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sábado, 28 de julio de 2018

Desmontando Curuguaty: El filme que demostró la farsa del Caso Marina Cué



El miércoles 25 de marzo de 2015, con mucha repercusión en los medios de comunicación y en la sociedad paraguaya, se estrenó oficialmente el filme documental Desmontando Curuguaty, que con una técnica de reportaje periodístico investigativo demostró la tremenda farsa jurídica de la investigación fiscal y el proceso judicial sobre la masacre de Marina Cué, ocurrida en junio de 2012, con un saldo de 11 campesinos y 6 policías muertos baleados, y que justificó el golpe parlamentario que derrocó al presidente Fernando Lugo.
Varios meses antes del juicio oral contra los campesinos de Curuguaty, respondiendo a una convocatoria del Servicio Paz y Justicia del Paraguay (Serpaj-Py), me tocó trabajar como guionista de la película dirigida por el cineasta Osvaldo Ortiz Faimann, siguiendo la línea de algunas notas periodísticas que en su momento publiqué en Última Hora, como este artículo.
Bajo la coordinación general de Cristina Coronel, directiva del Serpaj-Py, el filme cuenta con la participación especial del investigador y analista político Alfredo Boccia Paz, fotografía de Pascual Glauser, producción de Bebu Dujak, posproducción de Armando Aquino, música original de Rolando Chaparro y José Bogado, bajo la producción audiovisual de Puatarara Films
Con una duración de 25 minutos, en un estilo de cine político y documental periodístico, nos propusimos desmontar la historia oficial, punto por punto, buscando que la gente saque sus propias conclusiones.
Tres años después, ahora que una Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia declaró que el juicio tuvo graves deficiencias y anuló las condenas de los campesinos presos de Curuguaty, dejándolos en libertad, vale la pena volver a ver Desmontado Curuguaty.

viernes, 25 de mayo de 2018

De Auschwitz a Hohenau: documental sobre el doctor Mengele en Paraguay


Éste es el tráiler de la película documental "De Auchwitz a Hohenau" (Acerca de cómo la dictadura de Stroessner ocultó al criminal nazi Josef Mengele en Paraguay). Dirección y camaras: Desirée Esquivel. Guion y reportajes: Andres Colmán Gutiérrez. Edición: Nat Vera Scuderi. Música: Rolando Chaparro. Diseño: Analía López. Una producción Periodismo & Cine, con la Editorial Servilibro.
La película (de 74 minutos) se exhibirá este martes 29, puntualmente a las 19.00, -previo a la presentación de libro Mengele en Paraguay-, con acceso libre, en el Auditorio Josefina Plá de la Universidad Autónoma de Asunción (Jejuí 667 casi 15 de Agosto).
La presentación oficial del documental en DVD se hará el 11 de junio, en la Feria Internacional del Libro (FIL), oportunidad en que podrán adquirir copias distribuidas por Servilibro.

Mengele en Paraguay es un libro de investigación periodística escrito por Andrés Colmán Gutiérrez, en colaboración con Desirée Esquivel y Narciso Meza Martínez, que revela la conexión nazi con la dictadura de Stroessner y la red que protegió al médico y criminal nazi Josef Mengele durante su presencia en nuestro país, en los años 50 y 60. Está publicado bajo el sello de la Editorial Servilibro y se puede obtener en el local de Servilibro, en la Plaza Uruguaya, como en las principales librerías del país.



martes, 5 de septiembre de 2017

La noche en que un espía descubrió al nazi Josef Mengele en Hohenau



El médico nazi Josef Mengele, apodado el Ángel de la Muerte, uno de los militares nazis más buscados por crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, llevaba casi un año de sentirse tranquilo y muy resguardado en la agreste región del Sur del Paraguay, que le recordaba los aires de su Gunzburgo natal... cuando el miedo de ser atrapado se instaló de nuevo, repentinamente.

