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domingo, 5 de mayo de 2019

Literatura: La soledad de Ñamandú y el desafío de reinventar el lenguaje



Andrés Colmán Gutiérrez
Presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP)

Cuentan los relatos míticos del mundo indígena guaraní –rescatados por el gran antropólogo León Cadogan y reelaborados con peculiar encanto por el escritor Eduardo Galeano en su obra Memoria del Fuego– que cuando Ñande Ru Tenondé, el Padre Primero Ñamandú, se irguió en la oscuridad y creó el lenguaje, no había quien lo pudiera escuchar. Entonces creó el mundo y creó a los primeros hombres y a las primeras mujeres, y les entregó la palabra creadora (Ayvu) para que todo pudiera cobrar vida, pero principalmente para que la magia del lenguaje alcanzara a redimir al propio Padre Primero de aquella inmensa soledad primigenia.
En el Paraguay, nuestro pequeño y heroico país mediterráneo del Cono Sur, de raíz principalmente cultural guaraní, en donde hemos nacido entre relatos mágicos y entre muchas historias alucinadas que esperan ser contadas, los escritores y las escritoras seguimos padeciendo la misma soledad del Padre Primero Ñamandú o como lo ha denominado más certeramente nuestro autor mayor, Augusto Roa Bastos, seguimos sufriendo el encierro de “la isla rodeada de tierra”: No siempre hay quienes nos puedan leer o escuchar.
Nuestra industria editorial es todavía incipiente, aunque avanza abriéndose caminos a tumbos entre muchos escollos y la falta de un mayor apoyo estatal. Quienes escribimos y publicamos libros lo hacemos para un número muy reducido de personas, ya que en el Paraguay cada habitante lee solamente la 0,25 parte de un libro al año, según datos estimativos. Esta es la realidad de un país donde el 24,2% de la población aún vive en situación de pobreza y un 4,8% en situación de pobreza extrema; en donde el sistema educativo es todavía de muy baja calidad y existe un escaso fomento a la lectura desde las instancias gubernamentales y desde la misma sociedad. A pesar de todo, un anteproyecto de Ley del Libro impulsado desde hace años por los gremios de autores, libreros y por actuales instancias culturales gubernamentales, intenta abrirse paso ante la indiferencia de la clase política.
Desde hace mucho tiempo también seguimos padeciendo la invisibilidad de las obras paraguayas en los mercados internacionales del libro, debido a las trabas burocráticas fronterizas o a un escaso interés, que desmiente el ansiado espíritu de integración cultural del Mercosur. Por ello, nuestra presencia constante en esta Feria Internacional del Libro de Buenos Aires constituye una vidriera fundamental, una ventana a la esperanza.
A pesar de los pesares, una literatura paraguaya tercamente viva insiste en reinventarse y en expandirse cada vez más. Quienes hoy asumimos el desafío de narrar al Paraguay en cuentos, novelas, poesía, historia, ensayos, crónicas periodísticas y de investigación, álbumes de cómics o novelas gráficas, lo hacemos teniendo en cuenta la rica herencia y tradición de nuestros más grandes maestros y maestras como Augusto Roa Bastos, Elvio Romero, Gabriel Casaccia, Josefina Plá, Helio Vera, Rubén Bareiro Saguier, Carmen Soler, Hérib Campos Cervera, Raquel Saguier, José-Luis Appleyard y tantos más, buscando reflejar las nuevas exigencias de una era de profundas contradicciones sociopolíticas, con nuevos lenguajes y nuevas perspectivas.
En este Año Internacional de las Lenguas Indígenas, valoramos particularmente el esfuerzo creativo de quienes sueñan y escriben en nuestro imperecedero idioma guaraní, buscando derrotar el arraigado mito de que es una lengua esencialmente oral y que tanto su escritura, como su lectura, resultan difíciles. Las novelas en guaraní, Kalaíto Pombéro de Tadeo Zarratea; Pore’y rapé, de Hugo Centurión y Tatukua de Arnaldo Casco, sientan las bases de otra narrativa, la que rescata y refleja al Paraguay más profundo y ancestral, que se complementa también con una abundante colección de libros que exponen una larga tradición de relatos y poesía en guaraní, con la herencia de queridos maestros como Rosicran, Carlos Martínez Gamba, Félix Fernández o Félix de Guarania, hasta actuales batalladores poetas, escritores y académicos del guaraní, Susy Delgado, Feliciano Acosta, Miguel Ángel Meza, Mario Rubén Álvarez, Ramón Silva, entre muchos otros y otras, entre quienes ocupan un sitio preponderante Alba Eiragi Duarte, poetisa y escritora Ava Guaraní, y Brígido Bogado, poeta y escritor Mbya Guarani, ambos miembros de la Sociedad de Escritores del Paraguay, exponentes genuinos de una cultura sobreviviente que tiene tanto por decir y por contar. Además, nuestra literatura tiene una gran deuda pendiente con las demás lenguas de los 19 pueblos indígenas, ya que hasta ahora existen pocos relatos y poemas escritos en ayoreo, yshir, tomaraho, nivaclé, maká, manjui, enlhet, enxet, guaná, sanapaná, angaité, toba maskoy, qom, pai tavyterá o aché.

