El miércoles
25 de marzo de 2015, con mucha repercusión en los medios de comunicación y en
la sociedad paraguaya, se estrenó oficialmente el filme documental Desmontando
Curuguaty, que con una técnica de reportaje periodístico investigativo demostró
la tremenda farsa jurídica de la investigación fiscal y el proceso judicial sobre
la masacre de Marina Cué, ocurrida en junio de 2012, con un saldo de 11 campesinos
y 6 policías muertos baleados, y que justificó el golpe parlamentario que
derrocó al presidente Fernando Lugo.
Varios
meses antes del juicio oral contra los campesinos de Curuguaty, respondiendo a una
convocatoria del Servicio Paz y Justicia del Paraguay (Serpaj-Py), me tocó trabajar
como guionista de la película dirigida por el cineasta Osvaldo Ortiz Faimann,
siguiendo la línea de algunas notas periodísticas que en su momento publiqué en
Última Hora, como este artículo.
Bajo la
coordinación general de Cristina Coronel, directiva del Serpaj-Py, el filme cuenta
con la participación especial del investigador y analista político Alfredo
Boccia Paz, fotografía de Pascual Glauser, producción de Bebu Dujak,
posproducción de Armando Aquino, música original de Rolando Chaparro y José
Bogado, bajo la producción audiovisual de Puatarara Films
Con una
duración de 25 minutos, en un estilo de cine político y documental periodístico,
nos propusimos desmontar la historia oficial, punto por punto, buscando que la
gente saque sus propias conclusiones.
Tres
años después, ahora que una Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia declaró
que el juicio tuvo graves deficiencias y anuló las condenas de los campesinos
presos de Curuguaty, dejándolos en libertad, vale la pena volver a ver Desmontado
Curuguaty.
Éste es
el tráiler de la película documental "De Auchwitz a Hohenau" (Acerca
de cómo la dictadura de Stroessner ocultó al criminal nazi Josef Mengele en
Paraguay). Dirección y camaras: Desirée Esquivel. Guion y reportajes: Andres
Colmán Gutiérrez. Edición: Nat Vera Scuderi. Música: Rolando Chaparro. Diseño:
Analía López. Una producción Periodismo & Cine, con la Editorial
Servilibro.
La
película (de 74 minutos) se exhibirá este martes 29, puntualmente a las 19.00,
-previo a la presentación de libro Mengele
en Paraguay-, con acceso libre, en el Auditorio Josefina Plá de la
Universidad Autónoma de Asunción (Jejuí 667 casi 15 de Agosto).
La
presentación oficial del documental en DVD se hará el 11 de junio, en la Feria
Internacional del Libro (FIL), oportunidad en que podrán adquirir copias
distribuidas por Servilibro.
Mengele en Paraguay es un
libro de investigación periodística escrito por Andrés Colmán Gutiérrez, en
colaboración con Desirée Esquivel y Narciso Meza Martínez, que revela la
conexión nazi con la dictadura de Stroessner y la red que protegió al médico y
criminal nazi Josef Mengele durante su presencia en nuestro país, en los años
50 y 60. Está publicado bajo el sello de la Editorial Servilibro y se puede
obtener en el local de Servilibro, en la Plaza Uruguaya, como en las
principales librerías del país.
El médico nazi Josef Mengele, apodado el
Ángel de la Muerte, uno de los militares nazis más buscados por crímenes
cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, llevaba casi un año de sentirse
tranquilo y muy resguardado en la agreste región del Sur del Paraguay, que le
recordaba los aires de su Gunzburgo natal... cuando el miedo de ser atrapado se
instaló de nuevo, repentinamente. #CrónicasDeLaMemoria
Andrés Colmán Gutiérrez
HOHENAU, ITAPÚA
Fue en
una fresca noche de 1962. En la granja del colono Alban Krug, en Poromoko,
lugar también conocido como Hohenau Cuatro, a unos 16 kilómetros del centro
urbano de Hohenau, Departamento de Itapúa, se celebraba una cena a la luz de
las velas y lámparas a querosén. En un fonógrafo sonaban discos con canciones
en alemán.
