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lunes, 9 de mayo de 2016

Las rejas de la libertad



Por Andrés Colmán Gutiérrez

Los símbolos más revolucionarios a veces resultan contradictorios.
Hace casi un año, para motivar a ponerse de pie y movilizarse en reclamo de una mejor educación, los alumnos del Colegio Cristo Rey se sentaron y quedaron inmóviles, todos juntos en el suelo.
Así impusieron las célebres "sentatas", que se extendieron en oleada por colegios de todo el país, creando un clima de indignación y rebeldía ciudadana, generando la multitudinaria marcha de secundarios del 18 de setiembre de 2015 y abriendo puertas a la gran revuelta estudiantil universitaria de #UNAnotecalles.
Paradoja u oxímoron: Convirtieron un gesto estático y pasivo –el de sentarse y quedarse quietos–, en un dinámico elemento movilizador.
Esta semana, los chicos y chicas de la Organización Nacional Estudiantil fundaron otro poderoso símbolo, que ya está grabado en el inconsciente colectivo paraguayo: el de la ventana de la esperanza y las rejas de la libertad.
En la mañana del martes, cuando los integrantes de la ONE tomaron el colegio República Argentina, en realidad pensaban ocupar todo el edificio, pero al percibir que la policía rompía la puerta para sacarlos, diez de ellos decidieron atrincherarse en un aula, que tiene una ventana con rejas hacia la calle.
Es una descascarada ventana con barrotes de metal, tan clásica en las casonas asuncenas de estilo colonial. Una ventana de postal turística, como la que describen músicos y poetas en románticas escenas de furtivas serenatas.
Esa ventana se volvió la más famosa del país, al ser el único nexo de comunicación de Camila, Éver, Brisa, Arnaldo, Sofía, Daniel, Rodney, Alfredo, Fátima y Darío con el resto del mundo. A través de esa ventana, aferrados a los barrotes, transmitieron su mensaje a los medios de comunicación, recibieron víveres y abrazos de solidaridad, percibieron cómo iba creciendo la ola de rebeldía cuya mecha ellos y ellas habían encendido, y desde allí contemplaron cómo el Gobierno acusaba el golpe y una ministra de Educación era derribada de su soberbia y su terca negación de la realidad.
Diez adolescentes tuvieron que encerrarse para ayudarnos a ser más libres. Tuvieron que suspender sus clases por la fuerza, para impartir la mayor lección de coraje cívico y de necesaria unidad para forzar los cambios. Contradictorio país, en el que los jóvenes educan a sus mayores.
La caída de una ministra no resuelve el problema, pero vuelve más visible el gran desafío. Pareciera que los jóvenes tienen claro lo que hay que hacer, pero para que puedan lograrlo necesitan que los sigamos acompañando solidariamente.
Hay una nueva ventana abierta al futuro y esta no tiene rejas. De todos depende que no vuelva a cerrarse.


(Publicado en la columna “Al otro lado del silencio”, sección Opinión del diario Última Hora, edición del sábado 7 de mayo de 2016)

sábado, 17 de octubre de 2015

La revuelta estudiantil en cuatro imágenes


Desde que se inició la histórica y masiva marcha de los estudiantes secundarios el viernes 18 de setiembre, en demanda de una mejor educación, también se estaba iniciando una inedita revuelta a la que se sumaron los estudiantes universitarios, y que se entroncó con la investigación periodística que venía publicando Última Hora sobre la rosca de corrupción armada por el entonces rector de la Universidad Nacional de Asunción, Froilán Peralta.

Ese mismo día, viernes 18, escribí mi columna semanal de opinión en ÚH -que se publica los sábados- sobre la marcha de los secundarios y las siguientes las dedicaría a la movida de los universitarios –que también empezó ese mismo día-, dos historias que se unieron formando una sola, creando la más conmovedora movilización social en toda la historia reciente del Paraguay, cuyo efecto en barrer con funcionarios corruptos ha sido calificado como “un tsunami estudiantil”.

Una querida lectora me sugiere que rescate las cuatro columnas semanales sucesivas y las publique en el blog, porque ella dice que ofrecen una linda visión en perspectiva de todo lo que ha venido sucediendo.

Así que, aquí está: La revuelta estudiantil en cuatro imágenes.


Menos flores y más educación

(Publicado el sábado 19 de septiembre de 2015).

Si hay un equivocado gesto mediático del que la ministra de Educación, Marta Lafuente, estará arrepentida, es el de haber salido a ofrecer un primaveral ramo de flores a los dirigentes de la marcha estudiantil, durante la sentata simbólica de protesta que realizaron este viernes frente al Ministerio.
Si acaso fue una idea suya, resultó ser un craso error. La creía mucho más inteligente. Si fue la recomendación de algún asesor de imagen, debería buscarse otros mejores con urgencia.
Cualquiera que haya seguido de cerca el desarrollo de esta singular movilización estudiantil, se tendría que haber dado cuenta de que sus contenidos apuntaban a diferenciarse críticamente de toda esa simbología oficial tradicional que identifica a la juventud con las flores y las fiestas, con la frivolidad y el "no te metas en cuestiones políticas", afirmando la idea de que los jóvenes son "la promesa del futuro" y no los protagonistas del presente.
Como era de esperarse, los líderes estudiantiles rechazaron elegantemente el ramo que les ofreció la ministra y utilizaron muy hábilmente la oportunidad para responder con certera ironía: "No queremos flores sino una mejor educación".
Precisamente, uno de los hermosos detalles de la marcha del viernes fue la estupenda oratoria de los dirigentes. Resultó motivador escuchar a chicos y chicas, aún adolescentes, expresándose con ideas tan claras y precisas, y con un lenguaje tan correcto, en comparación con tantos políticos y parlamentarios veteranos, que nos hacen sentir mucha vergüenza cuando los escuchamos discursear.
La oleada de los gritos juveniles ganando las calles de la capital, con sus muchas réplicas simultáneas en otras ciudades del interior, es uno de los acontecimientos más esperanzadores que han surgido en esta era de autoritarismo reciclado, de inmovilidad y de desencanto generalizado hacia los referentes de las organizaciones políticas y sociales.
Es lindo ver a tantos chicos y chicas con sus coloridos carteles y sus banderas rebeldes, abriéndose paso hacia un mejor futuro posible. La inesperada primavera estudiantil le regala a la sociedad paraguaya una sonrisa de optimismo y esperanza.
Habrá que ver cómo continua esta rebelión de las sentatas en las aulas y los patios escolares, para que no sea solamente burbuja mediática o bella flor de un día, como esas que a la ministra de Educación se les quedaron incómodamente entre las manos.