La literatura paraguaya actual es amplia, diversa, rica y abarcante. Hay una cada vez más sostenida creación poética y narrativa de mujeres, que no solo expresan la mirada femenina en la producción literaria, sino que además ejercen un rol pedagógico para lograr el paulatino cambio de chip mental de una cultura patriarcal machista, en busca de una más tolerante, que reconozca los derechos de las mujeres, como de quienes tienen opciones sexuales diferentes y de otras minorías aún discriminadas. Resulta meritoria la tarea que realiza la organización Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA), que ha publicado varios libros que recopilan relatos escritos por mujeres. Es extensa la lista de autoras paraguayas, pero quiero rendir a todas ellas un homenaje en la persona de la maestra Maribel Barreto, prolífica escritora, docente y ensayista, ganadora del Premio de Novela Roa Bastos 2017 con su novela Codicia, quien ha presentado recientemente su último libro, Hijo de la revolución, un retrato desde la ficción sobre las revueltas de principios del siglo XX y lo que implica ser mujer en el Paraguay. Ella tenía que haber estado con nosotros en este encuentro, pero un problema de salud se lo ha impedido.

La creación paraguaya más tradicional, habitada principalmente por obras de denuncia social en un ámbito histórico y rural, ha ido mutando hacia una narrativa urbana que abarca géneros como el relato policial, la ciencia ficción, el horror gótico, el trilher político, las historias de aventuras. La aparición de grupos y comunidades de jóvenes narradores urbanos, como el centro cultural Literaity o la Asociación Literaria Arandú, respaldados por pequeñas editoriales independientes, están consolidando una emergente narrativa rebelde, innovadora en su forma y en su lenguaje, amplificada con los recursos de las redes sociales en internet y las plataformas digitales. Patricia Camp, Christian Kent, Orlando Orué, Diego Ayala, Damián Cabrera, Yems Aguilera, María Zaracho Robertti, Sebastián Ocampos, Cave Ogdom, Ricardo Loup, Ana Miranda, Lourdes Benítes, Edu Barreto, son algunos de esos nombres. (De ello nos habla con más detalles la compañera Norma Flores Allende, en su reveladora plataforma digital #Urumbe).
Una mención especial merece el trabajo de edición digital del grupo Tiempo Ediciones y Contenido, que hoy permite que los libros paraguayos estén al alcance de cualquier lector de libros electrónicos en el mundo.
Destacamos también el innovador eco de una literatura fronteriza, que se nutre de los contrastes culturales en regiones compartidas con colectividades inmigrantes brasileñas, o de ascendencia asiática o europea. La novela Xirú, de Damián Cabrera, es un ejemplo de esa narrativa que refleja los torbellinos de tierra roja en el Alto Paraná, los conflictos ambientales de la llamada Guerra de la Soja. El grupo de escritores y poetas que experimentan con el lenguaje triplefronterizo, en una onda cultural denominada “portuñol selvagem”, principalmente desde editoriales cartoneras, constituyen otro irreverente movimiento innovador de nuestra literatura.
Igualmente sentimos como muy cercanos y como parte de nuestra historia a los narradores paraguayos o descendientes de paraguayos que escriben desde afuera de nuestras fronteras, especialmente a un nutrido grupo de autores en Argentina como Gilberto Ramírez Santacruz, Éver Román, Mario Castells, Ivan Silvero, entre otros. Hay en sus obras una linda herencia de la épica literatura del exilio, la que ha dado vida a muchos de nuestros mejores narradores y narradoras.