Entre
los comensales, además de Mengele, quien se ocultaba bajo la falsa identidad de
Federico Fritz, estaban los dueños de casa, los Krug, unos pocos amigos y
parientes de la colectividad alemana, además de los Jung, de Asunción, pero el
principal agasajado era un visitante recién llegado de Alemania, que se apellidaba
Fritzke.
El
hombre traía recomendaciones de altos ex jerarcas del ejército alemán de Adolf
Hitler. Fue así como pudo contactar con quienes protegían al Ángel de la Muerte
y participar de una cena con el propio Mengele.
Pero
algo pasó esa noche, que hizo sospechar de que ese Fritzke no era quien decía
ser, relata Bonibaldo Junghanns, el ex capataz de la granja de los Krug, que
fue testigo de ese momento crucial.
–Entonces,
¿Fritzke era un doble agente? ¿Un espía que se había infiltrado para averiguar
el paradero de Mengele? –le pregunté.
–Evidentemente,
era así. Algo en él despertó la sospecha de los que protegían a este señor
(Mengele). Hubo mucha tensión. Entonces vinieron a llevarlo de la casa de Alban
Krug y no volvimos a verlo.
Bonibaldo Junghanns con el autor de esta crónica, junto a la casa que compartió con Mengele. (Foto: Desirée Esquivel)
REGRESO. Bonibaldo Nissi Junghanns tenía 23 años de edad
cuando conoció al doctor Josef Mengele.
"Fue
el señor Jung, dueño de la Ferretería Alemana, de Asunción, quien lo trajo. Nos
lo presentó como el señor Federico Fritz, pero uno de los hijos de Alban Krug
me contó que era Mengele, y que teníamos que mantener su identidad en
secreto", recuerda, 55 años después.
Junghanns,
quien llegó a ser intendente municipal de Hohenau, de 1996 a 2001, empezó a
trabajar como capataz de Alban Krug en 1959 y ayudó a construir la vivienda
rural de estilo alemán que ahora se ha vuelto célebre como "la casa de Mengele". Nissi tiene un
establecimiento cerca de allí, pero llevaba décadas sin visitar la granja.
El
colega Narciso Meza, corresponsal de Última Hora en Colonias Unidas, logró que
Junghanns acceda a una detallada entrevista para el libro Mengele en Paraguay,
que prepara este equipo. Tras una extensa charla en Obligado, le pedimos que
nos acompañe hasta la casa en que vivió junto con el médico nazi. Se niega,
pero tras explicarle las razones por las que consideramos importante grabar
imágenes con él en el lugar, finalmente acepta llevarnos en su camioneta.
El
portón de la ex granja de los Krug está sin candado y podemos entrar sin
problemas. Nuestra fotógrafa Desirée logra captar imágenes de la llegada y de
nuestro primer recorrido, cuando el encargado sale a recibirnos y nos dice que
los actuales dueños de casa se niegan a que se graben entrevistas en el lugar.
Nos confirma que los Krug han vendido el establecimiento a la familia Heisecke,
pero hoy tiene otro arrendatario.
"Mucha
gente viene, quiere conocer y tomar fotos, pero a los dueños no les gusta que
salga en los diarios, con la fama de que aquí vivió Mengele, por eso no dejamos
que se entre", relata el encargado.
ABANDONO. Tras la promesa de
grabar la entrevista fuera de la propiedad, se nos permite recorrer la
vivienda. ¿Cómo negarselo a Junghanns, si él es parte de la historia del lugar,
constructor y protagonista?
La casa
principal, de material cocido, con clásico estilo de vivienda rural alemana,
rodeada de un amplio corredor, se mantiene igual que la época en que Mengele se
ocultó allí, asegura Junghanns. "La estructura es la misma, solo que está
muy abandonada", dice.