#CrónicasDeLaMemoria


Andrés Colmán Gutiérrez
HOHENAU, ITAPÚA

Fue en una fresca noche de 1962. En la granja del colono Alban Krug, en Poromoko, lugar también conocido como Hohenau Cuatro, a unos 16 kilómetros del centro urbano de Hohenau, Departamento de Itapúa, se celebraba una cena a la luz de las velas y lámparas a querosén. En un fonógrafo sonaban discos con canciones en alemán.
Entre los comensales, además de Mengele, quien se ocultaba bajo la falsa identidad de Federico Fritz, estaban los dueños de casa, los Krug, unos pocos amigos y parientes de la colectividad alemana, además de los Jung, de Asunción, pero el principal agasajado era un visitante recién llegado de Alemania, que se apellidaba Fritzke.
El hombre traía recomendaciones de altos ex jerarcas del ejército alemán de Adolf Hitler. Fue así como pudo contactar con quienes protegían al Ángel de la Muerte y participar de una cena con el propio Mengele.
Pero algo pasó esa noche, que hizo sospechar de que ese Fritzke no era quien decía ser, relata Bonibaldo Junghanns, el ex capataz de la granja de los Krug, que fue testigo de ese momento crucial.
–Entonces, ¿Fritzke era un doble agente? ¿Un espía que se había infiltrado para averiguar el paradero de Mengele? –le pregunté.
–Evidentemente, era así. Algo en él despertó la sospecha de los que protegían a este señor (Mengele). Hubo mucha tensión. Entonces vinieron a llevarlo de la casa de Alban Krug y no volvimos a verlo.

Bonibaldo Junghanns con el autor de esta crónica, junto a la casa que compartió con Mengele. (Foto: Desirée Esquivel)
REGRESO. Bonibaldo Nissi Junghanns tenía 23 años de edad cuando conoció al doctor Josef Mengele.
"Fue el señor Jung, dueño de la Ferretería Alemana, de Asunción, quien lo trajo. Nos lo presentó como el señor Federico Fritz, pero uno de los hijos de Alban Krug me contó que era Mengele, y que teníamos que mantener su identidad en secreto", recuerda, 55 años después.
Junghanns, quien llegó a ser intendente municipal de Hohenau, de 1996 a 2001, empezó a trabajar como capataz de Alban Krug en 1959 y ayudó a construir la vivienda rural de estilo alemán que ahora se ha vuelto célebre como "la casa de Mengele". Nissi tiene un establecimiento cerca de allí, pero llevaba décadas sin visitar la granja.
El colega Narciso Meza, corresponsal de Última Hora en Colonias Unidas, logró que Junghanns acceda a una detallada entrevista para el libro Mengele en Paraguay, que prepara este equipo. Tras una extensa charla en Obligado, le pedimos que nos acompañe hasta la casa en que vivió junto con el médico nazi. Se niega, pero tras explicarle las razones por las que consideramos importante grabar imágenes con él en el lugar, finalmente acepta llevarnos en su camioneta.
El portón de la ex granja de los Krug está sin candado y podemos entrar sin problemas. Nuestra fotógrafa Desirée logra captar imágenes de la llegada y de nuestro primer recorrido, cuando el encargado sale a recibirnos y nos dice que los actuales dueños de casa se niegan a que se graben entrevistas en el lugar. Nos confirma que los Krug han vendido el establecimiento a la familia Heisecke, pero hoy tiene otro arrendatario.
"Mucha gente viene, quiere conocer y tomar fotos, pero a los dueños no les gusta que salga en los diarios, con la fama de que aquí vivió Mengele, por eso no dejamos que se entre", relata el encargado.

ABANDONO. Tras la promesa de grabar la entrevista fuera de la propiedad, se nos permite recorrer la vivienda. ¿Cómo negarselo a Junghanns, si él es parte de la historia del lugar, constructor y protagonista?
La casa principal, de material cocido, con clásico estilo de vivienda rural alemana, rodeada de un amplio corredor, se mantiene igual que la época en que Mengele se ocultó allí, asegura Junghanns. "La estructura es la misma, solo que está muy abandonada", dice.
Pero el médico nazi no vivió en la residencia principal, sino en otra secundaria, a pocos metros. Es rústica y sencilla, de unos 10 por 12 metros, paredes de color salmón, techo de tejas, puertas y ventanas de madera pintadas de verde.
Ahora es una cocina, pero en 1961 tenía dos habitaciones. En la principal dormía Mengele y en la contigua Junghanns. "Éramos vecinos, solíamos conversar hasta tarde, pero él nunca me contó nada de lo que le pasó en la guerra. Se encerraba a leer o escribir, pero en ocasiones salía con nosotros al campo, en un tractor, a ver cómo manejábamos los animales y pasábamos la noche en un retiro, en un sitio llamado Morena'i", narra.
 