Una nueva alborada del periodismo y la sociedad

(Publicado el sábado 26 de septiembre de 2015).

Nunca antes había sucedido algo así...
Que una serie de reportajes de investigación, como los que Última Hora inició en mayo de este año sobre el gran robo al Estado en la Contraloría, derive en el juicio político, la renuncia forzada y el procesamiento de dos altos funcionarios del Estado, el contralor Óscar Velázquez y la subcontralora Nancy Torreblanca, era algo que resultaba impensable que pudiera suceder en Paraguay, reino de la impunidad y el oparei.
Nunca antes había sucedido.... pero sucedió. Contra todos los pronósticos.
Menos aún, que la siguiente serie de notas investigativas, iniciada el 8 de setiembre, esta vez sobre el esquema de corrupción montado por el rector de la Universidad Nacional de Asunción, Froilán Enrique Peralta, llegue a desencadenar una gran revuelta estudiantil, sacudiendo no solamente a toda la estructura del sistema universitario, sino a la misma sociedad paraguaya, era un acontecimiento que no cabía ni en las previsiones más optimistas.
Y menos aún que el hasta entonces todopoderoso rector, apodado el Ferrari, se vea forzado a pedir permiso y ocultarse, luego a ser imputado por inducción a un hecho punible, obligado a renunciar a su cargo y acabar detenido por la Justicia...
Nunca antes había sucedido.... pero sucedió. Contra todos los pronósticos.
Quizás fue el despertar de una mayor conciencia en los jóvenes, alimentado por la reciente visita del papa Francisco, quien les había exhortado: "Hagan lío, pero organicen el lío". ¡Y vaya que lo hicieron...!
Quizás fue la cosecha tardía de tantas otras luchas estudiantiles a través de la historia, desde la época de la dictadura stronista, tantas veces ahogada con represión y con sangre.
Quizás fue el efecto de una época de interconexión con el mundo a través de las redes sociales de internet, del conocimiento abierto, de la globalización que supera a la isla de mediocridad y censura.
Quizás fue el simple hartazgo de una sociedad por tantos años sometida a la corrupción y a la narcopolítica, obligada a callar y a tener miedo.
Quizás fue todo eso y mucho más.
Lo cierto es que de pronto nos encontramos con un inédito setiembre de primavera anticipada, de calles y predios invadidos por gritos juveniles, por banderas coloridas y letras de rebeldía, por cadenas humanas de solidaridad y esperanza, por consignas de fortalecida intransigencia, con un hashtag (etiqueta) que se volvió símbolo de esperanza: #UNAnotecalles.
Es una nueva alborada del periodismo investigativo, pero sobre todo una nueva alborada de la sociedad, que nos obliga a no dormir en los laureles, a dar más y mejor cada día. Porque a #UNAnotecalles le debe seguir un #PARAGUAYnotecalles.



Quiénes están detrás de #UNAnotecalles

(Publicado el sábado 3 de octubre de 2015).

Primero dijeron que  el presidente Horacio Cartes  operó desde las sombras los hilos de la gran revuelta estudiantil, pasándole la factura al senador Calé Galaverna, por haberlo desafiado en las internas de la ANR, y que permitió denunciar el esquema de corrupción del ahora ex rector de la UNA, Froilán Peralta,  que acabó  en su inaudita renuncia, procesamiento y cárcel.
Cuando lo escuché, no pude evitar la risa. ¿En serio creen que Cartes pueda influenciar a los estudiantes que forjaron su liderazgo criticando la acción represiva de este Gobierno y la corrupción de la actual clase política? En el eventual caso de que pudiera hacerlo, ¿sería Cartes tan necio como para ayudar a despertar al gigante que hoy está devorando gran parte de su base de sustentación político-partidaria?
Después dijeron que es el ex presidente y ex obispo Fernando Lugo quien imparte instrucciones a los líderes de la revuelta, como una manera de elaborar su próximo regreso a la presidencia. Otra vez la risa. ¿En serio...? ¿Lugo...?
Aunque una figura muy ligada a Lugo, el ex decano de Arquitectura y candidato a intendente municipal de Asunción por el Frente Guasu (entre otras organizaciones), Ricardo Meyer, se ha convertido en figura clave al ser nombrado rector interino de la UNA, lo más probable es que acabe perjudicado por la decisión de mantener su candidatura electoral, en contra de la idea de que habría hecho historia ayudando a consolidar la más importante reforma estudiantil en el Paraguay.
Entre los inventados padrinazgos por derecha e izquierda, la masiva movilización de los estudiantes universitarios –con su impresionante réplica a nivel secundario– continúa sacudiendo no solo a la estructura corrupta y dictatorial de la UNA, sino a la misma sociedad paraguaya.
Quienes se sienten amenazados por la primavera estudiantil, acusan que "es una movilización política". ¿Y qué tiene de malo que lo sea? Solo con el verdadero sentido aristotélico de la política –la búsqueda del bien común– se puede construir una sociedad mejor, desde los espacios de la democracia participativa.
A diferencia de la práctica perversa que convirtió a las facultades en seccionales coloradas, comisarías policiales y antros de prostitución, en la actual revuelta estudiantil conviven pensamientos e ideologías diversas, que se enriquecen en el conflicto y las diferencias, construyendo una unidad social pocas veces vista en nuestra historia.
La lucha es de los estudiantes. Pero los que acusan tienen razón al señalar que hay fuerzas por detrás. Están los padres, las madres, los abuelos, emocionados de que sus hijos y nietos protagonicen el cambio que ellos no pudieron. Están los niños y las niñas, que crecerán seguramente con menos miedo y más conciencia. Y está la gente: toda una sociedad que ya había bajado los brazos ante la corrupción y la narcopolítica, y que hoy se da el lujo de volver a soñar con un Paraguay diferente.


Cuando los jóvenes enseñan a los mayores

(Publicado el sábado 10 de octubre de 2015).

Hay lecciones esenciales en la vida, que no se aprenden en las aulas. Por el contrario: a veces para aprender o impartir la clase más magistral, hay que salir de las escuelas, colegios y facultades.
Probablemente eso está ocurriendo con las revueltas estudiantiles universitarias y secundarias, que en estos días siguen conmoviendo e interpelando a gran parte de la sociedad paraguaya.
Es compresible el temor de muchos padres de familias, incluyendo a sectores de los mismos estudiantes, de que los paros académicos y administrativos les hagan perder el semestre o todo el año lectivo. Han invertido esfuerzo, dinero y tiempo, y les preocupa que los estén perdiendo y ya no los puedan recuperar.
Pero como lo señalaba en estos días en un posteo en Twitter que resultó polémico y provocó mucha discusión: Perder un semestre o un año de estudios no es tanto sacrificio... cuando a cambio se puede ganar un mejor país.
Con sus respectivas movilizaciones, tanto los chicos y chicas de la universidad, como los de la secundaria, nos están mostrando a los más adultos cómo se pueden empezar a forzar los cambios que siempre hemos ansiado, y a los que antes no nos hemos animado, al menos con la fuerza y la unidad suficiente como ellos y ellas lo están haciendo.
Por ejemplo, el caso de los secundarios. Fue tan contundente su movilización, que obligaron a que el propio presidente de la República, Horacio Cartes, los invitara a reunirse con él y parte de su Gabinete, en el Palacio de Gobierno.
Parecía una inteligente acción de márketing desde el poder. Recibirlos, escucharlos, tomarse una linda foto para la prensa y luego despedirlos con lindas promesas, que no necesariamente había que cumplir. Era el populista método de siempre. Pero no, estos chicos y chicas exigieron puntos concretos, pidieron la firma de un acuerdo de compromiso, pusieron un plazo y al no obtener respuestas fueron al paro y volvieron a la calle, desnudando la hipocresía oficial.
Por ejemplo, el caso de los universitarios, a los que muchos acusan de intransigentes. Sin renunciar a las cuestiones esenciales de su lucha, accedieron a que se elija un nuevo rector de la UNA para que los funcionarios puedan cobrar sus salarios, pero obligan a la nueva autoridad a firmar una carta de compromiso, asegurando los mecanismos para la reforma estatutaria y para una participación democrática de los estudiantes en todo el proceso.
Algo nuevo está naciendo en la universidad, en los colegios, y por contagio, en la misma sociedad.

Hoy son los jóvenes quienes nos enseñan a los mayores. 
Ojalá aprendamos.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El Septiembre Estudiantil: Así se inició la investigación sobre Froilán


La serie de reportajes “Festín de rubros docentes en la UNA”, que empezó a publicarse en Última Hora el 8 de septiembre, reveló un amplio esquema de presunta corrupción, dirigido por el rector Froilán Peralta. Nadie esperó que la investigación periodística iba a despertar una gran movilización estudiantil.

#CrónicasDeLaMemoria 


Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Todavía no se apagaban los fuegos de la histórica investigación periodística que había provocado el juicio político, la renuncia y el procesamiento del contralor Óscar Velázquez y de la subcontralora Nancy Torreblanca, cuando la incansable reportera Rossana Escobar, con apoyo de otros colegas del equipo de investigación de Última Hora, ya tenía lista una nueva serie de reportajes, esta vez sobre un esquema de presunta corrupción montado por el rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Froilán Enrique Peralta.
Como es procedimiento habitual -y lo establece el código de ética de ÚH-, antes de la publicación Rossana buscó a Peralta y a las personas de su entorno afectadas por la investigación, para comunicarles lo que iba a publicar y pedirles sus respectivas versiones al respecto.
Al parecer, en un aparente intento por desactivar la publicación, el rector dispuso que una de las principales involucradas, su secretaria Tatiana Cogliolo, una joven maestra parvularia que cobraba como profesora en la Facultad de Veterinaria, facturando 12,6 millones de guaraníes mensuales, siendo además pariente político del rector, renuncie a su cargo.

Probablemente pensaba que al desvincularla del cargo la investigación periodística iba a perder sustento y quizás ni llegaría a publicarse, pero los periodistas sabían que el caso Tatiana era solamente la punta del ovillo de una serie de irregularidades.


 LA PRIMERA CHISPA

El martes 8 de septiembre, con un título a cuatro columnas al pie de la portada, “Renuncia secretaria del rector de la UNA ante investigación de ÚH”, el diario inició la publicación de la serie, que ocupaba toda la página 25, en la sección País, con el acápite “Festín de rubros docentes en la UNA”.
Si, era una acusación grave, pero afortunadamente la principal denunciada ya había renunciado antes de que empiecen la publicaciones. “¡Fiuuu…!”, habrán respirado aliviados.
Sin embargo, en la edición del día siguiente, miércoles 9 de septiembre, el maldito diario volvía otra vez al ataque.
Esta vez publicaba dos páginas (22 y 23), agregando varios otros casos: “Familiares de secretaria del rector cobran como profesoras fantasmas”.
El reporte revelaba que Froilán, además de haber nombrado a su secretaria Tatiana como profesora de Veterinaria, también había dado rubros de docente a la mamá y una prima de esta, sin que las mismas tengan títulos universitarios.
El jueves 10 hubo otras revelaciones: “Rector nombró hasta a la hermanita colegiala de su secretaria en la UNA”.
Y además se publicó un reporte que causó mucha indignación: los representantes estudiantiles ante el Consejo Directivo de la UNA, Rodolfo Antonio Brassel y José Enrique Osorio, tras ser requeridos por los periodistas de ÚH, decidieron llamarse a silencio. Ambos también habían sido denunciados por cobrar mensualmente millonarios rubros como docentes.
Desde entonces, día tras día, el diario fue dando a conocer más y más revelaciones sobre el nivel de podredumbre en el Rectorado de la UNA, sin que en principio se produzcan muchas reacciones, ni de las instituciones encargadas de investigar y actuar, ni tampoco de docentes y alumnos.
Hasta que, casi una semana después, el lunes 14 de setiembre, a pocos días de una anunciada marcha nacional de estudiantes secundarios en reclamo de una mejor educación, la Fiscalía dispuso iniciar una investigación en el rectorado de la UNA, en base a las publicaciones de ÚH.
Ese mismo día, también la Contraloría anunció que empezaba una auditoría en el Rectorado, acerca de las mismas denuncias.


La primera chispa

El martes 8 de septiembre, con un título a cuatro columnas al pie de la portada, "Renuncia secretaria del rector de la UNA ante investigación de ÚH", el diario inició la publicación de la serie, que ocupaba toda la página 25, en la sección País, con el acápite "Festín de rubros docentes en la UNA".
En la edición del día siguiente, miércoles 9 de septiembre, incluyó dos páginas con más revelaciones: "Familiares de secretaria del rector cobran como profesoras fantasmas".
El reporte relataba que Froilán, además de haber nombrado a su secretaria Tatiana como profesora de Veterinaria, también había dado rubros de docente a la mamá y una prima de esta, sin que las mismas tengan títulos universitarios.
El jueves 10 hubo más datos: "Rector nombró hasta a la hermanita colegiala de su secretaria en la UNA".
Además se publicó un reporte que causó mucha indignación: los representantes estudiantiles ante el Consejo Directivo de la UNA, Rodolfo Antonio Brassel y José Enrique Osorio, tras ser requeridos por los periodistas de ÚH decidieron llamarse a silencio. Ambos también habían sido denunciados por cobrar mensualmente millonarios rubros como docentes.
Desde entonces, día tras día, el diario fue dando a conocer más y más detalles sobre el nivel de podredumbre en el Rectorado de la UNA, sin que en principio se produzcan muchas reacciones, ni de las instituciones encargadas de investigar y actuar, ni tampoco de docentes y alumnos.
La intervención de la Coordinadora de Abogados del Paraguay, que presentó una denuncia penal en base a las revelaciones de Última Hora, fue fundamental para que intervenga la Justicia.
Casi una semana después de la primera publicación, el lunes 14 de setiembre, a pocos días de una anunciada marcha nacional de estudiantes secundarios en reclamo de una mejor educación, la Fiscalía dispuso iniciar una investigación en el rectorado de la UNA, en base a las publicaciones de ÚH.
Ese mismo día, también la Contraloría anunció que empezaba una auditoría en el Rectorado, acerca de las mismas denuncias.

Publicaciones ÚH


La primavera de los secundarios

El viernes 18, la realización de la Marcha Nacional de Colegios Públicos y Privados (MNCPP) sorprendió gratamente por su alta participación y su muy buena organización.
Cerca de 10.000 estudiantes, en su mayoría aún niños, niñas y adolescentes, partieron desde la plaza Italia de Asunción, hicieron una sentata simbólica frente a la sede del Ministerio de Educación, rechazaron las flores que les ofreció la ministra Marta Lafuente, pero obtuvieron el compromiso de una mesa de negociaciones, y siguieron caminando con sus banderas, carteles, gritos y cánticos, hasta la plaza de Armas, frente al Congreso Nacional, donde celebraron anticipadamente el inicio de la primavera y Día de la Juventud, reiterando su decisión de seguir movilizados en la lucha por una verdadera reforma educativa.
Aunque la fiesta era de los secundarios, el tema de la revuelta en la UNA ya ocupó un fuerte foco de atención en la marcha. Los universitarios se congregaron en la plaza de la Democracia y marcharon desde allí hasta la plaza de Armas, para unirse con los secundarios. "¡Fuera Froilán!", "No más seccionales en las facultades", eran las principales consignas.
Los estudiantes de la facultad de Veterinaria UNA (donde Froilán había sido decano y lo seguía controlando como un feudo propio) denunciaron que varios docentes intentaron impedir que participen de la marcha, al resolver tomarles exámenes repentinamente y exigirles presencia en las aulas, a la misma hora de la movilización.
Tras la marcha, los universitarios se congregaron frente al edificio del Rectorado, en el Campus de San Lorenzo, en la tarde de ese jueves, en una larga asamblea con micrófono abierto que se prolongó hasta horas de la noche.

Ya estaba decidido, aunque aún eran pocos, iban a comenzar una vigilia en ese lugar desde el lunes 21, esperando la reunión del Consejo Superior Universitario que debía realizarse el martes 22 para analizar el caso Froilán.



La desaparición de Froilán

El domingo 20, el tema estalló en los programas periodísticos de televisión. Froilán Peralta eligió a qué programa ir, aunque varios lo habían convocado, y asistió al programa Cara o Cruz, conducido por Enrique Vargas Peña y Jorge Torres Romero en Unicanal, pero una gran cantidad de estudiantes universitarios se congregó frente al local del medio con intenciones de "escracharlo".
Durante la entrevista en estudios, Froilán anunció que no pensaba renunciar, pero que iba a pedir permiso hasta que termine la investigación del Ministerio Público y la Contraloría.
El programa periodístico AAM (Algo Anda Mal), que conduce Santiago González y un equipo de periodistas en Canal 13, puso un móvil en vivo en la calle, frente a Unicanal, y pudo registrar el momento en que el rector fue sacado del interior del edificio por una patrullera policial, avanzando a contramano, en medio del abucheo de los manifestantes.
Esa fue la última vez que el rector de la UNA fue visto en público. El lunes 21, a la mañana, se instaló la asamblea permanente de los estudiantes frente al local del Rectorado, que en la práctica fue una toma simbólica por parte de los alumnos de su propia universidad. El número fue creciendo a medida que pasaban las horas y para la noche ya eran miles. Se iniciaba una jornada de vigilia memorable en vísperas de una apresurada reunión del Consejo Superior Universitario, convocada por el mismo Froilán para la mañana del martes, a fin de tratar su pedido de permiso al cargo. La consigna de los estudiantes pendía como una espada de Damocles sobre la anunciada reunión: No al permiso, renuncia inmediata.

Rehenes por un día

El martes 22, el Campus de la UNA amaneció totalmente ocupado por los estudiantes, que seguían llegando como una marea humana incontenible.
Los miembros del Consejo Superior Universitario -12 decanos de Facultades, 12 representantes docentes, 4 representantes de graduados no docentes y 8 representantes estudiantiles- se reunieron en medio de un clima de gran tensión, a puertas cerradas.
El rector Froilán Peralta no asistió, solo hizo llegar su carta con su pedido de permiso. Los integrantes del Consejo decidieron aceptar el permiso, por 36 votos a favor y uno en contra (de Ricardo Meyer, decano de Arquitectura), lo cual encendió aún más la indignación de los estudiantes, que permanecían afuera y exigían la renuncia inmediata del rector.
En una segunda sesión, los miembros del Consejo firmaron una resolución exigiendo a Froilán que renuncie al cargo y convocaron a una Asamblea Universitaria para el martes 29 de setiembre, en la cual analizarían la situación.
Lo resuelto encrespó aún más los ánimos de los estudiantes, que decidieron bloquear todos los accesos al Rectorado y no permitir la salida de los miembros del Consejo, quienes quedaron como rehenes de los manifestantes durante cerca de 17 horas y recién pudieron retirarse en horas de la noche, con la mediación de un grupo de agentes de la Fiscalía.

La noche de las "come-documentos"

Un hecho que precipitó la resolución del conflicto fue lo ocurrido en la noche del jueves 24, cuando los estudiantes sorprendieron a la jefa del departamento de Talento Humano del Rectorado, María del Carmen Martínez, y a las funcionarias Leticia Isabel Deggeller Martínez y Luz Aquino, dentro del edificio del Rectorado, aparentemente destruyendo documentos y borrando archivos comprometedores.
La acción de los estudiantes, que rodearon a una patrullera de la empresa de seguridad que presta servicios, permitió evitar que una de ellas se escape con algunos papeles y las otras dos intentaron ocultarse bajo escritorios y toallas, pero fueron fotografiadas y filmadas por los estudiantes.
El conflicto fue transmitido en vivo por canales de televisión durante largas horas, mientras los estudiantes exigían que representantes de la Fiscalía se hagan presentes para intervenir en el hecho, pero la respuesta se dilató inexplicablemente por más de cuatro horas, instalando una sensación de complicidad de parte del Ministerio Público.
Un dato pintoresco es que las mujeres fueron acusadas por los estudiantes de haberse tragado varios papeles, con el propósito de destruir evidencias, lo cual les ganó el mote de "come-documentos".
Finalmente, las tres mujeres fueron detenidas y en su poder se encontraron algunos documentos que comprometían aún más al rector y a las personas de su entorno, incluyendo a dos de las mujeres involucradas, que resultaron ser parientes del mismo.
El escándalo que produjo el incidente y la indignación que causó en la opinión pública fue un factor decisivo para que el Ministerio Público anuncie al mediodía la imputación de Froilán Peralta por inducción a un hecho punible.
Poco después de las 15.00, uno de los hermanos de Froilán anunció que el rector de la UNA renunciaba a su cargo y se presentaba en la Fiscalía de Delitos Económicos para ponerse a disposición de la Justicia.

Periodismo y sociedad

Hasta los más agudos analistas de la realidad social y política sostienen que la dimensión que adquirió la protesta juvenil es "inesperada e inédita", como lo califica el investigador Alfredo Boccia Paz.
Las cada vez mayores adhesiones de estudiantes de otras universidades, como los de la Universidad Católica, la Universidad Autónoma de Asunción, la Universidad Americana y varias del interior del país, además de sectores sociales, empresariales y grupos de artistas, han colocado a la revuelta estudiantil en el foco central de la vida del país, logrando que gran parte de la población esté pendiente de su desarrollo.
La prolongada ausencia o desaparición mediática del rector -con permiso- de la UNA ha merecido burlas y críticas en las redes sociales en Internet, inspirando múltiples memes o caricaturas que se preguntan: "¿Dónde está Froilán?", sugiriendo las más disparatadas probabilidades.
Pero al mismo tiempo en que los acontecimientos marcan un "despertar estudiantil" y abren el debate sobre la corrupción y el control político autoritario que hasta ahora ha imperado en la universidad, planteando la necesidad de una reforma profunda del sistema educativo, por otra parte, lo ocurrido revaloriza la importancia del periodismo investigativo como herramienta para desnudar la corrupción y las injusticias, ejerciendo un rol de contralor del poder y favoreciendo la transparencia en favor de la institucionalidad democrática.
Así como la serie de reportajes sobre los presuntos hechos de corrupción que afectaron al contralor Óscar Velázquez y la subcontralora Nancy Torreblanca lograron que por primera vez un trabajo de investigación periodística desencadene un juicio político, la renuncia al cargo y el procesamiento de dos altos funcionarios estatales -con una importante movilización de sectores de la ciudadanía en las calles y en las redes sociales-, esta actual serie sobre las andanzas del rector de la UNA es la primera que motiva toda una histórica movilización estudiantil, de amplia repercusión nacional.

También es un hecho muy destacable que un tema investigado por periodistas de un diario muy rápidamente haya sido asumido por los colegas periodistas de otros medios y se imponga como un tema de interés nacional.


Historia de las luchas estudiantiles en el Paraguay


 En 1969 se dio la mayor movilización de secundarios y universitarios ante la visita de Rockefeller. Una fuerte represión mató aquella eclosión, que intentó repetirse con el MI en los 70, la FEUP en los 80 y el MOBE en los 90. Esta es la historia que antecede al "estudiantazo" del 2015.

#CrónicasDeLaMemoria

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

El 19 de junio de 1969, el gobernador del estado de Nueva York, Estados Unidos, el multimillonario Nelson Rockefeller, visitaba oficialmente el Paraguay, en representación del presidente norteamericano Richard Nixon, para estrechar lazos con el gobierno del general Alfredo Stroessner, quien llevaba 15 años en el poder.
La presencia del magnate se vio empañada por una serie de barricadas que se alzaron súbitamente en las calles de Asunción, en los trayectos por donde la comitiva debía transitar.
El mismo día de su llegada, un numeroso grupo de estudiantes del Colegio Nacional de la Capital (CNC), con la adhesión de alumnos de otros colegios secundarios, cerraron completamente la avenida Eusebio Ayala, frente a la sede del centro educativo.
"Se rompieron los vidrios de parabrisas de algunos ómnibus que trataron de pasar forzando el bloqueo. Hubo una fuerte represión policial, y a partir de ese entonces, que era entre la tarde y la noche del 19 de junio de 1969, se organizaron decenas de manifestaciones con fuertes represiones", recuerda el periodista e historiador Roberto Paredes, quien era alumno del CNC y fue protagonista del levantamiento.
Los colegios San José y Cristo Rey, al igual que las facultades de Ingeniería y Medicina de la UNA, fueron también los ejes de la fuerte lucha social, en que secundarios y universitarios fueron por igual protagonistas.

Aquel trágico octubre

No era la primera vez que el movimiento estudiantil ganaba protagonismo en las luchas sociales y políticas, en la historia paraguaya.
Ya lo había hecho en los años previos a la Guerra del Chaco, cuando alumnos de varios colegios se movilizaron durante el gobierno del liberal José P. Guggiari, para exigir la defensa de la soberanía, ante las amenazas de invasión territorial por parte de Bolivia.
El 23 de octubre de 1931, centenares de estudiantes del Colegio Nacional de la Capital, de la Escuela Normal y de la Facultad de Medicina, marcharon por las calles de la ciudad hasta el Palacio de Gobierno, donde exigieron hablar con el presidente.
La respuesta fue el ametrallamiento contra los manifestantes por parte de la guardia presidencial, dejando un saldo de 11 muertos y 29 heridos. Una tragedia que derivó en el juicio político al presidente Guggiari, del cual resultó absuelto, pero que finalmente desembocó en la guerra contra Bolivia (1932-1935).

Los jóvenes, entre los pocos que se opusieron

Cuando el general Alfredo Stroessner llegó al poder el 4 de mayo de 1954, con un golpe militar contra el presidente Federico Chávez, casi no encontró oposición política, debido a la anarquía e inestabilidad que reinaba en el país, con varios dirigentes históricos en el exilio.
Entre los pocos grupos disidentes, principalmente jóvenes febreristas y comunistas, había dirigentes estudiantiles, quienes el 10 de mayo de 1954 realizaron un primer mitin de protesta contra el golpe, en la céntrica plaza frente al cine Victoria, en Asunción.
Entre el 10 y el 30 de abril de 1956, estudiantes universitarios protagonizaron grandes manifestaciones callejeras contra el régimen, por haber implementado el Estado de Sitio y cometer varios hechos represivos contra dirigentes sociales y políticos.
Las movilizaciones le costaron el cargo al entonces ministro del interior, Tomás Romero Pereira, por no haberlas reprimido. En su lugar fue nombrado el jefe de policía, Edgar L. Insfrán, quien inició una verdadera cacería de brujas contra los dirigentes estudiantiles, secundados por su nuevo jefe de policía, el coronel Ramón Duarte Vera.
En agosto de 1958, los estudiantes apoyaron la gran huelga general obrera que conmocionó al país.
El 28 de mayo de 1959, la policía montada atropelló otra manifestación estudiantil que protestaba contra la suba del pasaje en el transporte público, oportunidad en que fue agredido el legislador Miguel Ángel González Casabianca, en las inmediaciones de la Plaza Italia, en Asunción. Éste episodio derivó en la clausura del Congreso Nacional, por parte del régimen stronista, y en el exilio de varios dirigentes y parlamentarios colorados.
Pero el gran protagonismo de los jóvenes estudiantes ocurrió en junio de 1959, durante la visita de Rockefeller, cuando los secundarios y universitarios tomaron las calles, paralizaron actividades y se enfrentaron abiertamente con la policía. La dictadura los tomó como el principal blanco de la represión y se dispuso a acabar con la rebeldía juvenil.

El recordado Movimiento Independiente (MI)

A partir de entonces se inició un proceso de "coloradización" de los centros estudiantiles universitarios, en muchos casos a través de actos de fuerza, tomando por asalto las asambleas y anulando a los opositores.
Pero un sector de los estudiantes se negó a ser sometido, y entre 1966 hasta 1977 formaron el Movimiento Independiente (MI), movilizándose principalmente en defensa de la soberanía, acerca de las diferencias que se mantenían con Brasil en cuestiones energéticas y de límites, en el proceso de negociaciones que luego desembocaría en la construcción de la represa de Itaipú.
El MI mantenía un semanario llamado Frente, que cuestionó duramente las condiciones en que el régimen paraguayo firmó el Tratado de Itaipú, hasta que sufrió una fuerte represión en 1977.
Uno de los momentos memorables fue cuando el MI logró organizar un debate televisado entre el líder opositor liberal Domingo Laino y el entonces director de la Administración Nacional de la Electricidad (ANDE) y hombre fuerte del stronimo en cuestiones energéticas, el ingeniero Enzo Debernardi.
"Derecho y Economía de la UNA encabezaban las tropas coloradas que amenazaban y asaltaban las asambleas estudiantiles. Los centros independientes se defendían a muerte, con una valentía admirable en aquellos tiempos. En la UNA, Medicina e Ingeniería eran los bastiones de la oposición. En la UC, Filosofía, Contables y Derecho no se dejaban comprar ni amedrentar por las pandillas de pyrague y funcionarios públicos alcoholizados que atracaban los recintos universitarios", recuerda el periodista y catedrático Ilde Silvero.
Basilio y Pon Bogado Gondra, Jorge y Ricardo Canese, José Carlos y Guido Rodríguez, Javier y Pepe Arnella, Jorge Lara Castro, Pepito Morínigo, José Guggiari, José Luis Simón, Oscar Rodríguez C., Emilio Pérez Chávez, Line Bareiro, Antonio Pecci, Coco Arce, Julio César Barreto, Adolfo Ferreiro, Mario Torres, José Bellasai, Luis Antonelli, María Celia Frutos, Jorge Heisecke, Melquíades Alonso, Luis Sánchez, Alfredo Carrillo, entre otros, fueron dirigentes del MI.
"En julio de 1977, la Policía apresó a la mayoría de los dirigentes del MI, los metió en el tenebroso Departamento de Investigaciones y tras terribles sesiones de torturas, unos pocos fueron liberados, otros enviados como presos políticos a Emboscada y otros lanzados inmisericordemente al exilio. La brutal represión fue el certificado de defunción del MI", narra Silvero.

La universidad tomada por la dictadura

El control de las universidades y centros estudiantiles por parte del régimen se hizo mucho más fuerte.
"Los colorados conquistaron no solo centros de alumnos de diversas facultades de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) o la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UCA), sino que también lograron controlar la Federación Universitaria del Paraguay (FUP), subordinándola directamente a directivas emanadas del partido oficialista y, más específicamente, a las directivas de lo que más tarde se constituyó como la corriente militante del partido colorado", destacan los investigadores José Carlos Rodríguez y Benjamín Arditti, en su libro La sociedad a pesar del Estado.
El accionar oficialista resultó efectivo, según los autores, ya que si bien existieron organizaciones estudiantiles luego de la represión a la última gran movilización universitaria de 1969, sobrevino un periodo de casi dos décadas de repliegue del activismo universitario.
Las  movilizaciones opositoras políticas de los liberales del PLRA y de los demás partidos del Acuerdo Nacional, en la década del 80, junto a las movilizaciones sociales de Médicos y Estudiantes del Hospital de Clínicas, así como el renovado dinamismo en organizaciones obreras y campesinas, influyó positivamente en la recuperación del movimiento estudiantil independiente.
Facultades como Medicina UNA, Ingeniería UNA, Filosofía UCA, Arquitectura UNA, Ciencias Contables UCA, mantuvieron frentes y movimientos contestatarios que fueron ganando espacios, hasta ganar electoralmente los centros de estudiantes a los colorados stronistas, y fueron uniendo fuerzas.
Uno de los primeros logros importantes fue la formación del Movimiento 24 de Abril, que se creó el 25 de abril de 1986, en Asunción, en plena efervescencia de las movilizaciones de Clínicas, sellando la unión de varios centros y  movimientos independientes de la UNA y la UCA.

FEUP: La reconquista de la universidad

Aquello fue el primer paso para la creación de la Federación de Estudiantes Universitarios del Paraguay (FEUP), la mayor y más importante central estudiantil formada en el país, que  se lanzó oficialmente el 24 de abril de 1987, en un gran acto que reunió a más de 5.000 personas, en los patios del ex Seminario Metropolitano.
La fecha fue elegida por su gran simbolismo, ya que recordaba la mayor movilización en torno a la lucha del Hospital de Clínicas, el 24 de abril de 1986, y que concentró la gran participación de los estudiantes.
La capacidad de convocatoria en el acto de lanzamiento de la FEUP fue considerada mayor a todos los actos que había realizado hasta el momento cualquier organización social o política opositora, durante la lucha contra el stronismo.
Entre las reivindicaciones de la FEUP, se mencionaba la defensa de la autonomía gremial, tanto en relación al gobierno y al Partido Colorado, como asimismo en relación a los partidos opositores y a la Iglesia; la lucha por una participación efectiva en los procesos de decisión al interior de la Universidad; la promoción de la libertad ideológica en la educación, para así lograr una real democratización de la Universidad y la sociedad; y por último, el respeto a la autonomía universitaria y la no injerencia de los partidos o de la Iglesia en la conformación de las propuestas estudiantiles.

Tras la dictadura, nuevos desafíos

Con la caída del régimen stronista, tras el golpe militar del 2 y 3 de febrero de 1989, la FEUP perdió su fuerza y el movimiento universitario se fragmentó.
Algunas nuevas formas de organización surgieron con la creación del Centro de Estudiantes Universitarios del Interior Residentes en Asunción (CEUNIRA), que empezó a articularse ya en 1988, aun durante el stronismo, como la Coordinadora de Estudiantes del Interior, y que en abril del 89 se convierte en Centro.
Esta organización fue protagonista de importantes luchas en los años 90, por un lado logran la obtención de becas y sitios de residencias para estudiantes universitarios llegados del interior a la capital, como en su paulatina inserción en esferas de la conducción de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), buscando lograr prácticas más democráticas en las facultades.
Marcos Ibáñez, uno de los dirigentes fundadores del Ceunira, recuerda que participaron de varias marchas e incluso de tomas del Rectorado, denunciando las mismas irregularidades que se denuncian actualmente.
"En la era Berganza - Peralta me abrieron un sumario que tiene 200 páginas y me sacaron de la carrera de Derecho, luego de haberme recibido de periodista, por denunciarles por desvío de fondos del presupuesto de la UNA. Fue luego de una de las tomas del Rectorado de la UNA", recuerda Ibáñez.

Los secundarios, una lucha constante

Aunque desde su rol protagónico en 1969 no habían vuelto a salir a las calles en gran número, sin embargo el movimiento de estudiantes secundarios se reorganizó tras la caída de la dictadura, en torno a una de sus principales reivindicaciones: la obtención del boleto estudiantil.
En octubre de 1999, respondiendo a una iniciativa de la organización no gubernamental Decidamos, representantes de un total de 12 colegios secundarios se reunieron en la sede de la universidad privada Columbia, en Asunción, donde dieron nacimiento al Movimiento por la Obtención del Boleto Estudiantil (MOBE).
Fue el inicio de una larga lucha que se extendió con marchas y movilizaciones por la capital y varias ciudades del interior del país, con arduas negociaciones con autoridades del Ministerio de Educación, de Municipalidades y de empresas transportistas, y que daría sus primeros resultados en la primavera del 2000, cuando muchos estudiantes pagaban por primera vez un medio pasaje en las línea de transporte público, para llegar hasta sus colegios.
"Desde el año 2000 el boleto estudiantil se aplica 'plena e irrestrictamente', al menos tiene una ley sancionada y promulgada, pero recibe la violencia permanente de los actores involucrados para que esa aplicación sea plena: Los empresarios que se desentienden de la aplicación de la ley del boleto estudiantil y las autoridades del ente regulador del transporte que no sancionan a las empresas que infringen dicha ley", destaca el articulista Orlando Aguirre en un ensayo sobre el boleto estudiantil.
"Esos pilares que constituyeron el Movimiento por la Obtención del Boleto Estudiantil (MOBE) y que luego pasó a convertirse en Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENAES) se constituyeron en una suerte de 'marca registrada' en cada dirigente que pudo ver ese proceso bien de cerca, pero por otra parte, por causas diversas, no se ha podido consolidar en el tiempo. Quizás el proceso más lógico hubiera sido llegar a una Federación de Estudiantes Universitarios con los sucesivos recambios generacionales, pero eso no fue de tal manera", destaca Aguirre.
La FENAES sigue activando, aunque ya no con la fuerza suficiente que tuvo en su momento, pero tuvo una importante presencia en la histórica Marcha Nacional de los Colegios Públicos y Privados (MNCPP) del pasado 18 de setiembre, que esta vez fue convocada por una nueva organización en construcción.

Los universitarios, retomando fuerza

Aunque ya no tenían la fuerza aglutinadora que en su momento tuvo la FEUP, en los 80, los movimientos universitarios siguieron activando desde distintos focos de resistencia en las facultades, durante la década del 90 y la del 2000.
Un momento de gran inflexión ocurrió luego de la histórica gesta ciudadana del Marzo Paraguayo (marzo de 1999), que encendió la rebeldía juvenil en diversas movilizaciones de tomas de facultades, buscando implementar una universidad más democrática.
El periodista e historiador Antonio Pecci recuerda que "en el 2005 se dio una fuerte movilización, cuando más de mil estudiantes de diversas facultades rodearon la sede del Rectorado para oponerse a la reforma del estatuto de la UNA, presidida por el profesor Pedro Gonzalez (entonces rector)".
Una de las propuestas de reforma prácticamente consensuada entre los consejeros consistía en incorporar la figura de la reelección indefinida del Rector,  "un vestigio de la dictadura", según Pecci.
En una situación muy similar a la que se vivió en estos días, los estudiantes se opusieron a que los miembros del Consejo Superior Universitario salieran de la sede, si no se comprometían a vetar dicho proyecto anti-democrático, relata el periodista.
"El rector Gonzalez pidió la intervención de la Fiscalía y en aquella oportunidad la fiscala designada, en vez de realizar una gestión de mediación para la solución de la crisis, ordenó el ingreso violento de la FOPE (Fuerzas antimotines de la Policía), cuyos integrantes dispararon a mansalva contra los estudiantes, muchos de los cuales resultaron con heridas de balines, golpes y contusiones", relata.
En esa oportunidad "se había atropellado la autonomía universitaria como en la época stronista, impunemente. A continuación la fiscala abrió un sumario contra los estudiantes que defendieron principios democráticos y no contra los retrógrados del Consejo Universitario, que transgredían principios constitucionales", memora Antonio Pecci.
La reacción de destacados activistas de derechos humanos, como Luis Alfonso Resck y Martin Almada ante la Fiscalía de San Lorenzo y la eficaz actuación como defensor del abogado Jorge Bogarin logró salvar a los líderes estudiantiles de ir a prisión, destaca el periodista, cuya propia hija, la estudiante María Paz Valenzuela, estuvo incluida entre los universitarios procesados.
"La Fiscalía pedía un año de cárcel como mínimo para los estudiantes, con la acusación de 'intento de secuestro'. El juez de la causa desestimó dicha acusación por exagerada, como lo demostró el abogado defensor, ya que no hubo acto de violencia física contra los consejeros, que ademas estaban protegidos por los guardias de la UNA", relata.
El rector Gonzalez y los jefes policiales que procedieron al atropello contra los estudiantes jamás fueron juzgados, a pesar de que el hecho fue de público conocimiento, según destaca Pecci.
Aquella vez, la lucha de los estudiantes no tuvo la gran repercusión en la sociedad y en los medios de comunicación, como si lo tiene la actual movilización, aunque las motivaciones eran las mismas.

¿Qué pasó entre entonces y ahora, para que más y más estudiantes se unan en una gran lucha y obtengan un eco impresionante de parte de la prensa y la sociedad?