Pero el
médico nazi no vivió en la residencia principal, sino en otra secundaria, a
pocos metros. Es rústica y sencilla, de unos 10 por 12 metros, paredes de color
salmón, techo de tejas, puertas y ventanas de madera pintadas de verde.
Ahora
es una cocina, pero en 1961 tenía dos habitaciones. En la principal dormía
Mengele y en la contigua Junghanns. "Éramos vecinos, solíamos conversar
hasta tarde, pero él nunca me contó nada de lo que le pasó en la guerra. Se
encerraba a leer o escribir, pero en ocasiones salía con nosotros al campo, en
un tractor, a ver cómo manejábamos los animales y pasábamos la noche en un
retiro, en un sitio llamado Morena'i", narra.
La vivienda en que durmió Josef Mengele. Actualmente las habitaciones fueron trasformadas en cocina.
HISTORIA. Hasta ahora, los
detalles acerca de los años en que el doctor Mengele vivió oculto en Paraguay
permanecen desconocidos en la mayoría de los libros sobre su vida.
Nacido
el 16 de marzo de 1911, en Gunzburgo, Baviera, Alemania, Josef Mengele estudió
antropología y zoología en Munich y Viena. Se unió al Partido Nazi en 1937 y se
graduó de médico en 1938, año en que se unió a las SS.
Durante
la Segunda Guerra Mundial pidió ser médico del campamento de exterminio de
Auschwitz / Bikernau, donde diversos testimonios lo acusan de haber realizado
terribles experimentos médicos con prisioneros judíos, que le valieron el mote
de Angel de la Muerte.
Se
obsesionó por experimentar con gemelos, buscando purificar la raza aria. Se le
acusa de haber enviado a la muerte a unas 400.000 personas en la cámara de gas.
Tras la
guerra, llegó a la Argentina en 1949, con un pasaporte falso de la Cruz Roja a
nombre de Helmut Gregor. En febrero 1959, al sentirse perseguido en Argentina,
huye al Paraguay, donde obtiene cédula de identidad y carta de nacionalización.
PROTECTORES. El
colono de ascendencia alemana Alban Krug, ex presidente de la Cooperativa
Colonias Unidas, de Obligado, fue quien brindó su casa en Poromokó, Hohenau,
para dar refugio y mantener oculto al médico nazi Josef Mengele, entre 1961 y
1962, pero fueron otros influyentes inmigrantes, el alemán Werner Jung y el ruso-alemán
Alexander von Eckstein, quienes actuaron como testigos para conseguirle la
ciudadanía paraguaya, protegiéndolo mientras el criminal de guerra permaneció
en el Paraguay.
Alban
Krug nació en Brasil y llegó al Paraguay con el primer grupo de familias de
ascendencia alemana que desembarcó en Hohenau en Josef Mengele, en 1960.El
investigador norteamericano Gerald Astor, en su libro Mengele, el último nazi,
sostiene que Krug era “el jefe del partido nazi clandestino en la época”.
Bonibaldo
Junghanns asegura que quien trajo a Mengele a la casa de Krug, en Hohenau, fue
Werner Jung, conocido comerciante alemán, dueño de la Ferretería Alemana en
Asunción y cónsul del Paraguay en Alemania Occidental.
Jung,
junto con el barón Alexander von Eckstein, nacido en Estonia, Rusia, pero de
ascendencia alemana, se prestaron como testigos para que la Corte Suprema de
Justicia otorgue la carta de ciudadanía paraguaya a Josef Mengele el 27 de
noviembre de 1959. Jung iba a visitar a Mengele a la casa de Krug en Hohenau
casi cada mes, o a veces cada tres meses, según Junghanns.
Izquierda: la apariencia de Josef Mengele en 1960, cuando vivía en Paraguay. Derecha: nota en la que Augusto Montanaro, ministro del Interior de la dictadura stronista, comunica que el criminal nazi ya no estaba en el país y pide revocar la nacionalidad paraguaya.