La vivienda en que durmió Josef Mengele. Actualmente las habitaciones fueron trasformadas en cocina.
HISTORIA. Hasta ahora, los detalles acerca de los años en que el doctor Mengele vivió oculto en Paraguay permanecen desconocidos en la mayoría de los libros sobre su vida.
Nacido el 16 de marzo de 1911, en Gunzburgo, Baviera, Alemania, Josef Mengele estudió antropología y zoología en Munich y Viena. Se unió al Partido Nazi en 1937 y se graduó de médico en 1938, año en que se unió a las SS.
Durante la Segunda Guerra Mundial pidió ser médico del campamento de exterminio de Auschwitz / Bikernau, donde diversos testimonios lo acusan de haber realizado terribles experimentos médicos con prisioneros judíos, que le valieron el mote de Angel de la Muerte.
Se obsesionó por experimentar con gemelos, buscando purificar la raza aria. Se le acusa de haber enviado a la muerte a unas 400.000 personas en la cámara de gas.
Tras la guerra, llegó a la Argentina en 1949, con un pasaporte falso de la Cruz Roja a nombre de Helmut Gregor. En febrero 1959, al sentirse perseguido en Argentina, huye al Paraguay, donde obtiene cédula de identidad y carta de nacionalización.

PROTECTORES. El colono de ascendencia alemana Alban Krug, ex presidente de la Cooperativa Colonias Unidas, de Obligado, fue quien brindó su casa en Poromokó, Hohenau, para dar refugio y mantener oculto al médico nazi Josef Mengele, entre 1961 y 1962, pero fueron otros influyentes inmigrantes, el alemán Werner Jung y el ruso-alemán Alexander von Eckstein, quienes actuaron como testigos para conseguirle la ciudadanía paraguaya, protegiéndolo mientras el criminal de guerra permaneció en el Paraguay.
Alban Krug nació en Brasil y llegó al Paraguay con el primer grupo de familias de ascendencia alemana que desembarcó en Hohenau en Josef Mengele, en 1960.El investigador norteamericano Gerald Astor, en su libro Mengele, el último nazi, sostiene que Krug era “el jefe del partido nazi clandestino en la época”.
Bonibaldo Junghanns asegura que quien trajo a Mengele a la casa de Krug, en Hohenau, fue Werner Jung, conocido comerciante alemán, dueño de la Ferretería Alemana en Asunción y cónsul del Paraguay en Alemania Occidental.
Jung, junto con el barón Alexander von Eckstein, nacido en Estonia, Rusia, pero de ascendencia alemana, se prestaron como testigos para que la Corte Suprema de Justicia otorgue la carta de ciudadanía paraguaya a Josef Mengele el 27 de noviembre de 1959. Jung iba a visitar a Mengele a la casa de Krug en Hohenau casi cada mes, o a veces cada tres meses, según Junghanns.

Izquierda: la apariencia de Josef Mengele en 1960, cuando vivía en Paraguay. Derecha: nota en la que Augusto Montanaro, ministro del Interior de la dictadura stronista, comunica que el criminal nazi ya no estaba en el país y pide revocar la nacionalidad paraguaya.
ESCAPE. "Desconozco si Mengele vivió en otras partes del Paraguay, pero con nosotros estuvo oculto por más de un año, hasta que apareció el tal Fritzke, que levantó la alarma y nuevamente lo hicieron desaparecer", cuenta Bonibaldo.
En esa época, probablemente alertados por Fritzke, también llegaron otras personas en busca de Mengele. Junghanns cree que eran miembros de los equipos de cazadores de nazis e incluso cree recordar que se hacían llamar Los Casaca Negra.
"Conmigo hablaron en la Municipalidad. Me ofrecieron dinero: 100.000 dólares si les decía en dónde estaba Mengele y otros 100.000 dólares si les daba documentos que le pertenecían. Les dije que nunca iba a hacer eso, que nunca le vendería a nadie. Esa fue la oportunidad en que pudieron capturarlo en el Paraguay", cuenta Junghanns, actualmente con 78 años de edad, con una lucidez notable, dispuesto a romper los pactos de silencio y a preservar la memoria con un tema todavía polémico.

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Las crónicas anteriores sobre Mengele en Hohenau las podés leer aquí.

También una crónica sobre el criminal nazi Eduard Roschmann, El carnicero de Riga, quien murió en Asunción en 1977, la podés leer aquí.

sábado, 4 de febrero de 2017

Paraguay, el paraíso perdido



Por Andrés Colmán Gutiérrez

“…ese Paraguay que el diccionario Larousse, de acuerdo con Le Bottín, califica de Paraíso Terrestre, pero bien sé que no he terminado de buscarlo, que lo buscaré siempre, que buscaré siempre esa ruta perdida, borrada de la memoria de los hombres”.