Las obras que ayudan a rescatar la historia y la memoria también siguen componiendo una de las vertientes más prolíficas de los autores y las autoras del Paraguay, no solamente las que permiten no olvidar los horrores de la dictadura stronista, sino las que significan episodios más lejanos desde nuevas perspectivas. En ese sentido, tanto las novelas históricas como los relatos de la Guerra del 70 adquieren especial significación en la conmemoración por los 150 años de aquella contienda. En ese campo, nuestra más reciente contribución personal une el rescate de un episodio silenciado durante el stronismo con la investigación periodística, en nuestro libro “Mengele en Paraguay”, sobre la protección dada por el dictador Alfredo Stroessner al médico criminal nazi Josef Mengele, que presentamos en esta Feria.
Como soy también guionista de obras de cómics, destaco el especial auge que la narrativa dibujada ha tenido en los últimos años en el país, principalmente con obras dedicadas a la gesta de la Independencia, la Guerra del 70, la Guerra del Chaco y la dictadura stronista, como a la adaptación de grandes clásicos de la literatura paraguaya para una mejor divulgación en colegios y escuelas. Contamos con el aporte de grandes narradores, como nuestro universal Robin Wood, y el esfuerzo editorial de escritores y dibujantes como Javier Viveros y Roberto Goiriz, además de un loable esfuerzo de la editorial Servilibro, que ha creado una colección especial dedicada al comic paraguayo, donde se suman proezas como la edición de los diez álbumes de Mafalda, del genial Quino, en versión traducida por la docente María Gloria Pereira al idioma guaraní.

Son solo algunos de los puntos que destacamos en estas consideraciones generales sobre la literatura paraguaya actual. Somos conscientes del desafío que implica escribir y contar historias en un país que sigue intentando construir una institucionalidad democrática entre los sobresaltos autoritarios y los embates de una cultura conservadora, que padece a una clase política mediocre y poco sensible a las necesidades populares, pero lo hacemos motivados por la lucha de sectores sociales que emergen y se movilizan cada vez con más fuerza por derrotar a la corrupción, obteniendo inéditos logros en derrocar a líderes mafiosos y a estructuras autoritarias. Sabemos que en la medida en que nuestra labor sintonice con esos genuinos esfuerzos, nuestra obra tendrá un mejor sentido y aquella primigenia soledad del Padre Primero Ñamandú también nos va a pesar cada vez menos.
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(Ponencia presentada en la 45a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, domingo 5 de mayo de 2019. Representación de escritores paraguayos en la mesa "Literatura e Historia del Paraguay actual", con Gilberto Ramírez Santacruz, Norma Flores Allende, Manuel Martínez Domínguez y Javier Viveros. El video que ilustra la nota es de Norma, de su plataforma #Urumbe)



viernes, 28 de diciembre de 2018

Mengele en Paraguay: 2018, el año en que fuimos best seller



“Te pido disculpas por no estar en el lanzamiento de tu libro Mengele en Paraguay. Llegué tarde con mis hijos y ya no pudimos entrar. El salón estaba lleno y no quedaba lugar. Pasaré mañana por Servilibro a adquirir mi ejemplar y luego te lo acerco en el diario para que me autografíes. Parece que han creado un best seller. ¡Éxitos!”.