ESCAPE. "Desconozco si
Mengele vivió en otras partes del Paraguay, pero con nosotros estuvo oculto por
más de un año, hasta que apareció el tal Fritzke, que levantó la alarma y
nuevamente lo hicieron desaparecer", cuenta Bonibaldo.
En esa
época, probablemente alertados por Fritzke, también llegaron otras personas en
busca de Mengele. Junghanns cree que eran miembros de los equipos de cazadores
de nazis e incluso cree recordar que se hacían llamar Los Casaca Negra.
"Conmigo
hablaron en la Municipalidad. Me ofrecieron dinero: 100.000 dólares si les
decía en dónde estaba Mengele y otros 100.000 dólares si les daba documentos
que le pertenecían. Les dije que nunca iba a hacer eso, que nunca le vendería a
nadie. Esa fue la oportunidad en que pudieron capturarlo en el Paraguay",
cuenta Junghanns, actualmente con 78 años de edad, con una lucidez notable,
dispuesto a romper los pactos de silencio y a preservar la memoria con un tema
todavía polémico. __________________ Las crónicas anteriores sobre Mengele en Hohenau las podés leeraquí. También una crónica sobre el criminal nazi Eduard Roschmann, El carnicero de Riga, quien murió en Asunción en 1977, la podés leeraquí.
“…ese
Paraguay que el diccionario Larousse, de acuerdo con Le Bottín, califica de Paraíso
Terrestre, pero bien sé que no he terminado de buscarlo, que lo buscaré
siempre, que buscaré siempre esa ruta perdida, borrada de la memoria de los
hombres”.
Esto
escribía el novelista francés Georges Bernanos, en un artículo aparecido en la
revista Sur, en Buenos Aires, en 1938.
Augusto
Roa Bastos asegura que el autor de Los grandes cementerios bajo la luna,
quien vivió un tiempo en Brasil, estuvo en el Paraguay buscando su propia “ruta
perdida”, “borrada de la memoria de los hombres”.
Otras
grandes figuras de la historia o de la intelectualidad universal también anduvieron
por el Paraguay buscando su propia Isla de la Utopía: Aimé Bonpland, José
Gervasio Artigas, Rafael Barrett, Viriato Díaz Pérez, Guido Boggiani, Josefina
Plá, Branislava Susnik…
Pero
las experiencias más fascinantes fueron las de grupos humanos que se embarcaron
en verdadera odiseas, soñando con encontrar en este rincón del corazón
sudamericano su aldea utópica, su paraíso terrenal.
***
Existen
sobre todo dos experiencias históricas que se desarrollaron casi en la misma
época, al final de la Guerra de la Triple Alianza, marcada por utopías de signos
ideológicos muy distintos, pero con características muy similares y con parecidos
resultados.
** La
primera experiencia utópica es la de Nueva Germania, en el actual Departamento
de San Pedro, hasta donde llegó en agosto de 1887 una expedición de unas 15
familias alemanas, lideradas por el docente y escritor antisemita Bernhard
Förster, junto con su esposa Elisabeth Förster-Nietzsche, hermana del gran filósofo
alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche. El sueño de la pareja era crear la primera
comunidad puramente aria fuera de Alemania, no contaminada por la influencia
judía, para demostrar la supremacía blanca, un proyecto considerado pre-nazi, que
se anticipaba a los del propio Adolf Hitler.