Esto escribía el novelista francés Georges Bernanos, en un artículo aparecido en la revista Sur, en Buenos Aires, en 1938.
Augusto Roa Bastos asegura que el autor de Los grandes cementerios bajo la luna, quien vivió un tiempo en Brasil, estuvo en el Paraguay buscando su propia “ruta perdida”, “borrada de la memoria de los hombres”.
Otras grandes figuras de la historia o de la intelectualidad universal también anduvieron por el Paraguay buscando su propia Isla de la Utopía: Aimé Bonpland, José Gervasio Artigas, Rafael Barrett, Viriato Díaz Pérez, Guido Boggiani, Josefina Plá, Branislava Susnik…
Pero las experiencias más fascinantes fueron las de grupos humanos que se embarcaron en verdadera odiseas, soñando con encontrar en este rincón del corazón sudamericano su aldea utópica, su paraíso terrenal.

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Existen sobre todo dos experiencias históricas que se desarrollaron casi en la misma época, al final de la Guerra de la Triple Alianza, marcada por utopías de signos ideológicos muy distintos, pero con características muy similares y con parecidos resultados.

** La primera experiencia utópica es la de Nueva Germania, en el actual Departamento de San Pedro, hasta donde llegó en agosto de 1887 una expedición de unas 15 familias alemanas, lideradas por el docente y escritor antisemita Bernhard Förster, junto con su esposa Elisabeth Förster-Nietzsche, hermana del gran filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche. El sueño de la pareja era crear la primera comunidad puramente aria fuera de Alemania, no contaminada por la influencia judía, para demostrar la supremacía blanca, un proyecto considerado pre-nazi, que se anticipaba a los del propio Adolf Hitler.
La experiencia no pudo cuajar, por varias razones: la dureza de la naturaleza que encontraron, los rigores del clima, la resistencia de la mayoría de los demás colonos a cumplir las prohibiciones de Förster de integrarse con los nativos, el despotismo del principal líder… Elizabeth regresó a Alemania y Bernhard acabó suicidándose en San Bernardino. Los demás colonos acabaron integrándose con los paraguayos…

** La segunda experiencia utópica es la de Nueva Australia, en la zona de la actual Nueva Londres, muy cerca de Coronel Oviedo, Departamento de Caaguazú, hasta donde llegó en octubre de 1893 (apenas 6 años después de la llegada de los alemanes a Nueva Germania), una expedición de 220 australianos y algunos británicos, liderados por el periodista y dirigente laborista William Lane, que viajaron hasta Montevideo en el buque Royal Tar, de donde siguieron por otros medios hasta el Paraguay. El sueño de Lane y sus seguidores era crear la primera comunidad puramente socialista en América Latina, una sociedad igualitaria de propiedad en común.
La experiencia no pudo cuajar, por varias razones: la dureza de la naturaleza que encontraron, los rigores del clima, la resistencia de la mayoría de los demás colonos a cumplir las prohibiciones de Lane de integrarse con los nativos, el despotismo del principal líder… Finalmente, tras varios conflictos, Lane y un grupo de 64 personas se separaron y formaron otra comunidad, Colonia Cosme, en Caazapá. En el segundo grupo de pioneros que llegó a Cosme estaba la poetisa Mary Cameron, quien se casó en Paraguay con unos de los colonos, de apellido Gilmore, y tras regresar a Australia se volvió una de las mayores escritoras de dicha nación, toda una celebridad conocida como Dame Mary Gilmore, cuyo rostro está estampado por los billetes de diez dólares australianos. De los descendientes de ese grupo inmigrante surgieron grandes intelectuales paraguayos, como el antropólogo León Cadogan y el escritor de cómics Robin Wood.

Entrada a Nueva Australia, en el distrito de Nueva Londres, Caaguazú.