El mensaje de un apreciado amigo en el wasap nos daba la verdadera dimensión de lo que estaba sucediendo en esa mágica noche del martes 29 de mayo de 2018, cuando nos tocó presentar nuestro largamente esperado libro, escrito en colaboración con Desirée Esquivel y Narciso Meza Martínez, y exhibir por primera vez al público la película documental De Auschwitz a Hohenau, dirigida por Desirée.
Desde que, en marzo de 2014, con Narciso habíamos empezado a publicar en el diario Última Hora los primeros reportajes investigativos sobre la vieja casa rural alemana de Hohenau en la que estuvo refugiado clandestinamente el famoso médico nazi y criminal de guerra Josef Mengele, apodado El Ángel de la Muerte, tuve la certeza de que este tema interesaba por demás a los lectores y de que un futuro libro al respecto alcanzaría a tener buen éxito.
En esa perspectiva, durante más de tres años nos tocó profundizar las investigaciones sobre Mengele y la vigencia de los nazis en el país. Con nuestro testigo clave, el ex intendente de Hohenau, Bonibaldo Nisi Junnghans, el hombre que convivió durante casi dos años con el médico nazi, regresamos hasta la antigua casa de los Krug, en Poromokó, a 16 kilómetros del núcleo urbano de Hohenau y pudimos grabar con él una larga entrevista testimonial en video.
En el proceso de las indagaciones pudimos acceder a documentos desclasificados de la CIA norteamericana y del MOSSAD israelí acerca del caso Mengele. Además, hallamos varios papeles valiosos en el Archivo del Terror del Museo de la Justicia y principalmente logramos otros testimonios muy valiosos que hasta entonces habían permanecido sin difundirse, como la historia de Sonia Tauber, la ciudadana polaca sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz que en 1965 reconoció al Ángel de la Muerte cuando este ingresó como anónimo turista para comprar un reloj en su joyería, en la histórica Recova del Puerto de Asunción.
Paralelamente, Desirée –quien se había sumado al proyecto en 2016- fue registrando en video todo el proceso investigativo, al principio para usarlo como un material promocional del backstage o detrás de escena, a fin de publicarlo en las redes sociales en internet, luego advertimos que teníamos tanto material valioso, con el que podíamos armar perfectamente una película documental que acompañe al libro. Aunque carecíamos de fondos para financiar este proyecto, pudimos hacerlo de modo casi artesanal, con la ayuda de varios amigos.
Finalmente, en mayo de 2018, el libro y la película estaban listos para salir al encuentro del público.
Desde meses antes, con Desirée creamos una cuenta en Twitter (@Mengelepy) y una página en Facebook (Mengele en Paraguay), en donde fuimos publicando avances sobre ambos materiales. Muy pronto nos dimos cuenta de que una gran legión de futuros lectores se había enganchado a la propuesta y compartía los avances, arrobando a otros amigos y amigas. Se estaba creando una especie de club de seguidores de Mengele en Paraguay.
Cuando decidimos hacer la presentación en el auditorio Josefina Plá de la Universidad Autónoma de Asunción, muchas personas nos advirtieron que el lugar era “demasiado grande” e iba a resultar muy notoria la escasa concurrencia. La capacidad de la sala es para 450 personas sentadas.  Nunca acude tanta gente a una presentación de libros”, nos dijo un colega.
Aun así, nos arriesgamos. Nuestra editora, la querida e impagable Vidalia Sánchez, directora de Servilibro, pidió a su gente llevar 150 ejemplares para el stand montado en la entrada. “Me pareció que era una cantidad más que suficiente, en los lanzamientos de libros nunca se venden más de cien ejemplares”, nos dijo esa noche, cuando a poco más de media hora ya se habían agotados todos los libros y muchas personas se mostraban descontentas por no tener su copia para ser autografiada. Durante la proyección de la película veíamos cómo la sala se iba llenando, con personas sentadas en el piso o recostadas por las paredes. Esa noche fuimos plenamente conscientes de que la recuperación editorial de un tema durante mucho tiempo silenciado, como aporte a la memoria histórica de un país, podía convertirse también en un verdadero fenómeno cultural.
Aquello fue solo el inicio. Un par de semanas después, una encuesta realizada en la Feria Internacional de Libro de Asunción confirmó que Mengele en Paraguay había sido el libro más solicitado por los asistentes al ya tradicional evento. La presentación del documental De Auschwitz a Hohenau en un devedé anexo durante la Feria también fue recibida con entusiasmo por el público.
Esa misma respuesta la tuvimos después en otras ferias regionales en las que el libro y el devedé también fueron presentados, como en las de Villarrica, Encarnación y en Bella Vista - Colonias Unidas, esta última parte del escenario de la misma historia que estábamos contando.
El temor inicial que teníamos los autores de que los pobladores de las Colonias Unidas de Itapúa pudieran sentirse disgustados por remover un tema que ellos habían guardado en silencio durante más de medio siglo, pronto se vio disipado con las felicitaciones que recibimos por el trabajo realizado. El propio intendente municipal de Hohenau, Francisco Morales, nos pidió que le autografiemos su ejemplar y nos comentó que nada le gustaría más que convertir a la antigua casa de los Krug en un sitio de atracción turística, ante la cantidad de visitantes que empezaban a llegar para conocer el lugar tras la publicación del libro, pero que se encontraban con la oposición de los actuales propietarios en permitirles el ingreso.
Los reportes de lectores que nos enviaban fotos con sus ejemplares recién adquiridos o recibidos desde distintas localidades del país y desde remotas ciudades del mundo, también se volvió una constante. En apenas tres meses de haber sido presentado, Mengele en Paraguay ya conocía su tercera edición.
Más allá de la estupenda recepción y de los elogiosos comentarios, la edición de esta obra nos permitió confirmar lo siguiente:

1).-Es posible hacer investigación periodística en libro en el Paraguay, generando un buen impacto social.
En un momento en que los grandes diarios y principalmente los canales de televisión están recortando las unidades investigativas en sus Redacciones por reajustes económicos o falta de mejor visión empresarial, la posibilidad de encarar esta tarea en el formato de los libros, con el respaldo de una editorial importante, puede significar una opción alternativa para desarrollar el periodismo de investigación en el país. El desafío es abordar una historia que interese al público y llevarlo a cabo con rigurosidad técnica y buen estilo narrativo.

2).-Existe un gran interés por el rescate de la memoria histórica.
Aunque se crea falsamente que el periodismo solo debe abarcar los temas de actualidad y que “lo viejo no es noticia”, los temas que tienen que ver con la cuestión histórica o el pasado político siguen despertando mucho interés, más aún cuando la investigación saca a luz temas que han permanecido ocultos, aunque estos hayan transcurrido hace cierto tiempo. En este contexto, las historias que tienen que ver con la Segunda Guerra Mundial, la presencia de los nazis en nuestra región y las revelaciones sobre la dictadura stronista siempre tienen muchos seguidores.
     
3).-En plena época de la escritura digital, revalorizamos el soporte del papel, pero con una proyección multimedia.
Mengele en Paraguay es un libro que fue trabajado con un formato tradicional para quienes siguen prefiriendo leer en papel, reivindicando a la más clásica industria editorial, pero a la vez tiene una fuerte presencia en el mundo audiovisual y digital a través del filme documental que lo acompaña en formato devedé, como en el intenso despliegue que realizamos de sus contenidos anexos en Facebook y Twitter. “Les felicito, ustedes son los primeros escritores paraguayos que usan adecuadamente las redes sociales”, nos dijo una lectora en la Feria Internacional del Libro. No es verdad, conocemos a muchos colegas que también usan muy bien las redes, pero nos hizo bien saber de esa percepción.

Sentimos que el 2018 fue solamente el inicio de una larga caminata para este proyecto narrativo. ¡Muchas gracias por acompañarnos…!

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P. D.: Por ser el principal autor del libro el actual presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), hemos optado por no presentar la obra a los certámenes literarios que se realizaron en el año, a fin de evitar suspicacias propias de nuestro ambiente. El mejor premio para nosotros ha sido la preferencia y el cariño de los lectores, algo a lo que esperamos seguir correspondiendo en nuestros próximos proyectos.












































lunes, 3 de diciembre de 2018

Canción de fuego y hielo



–¡No creo para nada en eso que dicen del cambio climático…! –exclamó, parado detrás del atril en el amplio salón, enfundado en su elegante traje de corte inglés, ante un auditorio que contestaba con murmullos y aplausos a cada una de sus palabras.
-¡Todos los informes son solamente fake news, noticias falsas que obedecen a un discurso ideologizado que repiten los zurdos en busca de dinero extranjero para sus oenegés ambientalistas...! –repitió, gesticulando frenéticamente ante las cámaras con poses de predicador.
Su frente estaba perlada de sudor. Se secó con un flamante pañuelo de seda, pero seguía sintiendo mucho calor. Al parecer el aire acondicionado no funcionaba. Pidió que abran las ventanas para dejar entrar el aire fresco, pero lo que ingresó violentamente al recinto fue una ráfaga de ardiente viento norte que llegaba desde el lejano Chaco como un aliento de dragón.
–¡Mejor cierren…! –pidió a sus guardaespaldas, quienes acudieron presurosos a cumplir la orden, pero no pudieron lograrlo. Una fuerza extraña empujaba las hojas de las ventanas desde afuera, mientras por el hueco se filtraba ahora un ventarrón gélido y ruidoso, con un torbellino de nieve que pronto se volvió una lluvia furiosa y descontrolada, que empezó a inundar el salón, obligando a los asistentes a levantarse de sus asientos y replegarse hacia el fondo, entre gritos de pánico.
–¡No lo crean…! ¡Son solo efectos especiales, trucos cinematográficos de estos comunistas...! –advirtió el orador, que insistía en quedarse parado en medio del escenario, empapado por la súbita tormenta. Sintió un frío extraño que se le metía en los huesos y le hacía castañetear los dientes.
–¡Es mentira…! ¡El cambio climático es mentira…! –gritaba ante la huida de su público y de sus guardaespaldas, quienes habían renunciado a intentar cerrar las ventanas, que ahora dejaban ver un desierto soleado por donde venía avanzando un gigantesco oso polar. Fue lo último que vio, cuando la bestia de blanco pelaje entró por el hueco y le mostró las mandíbulas abiertas.

lunes, 2 de julio de 2018

Elecciones 2018 en la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP)



Movimiento Jahai Ára Pyahu

Escribamos un nuevo tiempo

Queridas amigas escritoras y queridos amigos escritores del Paraguay:

Destacados colegas de las letras nos piden asumir el desafío de encabezar una lista para pugnar por la comisión directiva de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), en la próxima asamblea del 27 de julio, con el propósito de trabajar junto con un dinámico equipo por el sostenimiento de nuestra entidad.

La lista que proponemos es la siguiente:

Presidente: ANDRÉS COLMÁN GUTIÉRREZ
Vicepresidente: SUSY DELGADO

MIEMBROS DE LA  COMISIÓN DIRECTIVA
MARÍA EUGENIA AYALA
MARCOS IBÁÑEZ
JULIO SOTELO (Itapúa)
JOEL RECALDE (Alto Paraná)
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ
MIRTA ROA
OSVALDO GONZÁLEZ REAL
ALCIBIADES GONZÁLEZ DELVALLE
MILIA GAYOSO MANZUR

SÍNDICOS:
Titular: CLOTILDE CABRAL
Suplente: LISANDRO CARDOZO

Desde su fundación en octubre de 1987, nuestra organización tiene una rica trayectoria en la historia cultural del Paraguay, en la defensa de los intereses gremiales, la promoción del arte en general y literario en especial, que reconocemos y deseamos engrandecer.
-Buscamos dar continuidad a los muchos proyectos implementados por las anteriores comisiones directivas y responder a las nuevas exigencias de la creación y difusión de obras literarias, en una era de nuevas plataformas de difusión.
-Trabajaremos por perfeccionar la legislación de protección de los derechos autorales, por abrir nuevos canales de difusión y proyección de la obra de los escritores paraguayos a nivel internacional.
-Impulsaremos el diálogo y la unión de autores de diversas formas de creación, antiguas y nuevas, populares y urbanas, buscando acercar a quienes aún no tienen contacto con nuestra sociedad y sumar aportes que ayuden a dinamizar las acciones de nuestro gremio.
-Pondremos especial énfasis en proseguir con un mayor rescate y valorización de nuestra cultura con raíces indígenas, impulsando la creación literaria y artística en nuestra lengua guaraní y en otras lenguas de nuestros pueblos originarios, como en el reconocimiento de expresiones nuevas de los creadores más jóvenes.
-Llegamos hasta ustedes con nuestras propuestas y les pedimos su apoyo, su voto, su participación, para hacer realidad lo que pregona el nombre de nuestro movimiento: Jahai ara pyahu, escribamos un nuevo tiempo.

Asunción, julio de 2018.

sábado, 17 de febrero de 2018

Cenizas de revoluciones




Tenemos urgencias, amores que matan
tenemos silencio, tabaco, razones
tenemos Venecia, tenemos Manhattan
tenemos cenizas de revoluciones

(Joaquín Sabina, Más de cien mentiras)


***

Lo bueno de que tengamos cenizas de revoluciones, es que nos dan la certeza de que en algún momento hubo fuego ardiendo, sueños en llama viva, utopía encendida iluminando el mundo. 
Lo malo es que reneguemos de ellas, atacados por alguna culposa y macondiana gripe del olvido, o que no aprendamos de sus errores y estemos tentados a repetirlos una y otra vez, ignorando quizás lo que alguna vez dicen que dijo el propio Marx: la historia ocurre casi siempre la primera vez como tragedia y luego se repite como farsa, o como comedia. 
Es decir: primero Karl y luego Groucho (o viceversa). 
Todavía nos cuesta aprender que, del otro lado de nuestros lúgubres Stroessner o Pinochet, también los Lenin tuvieron a sus Stalin, y los Che o los Sup Marcos tuvieron a su Pol Pot y a su Abimael Guzmán.
Nada resume tanto la decadente y sin embargo romántica nostalgia revolucionaria, vivida desde una historia personal de encuentros y desencuentros de amor fugaz en dos tiempos, que la canción “Leningrado”, con la exquisita poética letra de Joaquín Sabina y música de Jaime Asúa, contenida en el último disco del ubetense, “Lo niego todo”.

Les dejo aquí la letra y el enlace con la canción, (por cierto una de las favoritas de Desirée).

Me doctoré en tus labios de ocasión
en una sórdida pensión de Leningrado
sin pasaporte y fuera de la ley
pero borracho como un rey desheredado

Cincuenta rublos era un potosí
y tu desnudo un maniquí de grana y oro
nos dieron llaves de la suite nupcial
que era un cuartucho de hospital… sin inodoro

Nos quedaba para un vodka con limón
y un tostón de Menchevique de la esquina
cuando agonizó el palique, qué ansiedad,
te empecé a desabrochar la gabardina

No era fácil en la Unión Soviética
ir por condones a recepción
a años luz de la rutina
anidó una golondrina en mi balcón

No sé qué nos pasó ni cómo fue
que nos cruzáramos aquella noche loca
balbuceamos cursiladas todo a cien
y rodamos descosiéndonos la boca

nos matábamos de ganas de vivir
sobreactuando el Vodevil de la Bohemia
no dormir era más dulce que soñar
y envejecer con dignidad una blasfemia

Tú con boina, yo con barba, viva el Che
recién conversos a la fe del hombre nuevo
no había caído el Muro de Berlín
ni reventado el polvorín de Sarajevo

porque la revolución tenía un Talón 
de Aquiles al portador
y flotando entre las ruinas
enviudó una golondrina en mi balcón

Ayer salías, morena, de un café
ya casi medio siglo que no te veía
eras rubia, si no recuerdo mal
dije, y mintiendo, estás más guapa todavía

Me aceptaste una cerveza sin alcohol
se nos había muerto el sol en los tejados
funerales, y con nada que decir
vi en tus pupilas un añil mal dibujado

No sé por qué sigo escribiendo esta canción
pero me sangra el corazón cuando lo hurgo
supe que te casaste con un juez
y Leningrado es otra vez San Petesburgo

Ni siquiera comentamos si quedamos
pásame tu dirección
y de vuelta a la oficina
se estrelló una golondrina en mi balcón

Porque la revolución tenía un Talón 
de Aquiles al portador
y flotando entre las ruinas
enviudó una golondrina en mi balcón