La experiencia
no pudo cuajar, por varias razones: la dureza de la naturaleza que encontraron,
los rigores del clima, la resistencia de la mayoría de los demás colonos a
cumplir las prohibiciones de Förster de integrarse con los nativos, el
despotismo del principal líder… Elizabeth regresó a Alemania y Bernhard acabó
suicidándose en San Bernardino. Los demás colonos acabaron integrándose con los
paraguayos…
** La segunda
experiencia utópica es la de Nueva Australia, en la zona de la actual Nueva
Londres, muy cerca de Coronel Oviedo, Departamento de Caaguazú, hasta donde
llegó en octubre de 1893 (apenas 6 años después de la llegada de los alemanes a
Nueva Germania), una expedición de 220 australianos y algunos británicos,
liderados por el periodista y dirigente laborista William Lane, que viajaron
hasta Montevideo en el buque Royal Tar, de donde siguieron por otros medios hasta
el Paraguay. El sueño de Lane y sus seguidores era crear la primera comunidad puramente
socialista en América Latina, una sociedad igualitaria de propiedad en común.
La
experiencia no pudo cuajar, por varias razones: la dureza de la naturaleza que
encontraron, los rigores del clima, la resistencia de la mayoría de los demás
colonos a cumplir las prohibiciones de Lane de integrarse con los nativos, el
despotismo del principal líder… Finalmente, tras varios conflictos, Lane y un
grupo de 64 personas se separaron y formaron otra comunidad, Colonia
Cosme, en Caazapá. En el segundo grupo de pioneros que llegó a Cosme estaba la poetisa
Mary Cameron, quien se casó en Paraguay con unos de los colonos, de apellido Gilmore,
y tras regresar a Australia se volvió una de las mayores escritoras de dicha
nación, toda una celebridad conocida como Dame Mary Gilmore, cuyo rostro está
estampado por los billetes de diez dólares australianos. De los descendientes
de ese grupo inmigrante surgieron grandes intelectuales paraguayos, como el
antropólogo León Cadogan y el escritor de cómics Robin Wood.
Entrada a Nueva Australia, en el distrito de Nueva Londres, Caaguazú.
***
En
estos días, aprovechando nuestras vacaciones en el diario, estuvimos
recorriendo de nuevo lo que quedó de aquellos proyectos utópicos (tan
diferentes, pero tan iguales) en Nueva Germania y en las actuales Nueva Australia/Nueva
Londres, recabando datos para un proyecto periodístico en libro que se titulará Los perseguidores del Paraíso, que además unirá en un mismo hilo conductor el
mito guaraní de la búsqueda del Yvy Maraney (la Tierra sin Mal), el proyecto del
entonces agitador social y botánico suizo Moisés Santiago Bertoni, junto a su propia
familia y otras 40 familias de agricultores suizos, que el 3 de marzo de 1884
(antes que los alemanes y australianos) se embarcaron en el vapor “Nord
América”, impulsado por dos de los mayores pensadores del socialismo
anarquista, Elisée Reclús y Piotr Kropotkin, para establecer la primera colonia
anarquista en América Latina, en unas tierras obtenidas en Santa Ana, en la
actual pronvicia de Misiones Argentina.
La
dureza de la naturaleza, los rigores del clima y el continuo ataque de
bandoleros frustraron también ese proyecto y Bertoni se quedó solo con su
familia, se refugió en Paraguay y acabó transformando su utopía en una gesta científica
y familiar en la Colonia Guillermo Tell, en la actual Puerto Bertoni, a orillas
del río Paraná, al sur de Ciudad del Este.
***
También
incluiremos la odisea de los colonos menonitas que llegaron como refugiados al
Paraguay en 1927, tras huir del régimen soviético y se establecieron en el
entonces inhóspito Chaco Central, donde establecieron una verdadera isla
utópica, con sistemas de trabajo, producción y convivencia basados en sus ideas
religiosas, que durante varias décadas permanecieron cerradas al resto del
país. Aunque actualmente se han integrado mucho más, han perdido parte de su
esencia utópica, pero han logrado un gran potencial económico y productivo.