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En estos días, aprovechando nuestras vacaciones en el diario, estuvimos recorriendo de nuevo lo que quedó de aquellos proyectos utópicos (tan diferentes, pero tan iguales) en Nueva Germania y en las actuales Nueva Australia/Nueva Londres, recabando datos para un proyecto periodístico en libro que se titulará Los perseguidores del Paraíso, que además unirá en un mismo hilo conductor el mito guaraní de la búsqueda del Yvy Maraney (la Tierra sin Mal), el proyecto del entonces agitador social y botánico suizo Moisés Santiago Bertoni, junto a su propia familia y otras 40 familias de agricultores suizos, que el 3 de marzo de 1884 (antes que los alemanes y australianos) se embarcaron en el vapor “Nord América”, impulsado por dos de los mayores pensadores del socialismo anarquista, Elisée Reclús y Piotr Kropotkin, para establecer la primera colonia anarquista en América Latina, en unas tierras obtenidas en Santa Ana, en la actual pronvicia de Misiones Argentina.
La dureza de la naturaleza, los rigores del clima y el continuo ataque de bandoleros frustraron también ese proyecto y Bertoni se quedó solo con su familia, se refugió en Paraguay y acabó transformando su utopía en una gesta científica y familiar en la Colonia Guillermo Tell, en la actual Puerto Bertoni, a orillas del río Paraná, al sur de Ciudad del Este.

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También incluiremos la odisea de los colonos menonitas que llegaron como refugiados al Paraguay en 1927, tras huir del régimen soviético y se establecieron en el entonces inhóspito Chaco Central, donde establecieron una verdadera isla utópica, con sistemas de trabajo, producción y convivencia basados en sus ideas religiosas, que durante varias décadas permanecieron cerradas al resto del país. Aunque actualmente se han integrado mucho más, han perdido parte de su esencia utópica, pero han logrado un gran potencial económico y productivo.

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Finalmente, en un plano más cercano en la historia, contaremos la historia de la colonia San Isidro de Jejuí, fundada bajo inspiración de las Ligas Agrarias Cristianas, en los años 70, en plena época de la dictadura stronista. La comunidad tenía el proyecto utópico de “vivir como hermanos” y producir en común, compartir la propiedad colectiva de la tierra y poner en práctica la caridad cristiana, en la línea de la Teología de la Liberación y de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Fue asaltada por un escuadrón militar el 8 de febrero de 1975, los pobladores fueron apresados y torturados, y las tierras entregadas a un primo del dictador. Cuatro décadas después, los propietarios recuperaron su tierra y retomaron el truncado proyecto social.

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Primeros colonos en Nueva Germania.
La idea de este libro en gestación es establecer un contraste entre lo que fue y lo que es.
Buscar qué quedó de todo aquello, ¿qué ha muerto y qué permanece vivo en la memoria de quienes descienden de los protagonistas?
De alguna manera quizás podamos descubrir o demostrar juntos que las utopías pueden ser también de distintos colores y pensamientos: pre-nazis, socialistas, anarquistas, protestantes, cristianas, políticas, religiosas… pero siempre resultan movilizadoras.
Las utopías pueden estar equivocadas, pueden fracasar, pueden transformarse por el contraste entre teoría y realidad, pueden reinventarse… pero siempre son necesarias, y son las que nos construyen y sostienen a lo largo del tiempo, de la geografía y de la historia.
Y este Paraguay nuestro, aún con todos los signos del infortunio y la desesperanza, ha sido y sigue siendo un territorio fértil para la construcción de las muchas “Islas de la Utopía”, a través de esa “ruta perdida”, “borrada de la memoria de los hombres”, que decía Bernanos, pero que sin embargo sigue aquí… aún en estos tiempos que parecen tan confusos o retardatarios.
Así que… Los perseguidores del Paraíso estará muy pronto con ustedes, también acompañado con algunos documentales en video que Desireé Esquivel me está ayudando a componer.

¡Nos vemos…!

martes, 28 de julio de 2015

Chicas Nuevas 24 horas: La película que nos desnuda

Mabel Lozano y su equipo, grabando en la zona de la Triple Frontera de Paraguay, Argentina y Brasil. 
La Policía española identificó a más de un millar de paraguayas como víctimas de tráfico y explotación sexual, pero aquí no se habla de eso. Una compatriota víctima de trata pudo ser salvada de una condena a muerte en China gracias a una campaña solidaria, pero seguimos sin abordar la cuestión de fondo: Nuestras niñas y mujeres –principalmente pobres y marginadas- siguen siendo “la materia prima” más codiciada para un oscuro negocio que mueve 32 mil millones de dólares al año. La excelente película documental Chicas Nuevas 24 horas, de Mabel Lozano, nos pone frente a ese espejo de verdad incómoda, frente a esa cruda realidad que pretendemos ignorar.

Por Andrés Colmán Gutiérrez 
@andrescolman

Sofía está allí, recostada contra la pared de un frío túnel, en  algún marginal punto de Madrid. Aunque su temblorosa voz todavía de niña imita el característico tono de hablar de los madrileños, es inevitable advertir detrás de ese barniz sonoro los ecos de su lengua guaraní, el acento campesino que trajo desde su Atyra natal.
Sofía es paraguaya y ahora tiene 17 años. Se fue a España cuando todavía era muy chica, una niña indefensa ilusionada en tener allá un trabajo digno y ayudar con el dinero a mantener a sus padres y a sus cinco hermanos más pequeños, pero el sueño se convirtió en dolorosa pesadilla: Sofía acabó encerrada en un sótano por su propia tía, la que le había ayudado a viajar, y que solo buscaba entregarla a una red mafiosa de prostitución y explotación sexual.
Sofía, en la película Chicas Nuevas 24 horas. 
La paraguaya Sofía es una de las principales víctimas de trata que ofrece su testimonio en la película documental Chicas Nuevas 24 horas, de la laureada cineasta española Mabel Lozano, que este miércoles 29 de julio se estrena en avant premiere en la sala del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA).
Con mucha valentía y dignidad, Sofia ha aceptado dar la cara ante la cámara y relatar su historia sin maquillajes, aun sabiendo que eso pueda implicar que -según los antivalores de nuestra cultura popular paraguaya- ella quede estigmatizada por haber caído en las redes de la prostitución.
Como también ha aceptado dar su testimonio en la misma película otra valiente mujer compatriota que logró escapar de las redes de la mafia de trata paraguayo-española, Estela Santander, quien hoy está haciendo todo lo posible para llevar a juicio oral a los que la sometieron.


     El trailer de la película.

Una película valiente.

Una animada business speaker inicia una charla ante el auditorio de un lujoso salón: Describe un potencial negocio que mueve 32 mil millones de dólares al año, en donde la materia prima no se agota y siempre será codiciada.
Con esta peculiar forma de narrar, que parodia a las conferencias motivacionales del mundo empresarial, la cineasta Mabel Lozano nos introduce al submundo de la trata, mostrándonos la verdadera cara de un floreciente negocio que trafica con el dolor, con la necesidad, con los más bajos instintos del ser humano.
Rodaje en el Mercado 4 de Asunción.
De hecho, el principal ícono gráfico escogido por Mabel y su esquipo es el sello de un código de barras, con el que nos marcaron durante la presentación del proyecto en Paraguay, con la evidente intención de hacernos sentir en la piel lo que significa que el ser humano sea tratado como simple mercadería de un gran supermercado global.
La cámara de Rafa Roche (el director de fotografía del film) recorre las calles de pueblos y ciudades del Paraguay, Argentina, Perú, Colombia y España, mostrando lo que generalmente no vemos: el infame tráfico que se alimenta de las más indefensas, de la lacerante realidad de pobreza y marginación.
Esta es la tercera película documental de Mabel Lozano, que cierra su trilogía sobre la trata. Las anteriores, Voces contra la trata y Escúchame, abrieron el debate sobre un tema con el que muchos se horrorizan, pero son pocos los que están dispuestos a hacer algo para que esto cambie.

Una colaboración cercana.

Hace más de un año recibí un primer correo de Mabel Lozano, desde Madrid. Me contaba que había leído algunos reportajes investigativos míos sobre la trata de personas entre Paraguay y España, me habló del proyecto de su nueva película y me pidió ayudarla, incluso que aparezca en el filme.
Así empezó una colaboración cercana en el proyecto. Varios de mis reportajes se difundieron en la página web de Chicas Nuevas 24 horas, les ayudé con algunos contactos y finalmente me sumé al rodaje y la presentación en Paraguay.
Con Mabel Lozano y Rafa Roche, en Asunción.
El hecho de que la co-producción en nuestro país haya sido asumida por los chicos de Puatarará Films hizo aún más grata la experiencia. Con el equipo de Osvaldo Ortiz Faiman hemos trabajado además en el filme documental Desmontando Curuguaty, que él dirigió y del cual soy guionista.  
Empecé a involucrarme periodísticamente con el tema de la trata en 2003, con el caso de L. R., una chica de Independencia, Guairá, que logró escapar de una red mafiosa que la llevó con engaños a España, para obligarla a prostituirse. Ella pudo escapar de su encierro con la ayuda de un cliente y retornar al Paraguay, donde fue la primera en denunciar este oscuro negocio. Con la investigación que abrimos a partir de su caso pudimos hallar a varias otras víctimas y evidenciar los tentáculos de la operación criminal.
En 2008, a meses de haberme instalado en Ciudad del Este, al frente de la Redacción Regional de Última Hora en Alto Paraná, tuve otra perspectiva. Había leído en años anteriores unos estupendos reportes de mi colega y amigo Wilson Ferreira sobre la trata en la zona triple-fronteriza y con su asesoramiento iniciamos con la compañera Sofía Masi Verón una serie de reportajes investigativos, que publicamos a partir del 13 de enero de 2008, con el título Trata y explotación sexual de menores de edad en la Triple Frontera.
Nuestro primer reportaje, en 2008.
A través de la organización regional Ceapra, pudimos contactar con Graciela, una chica de 16 años de edad a la que habían llevado bajo engaños, con otras dos chicas menores, supuestamente para trabajar como mozas en un restaurant de Puerto Esperanza, Misiones, Argentina, pero acabaron encerradas como prisioneras en un galpón y fueron obligadas a prostituirse.
Rehicimos el camino que las tres chicas anduvieron hacia su propio infierno. Cruzamos en canoa el río Paraná desde la paraguaya localidad de Puerto Irala, a 70 kilómetros al Sur de Ciudad del Este, hasta la argentina Esperanza, en la misma canoa en que ellas fueron llevadas, sin pasar por ningún control, pagando solamente 5 pesos (en ese momento 7.500 guaraníes) por la travesía.
La serie de reportajes se publicó durante dos semanas, incluyendo testimonios de mujeres víctimas que habían sido llevadas a España, y tuvo mucha repercusión internacional. Varios equipos de televisión internacional como Infinito, TVE, Telecinco, nos contactaron y vinieron a realizar programas especiales.  
Estela Santander con Mabel Lozano, en Ciudad del Este,
En abril de 2010 publicamos el testimonio de Estela Santander, la valiente mujer que pudo huir de la misma red mafiosa, y que desde entonces está decidida a llevar a proceso judicial a sus tratantes, a pesar de los múltiples intentos en la Justicia alto paranaense porque no se realice el esperado juicio oral. Estela es otra de las protagonistas claves en la película de Mabel.

La situación sigue…

Desde entonces, la situación no ha variado mucho. Esta sigue siendo una de las regiones del mundo donde más se reclutan mujeres niñas, adolescentes y adultas, para el gran mercado internacional de la prostitución. Por la dura realidad de pobreza y de ignorancia en que viven miles de familias, pareciera que hay como un inmenso cartel globalizado, que dice: “Se venden niñas, tratar en Paraguay”.
La historia de Estela Santander. 
Aunque a nivel gubernamental local se ha incrementado mediáticamente la acción contra la trata, la situación no ha cambiado mucho. Hay mucha mentira e hipocresía. Se gastan millones en realizar congresos, seminarios, conferencias, estudios, encuestas, investigaciones, confeccionar y distribuir publicaciones, carpetas, folletos, afiches, cedés y devedés promocionales… que repiten lo mismo de siempre, pero casi nada se hace para atacar los puntos críticos de la frontera, por donde numerosas niñas y adolescentes mujeres paraguayas siguen siendo llevadas ilegalmente, para ser sometidas a una inhumana explotación sexual en los prostíbulos de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Perú, México, Estados Unidos y España, principalmente.
Hay esfuerzos heroicos y casi solitarios, como los de la fiscala Teresa Martínez, que son reconocidos en la película de Mabel. Pero sin recursos suficientes, sin verdadera voluntad política, la cuestión de fondo permanece inalterable.
Chicas Nuevas 24 horas, es una película que nos desnuda en la pantalla grande, permitiendo dar mucha más visibilidad al drama que aquí seguimos escondiendo bajo la alfombra. Porque en realidad el tráfico de niñas y mujeres con fines de explotación sexual está también muy vinculado a otras actividades del crimen organizado, como el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas, el lavado de dinero y sus profundas ramificaciones en el poder político y en todos los poderes de nuestro Estado. Lo que ahora llamamos narcopolítica.
Por todo eso, hay que ver la película de Mabel Lozano.

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Les dejo algunos enlaces a los reportajes publicados: