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sábado, 20 de agosto de 2022

A 15 años del asesinato de Tito Palma: el testimonio de su hermana Marcela


Alberto Tito Palma Godoy era un periodista chileno radicado en Paraguay con su familia, que ejercía su labor en una emisora comunitaria de Mayor Otaño, Itapúa, en la frontera con Argentina, y se desempeñaba además como corresponsal de Radio Chaco Boreal, de Asunción. Denunciaba con frecuencia en sus programas el crimen organizado, el tráfico de combustible y la corrupción. Recibía amenazas de muerte y fue asesinado a balazos el 22 de agosto de 2007. Es uno de los 19 periodistas asesinados en Paraguay desde la caída de la dictadura, la mayoría de ellos siguen sin esclarecimiento judicial. A quince años, su hermana Marcela Palma nos envía una carta desde Coyhaique, Chile, lamentando la impunidad en que sigue el caso.

Reproducimos la carta:


Coyhaique, agosto de 2022

Les escribe Marcela Palma Godoy, desde Coyhaique, Chile. Un 22 de agosto más de impunidad: hoy se cumplen 15 años del asesinato de mi hermano Tito Alberto Palma en Mayor Otaño, en el año 2007.

En el año 2010, fui a Paraguay para reclamar justicia. Una autoridad me recibió, el entonces ministro del Interior, Rafael Filizzola. Otras autoridades solo permitieron que les deje una carta explicativa, como el fiscal General del Estado, Rubén Candia Amarilla (nunca supe que sucedió con los fiscales que actuaron al principio, Daniel Vergara y Nelson Ramos) y los ministros de la Corte Suprema de Justicia. Fui atendida también por la organización de la sociedad civil Comité de Iglesias.

Todos me prometieron dar seguimiento al proceso de legal de búsqueda de los autores materiales e intelectuales. Sin embargo, el silencio y la impunidad es la única respuesta obtenida hasta el día de hoy.

En estos años de acercamiento al Paraguay, país que mi hermano eligió como “su segunda patria”, supe que, cuando una adolescente cumple 15 años, es motivo de celebraciones especiales y festejo familiar.

Entonces, pienso que, en mi familia, estos 15 años sin Tito han sido un velorio eterno. Que nuestra madre pronto cumplirá 85 y los últimos 15 años fueron de intenso dolor y sufrimiento, sin explicarse porqué mataron a su hijo.

No se avanzó en la búsqueda de los autores materiales e intelectuales del crimen cobarde. Pareciera que gran parte de la sociedad paraguaya olvidó este crimen y por eso cada año sigo escribiendo, para ayudar a recordar. Es también cierto que, entre los escasos recuerdos, son algunos humildes vecinos de Mayor Otaño, oyentes de su radio, quienes me escriben palabras sobre la vida de Tito, cuando se acerca la fecha de aquella fatídica noche de 22 de agosto.

No podemos olvidar a Tito, su amor a la justicia, a la verdad, a involucrarse con valentía en su país de adopción, denunciando el contrabando y la corrupción.

La vida ha hecho que nos vayamos resignando a su ausencia física, pero no así al silencio, al ocultamiento de la verdad. No vamos a descansar mientras no sepamos quienes fueron los autores materiales e intelectuales de su asesinato. Ante tanta oscuridad, en los últimos meses descubrimos una lucecita de esperanza, gracias al avance de la familia de Santiago Leguizamón (asesinado en 1991), quienes lograron llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la búsqueda de verdad y justicia. El estado paraguayo, en este caso, se allanó a reconocer su responsabilidad por lo que, aunque sea tarde, deberán crear una Comisión de Verdad que investigue los asesinatos de los periodistas durante el periodo mencionado. Quizás ahí podamos saber que pasó.

Quizás es una tenue luz de esperanza que se asoma, en estos largos años de dolor y transcurridos en la absoluta impunidad. Sin embargo, queremos confiar que lograremos conocer a los sicarios y a los autores intelectuales del cobarde asesinato, por eso seguiremos reclamando verdad y justicia para Tito.

Marcela Palma Godoy - Coyhaique, Chile.

Marcela Palma, junto al entonces ministro del Interior, Rafael Filizzola, durante un viaje al Paraguay en 2010, reclamando justicia por el asesinato de su hermano periodista.


lunes, 3 de mayo de 2021

Así fue la caída de Fahd Jamil, el poderoso padrino de la frontera



Socio de presidentes y generales, dominó Amambay y Mato Grosso durante tres décadas. Perseguido por la Justicia brasileña y el PCC, se entregó a pasar sus últimos días en prisión.


Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Octubre de 1978. A través de un desolado y polvoriento camino de tierra, cuatro camiones que transportaban 1.200 bolsas de café trataban de cruzar la frontera seca desde el Brasil al Paraguay, a unos 30 kilómetros de Ponta Porã (Mato Grosso do Sul) y Pedro Juan Caballero (Amambay).

Al doblar una curva, varias patrullas de la Policía Federal Brasileña les cerraron el camino, con armas apuntando desde todas las direcciones. Los pistoleros que acompañaban la carga decidieron rendirse ante la superioridad numérica.

La investigación, dirigida desde la Justicia federal, se encontró con muchos obstáculos de las autoridades regionales, pero en julio de 1980 derivó en la captura del dueño del cargamento: Fahd Jamil Georges, un poderoso empresario brasileño de ascendencia turca y siria, con varias propiedades en Brasil y Paraguay, a quien llamaban el Padrino, el Turco y el Rey de la Frontera.

CENSURA A LA PRENSA

De las fotos de aquel apresamiento solo quedó una, publicada por la popular revista brasileña Veja, con el título Rei na cadeia (Rey en la cárcel). En ella se ve a Fahd Jamil, con 39 años de edad, posando junto a otros cinco contrabandistas en una comisaría, en la ciudad de Curitiba, estado de Paraná.

Los diarios de Río y São Paulo fueron secuestrados antes de ser distribuidos en la región. “Los ejemplares de Veja, que traían la foto de Jamil preso, fueron interceptados en el camino del aeropuerto a Campo Grande”, narra la escritora Marisa Bittar.

Las señales de la Rede Globo y otros canales de televisión fueron cortadas antes de dar la noticia. “A los medios locales llegó un memo del subjefe de la Casa Civil del Gobierno estadual, recordando que se trataba de ‘la prisión de un amigo’ y que no se publique nada”, destaca Edivaldo Bitencourt, editor del sitio periodístico O Jacaré.

Jamil movió sus influencias y logró su libertad a pocas semanas. El gobernador de Mato Grosso do Sul, Pedro Pedrossian, lo recibió a la salida de la prisión y le pidió disculpas por no haber podido evitar que caiga preso. El Padrino prometió que nunca más volvería a pisar una cárcel, lo cual pudo cumplir hasta hace muy poco, cuando ya no pudo seguir escapando de su propia historia criminal.

IMPERIO DEL CRIMEN

Hijo de Jamil Georges y de Zine Georges, pareja de inmigrantes de ascendencia siria y turca que se establecieron en Ponta Porã, Brasil, frontera con Paraguay, en la década de los 30 del siglo pasado, Fahd Jamil Georges, conocido como Fuad en su círculo íntimo, tuvo otros siete hermanos. Uno de ellos, Gandi, llegó a ser diputado federal por Mato Grosso do Sul entre 1983 y 1991.

“Fuad ganó fama y poder en la región de Ponta Porã a partir de la década de 1970, cuando se convirtió en contrabandista de whisky y café: trajo la bebida de Paraguay a Brasil e hizo lo contrario con los granos. Durante las próximas dos décadas, aprovecharía su logística para comerciar armas”, destaca una investigación de Allan de Abreu, del diario Folha de São Paulo, publicado en 2020.

La Fundación InSight Crime, especializada en el estudio de la mafia, lo cataloga como “veterano narcotraficante”, indicando: “Jamil, quien en Paraguay se presentaba como un acaudalado terrateniente y criador de caballos, tenía entre sus amigos al ex dictador paraguayo Alfredo Stroessner y al ex presidente Andrés Rodríguez (1989-1993). También hacía negocios con el ex presidente Horacio Cartes (2013-2018), quien admitió haber recibido pagos de este”.

El entonces coronel Lino Oviedo, quien fuera jefe del destacamento de la Caballería en Amambay en los años 80, es mencionado como otro de sus amigos cercanos y socio comercial en los negocios ilícitos. También se cita que tuvo vínculos muy estrechos con el empresario y luego presidente Juan Carlos Wasmosy.


Fahd Yamil (derecha) con el general Andrés Rodríguez, en tiempos en que mantenían una estrecha relación.


LOS AJUSTICIAMIENTOS

Dueño de comercios, estancias y propiedades en el lado paraguayo, Jamil se volvió una de las personalidades más poderosas a ambos lados de la frontera. En Pedro Juan Caballero, el ostentoso Hotel Casino Amambay era su principal base de operaciones, visitado por actores de cine y televisión, modelos y deportistas famosos. Su fortificada mansión en Ponta Porã, a pocas cuadras de la avenida internacional, es una réplica de la legendaria mansión Graceland, del cantante Elvis Presley.

En los 80 era un secreto a voces que el Padrino controlaba el tráfico de drogas, principalmente el de cocaína, en connivencia con otro poderoso capo brasiguayo, João Morel, quien desde la región de Capitán Bado monopolizaba la marihuana.

Para afianzar su poder, según los expedientes de la Justicia de Campo Grande, Jamil disponía de una banda de sicarios, bajo órdenes directas de su hijo Daniel Alvares Georges, Danielito, y su sobrino Luiz Henriques Rodríguez Georges, alias Tulú, que asesinaban a quienes eran considerados como obstáculos para sus negocios, con violentos ajusticiamientos en los caminos desolados de la Frontera Seca.

Prácticamente nadie cuestionaba su imperio del crimen, hasta que un temerario periodista paraguayo llamado Santiago Leguizamón empezó a mencionarlo en sus reportes.

La mansión de Fadh Jamil en Ponta Porá, réplica de la mansión Graceland, de Elvis Presley.

JUSTICIA CÓMPLICE

Diversos indicios lo involucraron como autor moral del asesinato del periodista Santiago Leguizamón, ocurrido el 26 de abril de 1991, en Pedro Juan Caballero, pero el padrino Fahd Jamil Georges nunca fue procesado por ese crimen. Por el contrario, en lugar de intentar descubrir el crimen, la Justicia paraguaya se ocupó casi siempre de encubrir las fechorías del Rey de la frontera.

Los únicos jueces paraguayos que se atrevieron a dictar medidas judiciales contra Jamil fueron: el pionero Adalberto Fox, en plena dictadura, y el juez José Gabriel Valiente, en el 2005.

En la década de los 80, cuando era juez en Pedro Juan Caballero, Fox intentó enfrentar a los capos de la droga. “En esa época, el primero en la jerarquía del narcotráfico era Fahd Jamil Georges; el segundo era Joaquinzinho Da Mota; el tercero era Adilson Rosatti y el cuarto era João Morel. Yo los procesé y por eso fui destituido del cargo”, explicó a Última Hora.

El 9 de junio de 2005, luego de que el famoso juez brasileño Odilón de Oliveira se atrevió a condenar a Jamil Georges a más de 20 años de cárcel, por “tráfico internacional de drogas, evasión fiscal y lavado de dinero”, dictando una orden de captura internacional, el entonces juez de garantías de Pedro Juan Caballero, José Gabriel Valiente, dictó también una orden de prisión en territorio paraguayo, ante la presunción de que el capo se había refugiado en nuestro país.

“Tras ordenar la captura de Jamil, recibí muchas amenazas de muerte. Más de una vez fui llevado a Asunción, para protegerme”, explicó Valiente, quien actualmente es presidente de la Circunscripción Judicial de San Pedro. En intervenciones sobre el caso Leguizamón, el magistrado sostuvo que la estrecha conexión de Jamil con el ex presidente Andrés Rodríguez (un hijo de Jamil fue ahijado del general) y otras altas autoridades paraguayas influyó en que el narcotraficante no sea detenido en el país.

IDAS Y VUELTAS CON LA JUSTICIA

Tras permanecer dos años prófugo y mover su influencia desde la clandestinidad, Jamil consiguió en 2007 que el Superior Tribunal de Justicia lo absuelva de los cargos y le permita regresar a la vida pública, pero su inmenso poder en el crimen organizado comenzaba a declinar.

“El gran problema de Fahd fue aparecer involucrado en el asesinato de Santiago Leguizamón, debido a la gran repercusión que tuvo. Las denuncias lo afectaron mucho, sus adversarios aprovecharon eso y le robaron el mercado, especialmente los del PCC (Primer Comando da Capital) y el Comando Vermelho”, explicó el ex gobernador de Amambay y ex presidente del Congreso paraguayo Robert Acevedo, recientemente fallecido.

En el 2019, una nueva ofensiva de la Justicia brasileña, denominada Operación Omertá (con referencia al tradicional pacto de silencio de la mafia siciliana), lo fue arrinconando. Diversos testimonios ligaron a Jamil y su socio Jamil Name como jefes de un comando de exterminio. El Gaeco (Grupo de Actuación Especial de Combate al Crimen Organizado) consiguió probar que Jamil ordenó varios asesinatos en venganza por el ajusticiamiento de su hijo, Daniel Alvares Georges, secuestrado el 3 de mayo de 2011 al salir de un shopping de Campo Grande.

En junio del 2020, el juez Marcelo Ivo de Oliveira, de Campo Grande, dictó la orden de captura de Fahd Jamil y de su hijo, Flavio Correia Jamil Georges, Flavinho, por participar de una organización criminal con prácticas de homicidios, milicia armada, corrupción activa y pasiva, entre otros delitos. Más de 200 policías allanaron la mansión en Ponta Porã y varias propiedades, en su búsqueda.

Tras casi un año de huir de una intensa cacería, tanto por parte de la Policía como de sus rivales del PCC, Jamil finalmente decidió entregarse a las autoridades el pasado lunes 19 de abril, en un aeropuerto cercano a Campo Grande.

Con 79 años de edad y una deteriorada salud, el llamado Vito Corleone fronterizo, se mostró abatido y cansado.

Había asegurado que nunca más pisaría la cárcel. No le fue posible cumplir su promesa.


El padrino de la frontera (a la derecha) con su socio Jamil Name y un hijo de este, ambos ahora bajo la mira de la justicia brasileña


lunes, 25 de noviembre de 2019

Myra y Darío: Historia de amor y dólares en tiempos del Lava Jato



Myra se prestó a transferir y salvar los fondos que quedaban de su novio prófugo. Más que Romeo y Julieta, son los Bonnie & Clyde del Operativo Patrón – Lava Jato.

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Darío Messer se mostraba nervioso y ansioso como un perro enjaulado. El doleiro dos doleiros (lavador de dinero) se sentía solo y abandonado. Era el 11 de julio de 2018 y él llevaba varias semanas escondido en una de las estancias de su amigo y socio, el empresario fronterizo Roque Fabiano Silveira, alias Zero Um o El Jefe, en las afueras de la ciudad de Salto del Guairá, Canindeyú, esperando que sus aliados le ayuden a dar una salida a su situación de prófugo de la Justicia, pero “la solución” no llegaba.
Por sobre todo, Darío extrañaba a su joven enamorada, Myra de Oliveira Athayde, con quien llevaba pocos meses de relación, pero de quien estaba perdidamente enamorado. Había una gran diferencia de edad (ella tiene 27 años, él 61), pero Myra ya le había demostrado estar dispuesta a arriesgar todo para permanecer juntos. Por causa de ella, él se había peleado con su familia.
Su anterior esposa, Rossanne, y sus tres hijos, Dan, Débora y Denise, se mostraron molestos al descubrir que Darío andaba con la joven amiga de la esposa de Dan, cuando Myra llevaba poco más de un año de casada con el abogado Marco Aurelio Asseff, de quien luego se divorció.
Darío había viajado con Myra al Paraguay, en una fuga de luna de miel, cuando sorpresivamente, en junio del 2018, el juez federal Marcelo Bretas ordenó su detención junto a más de 60 personas por el caso Lava Jato. Dos de sus ex socios, Vinicius Claret (Juca Bala) y Claudio Barboza (Tony), habían caído presos y decidieron delatar a Darío y a sus demás cómplices. “Fui traicionado en el Brasil y me agarraron de sorpresa en el Paraguay.
Además arrastraron a Dan (hijo de Darío) en esa confusión. Mi relación con la familia ha quedado muy mal también. Ellos me culpan con razón por esa confusión”, relata Darío en la carta que escribe el 27 de junio desde la estancia en Salto del Guairá a Patrão, quien según la Fiscalía brasileña era el entonces presidente paraguayo Horacio Cartes, a quien pide que le envíe 500.000 dólares a través de Silveira, porque todos sus recursos fueron bloqueados por la Justicia.
Tras ser preso, su hijo Dan Wolf Messer se había acogido a la delación premiada y había brindado datos sobre las operaciones ilegales de su padre. Encuentro amorosoMientras elaboraba en su escondite la estrategia de pedir dinero a Cartes y negociar una posible entrega ante la Justicia paraguaya para obtener prisión preventiva, el 23 de junio de 2018, Messer preguntó vía WhatsApp a Roque Silveira: “¿Será que unos diez días antes de presentarme, puedo encontrarme con mi novia en tu local?”. Roque, con el nombre en código de Judeuzinho (pequeño judío), le contestó con risas de complicidad: “Kkkk. Sí, señor”.
El encuentro con la novia, al igual que la negociación de una posible entrega, demoró en cumplirse. El 11 de julio, Roque Silveira le escribió contándole que su “gran amigo” (HC, según los fiscales brasileños) le recomendaba que espere para entregarse a la Justicia después del 15 de agosto, cuando debía entregar el mando al nuevo presidente, Mario Abdo Benítez. “Sería mejor para todos”, habría sugerido Cartes. Aceptó a regañadientes. “Quiero martillar esta porra de una vez. Estoy ansioso”, le confesó a Roque.
“Mi cabeza está bien, estoy ajustado aquí, pero con mi enamorada que está viniendo, yo lo aguanto sin problemas”, aseguró. Unos días después, Myra logró llegar hasta la estancia de Silveira. Según las suposiciones, ingresó al país por algún punto de la frontera seca con el Brasil, desde la ciudad de Mundo Novo, Mato Grosso do Sul, sin hacer ningún registro de inmigración, ya que no hay datos en esa fecha.
Fue el primer reencuentro tras la huida apurada de hacía un mes. Aunque no estaban en su lujoso tríplex, junto a la playa de Leblón, para los enamorados fueron días de felicidad, aunque a la vez de preocupación.