***
Finalmente,
en un plano más cercano en la historia, contaremos la historia de la colonia
San Isidro de Jejuí, fundada bajo inspiración de las Ligas Agrarias Cristianas,
en los años 70, en plena época de la dictadura stronista. La comunidad tenía el
proyecto utópico de “vivir como hermanos” y producir en común, compartir la
propiedad colectiva de la tierra y poner en práctica la caridad cristiana, en
la línea de la Teología de la Liberación y de las Comunidades Eclesiales de
Base (CEBs). Fue asaltada por un escuadrón militar el 8 de febrero de 1975, los
pobladores fueron apresados y torturados, y las tierras entregadas a un primo
del dictador. Cuatro décadas después, los propietarios recuperaron su tierra y
retomaron el truncado proyecto social.
***
Primeros colonos en Nueva Germania.
La idea
de este libro en gestación es establecer un contraste entre lo que fue y lo que
es.
Buscar
qué quedó de todo aquello, ¿qué ha muerto y qué permanece vivo en la memoria de
quienes descienden de los protagonistas?
De alguna
manera quizás podamos descubrir o demostrar juntos que las utopías pueden ser también
de distintos colores y pensamientos: pre-nazis, socialistas, anarquistas,
protestantes, cristianas, políticas, religiosas… pero siempre resultan
movilizadoras.
Las utopías
pueden estar equivocadas, pueden fracasar, pueden transformarse por el
contraste entre teoría y realidad, pueden reinventarse… pero siempre son
necesarias, y son las que nos construyen y sostienen a lo largo del tiempo, de
la geografía y de la historia.
Y este
Paraguay nuestro, aún con todos los signos del infortunio y la desesperanza, ha
sido y sigue siendo un territorio fértil para la construcción de las muchas “Islas
de la Utopía”, a través de esa “ruta perdida”, “borrada de la memoria de los
hombres”, que decía Bernanos, pero que sin embargo sigue aquí… aún en estos
tiempos que parecen tan confusos o retardatarios.
Así que… Los perseguidores del Paraíso estará muy pronto con ustedes, también
acompañado con algunos documentales en video que Desireé Esquivel me está
ayudando a componer.
Mabel Lozano y su equipo, grabando en la zona de la Triple Frontera de Paraguay, Argentina y Brasil.
La
Policía española identificó a más de un millar de paraguayas como víctimas de
tráfico y explotación sexual, pero aquí no se habla de eso. Una compatriota
víctima de trata pudo ser salvada de una condena a muerte en China gracias a
una campaña solidaria, pero seguimos sin abordar la cuestión de fondo: Nuestras
niñas y mujeres –principalmente pobres y marginadas- siguen siendo “la materia
prima” más codiciada para un oscuro negocio que mueve 32 mil millones de
dólares al año. La excelente película documental Chicas Nuevas 24 horas, de Mabel Lozano, nos pone frente a ese
espejo de verdad incómoda, frente a esa cruda realidad que pretendemos ignorar.
Por Andrés Colmán Gutiérrez
@andrescolman
Sofía
está allí, recostada contra la pared de un frío túnel, en algún marginal punto de Madrid. Aunque su temblorosa
voz todavía de niña imita el característico tono de hablar de los madrileños,
es inevitable advertir detrás de ese barniz sonoro los ecos de su lengua
guaraní, el acento campesino que trajo desde su Atyra natal.
Sofía
es paraguaya y ahora tiene 17 años. Se fue a España cuando todavía era muy
chica, una niña indefensa ilusionada en tener allá un trabajo digno y ayudar
con el dinero a mantener a sus padres y a sus cinco hermanos más pequeños, pero
el sueño se convirtió en dolorosa pesadilla: Sofía acabó encerrada en un sótano
por su propia tía, la que le había ayudado a viajar, y que solo buscaba
entregarla a una red mafiosa de prostitución y explotación sexual.
Sofía, en la película Chicas Nuevas 24 horas.
La
paraguaya Sofía es una de las principales víctimas de trata que ofrece su
testimonio en la película documental Chicas
Nuevas 24 horas, de la laureada cineasta española Mabel Lozano, que este
miércoles 29 de julio se estrena en avant
premiere en la sala del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA).
