecilia!

***

Stroessner y Don Mario viajan a Venecia, Italia. Tras un primer recorrido por la ciudad, el general le pregunta a su secretario:
-¿Qué te parece Venecia, Mario?
-Muy linda, mi general. ¡Lástima que vinimos en época de inundación!

***

Mario Abdo escucha que Montanaro ha ordenado la compra de un helicóptero último modelo a un proveedor norteamericano, y aunque nunca había visto uno en su vida, también pide que se le traiga otro. “¡Pero que sea con aire acondicionado, no importa el precio, porque aquí en Paraguay hace mucho calor!”, exige.
Cuando finalmente el helicóptero llega y aterriza en el patio del Palacio de Gobierno, Don Mario es avisado para ir a recibir su nueva adquisición. Sale contento de su despacho, pero apenas asoma afuera y ve a la aeronave funcionando, con la hélice girando a pleno, se indigna e increpa al proveedor:
-¡Ustedes los yanquis son unos estafadores…! Yo le pedí bien que me traiga un helicóptero con aire acondicionado… ¡pero me trajo uno con ventilador de techo!

***

Don Mario asiste a la recepción al nuevo embajador de España. A su llegada, el canciller cumple en presentar al secretario privado de la Presidencia y al diplomático.
-¡Con el mayor de los placeres…! –dice el embajador, haciendo una reverencia.
Y Don Mario no se queda atrás, haciendo otra reverencia:
-¡Con el menor de los Benítez…!

***

Mario Abdo llega a Mburuvicha Roga y pide hablar con Stroessner. Cuando el dictador lo recibe, el secretario privado le pide por favor que lo acompañe al fondo de la casa, porque debe pedirle algo muy personal y urgente.
El general se muestra intrigado, le pregunta por qué no le puede hablar allí en el despacho, donde igual hay mucha privacidad, pero el otro le insiste y le ruega: tiene que ser en el fondo.
Stroessner finalmente accede y caminan hasta el fondo del patio, donde Don Mario finalmente le dice que necesita dinero, y le pide que le de la licitación de alguna obra pública.
-¿E’a, y eso nomas piko…? –se sorprende Stroessner-. Es un vyroreí, ¿por qué me hiciste venir hasta el fondo para pedirme eso… si podías hacerlo en el despacho?
-Es que quería asegurarme de que me conceda mi pedido –explica el secretario-. ¡Es que toda la gente siempre dice que, muy en el fondo, usted es bueno!

***

Don Mario, Stroessner, Montanaro y Godoy Giménez viajan en avión, cuando de repente hay fuertes sacudidas y el piloto grita:
-¡Emergencia…! ¡Colóquense el paracaídas y salten de a uno!
Mario va directamente a la puerta del avión, dispuesto a arrojarse, cuando Stroessner le grita:
-¡Mario Abdo, no te pusiste el paracaídas!
Y el secretario responde con una sonrisa, mostrando un pequeño frasco de color verde:
-¡No se preocupe, mi general! ¡Tengo Mentolatum… “para caídas y golpes”!.

***

(¿Conocés algún otro chiste de Don Mario? Animáte a compartirlo…).

5 comentarios:

  1. Don Mario es invitado a Bolivia a un concurso de inteligencia y estan todos los secretarios presidenciales de las Américas y en las primeras pruebas dicen : A VER DIGAN PALABRAS QUE USEN "HIPER" sale el de Argentina y dice "Hiperinflación" bien y todos aplauden a continuación dice el de Brasil "Hipermercado" bien y todos de nuevo aplauden, Don Mario alza la mano y dice "Farmacia" (???) y todos se quedan asombrados y el conductor del programa dice "Está mal" a lo que Don Mario agrega "Y Perfumeria" jajajajajajajajajajajaja

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  2. Yo recuerdo más o menos uno sobre él: Mario Abdo muere y va al cielo, algún santo o funcionario le da la bienvenida y le explica cómo son las cosas por ahí, el clima, el horario, le menciona algo sobre unos relojes que están en el cielo y le cuenta que existe uno para cada persona del planeta cuyas manecillas se mueven cada vez que el representante del reloj mete la pata... Mario Abdo le pregunta al santo dónde está el suyo, y el santo, después de confirmar su nombre y buscar en la computadora, le dice que su reloj se está usando como ventilador en la oficina de San Pedro.

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  3. El General va de invitado a la casa de Mario para jugar un partido de tenis en su nueva cancha recién terminada...ni bien observa Stroessner le pregunta; hey Mario...para qué mandó colocar tantas canillas de agua alrededor de la cancha???...a lo que Mario responde; "es que escuche que los jugadores pierden por SED..."

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  4. Mario Abdo llega al su casa y encuentra algo su hijo víendo una serie de televisión y pregunta; que estas viendo hijo el mismo responde; "Hawai 5 0. El responde; haya, que goleada.

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  5. Llega el Rey de España y todas las autoridades del país pasan a saludar a su alteza y su séquito. Don Mario llega hasta una de las señoras españolas y esta le dice:"Buen día. CONCHITA DE MARTINEZ"
    Y Don Mario le responde: "Mucho gusto, PILIN DE MANON"

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