El chat en que Darío pide a Silveira que su novia pueda visitarla en la estancia donde estaba oculto.
 SOCIA EN NEGOCIOS. Fue allí en donde Darío le confió a su amada Myra lo que podía disponer de sus operaciones. Ella empezó a viajar: Asunción, Pedro Juan Caballero, Ponta Porá, Río de Janeiro, São Paulo, Buenos Aires, Montevideo, Nueva York, Miami, realizando retiros de dinero y transferencias, tratando de salvar lo que podía ser salvado.
Para ello contó con la ayuda de los amigos y socios de Messer y sus aliados en cada destino, e incluso con la colaboración entusiasta de sus propios padres, los nuevos suegros de Darío. El padre de Myra, Carlos Jader, es un dentista y empresario que fue vereador (concejal municipal) en el estado de Río de Janeiro. Su madre, Alcione Athayde, fue diputada y estuvo presa en el 2008 por un caso de desvío de fondos.
Según la acusación fiscal, ambos también se hicieron cómplices de Darío y Myra. Para facilitar sus trámites, Myra recurrió a los servicios de la empresa Inmigra Paraguay Relocation Company, que le ayudó a obtener la cédula de identidad paraguaya número 8.475.004, el 12 de noviembre de 2018.
El 4 de enero de 2019, Myra creó en Miami, Florida, la empresa GoodHope Consulting LLC, para servicios de consultoría, donde ella figura como gerente y única directiva. Es una de las empresas que usó para mover el dinero y abrir cuentas en el Bank of America. A través de un socio brasileño residente en Brasil, Roland Gerbauld, realizando varias transferencias para intentar ocultar el dinero de Messer.
En medio de las idas y vueltas por el mundo, encontraba tiempo para acudir al encuentro de su amado Darío, quien por razones de seguridad se había mudado de la estancia de Silveira a la finca de otro amigo, el empresario fronterizo Antonio Joaquin Da Motta, en la zona de Pedro Juan Caballero (Amambay), quien también posee una tienda de carnes en Ponta Porá, Brasil.Según el expediente de la acusación fiscal, hay registros de la presencia de Darío y de Myra en propiedades de la familia Da Motta, por el uso de sus redes de wifi, en diversos momentos del 2018.
Incluso hay una fotografía tipo selfie de Darío Messer que se obtuvo durante su estadía en una de las fincas de los Da Motta. La acusación fiscal sostiene que “las conversaciones indican que Antonio Motta ocultaba 232.000 dólares de Darío Messer con el compromiso de entregar mensualmente 10.000 dólares a Myra Athayde”.
En un audio, Myra le comenta a Darío: “No consigo ni raciocinar tanto dinero por minuto, kkkk. Solo quiero los 10 (mil) de Toño”.

La cédula paraguaya que Myra pudo obtener para facilitar sus movimientos en el país.
EL FINAL. Además de la generosa protección de que le brindaron sus amigos con poder en el Paraguay, fue la eficaz asistencia de Myra la que permitió que Darío Messer pudiera escapar durante más de un año de la persecución de la Justicia brasileña. Finalmente, tras detectar quién era la mujer que lo acompañaba y ayudaba, se le pudo seguir la pista y descubrir que ella había viajado en aviones al Paraguay al menos cuatro veces entre noviembre de 2018 y enero de 2019.
Finalmente, ante el cambio político en el Paraguay, Messer decidió regresar a ocultarse en Brasil. Myra alquiló un lujoso departamento en un condominio de São Paulo, donde él quedó encerrado, con el pelo pintado de rubio, tupida barba y la nariz retocada con cirugía estética, mientras su novia salía a hacer vida social.
Pero ya la policía le seguía la pista a ella y así, el 31 de julio de este año, se logró capturar a Darío. Ahora también Myra está presa. La historia de la pareja, más Bonnie & Clyde que Romeo y Julieta, seguramente seguirá en prisión.
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(Una primera versión de este artículo fue publicada en el diario Última Hora, página 4 Política, edición del domingo 24 de noviembre de 2019)


Myra (a la derecha) con sus padres y uno de sus hermanos.

El empresario que dicen ocultó a Messer y retiró el dinero de Cartes



Roque Fabiano Silveira, alias Zero Um o El Jefe, es requerido por asesinatos en el Brasil. Darío Messer se ocultó en su estancia y le pidió que retire 500 mil dólares de Horacio Cartes.

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Un enorme galpón sin carteles visibles, semioculto entre la vegetación, a un par de kilómetros del centro urbano de Salto del Guairá. Del interior salían camiones cargados con cajas de cigarrillos envueltas en plástico negro que se dirigían a la frontera con el Brasil.
En la tarde del miércoles 16 de agosto de 2005 pudimos fotografiar cómo los paquetes de cigarrillos se alzaban en lanchas en el puerto de Salto del Guairá y cruzaban el río Paraná hacia la ciudad brasileña de Guaíra, ante la mirada cómplice de los soldados y oficiales de la Armada.
El entonces director de Aduanas, Enrique Casaccia, nos confirmó que no había exportación autorizada de cigarrillos por Salto del Guairá, por tanto, las cargas salían en forma totalmente ilegal.
Aunque muchas de las marcas de cigarrillos eran fabricadas por la tabacalera del Grupo Cartes, al preguntar quién era el dueño de los cargamentos se mencionaba el mismo nombre: Roque Fabiano Silveira, más conocido como Zero Um o El jefe. Un empresario brasileño que no podía regresar a su país porque la Justicia lo requería por dos asesinatos. En el Paraguay, en cambio, Silveira era considerado un gran empresario tabacalero y próspero ganadero. Aquel galpón en las afueras de Salto del Guairá era una de sus tabacaleras clandestinas, tal como nos lo confirmó en una entrevista el entonces presidente de la seccional colorada local, Marciano Godoy, quien había vendido la propiedad al ex ministro del interior del gobierno Wasmosy, Carlos Podestá, quien a su vez lo volvió a transferir a Silveira.
Catorce años después, el nombre de Roque Fabiano Silveira vuelve al ruido mediático al ser incluido en la lista de 20 personas con orden de detención de la Justicia brasileña por el Operativo Patrón-Lava Jato, pero principalmente por ser acusado como el hombre que presuntamente ocultó en su estancia de Canindeyú al “doleiro” Darío Messer y quien habría hecho de intermediario para llevar una carta al entonces presidente de la República, Horacio Cartes, y retirar 500.000 dólares para ayudar al prófugo de la Justicia.

En un reportaje de Última Hora, en el 2005, ya mostrábamos el tráfico de cigarrillos por Salto del Guairá.
ANTECEDENTES. Roque Fabiano Silveira nació el 20 de marzo de 1965 en Bituruna, estado brasileño de Paraná. Su madre, Ada Mafalda Venassi da Silveira, fue prefeita (intendenta municipal) de la ciudad de Guaíra, en la frontera con Paraguay, entre 1993 y 1996, quien luego fue procesada por presunto desvío de fondos del municipio.
En esa época, el nombre de Roque Fabiano, con poco más de 30 años de edad, ya aparecía ligado al tráfico de cigarrillos ingresado desde Paraguay, a través de una organización que él manejaba desde la ciudad de Guaíra.
Tras aparecer involucrado en el asesinato de un empresario en la ciudad gobernada por su madre, en 1996, se estableció en el Paraguay, donde se asoció a fabricantes de cigarrillos.
En 1999 instaló la Tabacalera Central SA en San Lorenzo y otras menos visibles en la zona de Canindeyú, donde manejaba valiosos contactos.
En 2006 la Justicia brasileña lo involucró como autor moral del asesinato de Carlos Renato Zamo, funcionario de la Receita Federal, hallado quemado en su auto cerca de El Dorado, en Brasil.
"Zamo era auditor fiscal de la Receita Federal, él recibía 8 mil dólares por mes para dejar pasar las cargas ilegales al Brasil, pero pretendía abandonar los negocios. El ex-prefeito (intendente municipal) de Eldorado (MS), Pedro Luiz Balan había ofrecido a Zamo un reajuste de la propina y una mayor participación en los negocios. Él se recusó. Estava decretada la sentencia. El cuerpo fue encontrado carbonizado el día 27 de octubre de 2006 en una camioneta S10, en la rodovía MS-295, entre las ciudades de Iguatemi y Eldorado. La Polícia Federal (PF) identificó a seis personas involucradas em la muerte y acusó a Roque Fabiano Silveira, alias Zero Um, y Alcides Carlos Grejianin, “El Polaco”, como los líderes de la banda”, relata el periodista brasileño Mauricio Konig, en una serie de reportajes periodísticos de investigación sobre el tráfico de cigarrillos desde el Paraguay al Brasil que publicó en 2014 en el diario Gazeta do Povo, de Curitiba, con el título Imperio das cinzas, que ganó varios premios internacionales, y que identificaba al entonces presidente paraguayo Horacio Cartes como uno de los principales impulsores de la actividad ilícita. La serie de reportajes se puede leer aquí.
Silveira es mencionado también en varias investigaciones brasileñas como socio de Horacio Cartes en el esquema de inundar el mercado brasileño con cigarrillos fabricados en Paraguay.  Al igual que Cartes, Silveira ya figuraba como uno de los investigados en el informe de la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre Piratería del Congreso Brasileño dada a conocer en 2004, (la célebre CPI da Pirataría).
Poco antes, en 2002, familiares de Tito Ojeda, un humilde trabajador de la zona de Salto del Guairá, denunciaron que el mismo había desaparecido en la estancia de Silveira, tras la presunta caída de una avioneta con carga ilícita.
En abril  de 2005, Roque Silveira fue detenido en San Antonio, Texas, Estados Unidos, como parte de un grupo de diez paraguayos y brasileños que formaban parte de una presunta red internacional de contrabando y falsificación de cigarrillos. El empresario permaneció varios meses en prisión, hasta que logró recuperar su libertad y volver al Paraguay.
Paralelamente desarrolló su imagen de empresario con su empresa Agropecuaria Campo Verde, con la que tuvo visible participación en la Expo Canindeyú 2019, destacando los logros en la cría de ganado Nelore. La revista de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) le dedicó un reportaje como ganadero estrella.
También aparece mencionado en el estupendo reportaje investigativo realizado en 2012 sobre el contrabando de cigarrillos desde Paraguay por los colegas Marina Walker (ICIJ - EE.UU.), Marcelo Soares (Brasil) y Mabel Renhfeldt (Paraguay), que pueden leer en este enlace.
Ahora la Justicia brasileña revela que con el alias de Judeuzinho (pequeño judío) mantuvo contacto con Darío Messer, lo ocultó en una de sus estancias, le facilitó encuentros con su novia y, por sobre todo, llevó una carta de Messer a Horacio Cartes para retirar del entonces presidente paraguayo 500.000 dólares para el prófugo. Una situación judicial que de nuevo le obliga a permanecer oculto, esta vez en el Paraguay.
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(Una primera versión de este artículo fue publicada en el diario Última Hora, página 5, Política, edición del jueves 21 de noviembre de 2019)

Una de las conversaciones via chat entre Darío Messer y Roque Silveira (Judeuzinho).

Roque Fabiano Silveira, en un reportaje de la revista de la Asociación Rural del Paraguay. 


martes, 16 de octubre de 2018

El último reportaje de Pablo Medina



El 16 de octubre de 2014, el narcotráfico amparado por políticos y autoridades dio su golpe más impactante al asesinar al periodista Pablo Medina y a Antonia Almada. Aunque se ha logrado capturar al principal acusado de ordenar el crimen y algunos que presuntamente participaron, no hubo avances en desmontar el esquema criminal que sigue dominando parte del territorio y tejiendo redes de corrupción en estructuras del Estado.

#CrónicasDeLaMemoria


Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

El 16 de octubre de 2014, poco después de las 9 de la mañana, la camioneta Mitsubishi L-200, doble cabina, color blanco, conducida por el periodista Pablo Medina, corresponsal del diario ABC Color en Canindeyú, llegó hasta la humilde vivienda de la familia Almada Chamorro, en el centro urbano de Villa Ygatimí, a 45 kilómetros al norte de Curuguaty.
Con el periodista viajaban J. R. (30) y su hermana Antonia Maribel (19), quienes vivían y estudiaban en Curuguaty, aunque sus padres residían en Ygatimí.
Antonia, estudiante de análisis de sistema, colaboraba con Pablo y lo acompañaba con frecuencia en sus coberturas. Ese día, junto con su hermana J. R., iban a aprovechar el viaje y quedarse una horas en la casa paterna, mientras el periodista realizaba sus coberturas, pero al final decidieron solo pasar a saludar un rato a sus padres y luego acompañar el recorrido, que los llevaría a las colonias Ko'ê Porã, Ára Vera y Crescencio González.
"¡Estaban tan contentas, tan alegres cuando se despidieron!", recuerda en medio de lágrimas la mamá de ambas chicas, María Teresa Chamorro de Almada, una humilde mujer que atiende una despensa en su hogar y pide no ser retratada en fotos, por temor a represalias de los mafiosos.
Tras concluir las entrevistas con dirigentes campesinos de Ko'ê Porã acerca de una plaga de gusano marandova que amenazaba a los cultivos, poco después del mediodía, Pablo y sus acompañantes regresaron en la camioneta por el desolado camino de tierra hacia Ygatimí.
Pablo iba al volante. En el asiento del acompañante iba Antonia, quien se ocupaba de cebar el tereré. Detrás iba la hermana, J. R., con las ventanillas de vidrios polarizados oscuros totalmente cerradas.
Lo que ninguno de ellos sabía era que habían estado siendo vigilados y seguidos desde el mismo momento en que la camioneta salió de Ygatimí.
Según lo estableció luego la investigación realizada por el Ministerio Público, un hombre en motocicleta los seguía a distancia en todo momento e iba informando sobre sus movimientos por llamadas de teléfono celular a otros cómplices.

Disparos en la frontera

El hombre de la moto era Flavio Acosta Riveros, sobrino del entonces intendente municipal de la fronteriza ciudad de Ypehú, Vilmar "Neneco" Acosta, denunciado reiteradas veces como presunto jefe de una banda de narcotraficantes por una serie de publicaciones periodísticas realizadas por Pablo Medina.
Escondidos detrás de los matorrales, al costado del camino, aguardaban Wilson Acosta Márquez, hermano de Neneco, y uno de sus pistoleros más fieles, Arnaldo Javier Cabrera, quien también se desempeñaba como chofer del intendente, siempre según la versión establecida por la Fiscalía.
Aproximadamente a las 14.20, cuando la camioneta de Pablo se aproximó al lugar, los dos hombres armados y vestidos con uniformes de combate tipo camuflaje (para'i), salieron de la espesura y le hicieron señas al conductor para que detenga el vehículo.
El periodista creyó que eran militares o agentes de una tropa de elite de la Policía, ante lo cual detuvo la marcha para conversar.
Wilson Acosta le habría preguntado en guaraní: "¿Nde piko ha'e la Pablo Medina? (¿vos sos Pablo Medina?)", a lo que el periodista contestó afirmativamente.
Wilson entonces lo encañonó con la potente escopeta calibre 12, ante lo cual Medina solo alcanzó a implorar "¡Anina che jukati! (No me mates!)".
El potente disparo le segó la vida casi al instante.
El ataque fue reforzado con disparos de una pistola 9 milímetros, y los balazos alcanzaron a Antonia, quien quedó mal herida y fallecería varios minutos después.

La camioneta del periodista en la escena del crimen, minutos después del ataque.
Testigo en peligro

La joven J. R., quien viajaba detrás, alcanzó a ver a los desconocidos con armas e instintivamente se agachó en el piso, ocultándose detrás del respaldar de los asientos delanteros.
Debido a los vidrios polarizados alzados de la parte trasera del vehículo, aparentemente los asesinos no se dieron cuenta de que había una tercera persona y tras cerciorarse de que Pablo Medina estaba muerto y su acompañante malherida, se alejaron con prisa del lugar.
La joven J. R. si pudo ver sus rostros y reconocerlos luego en fotografías, lo cual la convirtió en testigo principal del caso, actualmente protegida por la Fiscalía.
Ese día, tras el ataque, aún en estado de shock, la mujer pudo tomar el teléfono celular de Pablo y llamar al último contacto con quien este había conversado, uno de los dirigentes campesinos del asentamiento Ko'ê Porã.
Fue así como en pocos minutos la terrible noticia empezó a propagarse a través de los medios electrónicos, de las radioemisoras, de las redes sociales en internet y los canales de televisión: "Periodista del diario ABC color es asesinado por sicarios de la mafia".
Era el golpe criminal más audaz que una banda del narcotráfico asestaba contra un miembro de la prensa, en este caso el corresponsal de uno de los diarios más importantes del país, generando una gran conmoción en la sociedad.
Pablo Medina se convertía en el periodista número 15 asesinado en el Paraguay de la era democrática, pero no iba a ser el último.

La narcopolítica al desnudo

El asesinato de Pablo y Antonia, además de causar un gran shock en toda la sociedad paraguaya, puso en foco la dimensión que habían adquirido en los últimos años las actividades ilícitas del crimen organizado, y en particular del narcotráfico, con sus nexos directos en el mundo de la política y las instituciones del Estado, alcanzando por igual a autoridades del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
El impacto que el crimen provocó en los medios de comunicación y en diversas instancias de la sociedad, generando numerosas movilizaciones de protestas de los gremios periodísticos y reclamos de organizaciones internacionales, obligó a las autoridades a actuar y a responder de modo especial a la crisis.
El Ministerio Público desplegó un esfuerzo investigativo pocas veces visto y pudo individualizar en pocas semanas con mucha precisión que el intendente de Ypehú, Vilmar Neneco Acosta Marques fue quien ordenó el crimen.
También se estableció, principalmente a través del cruce de llamadas telefónicas, que los involucrados realizaron entre sí desde horas antes del asesinato, que los ejecutores del crimen eran Wilson Acosta Marques (hermano de Neneco), Flavio Acosta Riveros (sobrino de Wilson y Neneco) y Arnaldo Javier Cabrera, chofer y sicario.
Antonia Almada, también asesinada.
La gravedad de lo ocurrido motivó además que los principales medios periodísticos -especialmente el diario ABC Color, seguido por Última Hora-, realicen varias investigaciones a fondo sobre la realidad de la narcopolítica, reflotando aún con más fuerza lo que Pablo Medina venía publicando, mostrando cómo Neneco Acosta ejercía desde su cargo de intendente municipal de Ypehú -logrado con apoyo del oficialista Partido Colorado- una doble función paralela como jefe narco, manejando todo el mercado de producción y venta ilegal de marihuana y el tráfico de cocaína en la región, además de ser señalado por supuestamente haber ordenado el asesinato de más de una veintena de personas.

Las investigaciones paralizadas

El resultado más fructífero de la investigación oficial fue lograr la detención del ex intendente Vilmar Neneco Acosta Marques, el 4 de marzo de 2015, en la ciudad de Naviraí, estado de Minas Gerais, Brasil, mediante un seguimiento de agentes policiales paraguayos, en colaboración con la policía brasileña.
La Justicia paraguaya, a través de la Cancillería, ha realizado trámites para lograr la extradición de Neneco al Paraguay, procedimiento que se espera pueda concretarse en las próximas semanas.
También se logró la captura en territorio paraguayo de Arnaldo Javier Cabrera, el chofer y sicario que admite haber participado del ataque, pero los principales ejecutores, Wilson Acosta Marques y Flavio Acosta Riveros, continúan prófugos.
Las investigaciones no han avanzado mucho en dirección a desmontar el resto de la red de organizaciones criminales y sus cómplices políticos, que siguen operando con total impunidad en toda la región de Canindeyú y departamentos aledaños.
Tampoco se ha investigado en serio desde la Justicia a los sindicados como principales  protectores o "padrinos políticos" del ex intendente Vilmar Neneco Acosta, entre ellos la diputada colorada y ex gobernadora de Canindeyú, Cristina Villalba, apodada "la reina del Norte", además de su hermano, el actual intendente municipal de La Paloma, Carlos "Cabrito" Villalba,  y el actual gobernador departamental, Alfonso Noria Duarte, a quienes varios indicios también ligan con las actividades fronterizas.
Por el contrario, desde las esferas más altas del Poder Ejecutivo y del Partido Colorado, se ha establecido un operativo de blanqueo del llamado "clan Villalba".
El propio presidente de la República, Horacio Cartes, en un acto oficial de inauguración de la estación de energía de Salto del Guairá, el jueves 13 de octubre de 2015, a solo tres días de conmemorarse el primer año del asesinato de Pablo Medina y Antonia Almada, brindó públicamente su respaldo a los cuestionados personajes, dejándose fotografiar abrazado con Villalba y Noria.

La movilización de los periodistas, exigiendo justicia para Pablo y Antonia.
Investigación parlamentaria archivada

Uno de los logros importantes de la presión mediática y ciudadana que siguió al asesinato de Pablo y Antonia, fue que el Congreso Nacional establezca una Comisión Bicameral de Investigación, en octubre de 2014, integrada por tres senadores y tres diputados (Arnoldo Wiens, Miguel Ángel López Perito, Luis Alberto Wagner, Olimpio Rojas, Tomas Rivas y Pablino Rodríguez).
El trabajo de la Comisión permitió, por primera vez en la historia política del Paraguay, exponer en forma pública, desde el pleno del Congreso Nacional, en base a informes e investigaciones en curso de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), los nombres de varios de los principales legisladores y políticos sospechados de mantener nexos con el narcotráfico. Sin embargo, la mayoría de ellos no han sido sometidos a procesos, ni siquiera se les ha abierto una investigación seria por parte de la Fiscalía y de la Justicia.
El informe final de la CBI sobre el caso Pablo Medina, entregado oficialmente en junio de 2015, afirma que hay "infiltración del crimen organizado" en los tres poderes del Estado; que el país se encuentra " ante un sistema delincuencial de magnitud internacional", y que se está "al borde de ser un Estado fallido".
Además confirma graves situaciones, como "el alto nivel de corrupción policial en la zona" de Canindeyú, "la precariedad con la que funciona el Poder Judicial", y el reconocimiento explícito de autoridades de que el 35% de los pobladores se dedican al cultivo ilegal de la marihuana como medio de subsistencia.
Hay "ausencia de investigaciones serias y responsables sobre personas y situaciones, que son de conocimiento generalizado en las regiones en que gobierna el crimen organizado", reconoce el informe.
También destaca el nulo interés de la Seprelad (Secretaria de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes) y de otros organismos en investigar a los sospechosos de tráfico ilícito y lavado de dinero,
Un punto clave que confirma el trabajo de la comisión parlamentaria fue la actuación del entonces ministro de la Corte Suprema de Justicia, Víctor Núñez, en liberar al entonces político colorado Vilmar Neneco Acosta de un caso en que había estado preso, en el año 2011, junto con su padre, Vidal Acosta, acusados de homicidio, tras hallarse restos humanos de presuntos asesinados en una propiedad de la familia, en Ypehú.
Núñez fue quien facilitó la liberación de Neneco, a pesar del grave delito por el que estaba procesado y detenido, y de todos los indicios de que era un capo criminal, ayudando a que fuera habilitado para presentarse a elecciones, para ganar la intendencia de Ypehú, con el apoyo político del Partido Colorado y en especial del clan Villalba en la región.
"Un clan envuelto en varios casos de asesinatos es el de los Villalba y un caso señalado es el que involucra al esposo y suplente de la diputada colorada Cristina Villalba, Félix Antonio Abente, quien fue señalado en el 2005 por varios testigos como el autor del homicidio de Ramón Concepción Villamayor; sin embargo, el juez Silvio Flores lo sobreseyó del crimen", apunta el informe.
Agrega que "otra víctima de asesinato, que supuestamente involucra al clan Villalba, es el caso de Rosimar dos Santos, quien era candidato a concejal en la localidad de La Paloma (Canindeyú) y era líder de un movimiento contrario a los intereses de la familia".
Con respecto al actual gobernador de Canindeyú, tras enumerar los cuantiosos bienes y propiedades que el político adquirió en tiempo récord, el informe sostiene: "El gobernador Alfonso Noria Duarte, con apoyo de otros actores políticos de Canindeyú, montó una asociación criminal, que llevó finalmente a un esquema de enriquecimiento ilícito, que le permite llevar un estilo de vida en total desacuerdo con sus ingresos".
"Además, permite inferir que, cuanto menos, estaría causando un grave perjuicio al erario público departamental, con el consiguiente daño al bienestar a la población de Canindeyú. A través del esquema explicado, se enriquecen ilícitamente tanto él como sus familiares más cercanos y sus 'asociados' comerciales, lo cual hace absolutamente necesario que los organismos jurisdiccionales correspondientes actúen con celeridad para llevar adelante la investigación solicitada", agrega el informe de la CBI.
Tras las graves acusaciones contenidas, el Ministerio Público dio apertura de una carpeta relacionada al gobernador de Canindeyú, Alfonso Noria, indicando que éste también fue un tema pedido de la CBI y que ameritaba ser investigado. No obstante, no hubo el mismo proceder contra el clan Villalba, ni contra otros políticos acusados de mantener nexos con el narcotráfico.



Una placa en medio de la nada

Cuando se cumplieron dos años del asesinato, los familiares del comunicador, con el apoyo de organizaciones sociales y gremios de periodistas, inauguraron una placa que recuerda a Pablo y Antonia, en el mismo lugar donde fueron asesinados.
"Con este acto queremos exigir un combate serio a la narcopolítica, porque hasta ahora todo queda en discursos de las autoridades. No se ha realizado una investigación seria, quienes son padrinos de los asesinos siguen en el poder", dijo en la oportunidad Dyrsen Medina, hija de Pablo.
La placa de homenaje, sostenida por un monolito de cemento y construida por la Intendencia Municipal de Villa Ygatimí, en medio del  desolado camino fronterizo, dice textualmente: "Fueron unas personas muy especiales, mártires de la verdad y acallados por la mafia...".





Los procesados por el crimen del periodista

-Vilmar “Neneco” Acosta Marques, ex intendente de Ypejhú, ordenó y coordinó por teléfono el atentado contra Pablo Medina. Fue capturado en Caarapó, Brasil, el 4 de marzo de 2015, y luego extraditado a Paraguay, el 17 de noviembre del mismo año. Un Tribunal de Sentencia lo condenó a una pena ordinaria de 30 años de cárcel, más otros nueve años como medida de seguridad, en un juicio que terminó el 19 de diciembre de 2017.
-Wilson Acosta Marques, hermano de Vilmar, fue quien abrió fuego con una escopeta calibre 12 que le destrozó la cabeza al corresponsal. Se cree que está oculto en Brasil, donde es buscado por varios crímenes, como el de un agente de la Policía Militar. Es el único involucrado directo aún prófugo.
-Flavio Acosta Riveros, sobrino de Vilmar y de Wilson. Disparó contra la camioneta de Medina con una pistola calibre 9 milímetros, desde el lado de la ventanilla del acompañante. Fue apresado en Pato Branco, Brasil, el 9 de enero de 2016, luego de agredir a su concubina. Está recluido en una cárcel de Foz de Yguazú, donde será sometido a juicio por este asesinato.
-Arnaldo Javier Cabrera López, fue chofer de Vilmar. Su celular fue usado por Neneco para coordinar la ejecución. Fue capturado en un monte de Ypejhú el 8 de diciembre de 2014. Fue condenado a cinco años de cárcel por omisión de dar aviso de un hecho punible.