Con
mucha valentía y dignidad, Sofia ha aceptado dar la cara ante la cámara y relatar
su historia sin maquillajes, aun sabiendo que eso pueda implicar que -según los
antivalores de nuestra cultura popular paraguaya- ella quede estigmatizada por
haber caído en las redes de la prostitución.
Como
también ha aceptado dar su testimonio en la misma película otra valiente mujer compatriota
que logró escapar de las redes de la mafia de trata paraguayo-española, Estela
Santander, quien hoy está haciendo todo lo posible para llevar a juicio oral a los
que la sometieron.
El trailer de la película.
Una película valiente.
Una animada
business speaker inicia una charla ante
el auditorio de un lujoso salón: Describe un potencial negocio que mueve 32 mil millones de dólares al año, en donde la materia prima no se agota y siempre
será codiciada.
Con
esta peculiar forma de narrar, que parodia a las conferencias motivacionales
del mundo empresarial, la cineasta Mabel Lozano nos introduce al submundo de la
trata, mostrándonos la verdadera cara de un floreciente negocio que trafica con
el dolor, con la necesidad, con los más bajos instintos del ser humano.
Rodaje en el Mercado 4 de Asunción.
De
hecho, el principal ícono gráfico escogido por Mabel y su esquipo es el sello
de un código de barras, con el que nos marcaron durante la presentación del
proyecto en Paraguay, con la evidente intención de hacernos sentir en la piel
lo que significa que el ser humano sea tratado como simple mercadería de un
gran supermercado global.
La
cámara de Rafa Roche (el director de fotografía del film) recorre las calles de
pueblos y ciudades del Paraguay, Argentina, Perú, Colombia y España, mostrando
lo que generalmente no vemos: el infame tráfico que se alimenta de las más indefensas,
de la lacerante realidad de pobreza y marginación.
Esta es
la tercera película documental de Mabel Lozano, que cierra su trilogía sobre la
trata. Las anteriores, Voces contra la
trata y Escúchame, abrieron el
debate sobre un tema con el que muchos se horrorizan, pero son pocos los que
están dispuestos a hacer algo para que esto cambie.
Una colaboración cercana.
Hace
más de un año recibí un primer correo de Mabel Lozano, desde Madrid. Me contaba
que había leído algunos reportajes investigativos míos sobre la trata de
personas entre Paraguay y España, me habló del proyecto de su nueva película y
me pidió ayudarla, incluso que aparezca en el filme.
Así empezó
una colaboración cercana en el proyecto. Varios de mis reportajes se difundieron
en la página web de Chicas Nuevas 24 horas, les ayudé con algunos contactos y
finalmente me sumé al rodaje y la presentación en Paraguay.
Con Mabel Lozano y Rafa Roche, en Asunción.
El
hecho de que la co-producción en nuestro país haya sido asumida por los chicos
de Puatarará Films hizo aún más grata la experiencia. Con el equipo de Osvaldo
Ortiz Faiman hemos trabajado además en el filme documental Desmontando
Curuguaty, que él dirigió y del cual soy guionista.
Empecé
a involucrarme periodísticamente con el tema de la trata en 2003, con el caso
de L. R., una chica de Independencia, Guairá, que logró escapar de una red
mafiosa que la llevó con engaños a España, para obligarla a prostituirse. Ella
pudo escapar de su encierro con la ayuda de un cliente y retornar al Paraguay,
donde fue la primera en denunciar este oscuro negocio. Con la investigación que
abrimos a partir de su caso pudimos hallar a varias otras víctimas y evidenciar
los tentáculos de la operación criminal.
En 2008,
a meses de haberme instalado en Ciudad del Este, al frente de la Redacción
Regional de Última Hora en Alto Paraná, tuve otra perspectiva. Había leído en
años anteriores unos estupendos reportes de mi colega y amigo Wilson Ferreira sobre
la trata en la zona triple-fronteriza y con su asesoramiento iniciamos con la
compañera Sofía Masi Verón una serie de reportajes investigativos, que
publicamos a partir del 13 de enero de 2008, con el título Trata y explotación
sexual de menores de edad en la Triple Frontera.
Nuestro primer reportaje, en 2008.
A través
de la organización regional Ceapra, pudimos contactar con Graciela, una chica
de 16 años de edad a la que habían llevado bajo engaños, con otras dos chicas
menores, supuestamente para trabajar como mozas en un restaurant de Puerto
Esperanza, Misiones, Argentina, pero acabaron encerradas como prisioneras en un
galpón y fueron obligadas a prostituirse.
Rehicimos
el camino que las tres chicas anduvieron hacia su propio infierno. Cruzamos en
canoa el río Paraná desde la paraguaya localidad de Puerto Irala, a 70
kilómetros al Sur de Ciudad del Este, hasta la argentina Esperanza, en la misma
canoa en que ellas fueron llevadas, sin pasar por ningún control, pagando solamente
5 pesos (en ese momento 7.500 guaraníes) por la travesía.
La
serie de reportajes se publicó durante dos semanas, incluyendo testimonios de
mujeres víctimas que habían sido llevadas a España, y tuvo mucha repercusión internacional.
Varios equipos de televisión internacional como Infinito, TVE, Telecinco, nos
contactaron y vinieron a realizar programas especiales.
Estela Santander con Mabel Lozano, en Ciudad del Este,
En
abril de 2010 publicamos el testimonio de Estela Santander, la valiente mujer
que pudo huir de la misma red mafiosa, y que desde entonces está decidida a
llevar a proceso judicial a sus tratantes, a pesar de los múltiples intentos en la
Justicia alto paranaense porque no se realice el esperado juicio oral. Estela
es otra de las protagonistas claves en la película de Mabel.
La situación sigue…
Desde
entonces, la situación no ha variado mucho. Esta sigue siendo una de las
regiones del mundo donde más se reclutan mujeres niñas, adolescentes y adultas,
para el gran mercado internacional de la prostitución. Por la dura realidad de
pobreza y de ignorancia en que viven miles de familias, pareciera que hay como
un inmenso cartel globalizado, que dice: “Se venden niñas, tratar en Paraguay”.
La historia de Estela Santander.
Aunque
a nivel gubernamental local se ha incrementado mediáticamente la acción contra
la trata, la situación no ha cambiado mucho. Hay mucha mentira e hipocresía. Se
gastan millones en realizar congresos, seminarios, conferencias, estudios,
encuestas, investigaciones, confeccionar y distribuir publicaciones, carpetas,
folletos, afiches, cedés y devedés promocionales… que repiten lo mismo de
siempre, pero casi nada se hace para atacar los puntos críticos de la frontera,
por donde numerosas niñas y adolescentes mujeres paraguayas siguen siendo
llevadas ilegalmente, para ser sometidas a una inhumana explotación sexual en
los prostíbulos de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Perú, México, Estados
Unidos y España, principalmente.
Hay
esfuerzos heroicos y casi solitarios, como los de la fiscala Teresa Martínez,
que son reconocidos en la película de Mabel. Pero sin recursos suficientes, sin
verdadera voluntad política, la cuestión de fondo permanece inalterable.
Chicas
Nuevas 24 horas, es una película que nos desnuda en la pantalla grande,
permitiendo dar mucha más visibilidad al drama que aquí seguimos escondiendo
bajo la alfombra. Porque en realidad el tráfico de niñas y mujeres con fines de
explotación sexual está también muy vinculado a otras actividades del crimen
organizado, como el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas, el
lavado de dinero y sus profundas ramificaciones en el poder político y en todos
los poderes de nuestro Estado. Lo que ahora llamamos narcopolítica.
Por
todo eso, hay que ver la película de Mabel Lozano.
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Les
dejo algunos enlaces a los reportajes publicados: